lunes, agosto 02, 2021

Jerome Rothenberg / De "Khurbn & otros poemas"




Dos geshray (el grito)

          Erd, zolst nit tsudekn mayn blut
          un zol nit kayn ort zayn far mayn geshray 
                                                         (Job 16:18)

–practica el grito –dije
(¿por qué habré dicho eso?)
porque era su grito & no el mío
se cernía entre nosotros       nítido
a los sentidos siempre nítido ocupaba
el lugar central
luego vino otro y lo miró fijo
a los ojos y allí en el fondo encontró un recuerdo
de caballos galopando más rápido las ruedas teñidas de rojo
tras ellos      los polacos habían reservado
un día de fiesta pero el judío
encerrado en el armario gritaba
para sus adentros un grito
sin sonido       tan mudo que
se arremolinaba alrededor del mundo 
tan feroz que quebraba las piedras
que hacía saltar los clavos de los zapatos
apilados a la entrada    los objetos dan fe
–la ley lo dice–
los zapatos & aquellos otros objetos más queridos
como el cabello & los dientes dan fe
con su sola presencia
No es que compartan –diría– el dolor
o que lo muestren ni siquiera las fotos desde donde
las expresiones de los muertos proyectan su lumbre
las montañas de muletas las montañas de prótesis
dan fe los anteojos dan fe
las maletas los zapatos de los niños los turistas alemanes
en ese tinglado en que oshvientsim se había transformado
la inscripción todavía brillando en los portones 
toda en mayúsculas
ARBEIT MACHT FREI
& a un costado    HOTEL
y BAR - COMIDAS
el espíritu del lugar disolviéndose
indiferente a su presencia
allí junto a los otros fantasmas
el tío lamentándose
los párpados cada vez más marrones un ojo
saliéndole de la nalga
este hombre con cuerpo 
de cangrejo
las tripas para afuera
las rosadas carnes de sus hijos
colgándole
con las rodillas subidas hasta el pecho
no hay holocausto
para ellos     solo khurbn
la palabra que aún dicen los muertos
que dicen       mi khurbn
& el khurbn de mis hijos
la única palabra que admite el poema
porque es la que decían ellos
la palabra como preludio del grito
entra
por el culo
sube por las tripas
hasta la garganta 
& estalla
en un llanto    un grito
es ese grito de él lo que me asalta
llorando en      oshvientsim
& convoca al poema

Jerome Rothenberg (Nueva York, Estados Unidos, 1931), "Khurbn & otros poemas" (1989), El trabajo del sueño. Antología 1960-1999, selección, traducción y prólogo de Mercedes Roffé, Hilos Editora, Buenos Aires, 2013

Khurbn (yiddish, del hebreo khurban): destrucción, ruina, devastación, estrago, holocausto; palabra usada tradicionalmente para referirse al destino sufrido por el templo o templos de Jerusalén, y de allí a cualquier tragedia humana de grandes proporciones. (N. de la T.)

 


Dos Geshray (The Scream)

            Erd, zolst nit tsudekn mayn blut 
            un zol nit kayn ort zayn far mayn geshray
                                          (Job 16:18)

“practice your scream” I said
(why did I say it?)
because it was his scream & wasn’t my own
it hovered between us       bright
to our senses always bright it held
the center place
then somebody else came up & stared
deep in his eyes there found a memory
of horses galloping faster the wheels dyed red
behind them       the poles had reserved
a feast day but the jew
locked in his closet screamed
into his vest a scream
that had no sound therefore
spiraled around the world
so wild that it shattered stones
it made the shoes piled in the doorway
scatter their nails        things testify
–the law declares it–
shoes & those dearer objects
like hair & teeth do
by their presence
I cannot say that they share the pain
or show it not even the photo
in which the expressions of the dead shine forth
the crutches by their mass the prosthetic limbs by theirs
bear witness the eyeglasses bear witness
the suitcases the children’s shoes the german tourists
in the stage set oshvientsim had become
the letters over its gates still glowing
still writ large
ARBEIT MACHT FREI
& to the       HOTEL
and GASTRONOMIC BAR
the spirit of the place dissolving
indifferent to his presence
there with the other ghosts
the uncle       grieving
his eyelids turning brown an eye
protruding from his rump
this man whose body
is a crab’s
his gut turned outward
the pink flesh of his children
hanging from him
that his knees slide up against
there is no holocaust
for these       but khurbn only
the word still spoken by the dead
who say       my khurbn
& my children’s khurbn
it is the only word that the poem allows
because it is their own
the word as prelude to the scream
it enters
through the asshole
circles along the gut
into the throat
& breaks out
in a cry       a scream
it is his scream that shakes me
weeping       in oshvientsim
& that allows the poem to come

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