domingo, agosto 01, 2021

Gabriela Schuhmacher / De "Golpe de frío"




Los colores del atardecer

aparecían al terminar las tareas.
El hijo de Doña María, la vendedora
de frutas y verduras, nos acompañaba
a contemplar el cielo.
Luego de una larga jornada 
sobre el tractor, sus ojos 
nos acercaban la luz 
del corazón de las sandías partidas, del jugo
de los melones ablandados por las lluvias. 
Él, antes de sentarse con nosotros,
se bañaba solo y al salir de la pileta 
cruzaba los brazos tiritando de frío.
Su rostro abría un éxtasis lejano
que nos dejaba desnudos, uno al lado del otro, 
en el vacío de la tarde.


El origen de las estrellas

Miraba a los mayores hacer el fuego
como quien contempla el origen de las estrellas. 
A esas alturas ya había descubierto que no nacían solas. 
Se trataba de minúsculos grupos resultantes 
de una materia nebulosa. En el proceso de formación, 
algunas explotaban violentamente. Intuí lo infernal:
nada bueno iba a pasar bajo cuerpos vacilantes.


Babas del diablo

Atrás de los piramidales se escondía el sol.
En ese punto de fuga, mi perro desaparecía
y llegaban otros sin dueños. Las babas 
del diablo quedaban retenidas 
por los pinos. Las avispas 
hacían sus panales y en lo bajo de los troncos 
varias culebras se encontraron muertas.
Las mujeres avanzábamos de la mano, 
o convencíamos a algún amigo para que
nos acompañara a explorar. 
Agitadas, voceábamos su nombre, 
dándonos palmadas sobre la boca. 
La gloria y el miedo iniciaron un lugar donde
luces y sombras se perdían juntas. Inexpertas,
jurábamos que nunca nos íbamos a enamorar.

                                                 / a Fernanda, 
                                                Cecilia e Inés


La fuerza divina

no podía elevarnos. Con la creciente 
el pueblo se puso intransitable.
Por el camino de arena 
se arreaba el ganado
a tierras más altas. Nadie podía 
llegar a la iglesia. 
Dios se había convertido 
en un pájaro que bajaba 
en picada 
para devorar ranas y libélulas:
los temores vagos 
entre el cielo y la tierra
necesitan alimentarse.
Comprendimos, 
en nuestro humano entendimiento, 
que la fuerza divina 
era limitada, sin embargo,
nos salvaba.
Agradecidos, tomábamos sol, 
cerca de la tranquera
para ver el paso de las vacas.

Gabriela Schuhmacher (Sante Fe, Argentina, 1970)

Golpe de frío
,
Universidad Nacional del Litoral,
Santa Fe, 2021









N. del Ad.: Algunos de los poemas de Golpe de frío refieren a los del Trabajar cansa, de Cesare Pavese, según se deja constancia en el final de este libro. De los aquí presentados, "Los colores del atardecer" tributan a "Revelación"; "Babas del diablo", a "Mujeres apasionadas" y "Después".



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