lunes, agosto 16, 2021

John Ashbery / Músicos callejeros



Uno murió y extrajeron el alma
Del otro en vida, que caminando por las calles
Arropado en una identidad como un abrigo, ve una y otra vez
Las mismas esquinas, volúmenes, sombras
Bajo los árboles. Más allá de donde nadie fue llamado
Jamás, a través de aires y caminos cada vez más suburbanos
Con el otoño cayendo sobre todo:
Las hojas afelpadas, los enseres en barriles 
De una familia desconocida en pleno desalojo
A la calle, fue y es. Las demás miradas absortas
En lo que otro se disponía a realizar:
Revelaciones al fin. Así comenzaron a odiarse y olvidarse uno al otro.

Entonces acuno este violín mediocre que sólo conoce
Melodías olvidadas de algún espectáculo, pero sostiene
La posibilidad de la declamación libre anclada
En un opaco refrán, el año que rota sobre sí mismo
En noviembre con pausas entre los días
Más literales, la carne más visible en el hueso.
Nuestra pregunta acerca de un lugar de origen pende
Como el humo: cómo hicimos picnic en los bosques de pinos,
En caletas con el agua siempre filtrando más alto dejamos
Nuestra basura, esperma y excremento por todas partes, ensuciando
El paisaje, para hacer de nosotros lo que pudimos.

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927-Hudson, Estados Unidos, 2017), Houseboat Days.Poems by John Ashbery, Penguin Books, 2da. edición, Nueva York, 1979
Versión de Iván Ivanissevich


Foto: John Ashbery, 2005 Steve Pyke/Getty Images

STREET MUSICIANS

One died, and the soul was wrenched out
Of the other in life, who, walking the streets
Wrapped in an identity like a coat, sees on and on
The same corners, volumetrics, shadows
Under trees.  Farther than anyone was ever
Called, through increasingly suburban airs
And ways, with autumn falling over everything:
The plush leaves the chattels in barrels
Of an obscure family being evicted
Into the way it was, and is.  The other beached
Glimpses of what the other was up to:
Revelations at last.  So they grew to hate and forget each other.

So I craddle this average violin that knows
Only forgotten showtunes, but argues
The possibility of free declamation anchored
To a dull refrain, the year turning over on itself
In November, with the spaces among the days
More literal, the meat more visible on the bone.
Our question of a place of origin hangs
Like smoke: how we picnicked in pine forests,
In coves with the water always seeping up, and left
Our trash, sperm and excrement everywhere, smeared
On the landscape, to make of us what we could.

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