jueves, junio 30, 2011

Walt Whitman / De "Hojas de hierba"




De "Canto del camino abierto"

2
Camino al que entro y miro alrededor, creo que no eres todo cuanto hay aquí,
Creo que mucho no visto hay también aquí.

Aquí la honda lección de la admisión, ni preferencia ni rechazo,
Al negro de cabeza lanuda, al delincuente, al enfermo, al iletrado, no se los rechaza;
El nacimiento, la prisa en pos del médico, el vagabundeo del mendigo, el tambaleo del borracho, la riente partida de los mecánicos,
El joven escapado, el carruaje del rico, el petimetre, la pareja en fuga,
El tempranero hombre del mercado, el carro fúnebre, la mudanza de muebles al pueblo, el retorno desde el pueblo,
Ellos pasan, también paso yo, todo pasa, nada puede vedarse,
Nadie deja de ser aceptado, nadie ha de dejar de ser querido para mí.

3
¡Aire que me abastece de aliento para hablar!
¡Objetos que llamáis de lo difuso a mis significados y les dais forma!
¡Luz que a mí y a todas las cosas nos envuelves en ecuánimes chubascos delicados!
¡Sendas hechas a holladuras en las irregulares hondonadas que bordean los caminos!
Creo que estáis latentes de existencias no vistas, sois tan queridas para mí.

¡Vosotros, baldosados paseos de las ciudades! ¡fuertes bordillos de los márgenes!
¡Transbordadores! ¡planchas y postes de los muelles! ¡flancos revestidos de madera! ¡navíos distantes!
¡Hileras de casas! ¡fachadas perforadas por ventanas! ¡techos!
¡Soportales y entradas! ¡albardillas y protectores de hierro!
¡Ventanas cuyo transparente caparazón tanto puede exponer!
¡Puertas y ascendentes peldaños! ¡arcos!
¡Piedras grises de interminables pavimentos! ¡cruces transitados!
De todo lo que os ha tocado creo que os habéis impartido a vosotros mismos, y ahora querríais impartirme lo mismo a mí en secreto,
De los vivos y los muertos habéis poblado vuestras impasibles superficies, y sus espíritus querrían ser conmigo manifiestos y amigables.

Walt Whitman (West Hills, Long Island, Nueva York, 1819–Camden, Nueva Jersey, 1892), Hojas de hierba, traducción de Pablo Ingberg, Editorial Losada, Buenos Aires, 2009


De "Song of de the Open Road"

2
You road I enter upon and look around! I believe you are not all that is here;
I believe that much unseen is also here.

Here the profound lesson of reception, neither preference or denial;
The black with his woolly head, the felon, the diseas’d, the illiterate person, are not denied;
The birth, the hasting after the physician, the beggar’s tramp, the drunkard’s stagger, the laughing party of mechanics,
The escaped youth, the rich person’s carriage, the fop, the eloping couple,
The early market-man, the hearse, the moving of furniture into the town, the return back from the town,
They pass—I also pass—anything passes—none can be interdicted;
None but are accepted—none but are dear to me.

3
You air that serves me with breath to speak!
You objects that call from diffusion my meanings, and give them shape!
You light that wraps me and all things in delicate equable showers!
You paths worn in the irregular hollows by the roadsides!
I think you are latent with unseen existences—you are so dear to me.

You flagg’d walks of the cities! you strong curbs at the edges!
You ferries! you planks and posts of wharves! you timber-lined sides! you distant ships!
You rows of houses! you window-pierc’d façades! you roofs!
You porches and entrances! you copings and iron guards!
You windows whose transparent shells might expose so much!
You doors and ascending steps! you arches!
You gray stones of interminable pavements! you trodden crossings!
From all that has been near you, I believe you have imparted to yourselves, and now would impart the same secretly to me;
From the living and the dead I think you have peopled your impassive surfaces, and the spirits thereof would be evident and amicable with me.


Ilustración: Rain on the River, 1908, George Wesley Belows

martes, junio 28, 2011

Raúl Vera Ocampo / Suite lírica




Suite lírica

Comienzas
un fraseo que conduce
a estancias
íntimas
del recogimiento cerebral,
allí urdes
la privaticidad del sentir
y merodeas
con cierto drama
sin llegar a la pasión,
al hecho corriente
que nos aniquila a diario,
vulgar, esperado.

Intensamente
entonces sucede
ese hilo que surge
e inclina todo
hacia la angustia exacta
que modula el clima
de intersticio, del pliegue
que irriga
los temperamentos.
Y culmina
en ese vibrato sostenido,
interminable,
como el chillido de la vida.

Raúl Vera Ocampo (La Rioja, 1935), "Album de cámara", 1992, Antología poética 1955-2009, Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 2011

Foto: Vera Ocampo, por Tito Mangini

Vincenzo Cardarelli / Gaviotas





Gaviotas

No sé dónde las gaviotas tienen el nido,
Dónde encuentran paz.
Yo soy como ellas,
En perpetuo vuelo
Rozo la vida
Como ellas el agua para atrapar el alimento.
Y quizás también como ellas amo la quietud.
La gran quietud marina,
Pero mi destino es vivir
Relampagueando en la borrasca.


Vincenzo Cardarelli (Corneto Tarquinia, 1887–Roma, 1959)
Versión de Angel Faretta


GABBIANI
Non so dove i gabbiani abbiano il nido,
ove trovino pace.
Io son come loro,
In perpetuo volo.
la vita la sfioro
com’essi l’acqua ad acciuffare il cibo.
E come forse anch’essi amo la quiete,
la gran quiete marina,
ma il mio destino è vivere
balenando in burrasca.


Ilustración: Mare in burrasca, Giuseppe De Nittis

lunes, junio 27, 2011

Ricardo Molinari / Casida II




Casida II

Abrirá el tiempo su enorme batalla suelta
frente a mis ojos,
y brotarán los días y las espigas secas
del vendaval. Y miraré mi juventud anhelosa
y pasajera.

Las horas otearán distantes, despegadas,
igual a la arena escurridiza, y la bruma,
mi sombra y el caminar vivido totalmente
muerto.

Todo quedará acompañándome, detenido,
en espacio ensimismado, visto y seguido.

¡Por el combés ningún lucimiento!


Ricardo Molinari (Buenos Aires, 1898-1996), La escudilla, Editorial Emecé, Buenos Aires, 1973


Ilustración: Paisaje rural, 1910, Modesto Urgell i Inglada

domingo, junio 26, 2011

Juana Bignozzi / Interior con poeta I




interior con poeta I

una mujer en su casa
se dispone a asar un trozo de lubina
desde la ventana
ve uno de los triunfos del urbanismo europeo
y piensa en conseguir la última edición de Caproni
comerá y leerá en hora y lugar inadecuados
media tarde apartando las hojas de una traducción
traducir de un lado del océano al otro
de los poetas jóvenes a los poetas de su generación
de sus viejas amigas a sus nuevas amigas
tradujo aquí su vida que debe retraducir en su país
Negri dice que el espacio al que siempre creyó pertenecer
el espacio de la izquierda sigue existiendo dice
a la madrugada llamará a una ciudad lejana
y volverá a traducirles a los objetos que la rodean
las claves de ese lugar en el que terminarán su vida

Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937), Interior con poeta, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993

Ilustración: Paisaje de Barcelona, Ramón Casas i Carbó

sábado, junio 25, 2011

William Butler Yeats / Los cisnes salvajes de Coole




Los cisnes salvajes de Coole

Los árboles están en plena belleza otoñal,
y los senderos del bosque están secos,
en el crepúsculo de octubre el agua
refleja un cielo quieto;
sobre el agua que desborda las piedras
hay cincuenta y nueve cisnes.

Diecinueve otoños me cayeron encima
desde la primera vez que los contara;
y vi, mucho antes de haber terminado
que todos de repente vuelo alzaban
dispersándose en grandes anillos rotos
en revuelo de alas clamorosas.

Yo apreciaba esas criaturas brillantes
y hoy mi corazón está dolido.
Todo cambió desde que, al oír en el ocaso,
por primera vez en esta costa
sobre mi cabeza el tañer de sus alas
con paso más ligero caminara.

Frescos aún, amante con amante,
chapotean en las frías
y afables corrientes o por el aire ascienden.
Sus corazones no han envejecido;
vagan a su antojo, pues pasión o conquista
aún los esperan.

Flotan ahora sobre el agua tranquila,
misteriosos y bellos.
¿Entre qué juncos se asentarán,
al borde de cuál lago o estanque
deleitarán los ojos de los hombres
cuando despierte yo algún día
para descubrir que se han volado?

William Butler Yeats (Dublín, 1865-Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), Antología poética, traducción y prólogo de Delia Pasini, Editorial Losada, Buenos Aires, 2011



The Wild Swans at Coole

The trees are in their autumn beauty,
The woodland paths are dry,
Under the October twilight the water
Mirrors a still sky;
Upon the brimming water among the stones
Are nine and fifty swans.

The nineteenth Autumn has come upon me
Since I first made my count;
I saw, before I had well finished,
All suddenly mount
And scatter wheeling in great broken rings
Upon their clamorous wings.

I have looked upon those brilliant creatures,
And now my heart is sore.
All’s changed since I, hearing at twilight,
The first time on this shore,
The bell-beat of their wings above my head,
Trod with a lighter tread.

Unwearied still, lover by lover,
They paddle in the cold,
Companionable streams or climb the air;
Their hearts have not grown old;
Passion or conquest, wander where they will,
Attend upon them still.

But now they drift on the still water
Mysterious, beautiful;
Among what rushes will they build,
By what lake’s edge or pool
Delight men’s eyes, when I awake some day
To find they have flown away?


Ilustración: Escena otoñal (detalle), 1796, Hua Yen

viernes, junio 24, 2011

Blomberg, Maciel, Villamil

Héctor Pedro Blomberg / La pulpera de Santa Lucía



La pulpera de Santa Lucía

[Vals]

Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

Era flor de la vieja parroquia.
¿Quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
con un dulce gemir de vihuelas
en la reja que olía a jazmines,
en el patio que olía a diamelas.

"Con el alma te quiero, pulpera,
y algún día tendrás que ser mía,
mientras llenan las noches del barrio
las guitarras de Santa Lucía".

La llevó un payador de Lavalle
cuando el año cuarenta moría;
ya no alumbran sus ojos celestes
la parroquia de Santa Lucía.

No volvieron los trompas de Rosas
a cantarle vidalas y cielos.
En la reja de la pulpería
los jazmines lloraban de celos.

Y volvió el payador mazorquero
a cantar en el patio vacío
la doliente y postrer serenata
que llevábase el viento del río:

¿Dónde estás con tus ojos celestes,
oh pulpera que no fuiste mía?"
¡Cómo lloran por ti las guitarras,
las guitarras de Santa Lucía!


Héctor Pedro Blomberg (Buenos Aires, 1889-1955), 1929

Noticia
La obra poética de Blomberg durmió mucho tiempo en las bibliotecas y en 1950 fue rescatada entre otros por el poeta Raúl González Tuñón, que reconoció la existencia de una deuda lírica con Blomberg.
Alguien lo describió como un flaco alto y silencioso, similar a los marinos nórdicos que navegaban por su imaginación. Un hombre caballero y buen amigo cuya personalidad se sintetiza en la siguiente anécdota: su libro "A la deriva" fue considerado ganador del primer premio municipal de poesía de 1920. El segundo lugar le correspondió a Alfonsina Storni. Cuando Blomberg se entera, momentos antes de la proclamación oficial, le dijo al jurado «Las damas primero». El jurado aceptó su sugerencia y se cambió el orden de premiación. Alfonsina resultó la ganadora.
Ni Charlo, ni Gardel grabaron temas de Blomberg. Solamente Magaldi, una vez, con la canción "La parda Balcarce", registrada el 28 de septiembre de 1932. Héctor Blomberg fue sin dudas el letrista exclusivo de Ignacio Corsini.
Néstor Pinsón, Todo tango

Nota: Santiago Sylvester procede a un segundo rescate de Blomberg, al incluir un poema suyo entre los diez de la década de 1910 que seleccionó para la antología Otro río que pasa, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010, que reúne cien poemas argentinos del siglo XX elegidos por diez poetas. El poema puede leerse aquí.

Ilustración: Payada en la pulpería, 1840, Carlos Morel

Rita Ann Higgins / La visionaria



La visionaria

La mujer en la tienda de caramelos
se está convirtiendo en su madre.
Tan sólo la semana pasada
era joven
cuando charlar de bodas
y empapelados y heladeras nuevas
y un pequeño departamento en la ciudad era la charla toda.

Luego sólo Dios sabe por qué
él tomó un micro que nunca se detuvo
y ella fue abandonada
con la vergüenza del empapelado
de no tener ningún fruto en su vientre
a quien pudiera comprarle
zoquetes blancos.

El cansancio de su madre
creció en ella
su manera de ser
su gracias a Dios.

Cuando hizo cuentas
usó las gafas de su madre.
Bromeó al respecto
"cuál es la diferencia
acaso no tenemos yo y mamá
la misma vista de todas formas
acaso las dos no vemos bien de lejos"


Rita Ann Higgins (Galway, 1955), Irlandesas, selección, traducción y prólogo de Leonor Silvestri, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2011


The Visionary

The woman in the sweet shop
is turning into the mother.
Only the other week
she was young
when talk of weddings
and wallpaper and new fridges
an a small flat in the town was all talk.

Then for God knows why
he took a bus thar never stopped
and she was left
with the wallpaper shame
of not having any fruit in her womb
that she might buy
white socks for.

Her mother's tiredness
grew into her
her mannerims
her thanks be to Gods.

When she totted up the numbers
She used her mother's glasses.
Sje koked abput it
"sure what differ does it make
haven't me and mammy
the same vision anyway
aren't we both far sighted"

Foto: Rita Ann Higgins MIKE SHAUGHNESSY/The Independent

jueves, junio 23, 2011

Horacio Armani / En el destierro


´
En el destierro

El dios que viste un alba creando la mañana
en la luz que al amor nació incesante
sobre los pastos verdes de rocío
te desdeñó. Era poca tu vida,
poca fe, la brumosa esperanza.

Hoy gotea la tarde. Una corona
de olvidos gira en torno. Y sobrevive
tan sólo la palabra que te dieron
cuando aún no sabías cuánto adiós habitaba
la llanura ofrecida. Aquel día
perdiste para siempre.

Ah poeta argentino perdido en el destierro
viviendo
en tu propio país tu propia muerte.
El caballo sin formas de la noche
te lleva a recorrer el universo
más solo, la nostalgia
de un Orfeo en harapos
cuyo canto se pierde en el silencio.

En esta tierra el tiempo se destruye:
no es lugar para el canto. Aun todo lo que muere
nunca existió. Y la vida que irrumpe
no bien nos toca ya no está más.
Hoy llegas
al límite en que yace la esperanza
y la ofrendas no sabes a qué dioses.

Horacio Armani (Trenel, La Pampa, 1925), Veneno lento, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2002

Ilustración: Recomenzando, 1918, Ceferino Carnacini

miércoles, junio 22, 2011

Juan Antonio Vasco / Nada de historias



Nada de historias

Ninguna solemnidad ningún corcel ningún futuro
ningún mapa ningún congreso de buscadores
de piojos ningún desayuno que no sea mortal
ninguna convalecencia de la opinión pública
ningún divorcio que no sea decretado por los amantes
ningún desembarco en tierra de ladrones
NINGÚN HOMBRE CON EL VIENTRE
ABIERTO DE UN TAJO TIENE INTERÉS
EN LA PERPETUACIÓN DE LA ESPECIE
Así que nada de historias ningún consuelo
ningún símbolo para el asco ningún pacto secreto
ningún receptor de televisión sintonizando
en mi reino no es de este mundo.

de Cambio de horario, 1954

Juan Antonio Vasco (Buenos Aires, 1924-1984), "Diez poemas de la década de 1950 seleccionados por Javier Cófreces", Otro río que pasa, un siglo de poesía argentina contemporánea, compilación y prólogo de Jorge Fondebrider, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010

Foto: s/d Jornal de Poesía

martes, junio 21, 2011

Osvaldo Bossi / Tres poemas




Hamlet sobre su madre

No pienso en ella, una madre es siempre
una ciénaga, haga lo que haga, engendre
este deseo o cualquier otro, sea de la carne del Rey
o de su hermano. Tiene que haber una verdad
que no sea la suya, y tal vez seas vos Laertes,
o tal vez sea el áspero Fortinbrás, u otro, otros
cuyos nombres se desvanecen, apenas los toco
con mis dedos. Ellos son el reflejo de algo
que no me deja ver, o yo soy una sombra que habla
consigo mismo. Cuerpo de Laertes, me lleva lejos,
llevándose esta culpa... Cuerpo de Fortinbrás, pesado
como el otro, cubriéndome con un velo funerario
a mí, su sombra, su ardiente ciénaga también.

de Fiel a una sombra (2001)


Ruego por el tornado

Que no regrese, que no relinche
contra la ventana como un caballo
y a su paso se lleva los muebles, abrigos de lana,
ollas, el televisor... Sobre todo que deje en paz
al techo: cada chapa fijada con clavos
a los tirantes, no las arranque como a barajas de cartón.
No se pavonee en torno a mi lámpara
y lo confunda todo con esa voracidad omnívora,
sin restricciones. Que yo no piense: En el fondo,
en el centro de su pecho, se esconde un sitio calmo
para nosotros. Que yo no encuentre cierta belleza
o música en esa órbita destructiva. No finalmente,
molido a palos, recaiga sin consuelo en el odio
o torne a la guardia que forjó un niño tímido.

de Ruego por el tornado (2006)


Mi amigo Raulito
(fragmento)

A mí me hubiera gustado olvidarme
de Raulito Lemos,
de su pelo negro y azulado, un poco
apelmazado en la nuca,
de su mirada de ojos chiquitos y saltones
pidiéndome todas las noches lo mismo.
No que lo quisiera (porque mi cariño
estaba a la vista) sino que me inclinara en esa tierra
que se extendía bajo las estrellas,
peligrosamente, junto a él.

de El muchacho de los helados y otros poemas (2006)

Selección de Victoria Schcolnik

Osvaldo Bossi (Buenos Aires, 1963), Casa de viento, antología personal, Editorial Nudista, Córdoba, 2011


Foto de la portada de Casa de viento Editorial Nudista

lunes, junio 20, 2011

Ezra Pound / Canto LXXIV / 4





Este canto se publica por partes. Se puede leer en orden siguiendo estos enlaces:

Canto LXXIV, 1
Canto LXXIV, 2
Canto LXXIV, 3
Canto LXXIV, 4

Canto LXXIV [Parte 4]

[…] rodeado de rebaños y cohortes miré hacia el Monte Taishan
pero en Tánger vi cómo se quemaba la paja muerta
De una mordedura de serpiente
el fuego alcanzó la paja
del faquir soplando
infecta paja y una serpiente de un brazo de largo
que mordía la lengua del faquir haciendo pequeños agujeros
y de la sangre en los agujeros
brotó fuego cuando llenó su boca con paja
sucia paja que tomó del camino
primero humo y luego la pálida llama
que habría estado en la época de Rais Uli*
cuando viajé a Elson*
cerca de la villa de Perdicaris*
o cuatro años antes de aquello
él creía que las almas de los niños, si es que existían, eran elementales,
pero había alquilado un refugio para algunos viajeros
que venían a pie de Siria,
no es por nada que las crisálidas se aparean en el aire
color di luce
verde esplendor, y en tanto el sol a través de pálidos dedos
nobles señores, a la tierra son dados
estos compañeros:
Fordie* que escribió sobre gigantes
y William* que soñaba con la nobleza
y Jim*, el cómico, cantando:
«Castillo de Blarrney*, mi querido
no eres ahora otra cosa que un depósito»
y Plarr* hablando de matemáticas
o Jepson* amante del jade
Maurie* que escribió novelas históricas
y Newbolt* que parecía bañado dos veces,
a la tierra son dados.
Y en este día el sol se nubló
—«Siéntate muy quieto », dijo Kokka*
«si cuando te mueves algo tintinea»
y la vieja Marquesa recordó una recepción en San Petersburgo
y Kokka pensó que quizá aún quedaba alguna sociedad (buena) en
España, ¿se preocuparía por frecuentarla? ¡por Dios, no!
opinión de 1924
Sirdar*, Bouiller* y Les Lilas*,
o Dieudonné de Londres*, o Voisin*,
el tío George* permaneció como un hombre de estado “PEI IIANTA*
rellena todo agujero*
el negocio de tortas en la Nevsky, y Schöners*
ni qué decir de der Grief* en Bolsano* la patrona envejeciendo
Mouquin* o Robert’s* 40 años después
y la marquesa de Pierre* nunca antes había conocido a un americano
«y toda su generación»*
no, no está en ese coro
Huddy* desapareciendo y más alto que cualquiera de los ahí presentes
où sont les heurs de aquel año
el señor James* escudándose con la señora Hawkesby,*
como si fuera la arena, defendiéndose con un bastón
mientras se dirigía hacia la puerta
Dijo el señor Adams*, de la educación,
¿Enseñar? ¿en Harvard?
¿Enseñar? No puede hacerse.
y esto lo obtuve del monumento*
Haec sunt fastae*
Bajo Taishan quatorze Juillet*
con el monte al norte de Taishan
y Amber Rives* está muerta, el final de ese capítulo
ver Tiempo en junio 25,
el señor Graham* mismo sin lugar a dudas,
a caballo, una oreja y la punta de la barba a la vista
y los trabajos de Farben* intactos todavía
a la tonada de Lilibullero*
y han maldecido al Adelphi*
negros trepando la valla de obstáculos
a media distancia
y el señor Edwards* magnífico verde y marrón
en pabellón n° 4 una benignidad yacente,
de la máscara Baluba*: «no le cuentes a nadie
que te hice esa mesa»
la metenamina facilita la orina
y lo más grande es la caridad
que se puede encontrar entre aquellos que no han seguido las reglas
no es que los apoyemos—
y sin embargo, es un insignificante latrocinio
en un régimen basado en grandes latrocinios
puede clasificarse como conformidad nient’altro
con justicia será redimido
aquel que no ponga su dinero a interés
«en yardas en peso o en medida»
Levítico XIX o
Primer Tesalonicense 4-11
30 años de cultura a merced de un martillo de tapicero
lanzado por el techo
Nube sobre montaña, montaña sobre la nube
no me rindo ni ante el imperio ni los templos pluralistas
ni ante la constitución ni ante la ciudad de Dioce
cada uno en nombre de dios
como por la rosa de Terracina* desde el mar Zephyr* detrás de ella
y de su modo de caminar
como tenía Anquises
hasta que el santuario sea otra vez de mármol blanco
hasta que los ojos de piedra miren otra vez hacia el mar […]

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972), Canti Pisani con testo a fronte, Ugo Guanda Editore, Milano, 1977, Collezione Grandi Libri
Versión y notas de Silvia Camerotto

Canto LXXIV. (Part 4)

surrounded by herds and by cohorts looked on Mt Taishan /but in Tangier I saw from dead straw ignition /From a snake bite /fire came to the straw /from the fakir blowing /foul straw and an arm-long snake /that bit the tongue of the fakir making small holes /and from the blood of the holes /came fire when he stuffed the straw into his mouth /dirty straw that he took from the roadway /first smoke and then the dull flame /that wd/ have been in the time of Rais Uli /when I rode out to Elson's /near the villa of Perdicaris /or four years before that /elemental he thought the souls of the children, if any, /but had rented a shelter for travelers /by foot from Siria, some of them /nor is it for nothing that the chrysalids mate in the air /color di luce /green splendour and as the sun thru pale fingers /Lordly men are to earth o'ergiven /these the companions: /Fordie that wrote of giants /and William who dreamed of nobility /and Jim the comedian singing: /«Blarrney castle me darlin' /you're nothing now but a StOWne» /and Plarr talking of mathematics /or Jepson lover of jade /Maurie who wrote historical novels /and Newbolt who looked twice bathed /are to earth o'ergiven. /And this day the sun was clouded /—«You sit stiller» said Kokka /«if whenever you move something jangles.»/and the old Marchesa remembered a reception in Petersburg /and Kokka thought there might be some society (good) left in /Spain, wd. he care to frequent it, my god, no! /opinion in 1924 /Sirdar, Bouiller and Les Lilas, /or Dieudonné London, or Voisin's, /Uncle George stood like a statesman "PEI IIANTA /fills up every hollow /the cake shops in the Nevsky, and Schöners /not to mention der Greif at Bolsano la patronne getting older /Mouquin's or Robert's 40 years after /and La Marquise de Pierre had never before met an American /«and all their generation» /no it is not in that chorus /Huddy going out and taller than anyone present /où sont les heurs of that year /Mr James shielding himself with Mrs Hawkesby /as it were a bowl shielding itself with a walking stick /as he maneuvered his way toward the door /Said Mr Adams, of the education, /Teach? at Harvard? /Teach? It cannot be done. /and this I had from the monument /Haec sunt fastae /Under Taishan quatorze Juillet /with the hill north of Taishan /and Amber Rives is dead, the end of that chapter /see Time for June 25th, /Mr. Graham himself unmistakably,/on a horse, an ear and the beard’s point showing/and the Farben works still intact /to the tune of Lilibullero /and they have bitched the Adelph /niggers scaling the obstacle fence /in the middle distance /and Mr. Edwards superb green and brown /in ward N° 4 a jacent benignity,/of the Baluba mask: «doan you tell no one /I made you that table» /methenamine eases the urine /and the greatest is charity /to be found among those who have not observed regulations /not of course that we advocate— /and yet petty larceny /in a regime based on grand larceny /might rank as conformity nient’ altro /with justice shall be redeemed /who putteth not out his money on interest /«in meteyard in weight or in measure» /XIX Leviticus or /First Thessalonians 4, 11 /30 years of culture at the mercy of a tack hammer /thrown tru the roof /Cloud over mountain, mountain over the cloud /I surrender neither the empire nor the temples plural /nor the constitution nor yet the city of Dioce /each one in god’s name /as by Terracina rose from the sea Zephyr behind her /and from her manner of walking /as had Anchises /till the srine be again white with marble /till the stone eyes look again seaward


Notas

Rais Uli. Raisuli o Muley Ahmed Ibn Muhammad Ibn Abdallah al-Raisuli; Zinat, 1875 - Tánger, 1925). Famoso jefe marroquí y líder de una partida de bandidos que puso en jaque a la autoridad del protectorado español en Marruecos y al propio emir alauita.
Elson. Misionero que Pound visitó en Gibraltar en 1906 6 1908.
Perdicaris. Perdicaris Jon. Americano que fue chantejeado por Raisuli. El hecho dio origen al dicho “Perdicaris vivo o Raisuli muerto”. Perdicaris fue secuestrado y nunca más apareció.
Fordie. Ford Madox, 1873-1939. Novelista, crítico, poeta y editor inglés. Riesenberg, breve pieza de la que fue autor habla de dos gigantes atrapados en un valle de las montañas altas de Silesia.
William Butler Yeats. Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939, poeta y dramaturgo irlandés. En 1909, Pound viaja a Londres para encontrarse con Yeats, a quien consideraba “el único poeta digno de ser estudiado”. De ahí en más, permanecieron en Stone Cottage en Ashdown Forest, donde Pound ejerció la función de secretario.
Jim. Diminutivo de James Joyce. Dublín, 1882-1941, escritor irlandés, quien a veces hacía de cantor. Pound presentó a Joyce a la editora feminista Harriet Shaw Weaver.
Blarrney. Blarney Castle, castillo irlandés a 40 km de Cork. En su parte superior se encuentra la piedra de la elocuencia o piedra de Blarney. Los visitantes deben besar la piedra por la parte de abajo estando suspendidos en el vacío y obtendrán así, el don de la elocuencia.
Plarr. Victor Gustave Plarr (Strasbourg, Francia, 1863-1929), poeta inglés conocido por su Epitaphium Citharistriae. Trabajaba como bibliotecario el el King’s College de Londres y más tarde, del Royal College of Surgeons de Inglaterra, hasta su muerte. Fue fundador de Club de Rimas, amigo de Pound, a quien le divertían su cuentos de los ‘decadentes noventas’.
Jepson. Edgar Alfred Jepson, 1863 – 1938. Escritor inglés, editor de la revista Vanity Fair y traductor. Miembro de Square Club y del club de bebedores New Bohemians.
Maurie. Maurice Henry Hewlett, 1861-1923, ensayista, novelista y poeta inglés. Autor de The Queen's Quair, basada en la vida de Isabel de Escocia.
Newbolt. Sir Henry John Newbolt, 1862-1938, poeta inglés, presidente del Poet´s Club de Londres. Ampliamente conocido por sus canciones marineras.
Kokka. Coronel Goleyevsky, embajador zarista. Conoció a Pound en París en 1913.
Sidar. Restaurant de los Champs Elysées de París
Bouiller. Bal Bouiller. Salón de baile de París.
Les Lilas. Cloiserie des Lilas. Restaurant de París, enfrente de Bal Bouiller
Dieudonné de Londres. Restaurant de Londres. Debe su nombre al famoso chef Dieudonnet. En 1914, Amy Lowell ofreció allí una cena imagista, que más tarde fue llamada por Richard Aldington ‘Té de Boston para Ezra’.
Voisin. Restaurant de París de clase alta.
Tío George. George Holden Tinkham, 1870-1956. Miembro de la casa de representantes del estado de Massachusetts. Conoció a Pound en Venecia.
PEI IIANTA. Todo fluye. Heráclito.
Rellena todo agujero. De la frase de Mencius, ‘Hay una vertiente y cuando el agua salta, llena cada agujero y luego avanza’.
Schöners. Restaurant Schöner de Viena. Probablemente el lugar donde Pound conoció a Antheil y su esposa.
Der Grief en Bolsano. Hotel y restaurant, en Bolzano, en el tirol italiano.
Mouquin. Famoso restaurant de Nueva York del 1900 que fuera cerrado en 1925. Pound lo asocia en su correspondencia con William Carlos Williams.
Robert’s. Restaurant de Nueva York que Pound visitó con e.e. cummings.
Toda su generación. Cita de la ópera de Ford Madox Ford, The Three-ten.
Marquesa de Pierre. Amiga de Remy de Gourmont , quien fuera amigo de Pound.
Huddy. William Henry Hudson, 1841-1922. Escritor y naturalista inglés.
Où sont les heurs. ‘¿Dónde fueron los buenos tiempos?’. Variación de la frase de Villon: ‘Où sont les nieges d’ antan’.
James. Henry J. , 1843-1926, famoso novelista norteamericano.
Hawkesby. El mayordomo de Henry James en Rye.
Adams. Henry Brook Adams, 1838-1918. Hijo de Charles Francis Adams, historiador que enseñó Historia Medieval en Harvard y que escribió La educación de Henry Adams, de donde Pound sacó la anécdota de Santayana.
El monumento. Santayana, ‘Los que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo’.
Haec sunt fastae. ‘Estas son las fiestas’.
Quatorze Juillet. Fecha en que se festeja en Francia la toma de la Bastilla.
Amber Rives. Amélie Rives, 1864-1945. Escritora que escandalizó al mundo con su novela The quick or the dead. Jugaba al tennis con Pound.
Graham. R.B. Cunninghame Graham, 1852-1936. Ensayista y biógrafo escocés que viajó a caballo por Sudamérica.
Farben (los trabajos de). Planta química alemana.
Lilibullero. Canción de mofa a los irlandeses católicos, popularizada durante la revolución inglesa de 1688. Fue cortina musical de la BBC y era cantada tanto por las tropas inglesas como por las norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial.
Adelphi. Hotel que fuera dañado durante la guerra
Edwards. Henry Hudson E. Soldado negro que convirtió una caja en mesa para que Pound escribiera en la prisión. Allí Pound tenía prohibido mantener cualquier tipo de contacto con el resto de los prisioneros.
Baluba. Nombre que diera Pound a una tribu que habitaba al sudoeste del Congo Belga.
Terracina. Puerto en la costa oeste de Italia.


Ilustración: Alejandro en la tumba de Aquiles, 1630, Johann Heinrich Schonfeld

domingo, junio 19, 2011

Hoda Al Naamani / Beirut




Beirut mi deseo ardiente

Una ciudad desea una ciudad
una ciudad bendice una ciudad
una ciudad toma una ciudad
todas las estrellas están apagadas
salvo las tuyas
todas las fuentes están sedientas
salvo las tuyas
todas las heridas sangran
salvo las tuyas
todas las cartas mienten
salvo las tuyas
todas las palabras son culpables
salvo las tuyas
todos los profetas han sido asesinados
salvo los tuyos.
¿Serían tus ojos los mantos de seda y las espigas de trigo?
¿Serían tus labios las cestas de higo y de anémona?
¿Sería tu boca un juego de niños y abanicos de pluma?
¿Serían tus manos collares de jazmín
y vergeles de naranja?
Esta ciudad está tirada hoy en la boca del dragón.
Sacudida después estremecida después
sacudida y estremecida.

Mil años de donaciones escondidas en tu pecho.
Mil años de perfumes, de pulseras en tus tobillos.

¡Mi deseo ardiente hacia Beirut, el rubí de la tierra y del cielo!
¡El ícono de la tierra y del cielo!

Hoda Al Naamani (Líbano, 1929) Poéticas al Encuentro. Poesía argentina y libanesa contemporánea. Compiladores: Edgardo Zuain y Sabah Zouein, traducciones Sabah Zouein, Editorial Tantalia, Buenos Aires, 2008

Ilustración: Beirut?, 2010, Vanessa Gemayel

sábado, junio 18, 2011

W. B. Yeats / Tres movimientos



Tres movimientos

Los peces shakesperianos nadaban en el mar lejos de la tierra;
los peces románticos nadaban en redes que iban a parar a una mano;
¿qué son todos esos peces que yacen boqueando sobre la playa?

[De The Winding Stair and Other Poems, 1933]


William Butler Yeats (Dublín, 1865 -Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), Alberto Girri, Versiones, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974


Three Movements
Shakespearean fish swam the sea, far away from land;
Romantic fish swam in nets coming to the hand;
What are all those fish that lie gasping on the strand?



Ilustración: Cubierta de la primera edición de The Winding Stair and Other Poems, The MacMillan Company, NY 1933

viernes, junio 17, 2011

Jorge Luis Borges / La lluvia



La lluvia

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae y cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986), "El Hacedor", 1960, Obras completas, edición crítica II Emecé Editores, Buenos Aires, 2010

Ilustración: La tormenta (detalle), 1934, Hugo Sartore

José Domingo Rodríguez Bárcena / Dos poemas



Después del crepúsculo...

Después del crepúsculo
en la pista de atletismo
de la punta del Parque
San Martín
se abre una dimensión
habitada por seres anónimos
que caminan
trotan
estiran
impulsados por la alquimia
del metabolismo graso

yo corro para mantenerme en forma
yo salgo a caminar para conciliar el sueño
yo troto para adelgazar 5 kilos
porque se casa mi hija a fin de mes
yo entreno porque quiero participar
en la maratón de fin de año
yo camino cinco quilómetros tres veces por semana
para conservar mi salud mental


Algunos han aprendido a ver
como los gatos
en la absoluta oscuridad
y otros
como luciérnagas
dejan un rastro efímero
con las lucecitas verdes o azules
de sus teléfonos celulares


Gato de papel

La secretaria de la radio FM
está sentada, rodeada de discos
muy ordenados
en estantes
de pared.
Encima del escritorio,
una gata negra, brillante,
espléndida,
sigue nuestra conversación.
Le digo que es hermosa la gata.
Desde que ella está, no hay más ratas
-me dice-
las ratas sienten el olor y se van;
hay que tener cuidado ahora
con el Hanta Virus.
Antes que ella venga,
ésto se había llenado de ratas
y tuve que comprar
un gato de papel.

¿Un gato de papel? ¿Cómo es eso?
-pregunto-
es un gato hecho de papel
con pegamento adentro.
uno pone el cebo, pedazos de salchicha,
queso no; a las ratas no les gusta
el queso,
pero sí las salchichas
en pedacitos;
entonces las ratas entran
en el gato
y quedan pegadas,
algunas con las cuatro patas fijas,
otras con una o dos;
lo feo es que después
hay que matarlas;

la mujer cuenta y acaricia al animal
que parece reconocer
la historia
por eso la tenemos a ella
bien cuidada, esterilizada

-me muestra en el vientre
del felino
la cicatriz
de la intervención-
no como esa gente
que ahora
por el Hanta Virus
se llena de gatos
sin cuidarlos bien;
qué barbaridad,
así no se hacen
las cosas;


José Domingo Rodríguez Bárcena (San Salvador de Jujuy, 1971), Color recuerdo, Apóstrofe Ediciones, San Salvador de Jujuy, 2010

Foto: Rodríguez Bárcena, por Soledad Ureta

jueves, junio 16, 2011

Edgar Allan Poe / A María Luisa




A María Luisa Shew *

No ha mucho, quien escribe, en loco orgullo
De intelectualidad, sostuvo el íntegro
"Poder de las palabras": - negó siempre
Que en el cerebro humano un pensamiento
Cupiera, inexpresable en lengua humana.
Y hoy -ironía a su jactancia estéril-
Dos palabras no más - suaves disílabos
De ítalo son, que el serafín acaso
Forjó, soñando ante el lunar "rocío
Que el collado de Hermón viste de perlas"-
Despertaron en su alma pensamientos
Como impensados: ánimas de ideas;
Tan profundas, tan célicas visiones,
Que ni el propio Israfel, "ángel que tiene
La voz más dulce entre los seres todos",
Supiera concertarlas. Y mi hechizo
roto está; cae la pluma de mi mano
Con tu nombre por texto, ni a orden tuya
Puedo escribir - ni hablar, ni pensar puedo;
¡Ah! ni sentir; que no es sentir la extática,
La muda permanencia en los umbrales
Del gran pórtico abierto de los sueños;
Trémulo, ante la espléndida avenida -
Trémulo de no ver - allá, a mi diestra
Y a mi siniestra mano, y hasta el fondo
Del camino, en que al fin nieblas purpúreas
Cierran toda visión - más que a ti sola.


Edgar Allan Poe (Boston,1809-Baltimore, 1849), El cuervo y otros poemas, selección de Miguel Haslam, prólogo de Gerardo Gambolini, varios traductores; de este poema: Carlos Obligado. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988

* Vecina de la última residencia de Poe, en Fordham, a corta distancia de la ciudad de Nueva York, y enfermera de Virginia Clemm, la mujer de Poe (N. del E.)


To Marie Louise

Not long ago, the writer of these lines,
In the mad pride of intellectuality,
Maintained the "Power of Words" — denied that ever
A thought arose within the human brain
Beyond the utterance of the human tongue:
And now, as if in mockery of that boast,
Two words — two foreign, soft dissyllables —
Two gentle sounds made only to be murmured
By angles dreaming in the moon-lit "dew
That hands like chains of pearl on Hermon hill"
Have stirred from out the abysses of his heart
Unthought-like thoughts — scarcely the shades of thought —
Bewildering fantasies — far richer visions
Than even the seraph harper, Israfel,
Who "had the sweetest voice of all God's creatures,"
Would hope to utter. Ah, Marie Louise!
In deep humility I own that now
All pride — all thought of power — all hope of fame —
All wish for Heaven — is merged forevermore
Beneath the palpitating tide of passion
Heaped o'er my soul by thee. Its spells are broken —
The pen falls powerless from my shivering hand — [page 2:]
With that dear name as text I cannot write —
I cannot speak — I cannot even think —
Alas! I cannot feel; for 'tis not feeling —
This standing motionless upon the golden
Threshold of the wide-open gate of Dreams,
Gazing, entranced, adown the gorgeous vista,
And thrilling as I see upon the right —
Upon the left — and all the way along,
Amid the clouds of glory, far away
To where the prospect terminates
— thee only.


"To Marie Louise [Shew]" (A), manuscript, December 1847-January 1848

The original manuscript of this poem sent by Mrs. Shew to J. H. Ingram in 1875, has long been lost, but a tracing of the poem was apparently made by Ingram, and retained. That tracing is now item 42 in the Ingram Collection at the University of Virginia.

eapoe.org

Ilustración: Superior mirage of the boats, siglo XIX

miércoles, junio 15, 2011

Philip Larkin / Dos poemas



Contar

Pensar de a uno
Se hace fácil:
Un cuarto, una cama, una silla,
Una persona allí,
Tiene un sentido cabal; una serie
De deseos pueden cumplirse
Un ataúd llenarse.
Pero contar hasta dos
Es más difícil de hacer;
Porque uno debe ser negado
Antes de intentarlo.


Alambrados

Las praderas más extensas tienen cercas eléctricas,
Porque aunque el ganado viejo sabe que no debe vagar
Los jóvenes becerros están oliendo siempre agua más pura
Aquí no sino en cualquier lugar. Más allá de los alambrados

Los guía equivocarse contra los alambrados
Cuya violencia que el músculo lastima no da pausa.
Los jóvenes becerros se convierten en ganado viejo en ese día,
Límites eléctricos para sus sentidos más amplios.

Philip Larkin (Coventry, Inglaterra, 1922-1985)
Versiones de Jorge Fondebrider

Counting
Thinking in terms of one/ Is easily done –/ One room, one bed, one chair,/ One person there,/ Makes perfect sense; one set/ Of wishes can be met,/ One coffin filled.// But counting up to two/ Is harder to do;/ For one must be denied/ Before it’s tried.



Wires
The widest prairies have electric fences,/ For though old cattle know they must not stray/ Young steers are always scenting purer water/ Not here but anywhere. Beyond the wires// Leads them to blunder up against the wires/ Whose muscle-shredding violence gives no quarter/ Young steers become old cattle from that day,/ Electric limits to their widest senses.


Ilustración: Naturaleza muerta con silla de rejilla, 1912, Pablo Picasso

martes, junio 14, 2011

Fabio Morábito / Dos poemas




YO, QUE he olvidado las palabras
de los rezos,
enciendo el purificador de aire
por la noche
y su zumbido
da un toque lírico a los muros de mi cuarto.
También quien reza,
me imagino,
reforma el aire de su cuarto con su rezo,
lo pasa por un filtro,
pero prefiero este zumbido neutro,
que es fe en estado puro,
a las palabras de los rezos,
que circunscriben una fe
y estrechan el espíritu.
Porque rezamos para recrear
la combustión del fuego
alrededor del cual nacieron
los primeros círculos
y las palabras con apenas un pretexto,
un vehículo.
Con el murmullo de los labios
regresa otro murmullo
que le dio forma a nuestro oído.
Nuestras plegarias son el eco
del trabajo de las llamas
que levantaban de la nada un muro,
un muro vivo, el único
capaz de hacer a nuestro alrededor un templo.
Enciendo el purificador de aire
con el mismo desamparo de esas noches,
de esas cuevas,
enciendo mi plegaria absurda, atea,
porque los labios ya no me responden.


BENDITAS puertas, creadoras
de la penumbra
y del habla en voz baja,
que fue la creadora a su vez
de la escritura.
Benditos goznes que nos separan
de las bestias.
Es fácil hoy decir malditas puertas,
malditos libros,
maldita la postura erguida.
Haber bajado de los árboles
fue la primera puerta que se abrió
y se nos olvidó cerrarla.
¿Fue una omisión o una genialidad
dejarla abierta por las dudas?
El bosque nos persigue
en nuestra prosa y nuestros versos,
y toda puerta que abrimos,
la abrimos todavía sobre un claro,
y cada puerta que cerramos,
aun la más inocua,
pergeña una penumbra y un secreto.
No terminamos de bajar al suelo,
nuestra mayor herida,
y a base de puertas lentamente
nos curamos.

Fabio Morábito (Alejandría, 1955), Delante de un prado una vaca, Ediciones Era, México D.F., 2011

Ilustración: La grotta azzurra, 1958, Emilio Pettoruti

lunes, junio 13, 2011

Santiago Kovadloff / En blanco



En blanco

Me detengo sin saber cómo seguir.
¿Adónde iba?
Dejé mi mesa,
fui hacia la puerta decidido,
y a mitad de camino,
fulminado por la duda,
me detuve.
¿Adónde iba? ¿Adónde?
No sé, ya no recuerdo,
qué quería, qué buscaba.

Vuelvo a la mesa demolida por la fuerza
de esta ley que me fragmenta
y me ciega con la luz
y en lo oscuro me delata.
Me siento sin estar, sin entender;
suena el teléfono, atiendo
con la urgencia del que busca guarecerse.
Con voz templada digo hola,
pregunto quién me habla, no contestan.
Digo quién soy
como si lo supiera.
Nadie contesta y vuelvo a preguntar
y nadie dice nada. Nadie calla.
Nadie aguarda en el teléfono
que el día me deshaga.


Santiago Kovadloff (Buenos Aires, 1942), Ruinas de lo diáfano, Nuevo Hacer, Buenos Aires, 2009

Foto: Kovadloff Fundación Konex

domingo, junio 12, 2011

Gesualdo Bufalino / Interludio



Interludio

¡Sshhh!... Güerrin duerme, no lo despertemos.
Desearía equivocarme, pero creo
que cada día
duda más de su existencia,
cree ser una armadura llena de viento,
como esas de los viejos castillos
que aterrorizaban a Ridolini...
Como si nosotros fuésemos más reales
metidos dentro de nuestras vainas de carne,
cortando el aire con gestos sin ton ni son,
borbotando palabras a patadas
como una olla demasiado llena...
Nosotros al igual que él en el vientre de la ballena,
infinitos Pinochos.

De El Güerrin Mezquino, 1993


Gesualdo Bufalino (Comiso, 1920-1996), La amarga miel, selección, traducción y prólogo de Ricardo Herrera, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2010


Intermezzo

Sst!... Guerrino dorme, non risvegliamolo.
Vorrei sbagliarmi, ma credo
che ogni giorno di piú
dubita di non esistere,
d'essere u'armatura piena di vento,
como quelle dei vecchi castelli
che spaventano Ridolini...
Come se noi fossimo piú veri
dentro i nostri gusci di carne,
trinciando gesti a vannera nell'aria,
gorgogliando parole a tocchi
come una giara troppo piena...
Noi como lui nel ventre della balena,
infiniti Pinocchi.


Da El Güerrin Meschino (1993)

Foto: Bufalino en su ciudad, Comiso Bresciaoggi.it

sábado, junio 11, 2011

George Oppen / Desde el desastre



Desde el desastre

Últimamente el aire
es apenas luz solar donde debieron hallarse
valores líricos. Del desastroso

naufragio, familias enteras se arrastraron
hasta pensiones y ahí

sobrevivieron en la moral
de la esperanza

que según los hijos
agota su metafísica
en los jardincitos de casa.


George Oppen (New Roschelle, New York, 1908-Sunnyvale, California, 1984)
Versión de Francisco Bitar y Gerardo Jorge en No Retornable


From disaster

Ultimately the air
Is bare sunlight where must be find
The lyric valuables. From disaster

Shipwreck, whole families crawled
To the tenements, and there

Survived by what morality
Of hope

Wich for the sons
Ends its metapysic
In smalls lawns at home.

Foto: Oppen The American Poetry Review

viernes, junio 10, 2011

Jorge Fondebrider / La luna



La luna

Opuesta al dramatismo y a la pompa del sol
que se va con trompetas y arreboles
y muestra todo igual que un nuevo rico,
la luna es muy discreta.

Y si hay un solo sol, hay muchas lunas:
está la que viene con sus garzas,
y si no tiene garzas, con la palabra garza prendida de una rama,
o, como dijo alguien una vez,
con pies de plata.

También está la que un poeta japonés
llamó frágil esquife
a través del bosque de estrellas
y el cordobés, ilustre anciana de las mitologías.

Para no mencionar la luna que es lámpara votiva detrás de la ventana,
o luz que riela sobre el agua donde cayó Li Po,
borracho, enamorado, o el norte de los perros
plateado por la luna, excusa y justificación para las sombras.

Ay, luna ingenua de los astronautas
la luna azul de la canción
y la que vi una vez, cuando esperaba todo
y el futuro no había desmentido la ilusión
de que la luna es más que el sol
rodando roja al fin de la avenida.

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956), inédito


Ilustración: Moonlight, c. 1840, Joseph Mallord William Turner

jueves, junio 09, 2011

Lucio Madariaga / Dos poemas



Il dolore

El pordiosero de la oficina
en el pulmón
del asma,
comulga con la derrota
y la dona
al mejor postor.

No se trata de volver al origen.
Hablo de puntos de partida.

El único dolor eficiente
es
el constitutivo.


A la sombra del tilo

Viene del monte un aroma a casuarina
y lujuria recién lavada
que me envuelve

Arrojo los dados minerales:
números tallados por la constancia del viento
astillan mi suerte
Ella gotea hacia arriba y cae
desnuda
pero dispuesta

No hay dádivas para este corazón
señor de la mañana;

Altagracia en derredor, no tengo más verdad
que un salvaje palmar
y el éxtasis en puntas de pie,
de saber,
que este amor,
se come
con las manos.


Lucio L. Madariaga (Buenos Aires, 1985)

Foto: Lucio L. Madariaga Facebook

miércoles, junio 08, 2011

Ernest Dowson / Dos poemas anotados



Vita summa brevis spem nos vetam incohare longam

Ya no están más la risa y el sollozo
El amor y el odio y el deseo,
Pienso que en nosotros eso ya no cuenta
Cuando pasamos esa puerta.

Ya no están más los días de vino y rosas
Salidos de un brumoso sueño
Un tiempo, luego se borran nuestras huellas
En medio de un sueño.


(N. del T.): El título viene de Horacio, Oda I. 4. 15. “La vida tan breve no admite esperanza larga” Desde luego que es éste el poema que recita Clifton Webb -como Waldo Lydecker al final de Laura, 1944, el extraordinario film de Otto Preminger. Por cierto el segundo hemistiquio del primer verso del segundo cuarteto se empleó como título para un film que mejor olvidar.


Non sum qualis eran bonae sub regno Cynarae

La última noche, ay, mezclé sus labios con los míos
Luego cayó tu sombra, Cynara, y tus suspiros
Sobre mi alma entre el vino y los besos se derramó,
Pero estaba enfermo y desolado por una vieja pasión
Sí, estaba desolado y bajé la cabeza;
Te he sido fiel a ti, ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

Toda la noche sentí latir su cálido corazón sobre el mío
Entre mis brazos, en amor y sueño, toda la noche yació;
Claro, fueron dulces los besos de su boca roja de ocasión,
Pero estaba enfermo y desolado por una vieja pasión
Cuando al despertar encontré que era muy gris la aurora;
Te he sido fiel a ti ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

He olvidado tanto ¡Cynara! Llevado con el viento,
Rosas arrojadas, rosas pisoteadas entre el turbión,
Danzando hasta volverlas pálidos lirios del olvido
Pero estaba enfermo y desolado por una vieja pasión
Todo ese tiempo, y el baile se extendió la noche entera;
Te he sido fiel a ti ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

Rogué por una música más loca y un vino más fuerte,
Pero cuando las lámparas expiran y la fiesta languidece,
Allí cae tu sombra y la noche es toda tuya, Cynara;
Y estoy enfermo y desolado por una vieja pasión,
Sí, tan hambriento por los labios de mi deseo estoy.
Te he sido fiel a ti ¡Cynara! Claro, que a mi manera.

(N. del T.): Cynara: Horacio, Odas, IV, 1, 4: “Non sum qualis eram bonae/sub regno Cinarae, desine dulcium/mater saeva Cupidinum”: “Ya no soy el que era -o el que fui- bajo el reino -o “bajo el dominio”, “el influjo” o “subyugado”- de la buena Cinara: Deja ya madre de dulces deseos”.También Cinara aparece en Ep. I, 7, 28; I, 14. 33; así como en Homero, Od. VI, 13, 21-22. Era al parecer una hetaira conocida del poeta de Venusia. Pero el empleo de su nombre por Dowson ha dado lugar a múltiples conjeturas. Sumo una por mi parte: “Cinara” o “cynara” es el nombre de la tintura que se extrae del alcaucil así como de algunas variedades de la misma planta. Esta tintura muy conocida mundialmente por su marca comercial como “Chofitol” es un remedio hepático muy socorrido desde que se tenga memoria. Ahora bien. Hace muchos años alguien me dijo que, a su vez muchos más años atrás, este extracto de cynara se empleaba para diluir el láudano destilado del opio. En especial cuando se buscaba hacer durar las provisiones así como, cuando se estaba en las etapas finales de la adicción, hacerlo un tanto menos nocivo. El clima nocturno, de ensoñación, de doble visión y de pesadilla fría del poema, puede tal vez contribuir a esta explicación. Claro está que sumado al sólito recurso a la poética de Horacio tan habitual en este poeta como en tantos otros. Por otro lado el grupo al que pertenecía este poeta -The Rhymers Club, formado hacia 1890- estaba integrado también -y entre otros poetas- por Lionel Johnson, Francis Thompson -autor del bellísimo The Hound of Heaven- y John Gray (el inspirador del personaje de Dorian Gray), todos católicos y opiómanos.

“In love and sleep” es expresión homérica. Es de Od, X, 335. También figura en Il. XIV en las traducciones inglesas de Lang, Butcher y Fitzgerald. Pero también José Manuel Pabón traduce en su excelente versión en versos decaheptasílabos, (“... unidos) / en descanso y en amor confiemos el uno en el otro” Se lo dice Circe a Odiseo. Antes aún, en su ya histórica traducción de Homero, Luis Segalá y Estalella la traducía en prosa así “... vámonos a la cama para que unidos por el lecho y el amor...” Poco antes Circe se sorprende de que Odiseo no haya respondido a sus filtros de hechicera que Segalá y Estalella, pero también Pabón, traducen como “drogas”.

“Gone with the wind”: Este hemistiquio es, claro está, el que empleara Margaret Mitchell para el título de su muy conocida novela y que luego diera lugar a uno de los films más exitosos de todos los tiempos, aunque conocidos ambos en castellano como Lo que el viento se llevó. Que no es lo mismo. En el original la autora confía en el renacimiento del Sur norteamericano, en Dixie y en Tara y en Scarlett O’Hara, pero el traductor castellano -tal vez involuntariamente splengleriano o yanqui- lo da como cosa ya pasada tras su decadencia definitiva.

Ernest Dowson (Lee, Kent, 1867-Londres, 1900)
Versiones y notas de Angel Faretta




Vita summa brevis spem nos vetam incohare longam

The are no long, the wheeper and the laughter
Love, and desire and hate;
I think they have no portion in us after
We pass the gate.

They are no long the days of wine and roses
Out of a misty dream
Our path emerges for a while, then closes
Within a dream.


Non sum qualis eran bonae sub regno Cynarae

Last night ah, yesternigth betwixt her lips and mine
There fell thy shadow, Cynara! thy breath was shed
Upon my soul between my kisses and the wine;
And I was desolate and sick of and old passion,
Yea, I was desolate and bowed my head;
I have faithfull to thee, Cynara! In my fashion.

All night upon my heart I fell her warm heart beat,
Night-long within mine arms in love and sleep she lay;
Surely the kisses of her bought red mouth were sweet
But I was desolate and sick of and old passion
When I awoke and found the dawn was gray
I have faithful to thee Cynara!, in my fashion.

I have forgot much, Cynara! Gone with the Wind
Flung roses, roses riotously with the throng
Dancing, to put thy pale, lost lilies out of mind;
But I was desolate and sick of and old passion.
Yea all the time, because the dance was long;
I have faithful to thee Cynara!, in my fashion.

I cried for madder music and for stronger wine,
But when the feast is finished and the lamps expire,
Then fall thy shadow, Cynara! The night is thine;
And I am desolate and sick of and old passion,
Yea, hungry for the lips of my desire,
I have faithful to thee, Cynara! in my fashion.



Foto: Dowson, The Poems of Ernest Dowson, John Lane, Londres, 1905

martes, junio 07, 2011

¿Derechos de autor?

Debido a un problema no especificado de derechos autorales, el blog de sibilas y pitias fue privado por google, con sede en Mountain View, California, de casi todas sus imágenes. Como "sanción" parece demasiado. El procedimiento luce asimismo ilegal, pues no dio tiempo a la administradora a retirar las imágenes en cuestión y eliminó además imágenes que no estaban en cuestión.
el administrador

Richard Gwyn / Desempolvar



[De Walking on Bones, 2000]


Desempolvar

El polvo es verbal. Billones de partículas de dios sabe qué, que se depositan sobre toda superficie, en cada rincón. Engendrando bichos que, debajo del microscopio, se convierten en monstruos grotescos y aterradores. Polvo que se acumula inadvertido e invisible hasta que llega el día en que se lo percibe, y entonces, repentinamente, uno se escucha decir que nunca se había dado cuenta de lo llena de polvo que estaba la casa. Polvo y telarañas. Telarañas no perturbadas por meses o incluso años. Ya pasa de castaño a oscuro. Compras un plumero, uno con mango telescópico. Lo abres y plumereas las paredes, debajo de los estantes altos, en los más inaccesibles rincones del salón. Lugares donde el plumero nunca sacó el polvo. Lugares en los que el polvo se apiló. Pasas el dedo por la saliente y lo sacas cubierto de suciedad de 1976. Polvo punk. Ahora es 2000. De lamer ese polvo, te preguntas, ¿te sabría al pasado? ¿El del polvo medieval, el del polvo romano, el antiguo polvo del crepúsculo celta? Recógelo y ofrécelo a la venta en vaso de colores. Polvo pagano, polvo de rinoceronte, polvo de dinosaurio. Polvo del milenio. Polvo removido con cepillo por los santos. Polvo de Cristo. Polvo de Buda. El polvo de nuestros ancestros. Desempolvar: si no fuera una metáfora del olvido podría ser un verbo feliz.


Richard Gwyn (Gales, 1956)
Traducción de Jorge Fondebrider


Dusting

Dust is verbal. Billions of particles of gold knows what, collecting on every surface, in every corner. Breeding bugs which, under the microscope, become grotesque and terrifying monsters. Dust that accumulates unnotices and invisible until such time as it is noticed, and then suddenly you hear yourself observe that you had never realized quite how duty this house was. Dust and cobwebs. Cobwebs undisturbed for months or even years. It all gets too much. You buy a feather duster, one with a telescopio andel. You open it out and wave it along the walls, Ander high shelves, into the most inaccesible reaches of the hall. Places where duster never dusted. Places where dust has piled thick. You run your finger down a ledge and it returns covered in the filth of 1976. Punk dust. It is now 2000. You Gonder should you lick this dust, World yo get a flavour of the past? What of medieval dust, Roman dust, good old Celtic sunset dust? Scoop it up and flog it off in coloured glass. Pagan dust, rhino dust, dinosaur dust. Millenium dust. Dust brushed by the saints. Christ dust. Buda dust. The dust of our ancestros. Dust: if it weren’t a metaphor for oblivion it could ve a happy verb.


Imagen: s/d Decora Hoy

lunes, junio 06, 2011

Darío Rojo / De "Jimmy el Gasolinero"




Mientras Bob toca el contrabajo

I

Afuera no había nada.
Nosotros hablábamos y nos mirábamos
como si las aduanas no existiesen;
al recordar el nombre del lugar
sentí pena por el dueño,
hubiese querido que el bar fuera una taberna
con una luz y un cartel en la puerta
que dijera LA MUECA TURCA,
y que la gente pasase y dijera
-esa es la mueca turca.

II

H acercó la cabeza a Griffin
y murmuró algo sobre el sodio
-no es lo que parece, es menos líquido
dijo exactamente,
mientras en el triángulo del hexágono de mesa
el pastel brilló como un papel
(se oyó brazos en vez de brujas)
y en el papel ningún nombre.

III

De todos modos bob toca en paz
como si Eleine, Stanislav, Violeta,
Gregorio, Manuel y su mujer Ivanova
estuvieran intactos bajo la misma noche.

Darío Rojo (Eduardo Castex, La Pampa, 1964), Jimmy el Gasolinero, Ediciones Trompa de Falopo, 1993

Imagen: Ford Mustang Premier Animation

sábado, junio 04, 2011

Hugo Padeletti / Una mora





Una mora

Para fiesta de frutas,
una mora. Sus mínimos toneles
rezumantes
estimulan un punto. No es un punto

de continencia ni es un punto
de destemplanza: es la punta
del instante. Su estilo,
la atención. Se difunde,

en la fruta de los vientos,
por la mente. Palabras, -pensamientos
se borran. Su conciencia
es el sabor. El árbol

de la Bodhi y el orgasmo
del león
se confunden. Del sueño
de la mosca

se despiertan dragones.


Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Poemas 1960/1980, Universidad Nacional del Litorial, Santa Fe, 1989

Ilustración: Pequeños mundos, 1922, Vassily Kandinsky

Cesare Pavese / In the morning...



In the morning
you always come back


La rendija del alba
respira con tu boca
desde el fondo de calles vacías.
Luz gris tus ojos,
dulces gotas del alba
sobre colinas oscuras.
Tu paso y tu aliento
como el viento del alba
inunda las casas.
La ciudad se estremece,
huelen las piedras -
eres la vida, el despertar.

Estrella perdida
en la luz del alba,
crujido de la brisa,
tibieza, respiración -
la noche terminó.

Eres la luz y la mañana.

20 marzo '50

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Verrà la morte e avrà il tuoi occhi", Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino



In the morning
you always come back

Lo spiraglio dell'alba
respira con la tua bocca
in fondo alle vie vuote.
Luce grigia i tuoi occhi,
dolci gocce dell'alba
sulle colline scure.
Il tuo passo e il tuo fiato
come il vento dell'alba
sommergono le case.
La città abbrividisce,
odorano le pietre -
sei la vita, il risveglio.

Stella sperduta
nella luce dell'alba,
cigolio della brezza,
tepore, respiro -
è finita la notte.

Sei la luce e il mattino.

20 marzo '50

Ilustración: Il Po e il lungopo, Francesco Menzio

viernes, junio 03, 2011

Santiago Sylvester / Dos poemas de "Café Bretaña"





La muerte es provisoria, pero la vida está definitivamente aquí,
aunque todo indique lo contrario:

en el gusto que el café deja en la boca,
en la brasa que se consume sobre el cenicero,
en el rugido de los automóviles, más allá de la ventana,
y también en la memoria que gira en sentido contrario a las agujas del reloj,
/contradice a las aves migratorias, sube escalera abajo/
y se salva de la destrucción.




Pero el misterio es éste: lo que se rompe tiende a recomponerse,
lo disperso a juntarse
y a unirse lo que nunca ha tenido relación.

No se trata ya de la unidad,
sino de quién pega los pedazos:
como está la cicatriz en el centro de la herida,
el remiendo en el secreto de la tela,
o el sentido de este café, que no está en ninguna mesa
/sino en el camarero que, al desplazarse, integra.

El misterio de la dispersión
consiste en que no hay dispersión:
cada uno, aún a su pesar, termina estando en su sitio.

Santiago Sylvester (Salta, 1942), Café Bretaña, Visor Libros, Madrid, 1994

Ilustración: El café de Arlés, 1888, Paul Gauguin

jueves, junio 02, 2011

Sandro Penna / Dos poemas




Mujer en tranvía

Quieres besar a tu nene, que no quiere:
ama mirar la vida, desde afuera.
Tú estás desilusionada pero sonríes:
no es la angustia de los celos
aunque ya se parece él al otro hombre
que por "mirar la vida desde afuera"
te ha dejado así...


La lección de estética

"¿Pero qué belleza hay en la poesía?"
Escucha, cuando ves un gran amigo
lleno de mujeres alrededor, cuando estás
absorto por la orquesta y bajo el reflector
resplandecen los colores de una diva
que semidesnuda desciende a la platea,
donde te sobresaltas ¡y estás oculto
entre tanta gente!, cuando en una noche
oscura y serena en una plaza amigos
bailan sin mujeres al son de un
acordeón y tú no estás entre ellos; bueno,
¿no es eso bello para ti? Es bello también
para un viejo señor que se llama
crítico y encuentra muchas cosas bellas, ha ido
incluso muy lejos en encontrar en el mundo,
y quizá afuera, cosas bellas siempre
más bellas; y sin embargo dice con amor: "qué
bella es esta poesía" ¿Y tú
me miras y no me das ni siquiera un beso?

Sandro Penna (Perugia, 1906-Roma, 1977), "Croce e delizia" (1927-1957), Poesie, Garzanti Editore, Milán, 2010
Versiones de Jorge Aulicino


Donna in tram

Vuoi baciare il tuo bimbo che non vuole:
ama guardare la vita, di fuori.
Tu sei delusa allora, ma sorridi:
non è l'angoscia della gelosia
anche se già somiglia egli all'altr'uomo
che per "guardare la vita, di fuori"
ti ha lasciata così...


La lezione di estetica

"Ma che bellezza c'è nella poesia?"
Ascolta, quando vedi un forte amico
pieno di donne intorno, quando preso
sei dall'orchestra, e sotto il reflettore
risplendono i colori di una diva
che seminuda scende giù in platea,
dove tu trasalisci, e sei nascosto
di tanta gente!, quando in una notte
buia e serena in una piazza amici
ballano senza donne al suono d'una
fisarmonica e tu non sei di loro; ebbene questo
non è bello per te? È anche bello
per un vecchio signore che si chiama
critico e trova molte cose belle, è andato
anzi più avanti nel trovare al mondo
e forse fuori, belle cose sempre
più belle; eppure dice con amore:"quanto
è bella questa poesia" E tu
mi guardi e non mi dài neppure un bacio?


Ilustración: Venere seduta con cherubino, Gian Paolo Tomasi

miércoles, junio 01, 2011

Wallace Stevens / De "Notes Toward a Supreme Fiction", 2



Notas para una ficción suprema

A Henry Church

¿Y por qué siento amor, aparte de ti?
¿Estrecho contra mí el libro más intenso
del hombre más sabio, escondido en mi interior día y noche?
En la luz incierta de la única, certera verdad,
igual en cambios vivos a la luz en la que te encuentro,
en la que nos sentamos a descansar,
durante un momento en el centro de nuestro ser,
la transparencia vívida que tú traes es paz.


Debe ser abstracta

I

Comienza, efebo, por percibir la idea
de esta invención, este mundo inventado
la inconcebible idea del sol.
Debes volver a ser ignorante
y volver a ver el sol con mirada ignorante
y verlo claramente con la idea de ello.
Nunca imagines una mente creativa como fuente
de esta idea ni armes por esa mente
un voluminoso amo encerrado en su fuego.
Qué claro es el sol visto en su idea,
purificado en la más remota claridad de un cielo
que nos ha expulsado a nosotros y a nuestras imágenes…
La muerte de un dios es la muerte de todos.
Deja que el Febo púrpura descanse en una cosecha ocre,
deja que Febo duerma y muera bajo el ocre otoñal,
Febo ha muerto, efebo. Pero Febo fue
el nombre de algo que nunca pudo ser nombrado.
Hubo un proyecto para el sol y es.
Hay un proyecto para el sol. El sol
no debe tener nombre, florecedor de oro, sino ser
en la dificultad de lo que debe ser.


II

Es el hastío celestial de los apartamentos
lo que nos hace regresar a esta primera idea, lo rápido
de esta invención; y sin embargo son tan infectos
los arrebatos de la verdad, tan fatales a
la verdad misma, la primera idea se convierte
en un eremita en las metáforas de un poeta
que viene y va y viene y va todo el día.
¿Acaso puede haber un hastío de la primera idea?
Prodigioso erudito: ¿qué más debe haber?
El hombre monacal es un artista. El filósofo
asigna el lugar del hombre en la música, digamos, hoy.
Pero el sacerdote desea. El filósofo desea.
Y no tener es el principio del deseo.
Y tener lo que no es, es su antiguo ciclo.
Es deseo al final del invierno, cuando
observa cómo el clima natural se vuelve azul
y ve los nomeolvides en su arbusto.
Siendo viril, escucha el himno calendario.
Sabe que lo que tiene es lo que no es
y lo tira como algo de otro tiempo
como la mañana se desprende de la trasnochada luz de luna
y del raído sueño.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), Notes Towards a Supreme Fiction, 1942
Version de Silvia Camerotto


Notes Towards a Supreme Fiction
To Henry Church//And for what, except for you, do I feel love? /Do I press the extremest book of the wisest man /Close to me, hidden in me day and night? /In the uncertain light of single, certain truth, /Equal in living changingness to the light /In which I meet you, in which we sit at rest, /For a moment in the central of our being, /The vivid transparence that you bring is peace.

It Must Be Abstract
I
/Begin, ephebe, by perceiving the idea /Of this invention, this invented world, /The inconceivable idea of the sun. /You must become an ignorant man again /And see the sun again with an ignorant eye /And see it clearly in the idea of it. /Never suppose an inventing mind as source /Of this idea nor for that mind compose /A voluminous master folded in his fire. /How clean the sun when seen in its idea, /Washed in the remotest cleanliness of a heaven /That has expelled us and our images . . . /The death of one god is the death of all. /Let purple Phoebus lie in umber harvest, /Let Phoebus slumber and die in autumn umber, /Phoebus is dead, ephebe. But Phoebus was /A name for something that never could be named. /There was a project for the sun and is. /There is a project for the sun. The sun /Must bear no name, gold flourisher, but be /In the difficulty of what it is to be.

II
It is the celestial ennui of apartments /That sends us back to the first idea, the quick /Of this invention; and yet so poisonous /Are the ravishments of truth, so fatal to /The truth itself, the first idea becomes /A hermit in a poet’s metaphors, /Who comes and goes and comes and goes all day. /May there be an ennui of the first idea? /What else, prodigious scholar, should there be? /The monastic man is an artist. The philosopher /Appoints man’s place in music, say, today. /But the priest desires. The philosopher desires. /And not to have is the beginning of desire. /To have what is not is its ancient cycle. /It is desire at the end of winter, when /It observes the effortless weather turning blue /And sees the myosotis on its bush. /Being virile, it hears the calendar hymn. /It knows that what it has is what is not /And throws it away like a thing of another time /As the morning throws off stale moonlight and shabby sleep.


Ilustración: Menaka seduce al sabio Vishwamitra, siglo XIX, Raja Ravi Varma