martes, junio 21, 2011

Osvaldo Bossi / Tres poemas




Hamlet sobre su madre

No pienso en ella, una madre es siempre
una ciénaga, haga lo que haga, engendre
este deseo o cualquier otro, sea de la carne del Rey
o de su hermano. Tiene que haber una verdad
que no sea la suya, y tal vez seas vos Laertes,
o tal vez sea el áspero Fortinbrás, u otro, otros
cuyos nombres se desvanecen, apenas los toco
con mis dedos. Ellos son el reflejo de algo
que no me deja ver, o yo soy una sombra que habla
consigo mismo. Cuerpo de Laertes, me lleva lejos,
llevándose esta culpa... Cuerpo de Fortinbrás, pesado
como el otro, cubriéndome con un velo funerario
a mí, su sombra, su ardiente ciénaga también.

de Fiel a una sombra (2001)


Ruego por el tornado

Que no regrese, que no relinche
contra la ventana como un caballo
y a su paso se lleva los muebles, abrigos de lana,
ollas, el televisor... Sobre todo que deje en paz
al techo: cada chapa fijada con clavos
a los tirantes, no las arranque como a barajas de cartón.
No se pavonee en torno a mi lámpara
y lo confunda todo con esa voracidad omnívora,
sin restricciones. Que yo no piense: En el fondo,
en el centro de su pecho, se esconde un sitio calmo
para nosotros. Que yo no encuentre cierta belleza
o música en esa órbita destructiva. No finalmente,
molido a palos, recaiga sin consuelo en el odio
o torne a la guardia que forjó un niño tímido.

de Ruego por el tornado (2006)


Mi amigo Raulito
(fragmento)

A mí me hubiera gustado olvidarme
de Raulito Lemos,
de su pelo negro y azulado, un poco
apelmazado en la nuca,
de su mirada de ojos chiquitos y saltones
pidiéndome todas las noches lo mismo.
No que lo quisiera (porque mi cariño
estaba a la vista) sino que me inclinara en esa tierra
que se extendía bajo las estrellas,
peligrosamente, junto a él.

de El muchacho de los helados y otros poemas (2006)

Selección de Victoria Schcolnik

Osvaldo Bossi (Buenos Aires, 1963), Casa de viento, antología personal, Editorial Nudista, Córdoba, 2011


Foto de la portada de Casa de viento Editorial Nudista

2 comentarios:

  1. Yo quisiera escribir así; Irene

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  2. Que dias aquellos, tan lejanos...
    de la calle Lacroze en Ciudadela cuando al salir temprano de la escuela,
    iban los noviecitos de la mano.
    Cuando Roberto y Marta, tan queridos!,
    y aquel dulce pequeño, Danielito,
    rodeandote de amor, cual angelitos
    te rodeaban y velaban por tus sueños.
    Y veronica que soñaba ser tu novia,
    y Giannfranco que nunca recibio tu carta,
    y Platon que aguardaba tras la puerta
    y el delfin que en tu cómoda soñaba...
    Ahhh!... podria recordar el dia entero...
    mas las sombras tenaces ya se acercan,
    y yo tengo que irme, no me acuerdo
    si te deje las llaves de mi puerta.
    No sabia, te juro, no sabia!
    o no quise saber, que no es lo mismo,
    cuando lo confesaste no entendia
    y cuando comprendi... te habias ido...
    Hoy te veo lejano, a la distancia...
    tan cerca y tan inalcanzable,
    ya no estas, y todos los caminos
    me alejan mas y mas, ninguno vuelve.
    mejor asi tal vez, son los recuerdos,
    cono la nube azul en cielo abierto,
    o como los cachivaches que en la casa juntaba Don Roberto.
    Se acaba mi cigarro, y ya la mano
    cansada de escribir se entrega al sueño,
    y en un ultimo gesto, atroz y ufano,
    te digo chau, Osvaldo.. hasta luego...

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