viernes, enero 22, 2010

Martín Prieto / Temas





Los temas de peso

Después de varios años dedicados a la minucia,
al enfermante relevamiento de los detalles,
decidí abocarme a los temas de peso:
el amor, la política, la trascendencia, la gloria.
Finalmente convencido de que el mundo
era más amplio que mi departamento
compré una pila de tarjetas magnéticas
y salí a recorrer la ciudad en colectivo
atento al paisaje y al rumor sordo
en el que se convertía la parla simultánea
de mis contemporáneos. La bruma gris
que se levanta en los barrios de la quema
y la otra, prístina, que emerge rosa del agua
del río león, envolvían mis paseos en un aura
de ensueño, y todo se aparecía corrido
de su justa dimensión.

Martín Prieto (Rosario, 1961), Los temas de peso, Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2009

Foto: Prieto anuncia una actividad del Centro Cultural Parque de España, 2009 Club de Fun, Rosario

14 comentarios:

  1. Con todo respeto (o sin ningún): un redonda porquería

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  2. Un muy buen poema que retrata de manera efectiva la imposibilidad de escribirlo. El ensueño tras la bruma se torna palpable. Al anónimo anterior: las porquerías no pueden ser redondas.

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  3. Horrible. Debe ser porque conozco a Prieto y ¿su trayectoria?
    En algo tiene razón, se abocó a la política, no queda ninguna duda, curra en donde puede. Léase Parque de España.
    Oscar Bullán

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  4. Al anónimo que defiende este tipo de poesía le recuerdo que la bosta (incluso otras formas de excrementos) posee formas redondas.

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  5. al anónimo que defiende la redondez de los excrementos: me parece que tu crítica es improcedente, a esta altura me parece necesario que fundamentes un poco tu ira, aunque sea de modo impresionista

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  6. "Fundamentar la ira". Mmmm... Usted pide demasiado, Aulicino. Debería saberlo como poeta que es, a menos que presumamos de ser dioses griegos o algo así.
    Quizá el punto a discutir, mi estimado, sea otro (eludido siempre por amiguismo o por puro cinismo), y que es esa especie de moral entre poetas (de hipócrita "corrección poética", podríamos decir) que impide calificar públicamente a esos bodrios exactamente por lo que son.

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  7. no tengo interés, estimado anónimo, en discutir lo que usted llama corrección poética. usted es libre de hablar de bodrios y yo también. pero como este poema no me lo parece -si no, no lo hubiera puesto aquí: la corrección poética no me obliga a publicar-, entonces pido, solicito, una explicación de su disgusto, que usted puede omitir, como su nombre. está en su derecho. además es gracioso que usted abogue por decir públicamente las cosas, siendo que usa el anónimo. créame, aún tengo fe en el verosimil realista

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  8. Aulicino: creí entender que era usted quien me convocaba a exponer las razones de mi consideración sobre este tipo de poesía. Le proponía intercambiar ideas, y en este caso una que afecta, según mi entender, fuertemente a la imaginación poética de los últimos veinte años en la Argentina. Usted vuelve a desviar el punto, y ahora me sale con el verosímil realista. El verosímil realista me parece un sesgo riquísimo que respeto y disfruto como lector de poesía. No se confunda. Pero acordemos en que hay grados de verosimilitud realista aceptables, y que no se puede ir tirando petardos como quien entra semiborracho a una fiesta, y creerse que eso podría tener algún valor poético. Esta no lo tiene, pero presume de ese grado, lamentablemente, legitimado por lo que mencioné como "corrección poética".
    Su cierre intempestuoso de lo que podría ser un interesante debate (no tanto entre usted y yo sino con otros lectores de su blog) me genera una pregunta: importa algo acaso que usted firme como "Jorge Aulicino" y yo como "Anónimo"? Estimado poeta, no haga sospechosa mi opinión porque no la firme con nombre y apellido. No aplique por favor la lógica del prontuario para poder mostrar una opinión diferente en su blog.

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  9. de ningún modo, estimado anónimo, aliqué la lógica de prontuario, como puede verse
    también puede verse que no clausuro nada, puesto que los comentarios siguen sumando
    tampoco he desviado nada y si los lectores de este blog quieren discutir la corrección poética, se sumarán más comentarios
    sólo dije que me interesa su opinión acerca de por qué es un bodrio el poema de Prieto. me parece que petardos y extroversiones se enriquecen con tales aditamentos, aproximaciones a una teoría del gusto, etc.
    y, anónimo, no, no es lo mismo que usted sea anónimo y yo firme jorge aulicino, y usted sabe lo que digo, no saque a relucir el vocabulario de moda: aquí no se hacen prontuarios

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  10. No, estimado Aulicino. Insisto: que usted se presente como Jorge Aulicino es para mí (como lo es para otros lectores de su blog) simplemente un pseudónimo, una nomenclatura provisoria, un significante, una máscara de usted mismo. Nada más. No sé quién es usted con excepción de tener presente que tiene varios libros de poesía publicados y de ser un fantasma con quien establezco un contrapunto a través de este medio. No ganaría usted nada con que le dijese que me llamo Fulanodetal o Menganodetal -sólo imaginarizar por un momento que se mueve en un terreno más firme. Pero esa ya sería una certeza a medias para demandas personales incumplidas.
    De todos modos pienso que quizá en ese contexto de las "teorías del gusto" que menciona podríamos enriquecer nuestro intercambio; puede incluso que nos acerquemos desde otro plano a lo que llamo "corrección poética" -que tiene filiaciones con al Ética tanto como con aquellas, aunque sepamos desde Hume solamente una sola cosa acerca del gusto: que es desarrollable y perfectible.
    Dígame ahora porqué a usted le gusta este poema de Prieto.

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  11. a ver si nos entendemos, anonymus: detrás de un nombre hay un cuerpo; usted puede pensar que es así o asao, pero es real, si quisiese usted averiguar dónde vivo, no le costaría mucho. lo demás es literatura barata acerca del nombre. yo no sé quién es usted y usted sabe quién soy, en los términos que interesan y alcanzan: en el nomenclator catastral, existo y soy ublicable. respecto a por qué me gusta el poema de Prieto: por lo mismo que dice aquí arriba otro anonymus (ya ve que anonymus puede sostener cosas diversas y encontradas; este es otro problema del anonymatus)

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  12. Aulicino: no es su cuerpo lo que es visible, por más que figure en listados catastrales o en libros de poesía firmados como "Jorge Aulicino"; quizá el que habla ni siquiera se le perezca. Es sólo un simulacro que se muestra bajo una forma de escritura. Digo esto para dejar en claro su erróneo precepto sobre nuestras identidades.
    Luego: lamento que tenga que echar mano a la opinión de un anónimo para responder mi pregunta sobre este poema de Prieto. Veo que no puede ni siquiera argumentar por usted mismo.
    Ha sido un gusto. Saludos cordiales.

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  13. muy bueno el poema de prieto. el resto del libro también me gustó.

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