sábado, diciembre 12, 2009

Piedad Bonnett / Pepino de mar


Lección de supervivencia

Nada hay de bello en el pepino o carajo de mar.
Es, en verdad, un animal sin gracia,
como su nombre.
En el fondo de los grandes océanos,
inmóvil, blando, amorfo,
permanece,
condenado a la arena
y ajeno a la belleza que encima de su cuerpo
despliega el mar.
Se sabe que
cuando el pepino de mar huele la muerte
en el depredador que lo amenza,
expele su instestino
y hasta el racimo entero de sus vísceras
que sirven de alimento a su enemigo.
Y es que también nos puede hablar la poesía
desde lo horrible:
con un limpio ritual
huye el pepino de aquello que amenaza con dañarlo.
Para sobrevivir queda vacío.
Liviano ya de sí y libre de otros
muda su ser.
Y poco a poco
sus entrañas
se recomponen.
Y vuelve a ser, en letargo de sal,
una entidad que vive a su manera.

Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquía, 1951), www.Periódico de Poesía.unam.mx, anuario 2008-2009, edición impresa, Ciudad de México

Foto: Bonnett La Opinión, Cúcuta, Colombia

De Bonnett en este blog:
Aquí golpeaba airadamente...

2 comentarios:

  1. ¡Maravilloso! Una alegoría que resume cualquier sesudo ensayo sobre creación poética

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  2. Piedad Bonnett siempre sorprende con su magnífica poesía.


    Saludos...

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