miércoles, diciembre 09, 2009

Jorge Leonidas Escudero / Dos poemas


La cruz de palo

A unos cerros del sur de Calingasta
fui a buscar lo que todavía no hallo
cuando vi una cruz de palo
tirada en el camino.
Ya iba pasando de largo y pensé
ques mala seña ver algo así cuando uno
anda buscando riquezas minerales.
Me devolví pues y le dije: Vos
¿qué andás haciendo aquí?

La cruz se quedó callada. Ntonces agregué:
Sos propia de un cementerio
y vaya a saber cómo
apareciste ‘n la huella;
pero ahora te invito, con todo respeto,
acompañarme a unos mates. Vos
como leña al fuego y ahí conversamos.

Así fue. Y al escuchar
en el silencio cordillerano
su crepitar en las llamas le dije a ver
si me decís algo del más allá porque en eso
supuesto sos muy entendida.

Y ahí empezó la cruz a chisporrotear
cosas de muertos mientras llegó la noche oscura
y me dio miedo.


Paleontología

Ntonces fue que desde ser amigos
cambié ‘l tono de voz para decirle siento
por vos algo más... Ella
me puso mano en el hombro y dijo callate
porque por ese camino vas mal,
sigamos como hasta hoy.

Así fue y seguí a oscuras
hasta quel destino dispuso un chau adiós.
Esto ocurrió en el paleozoico,
en el tiempo de los moluscos
donde en un camino primaveral
aparecieron mis primeros fósiles.


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, 1920), de Aún ir a unir. Publicará Ediciones en Danza en marzo de 2010

De Escudero en este blog:
Le digo a un gran poeta / Tratamiento de la gripe
Mi actor gratuito

Foto: Escudero, 2002 Javier Quiroga/Ediciones en Danza

2 comentarios:

  1. Gracias por estos poemas!
    Saludos
    María del Carmen Marengo

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  2. Paleontología: versión de Escudero de aquel que dice, tan Lugones, "Al promediar la tarde de aquel día..., etc.". Gracias, Irene

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