jueves, diciembre 03, 2009

Dario Bellezza / Poemas



Poemas de Dario Bellezza

versiones y nota de Martina Bortignon



De Invettive e Licenze (1971)

En la luz tenue me lamo...

En la luz tenue me lamo
las heridas mortales y mi
alma-hoja ligera sale

en busca del Amo.

Quien está en la sombra sólo sabe
cuán mortal es el día
blanca estatua solar
que ya no cautiva mi
muerta mañana.


Dios se me moría en el mar...

Dios se me moría en el mar
azul, en el patín acuático donde
me había invitado a subir.

Pero fueron los celos, la normalidad
de los chicos lo que me impulsó a rehusar,
a encogerme de hombros delante
de las salidas
mordaces.

El olor del mar llenaba
los navíos y vos cantabas en los ojos,
risueña de victoria.



De Io, 1975-1982

Hay un llanto dentro de mí: la vida

Hay un llanto dentro de mí: la vida
gritando no deja rastros verosímiles,
desfigurada enlaza amor y muerte,
en la noche ingrata del sueño.

Entonces piensa uno en los pasados engaños:
sueña. Todo lo que en paz
más importa hay que combatirlo,
rechazarlo... ¿Qué hago yo aquí? ¿Me despido
de cansadas propuestas de Reyes Huraños
prometedores de vanos insultos al Dios,
o calamitosos al porqué de vida
infame e incierta? Yo lloro
las tétricas gradas de juventud
donde el adelanto de la mente
a los días, a las horas extremas
era semblante vivo
de nuestro destinado cruzarse
en tierra sembrada de frescos
verdugos, tiernas sileas
de esperanza
inquieta en su desmoronarse.

Dario Bellezza (Roma, 1944-96)


Noticia
Dario Bellezza, aunque perteneció a una generación cuyos imperativos eran, por una parte, el compromiso político y la contestación ideológica y, por otra, la experimentación estilística, cuyo camino había sido abierto, en Italia, por el neovanguardismo de los “Novissimi”, se destaca por ser una vox sola, más bien atada a una linea poética que de Saba pasa por Penna y llega a Pasolini, a quien el poeta llamaba su verdadero “maestro”. En efecto, fue el propio Pasolini quien intuyó antes que todos la novedad y la fuerza candente de los versos de Bellezza, subrayando cómo en ellos se reflejaba “una vida como contestación vivida, como lento suicidio, como huelga o martirio...”.
Desde el comienzo, la poesía de Bellezza se caracteriza por el hecho de estar muy íntimamente enlazada con lo autobiográfico, devolviendo el testimonio de una soledad abismal, de un forcejeo desesperado con el encierro del cuerpo, con el acoso por parte del conformismo burgués, con el sino mortal del ser humano. A lo largo de su evolución poética, lo que cambia es la hondura de perspectiva y, quizás, el tono, más pausado en su dolor; seguramente no la inconformidad radical y la fijación en las ingógnitas fundamentales de su búsqueda existencial, en primer lugar la muerte. Estilísticamente, la propuesta de Bellezza juega su originalidad en la mezcla, guiada por la ironía y la figura de la antífrasis, de un registro de muy refinada y controlada literariedad con el prosaísmo de circunstancias concretas y diarias: las de un hombre obligado a “sufrir humanamente / la retórica de todos los normales días de las / normales personas”.

Dario Bellezza fue poeta y prosista. En poesía publicó las siguientes obras: Invettive e Licenze (1971), Morte segreta (1976), Libro d'amore (1982), Colosseo (1982), Io (1983), Piccolo Canzoniere per E.M. (1986), Undici erotiche (1986), Serpenta (1987), Libro di poesia (1990), Gatti e altro (1993), Testamento di sangue (1992) y L'avversario (1994).


Nella luce fiocca mi lecco
Nella luce fioca mi lecco / le ferite mortali e la mia / anima-foglia leggera va // in cerca del Padrone. // Chi è nell’ombra solo sa / quanto il giorno è mortale / bianca statua solare / che non incanta più la mia / morta mattina.

Dio mi moriva sul mare
Dio mi moriva sul mare / azzurro, sul suo pattino dove / mi aveva invitato ad andare. // Ma fu la gelosia, la normalità / dei ragazzi a spingermi a rifiutare,/ ad alzare le spalle alle battute / salaci. // L'odore del mare riempiva / le navi e tu cantavi negli occhi / ridarella di vittoria.

C'è un pianto dentro di me: la vita
C'è un pianto dentro di me: la vita/ Urlando non lascia tracce verosimili,/ sfigurata allaccia amore e morte,/ nella notte ingrata al sonno. // Allora si pensa ai trascorsi inganni: / si sogna. Tutto quello che in pace / importa di più va combattuto,/ respinto...Che ci sto a fare? A prendere congedo / da stanche proposte di Re Musoni / promettitori dei vani insulti al Dio, / o calamitosi al perché di vita / ignobile e incerta? Io piango / le tetre scalee di gioventù / ove il sorpasso della mente / ai giorni, all'ore estreme / era sembiante vivo / del nostro destinato incrociarsi / in terra seminata di freschi / virgulti, tenere silee / di speranza / inquieta nel suo sfarsi.


Foto: Bellezza Guglielmina Otter/ Fermenti, 1976


Aquí poemas de Martina Bortignon

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