jueves, octubre 22, 2009

Leopoldo Lugones / Anacreonte


La vejez de Anacreonte

A Ponciano Vivanco

La tarde coronábale de rosas.
Sus dulces versos, en divino coro,
Se iban flotando como polen de oro
Sobre las alas de invisibles mariposas.

Componían los mimos suaves glosas,
Mujía blandamente el mar sonoro,
Como si fuera un descornado toro
Uncido a la cuadriga de las diosas.

Y más rosas llovieron; y la frente
Del poeta inclinóse dulcemente,
Y un calor juvenil flotó en sus venas.

Sintió llenos de flores los cabellos,
Las temblorosas manos hundió en ellos...
Y en vez de rosas encontró azucenas.

Leopoldo Lugones (Villa María del Río Seco, 1874-Tigre, 1938), Los crepúsculos del jardín, Centro Editor de América Latina, 1980

De Lugones en este blog:
Segundo violín

Ver también:
Antología votada de la poesía argentina
Modernismo

Ilustración: Anacreonte, Baco y Amor, Jean Léon Gérôme, 1848

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