jueves, octubre 01, 2009

Robert Frost / Noches



Familiarizado con la noche

He sido uno de esos que saben qué es la noche.
He salido bajo la lluvia; y bajo la lluvia he vuelto.
He ido más allá de la luz más lejana de la ciudad.

Mi vista ha descendido por el más triste callejón.
He pasado al lado del sereno que hacía su ronda
Y he bajado la vista, sin ganas de explicar.

Me he quedado quieto, deteniendo el ruido de los pies,
Cuando de lejos un grito sofocado
Llegaba, por sobre las casas, desde otra calle,

Pero no para hacerme volver ni para decirme adiós;
Y aun más lejos, a una fantástica altura
Un reloj luminoso contra el firmamento

Proclamaba que el tiempo no era bueno ni malo.
He sido uno de esos que saben qué es la noche.


Aceptación

Cuando el sol que se acaba arroja sus rayos a las nubes
Y se hunde ardiente en el golfo que hay abajo
No se oye una voz de la naturaleza que lance un grito
Ante ese suceso. Al menos los pájaros han de saber
Que el firmamento se viste de negro.
Murmurando algo quedo en su pecho
Un pájaro empieza a cerrar los ojos apagados;
O sorprendido demasiado lejos de su nido,
Apresurándose a poca altura de la arboleda, uno que andaba perdido
Se precipita, justo a tiempo, al árbol que recuerda.
A lo sumo piensa o gorjea suavemente: "¡A salvo!
Y que ahora la noche se me haga del todo negra.
Que la noche me resulte demasiado oscura para ver
El futuro. Que lo que haya de ser, así sea".

Robert Frost (San Francisco, 1874 - Boston, 1963), Poemas, selección, traducción y prólogo de Enrique L. Revol, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1979



Acquainted with the Night
I have been one acquainted with the night. / I have walked out in rain -- and back in rain./ I have outwalked the furthest city light.// I have looked down the saddest city lane./ I have passed by the watchman on his beat/ And dropped my eyes, unwilling to explain.// I have stood still and stopped the sound of feet/ When far away an interrupted cry/ Came over houses from another street,// But not to call me back or say good-bye;/ And further still at an unearthly height,/ O luminary clock against the sky// Proclaimed the time was neither wrong nor right./ I have been one acquainted with the night.

New Hampshire,
1923

Acceptance
When the spent sun throws up its rays on cloud/ And goes down burning into the gulf below,/ No voice in nature is heard to cry aloud/ At what has happened. Birds, at least must know/ It is the change to darkness in the sky./ Murmuring something quiet in her breast,/ One bird begins to close a faded eye;/ Or overtaken too far from his nest, / Hurrying low above the grove, some waif/ Swoops just in time to his remembered tree./ At most he thinks or twitters softly, 'Safe!/ Now let the night be dark for all of me./ Let the night be too dark for me to see/ Into the future. Let what will be, be.'

West-Running Brook
, 1928

Foto: Frost, 1955 AP/Syracuse

De Frost en este blog:
Polvo de nieve / El teléfono

1 comentario:

  1. Extraordinarios poemas, y muy buenas traducciones, no me importa si son literales o si son versiones.
    Conocía los que Revol tradujo para Fausto, pero a estos no los conocía. Thank you, Georgie

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