sábado, octubre 10, 2009

Jude Nutter / Océano


Maya *

Y entonces el Océano —el dios que se rehúsa
a entrar, el dios sin otra cosa que hacer
que desvanecerse y reaparecer continuamente
dentro de su ropaje —quema
afuera en tu ventana, y qué simple es, viajar,
circularmente, desde la pálida masacre del agua y de regreso
a una teoría del paraíso. Allá, en el lomo de los peces,

azul a la distancia, la flota trabaja en las profundidades,
y vos sabés cómo es arrastrar algo vivo
desde atrás de la ciega cara del mundo
sólo para mirar esa cara más de cerca
una vez más frente a vos: cada día al regresar a casa

con menos de lo que poseías. Bajando a la costa
descubrís que el viento en la superficie del agua
huele a piel y a ropa blanca suavemente achatada
por la presión de una sola mano; que el océano
ha estado hablando tanto tiempo en su desembocadura con las rocas
y el vidrio, que su respiración es ruinosa y triste

como una botella vacía. Aún su piedad es una cosa terrible.
El océano convierte todo lo que posee en nada.

Pero hay días en que la luz del sol atrapada
dentro del agua convierte la delgada pared de cada ola
en una casa en llamas. Hubo un tiempo
en que pensaste que el alma estaba llena de fuego como éste;
que se mecía, como una lámpara, elevada en la oscura torre
de la carne. Y cada tumba
aquí, mira hacia el mar, y profundas
como están, en el suelo, puedes escuchar como el dios
aún forma dentro de los cascos de hueso de los muertos
su triste y terrible himno. Escucha, él canta, debes aprender
a tomarte la vida más en serio. Pero qué es

lo que debo hacer, te preguntás, para vivir de otro modo. Y la única
respuesta es un resplandor cayendo
sobre una rodilla, delimitando el pasto de la playa
en la profundidad de las dunas.


Jude Nutter (nacida en North Yorkshire, Inglaterra, residente en los Estados Unidos desde 1980), The Curator of silence, University of Notre Dame Press, 2006
Versión de Silvia Camerotto

*Creencia hindú de que el mundo es una ilusión.

Maya*
And so the ocean —the god who refuses/to enter, the god with nothing to do/ but vanish and continually reappear/ inside its own clothes —burns on/ outside your window, and how easy it is to travel,/ full circle, from the pale carnage of the water and back/ to a theory of paradise. Out in the fish-spine// blue of distance the fleet is working the grounds, /and you know what it’s like to drag something living/ up from behind the blind face of the world/ only to watch that face close over/ once again before you: every day you come home// with less than you had. Going down to the shore/ you find the wind on the surface of the water/ smells of skin and linen smoothed flat/ by the pressure of a single hand; that the ocean/ has been talking so long with the rocks and glass/ in its mouth its breathing is ruinous and blue// as an empty bottle. Even its mercy is a terrible thing./ The ocean worries everything it owns down to nothing.// But there are days when the sunlight caught/ inside the water turns the slender wall of each wave/ into a house of flame. There was a time/ you thought the soul was full of fire like this;/ that it swung, like a lantern, high in the dark tower/ of the flesh. And every grave / here faces the sea, and deep7 as they are in the soil, you can hear how the god/ still forms inside the bone helmets of the dead/ its blue and terrible hymn. Listen, it sings, you must learn /to take your lif more seriously. But what is it// I must do, you ask, to live so differently. And the only/ answer is a brightness dropping down/ on one knee, parting the skirts of the marram/ deep in the dunes.

*Maya is the hindu belief that this world is an illusion.

Nota del editor: "ilusión" no es quizá la mejor palabra para definir actualmente en una lengua occidental el maya. Se trata de las cosas que se perciben separadas de su unidad esencial en el brahman, o realidad absoluta, de la que forman parte indisoluble. Trascender el maya no significa que éste desaparezca, como un espejismo, así como en la filosofía clásica occidental no desaparece la apariencia cuando comprendemos la esencia.

Foto: Nutter The Missouri Review

De Jude Nutter en este blog:
Dar nombre al mundo

3 comentarios:

  1. Extraordinario TODO, la autora, el poema, la traducción, el final, sin anestesia.
    "Qué debemos hacer?
    Sumar un poco de luz a la suma de luz"
    Gracias, Jorge; gracias,Silvia.

    ResponderEliminar
  2. Desde Madryn, casi casi frente al océano. Gracias, Irene

    ResponderEliminar
  3. A Jude Nutter /todos los poemas con trad. de Camerotto,aquí publicados,y a Elena Medel / Arbol genealógico, no hay con qué darles. Son maravillosas.
    Tremendas artistas. No las conocía. Mérito del Museo y de su Editor.

    ResponderEliminar