viernes, octubre 14, 2022

Gerald Stern / Dos poemas (con jazz)



La casa de Hemingway

No quiero ir a la casa de Hemingway,
que venga él a la mía, que entre y haremos
"Los asesinos" en la mesa de la cocina, él
de espaldas a su arce japonés, yo de espaldas
a mi lavadora, ginger ale para uno, ron blanco
el otro; el dragón y la libélula,
la muerte y la conciencia de la muerte,
Monk y Bartók, me da lo mismo.


Él que es sucio

Él que tiene una frente
seguirá teniendo una frente,
y ella que tiene un huevo pequeño y marrón
tendrá su nido y dará su leche
en el lugar más extraño de todos;
y Johnny Cash se sentará con una mano
sobre una pierna mientras se sostiene la cabeza con la otra,
y el Sabio Cohen [1] se arrodillará
ante su brillante violinista;
y el que es sucio seguirá siendo sobre todo
sucio, Thelonious Monk
dará vueltas y vueltas,
un tic diferente del mío
pero igualmente respetable.

Gerald Stern (Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos, 1925-Nueva York, Estados Unidos, 2022), Bless as We Were. Late Selected and New Poems, W. W. Norton, Nueva York, 2000
Versiones de Jonio González

[1] Juego de palabras entre el nombre de Cohen, Leonard, y learned, en inglés "docto", "sabio". (N. del T.)

HEMINGWAY'S HOUSE

I don’t want to go to Hemingway’s house,
let him come to mine, walk in and we’ll do
"The Killers" at my kitchen table, he with his
back to the Japanese maple, me with my back
to the Maytag, ginger ale for one, white rum
the other; the dragon and the mayfly,
death and the knowledge of death,
Monk and Bartók all the same to me.


HE WHO IS FILTHY

He who has a forehead
will have a forehead still,
and she who has a little brown egg
will have her nest and give her milk
in the most unlikely place of all;
and Johnny Cash will sit with his hand
on one leg and his other hand holding his head up,
and Learned Cohen will get on his knees
before his brilliant violinist;
and he who is filthy will be filthy still
and most of all, Thelonious Monk
will turn around again and again,
a different tic from mine
but equally respectable.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dos maravillas para mi boca. Gracias.

Anónimo dijo...

Dos poemas que han hecho grande mi desayuno. Gracias