martes, enero 12, 2016

Wallace Stevens / Té en el Palacio de Hoon










No porque en púrpura yo descendiera
del ocaso a través de lo que vos llamaste
el aire más solitario, no por eso era menos yo.

¿Qué era el ungüento que esparciste por mi barba?
¿qué eran los himnos que zumbaban detrás de mis orejas?
¿qué era el mar cuya marea me arrastró hasta allí?

Fuera de mi mente el ungüento dorado llovió,
y mis oídos crearon los himnos danzantes que escuchaban.
Yo mismo era el compás de ese mar:

Yo era el mundo en el que caminé,  y lo que vi
o  escuché o sentí  brotaba de mí mismo;
y  allí me encontré más verdadero y más extraño.

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), The Collected Poems of Wallace Stevens, Vintage Books, Nueva York, 1990
Versión: Marina Kohon


Tea at the Palaz of Hoon 

Not less because in purple I descended
The western day through what you called
The loneliest air, not less was I myself.

What was the ointment sprinkled on my beard?
What were the hymns that buzzed beside my ears?
What was the sea whose tide swept through me there?

Out of my mind the golden ointment rained,
And my ears made the blowing hymns they heard.
I was myself the compass of that sea:

I was the world in which I walked, and what I saw
Or heard or felt came not but from myself;
And there I found myself more truly and more strange.

[De Harmonium, 1923]




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