miércoles, enero 06, 2016

Carina Sedevich / Aprendí de mi madre la palabra “invisible”










                                 Para Carla, que ama los unicornios                             
                              y se parece mucho a su abuela Griselda 


Aprendí de mi madre la palabra “invisible”
mirándola cuando se peinaba.

Una palabra afilada y aceitosa,
con algo de cartílago animal.

Me recordaba al antílope, mi madre:
sus huesos finos, sus caderas gráciles,

y sus colores bronceados, también.
Tenía cosas que no podían verse

debajo de sus uñas y su pelo,
debajo del vestido y del polvo de su cara

y del perfume, incluso, de ese polvo
y todavía debajo de su piel.

De su encanto discreto, como de hoja
de árbol, finalmente aprendí a esconderme.

Aprecio los visillos, las enaguas,
los echarpes y las medias de seda,

los anteojos oscuros, los papeles
para forrar cuadernos, los esmaltes,

las hebillas de nácar, las palabras.

Esas palabras que fueron forjando
mi dura vara para medir las cosas.

Y esa palabra invisible y poderosa.
La palabra mágica. La clave

de la esperanza y la transmutación.
Ese unicornio que peinabas, madre.

 Carina Sedevich (Santa Fe, Argentina, 1972)



Klimt,
Club Hem,
La Plata, 2015











Foto: Carina Sedevich en FB






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