viernes, septiembre 13, 2013

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 14

El camino de las putas

Un Dios Muchacho que conoce el Ma-mul (1), cantando
sobre las cumbres cercanas a las nubes bajas y calientes
Te encontrará en un lugar donde se reúnen
los clientes de las putas que sobreviven a sus patrones
raros fuegos y nubes bajas aunque lejanas en el horizonte
sembrado de luces domésticas
hasta las putas en ese momento se quedan quietas
como meditando, o quién sabe por qué atávica melancolía
junto a una luz encendida entre el empapelado rojo
y la cama deshecha que blanquea en ese cuarto interno
a cuyos umbrales llega la miserable oscuridad
Los clientes hablan bajo, y si alguno ríe o grita,
todos lo miran, como absortos en el canto de los grillos
que atestan el cercano horizonte más allá de la periferia
quizá en alguna noche de 1962 o '63; y quien canta a Dios
su canción paterna, nacida en el corazón del Ma-mul
sobre las altiplanicies perdidas, encima de las forestas
por donde no pasan caminos, hace llegar hasta aquí
una señal del cosmos: el Dios Muchacho venido de la barraca
se separa de sus compañeros, no es nada, sólo tiene rizos.
Pero en los milenios -antes de la muerte-
marca una fecha en el curso del ser,
aun si ninguno la festeja o la recuerda.
¿Por qué te puedes encontrar a un Dios Muchacho
por los caminos del cosmos que pasan entre las barracas
de un caserío de putas, bajo los antiguos murallones?
Es simple: llega para ser tu madre.


(1) Tradición sacra oral de la población india de Kota. Pero podría ser cualquiera otra tradición sacra.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


La strada delle puttane

Un Dio Ragazzo, che conosce el Ma-mul (1), cantando
sui gioghi vicini alle nuvole basse e calde
Esso ti troverà in un luogo dove si radunano
i clienti delle puttane sopravvissute ai padroni
radi fuochi e nuvole basse ma lontane nell'orizonte
cosparso di luci domestiche
anche le puttane in quel momento stanno quiete e ferme
come meditando o chissà per cuale atavica malinconia
accanto a una luce accesa tra la carta da parato rossa
e il letto disfatto che biancheggia in quell'interno
alle cui soglie arriva il miserabile buio
I clienti parlano piano, e se qualcuno ride, o grida,
tutti lo guardano, come assorti al canto dei grilli
che gremiscono il vicino orizonte al di là della periferia
chissà in cuale notte del 1962 o '63: e chi canta a Dio
la sua canzone paterna, nata nel cuore del Ma-mul
sugli altopiani perduti sopra le foreste
dove non passano strade, fa giungere fin qui
un segno del cosmo: il Dio Ragazzo venuto dalla baracca
si stacca dai compagni, non è nulla, ha solo dei ricci.
Ma nei millenni -prima della morte-
ciò segna una data nel corso dell'essere
anche se nessuno la festeggia, o se ne accorge.
Perchè un Dio Ragazzo ti può incontrare
per le strade del cosmo che passano tra le baracche
di in villaggio di puttane, sotto muraglioni antichi?
È semplice: egli viene per farti da madre.

(1) Tradizione sacra orale della popolazione indiana dei Kota. Ma potrebbe essere qualsiasi altra tradizione sacra.


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