miércoles, septiembre 18, 2013

Marguerite Yourcenar / Aquí el silencio...


Aquí el silencio añora las palabras solitarias
que uno puede, en tu cercanía, decir sin herirte;
olvidamos llover sobre vos las lágrimas de las corolas;
no hace falta sonreír a los que pasan.

Caen las máscaras cuando nos cansamos,
en un mismo lecho secreto se deslizan los durmientes
por cada dedo tembloroso de las hierbas que nos rozan
vos podés bendecirme y yo acariciarte.

En tu dulzura mi camino es más agradable
de ese suelo lentamente impregnado por el alma humana
el olvido, lento jardinero, arranca los remordimientos.

El amor  vaga de vena en vena eternamente.
Yo no quiero perturbar con una queja en vano
el infinito encuentro de los muertos con la tierra.

Marguerite Yourcenar (Bruselas, 1903- Northeast Harbor, Maine, 1987), Les Charités d’Alcippe, Gallimard, 1929
Versión de Marina Kohon

Voici que le silence… 

Voici que le silence a les seules paroles 
Qu’on puisse, près de vous, dire sans vous blesser; 
Laissons pleuvoir sur vous les larmes des corolles ; 
Il ne faut que sourire à ce qui doit passer. 

À l’heure où fatigués nous déposons nos rôles, 
Au même lit secret les dormeurs vont glisser; 
Par chaque doigt tremblant des herbes qui nous frôlent, 
Vous pouvez me bénir et moi vous caresser. 

C’est à votre douceur que mon sentier m’amène. 
De ce sol lentement imprégné d’âme humaine, 
L’oubli, lent jardinier, extirpe les remords. 

L’impérissable amour erre de veine en veine ; 
Je ne veux pas troubler par une plainte vaine 
L’éternel rendez-vous de la terre et des morts. 

1 comentario:

  1. "por cada dedo tembloroso de las hierbas que nos rozan
    vos podés bendecirme y yo acariciarte."


    ...

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