lunes, julio 12, 2010

Juana Bignozzi / un hombre toma un taxi...




un hombre toma un taxi
en la esquina de mi casa
a la 1 de la mañana
en medio de una lluvia que me protege
en esta ciudad ajena
¿va hacia un destino al que quisiera sumarme?
¿va a recoger la prensa del partido?
ya no hay partido ni prensa
¿va hacia una charla seductora con una muchacha confusa
entregada a lo peor de la poesía
los fastos y el falso misterio de los poetas
como lo fui yo durante una larga juventud?
tomo eternamente una copa
detrás de un vidrio
y sé que él no va hacia ninguno de los escenarios
que me permitieron vivir
pero quisiera pensar que he visto a alguien yendo hacia un destino

Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937), si alguien tiene que ser después, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Two Models in a Window with Cast Iron Toys, 1987, Philip Pearlstein

11 comentarios:

  1. Es enorme la distancia que media entre lo que escribe Juana Bignozzi y lo que acaso con más ruido y confusión ofrece la mayoría de sus contemporáneos, incluidos aquellos momentáneamente más célebres que ella. Se trata, una vez más, de una extraordinaria demostración de que con muy poco se puede decir muchísimo si se tiene en claro lo que decir. Felicitaciones muy sinceras para Juana.

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  2. Fonde, Juana tiene mucho y hace mucho. Si lo que hace parece que lo hace con muy poco, es falso: lo hace con toda esa vida entregada a esto, con toda esa pasión por el oficio. Quién pudiera. Y Gelman, por nombrar a alguno, ni la menciona. Debería, a veces, sacarse el sombrero, ¿no? Gracias por este poemón, Irene

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  3. ah, juana y poemas como éste, que tanto me gustaría haber escrito...

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  4. La verdad, genial el poema. Adhiero a lo de Laura: quién pudiera escribir así.

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  5. Maravilloso. Leo tristeza cuando se combina la lluvia con un errabundo a la madrugada. La lluvia protege, nos obliga a quedarnos adentro y mirar por la ventana. Imagino la lluvia como señal de la persistencia, el destino siempre anhelado, la mística, la utópía.

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  6. Cada vez que leo a Juana me da unas irrefrenables ganas de escribir. Y lo hago como el orto. Pero qué irrefrenables esas ganas que contagia. Como cuando uno está enamorado; no importa a veces de quién uno se enamora sino sentirse así de vivo y al borde de la locura cada vez.

    Qué ovarios.
    Mi sombrero en mi mano.

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  7. Si se lee superficialmente uno podría creer que Bignozzi se repite. Digo: ciertos temas, cierto vocabulario.Pero cuando uno abandona la superficie y se hunde en el poema, se encuentra con que un estilo (el suyo) le sirve a Juana para que su indagación sobre la realidad se renueve, se rejuvenezca.Sí, ella es la más joven de los poetas argentinos.

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  8. Creo que la buena poesía, como la de la querida Juana, se abre paso sola. En las listas lo único que se nota son las omisiones. Casi es mejor no ser mencionado, a veces.
    Qué alegría leer nuevos poemas. ¡Gracias!
    Cariños a todos,
    Griselda

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  9. Me gustó este poema, no conocía a su autora, gracias por acercarla a los lectores.

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  10. Juana logra una apuesta que sólo grandes poetas lo han conseguido: condensar la palabra hasta llegar a la esencialidad. Desde allí es que -engañosamente- se cree que con "muy poco" se logra un efecto demoledor.

    Bignozzi dice "lluvia" y en el cielo del paladar del poema vemos caer las gotas una a una. Cada pregunta ha sido forjada como una espada y, no está demás decirlo, su filo nos abre heridas de una belleza extraña.

    Comparto con Sergio y Jorge Fondebrider sobre la "juventud" irreverente de los poemas de Juana. Sería interesante que el "poesnobismo" leyera que alguien como J. B. tiene mucho que enseñarles.

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  11. La poesía de Juana me vuelve a dejar helado por su profundidad cotidiana. Y el amor, finalmente, como un mazazo en la nuca.

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