jueves, octubre 14, 2010

Raúl Artola / Dos poemas


Fabla viril

Pasolini me ha hecho leer y yo lo quiero
como al padre que nos señalaba la página perfecta
los canales venecianos y el capitel corintio
la belleza de la rama de gilicinas
que cae sobre el muro y evocamos
una mañana neblinosa al ir a clase
sin saber la lección
las manos ateridas y los pies mudos
sobre las baldosas húmedas, desparejas.
Me hace leer Pasolini esa página
y yo le agradezco en silencio
acompañado por su sombra
y su mirada de padre que no quiso ser patrón
pero voló por olímpicas alturas.
Me contagia un ensalmo envolvente
para soportar el recuerdo
de aquellas mañanas impiadosas
y los atardeceres turbios
de regreso a la casa del amor arrinconado.
Y Pasolini no estaba todavía
para decirme: muchacho
esto pasará, ya tendrás
tus horas de sueño y de vigilia ensoñada,
aguanta el invierno de la infancia,
yo te miro y a mi modo te cuido.
Y aunque no lo dijera aún
yo oía su voz en otras bocas,
en el aire adverso
se abría un canal amistoso
con el piano que me devolvía
una paz ignorada,
rescoldo que siento en mi pecho
tantos años después.


Salón de té

Hay lágrimas que se secan
en el aire
y sonrisas que marcan
rictus de bronce.
El que mira
supone una pena fugaz
y la dura felicidad
de cada uno.
Ninguno acierta.
El que lloró
no sabe que soñaba
una escena de cine.
La que sonríe
dibujaba flores
con su dedo
en el mantel.
El que mira
buscaba motivos
para salir
de sí
mismo.

Raúl Artola (Las Flores, 1947, vive en Viedma), Teclados, Ediciones El Suri Porfiado, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Raíces, 1882, Vincent Van Gogh

Más de Artola en Aromito

miércoles, octubre 13, 2010

Macdara Woods / En mayo el parque...

En mayo el parque y yo vueltos a visitar

Los marginados en el parque
Beben Bud y Efes
Leo las tapitas de las botellas
Y les arranco las etiquetas a las latas
Entre tubos de plástico delgado
Y cucarachas delatoras
Mayo
El verde está por todos lados
Y la comunidad de las carpas
Monjes franciscanos del lago
Son una única cosa con los niños
Y sus espectadores
Y todos los niveles que hay entre ellos
Y yo
Con esos espectros engañosos
De la soledad y el fracaso
Todos los espacios vacíos de los años
Abandonados irredentos
Y toda la gente perdida
Yo entre ellos
Cuando
De pronto estando del todo aquí
Entre los tristes detritus
De tapitas de botella y recuerdos
Debajo de mis pies
De algún modo todo esto me pareció aún –
Demasiado bello para irme

2010

Macdara Woods (Dublin, 1942-2018), inédito
Versión de Jorge Fondebrider


In May The Park And Me Revisited

The dropouts in the park
Are drinking Bud and Efes
I read the bottle caps
And pull-off tags from cans
Among thin plastic tubes
And tell-tale roaches
May
Green is all about
And the community of carp
The grey friars of the lake
Are one with children
And their watchers
And all the levels in between
And I
With those delusive ghosts
Of loneliness and failure
All the empty spaces of the years
Left unredeemed
And all the missing people
Myself among them
When
Suddenly being here at all
Amid the sad detritus
Of bottle caps and memories
Beneath my feet
It somehow all feels yet –
Too beautiful to leave

martes, octubre 12, 2010

Alfonso Gatto / Amor de la vida




Amor de la vida

Veo los grandes árboles de la noche
que elevan los cielos de los bulevares,
las carrozas de Roma que a las tumbas
de la antigua Via Appia llevan la luna.

Todo de nosotros largo tiempo tuvo la muerte.
Largo el camino fue por la noche,
de miradas a cada casa, y más allá el cielo,
en las luces ascendentes de los campanarios
¿a los nombres azules de los carteles,
el corazón nunca más responderá?

¡Oh, entre las ramas goteantes de casas y cielo
el cielo de los bulevares,
cielo claro de golondrinas!

Oh noche humana de nosotros absortos
hombres cansados hombres buenos,
nuestro dulce hablar
en el mundo sin miedo.

Volverá volverá,
en un salto el corazón
despierto
¿tendrá palabras?
¿Llamará a las cosas, las luces, los vivos?

¿Los muertos, los vencidos, quién los despertará?

Alfonso Gatto (Salerno, 1909–Orbetello, 1976)
Versión de Jorge Aulicino


Amore della vita

Io vedo i grandi alberi della sera
che innalzano i cieli dei boulevards,
le carrozze di Roma che alle tombe
dell' Appia antica portano la luna.

Tutto di noi gran tempo ebbe la morte.
Pure, lunga la via fu alla sera
di sguardi ad ogni casa, e oltre il cielo
alle luci sorgenti ai campanili
ai nomi azzurri delle insegne, il cuore
mai più risponderà?

Oh, tra i rami grondanti di case e cielo
il cielo dei boulevards
cielo chiaro di rondini!

O sera umana di noi raccolti
uomini stanchi uomini buoni,
il nostro dolce parlare
nel mondo senza paura.

Tornerà tornerà,
d' un balzo il cuore
desto
avrà parole?
Chiamerà le cose, le luci, i vivi?

I morti, i vinti, chi li desterà?


club.it
 
Foto: Poesía, di Luigia Sorrentino RAI News enero 6 2020

lunes, octubre 11, 2010

Alfonso Gatto / El caprimulgo




El caprimulgo

Volverá siempre la ironía serena
del sortilegio sobre tus corolas,
flor deshecha.
Y tú que vuelas y lloras
chillando, con tus grandes ojos oscuros,
oh caprimulgo de plumaje muelle,
lo oscuro siempre engullirá la noche
de las mariposas negras, las lustrosas
cucarachas ante las que el hombre misero
obliga a las manos y los ojos a respetarlas,
humanas por la piedad en sí.
Por la escalera de los infiernos desciende
el consenso perenne, la ordenada
congregación de las víctimas celebrantes.

Oh medida del hombre, en sí mismo pintado,
constreñido más allá de la muerte -momia a salvo
tras la pantalla de las manos-
a no tener más límites; abstraída
está la fuerza latente, la oruga
insomne de la materia que nos esboza y sigue.
Un fenómeno oscuro el devenir
el énfasis sordo que en sus palabras
ya no cree, pero jura. Aún desciende
esta escalera de los negros infiernos y el informe
que pide un sentido, manía de figuras.

Alfonso Gatto (Salerno, 1909–Orbetello, 1976)
Versión de Jorge Aulicino


Il Caprimulgo

Tornerà sempre l' ironia serena
del sortilegio sulle tue corolle,
fiore disfatto.
E tu che voli e piangi
stridendo coi tuoi grandi occhi oscuri,
o caprimulgo dalle piume molli,
il buio sempre ingoierà la notte
delle farfalle nere, le lucenti
blatte in cui l' uomo misero rattrae
le mani e gli occhi a rispettarle,
umane della pietà per sé.
Per la scala degli inferi discende
il consenso perenne, l' ordinata
congrega delle vittime plaudenti.

O misura dell' uomo in sé dipinto
costretto oltre la morte, mummia salva
a schermo delle mani,
a non aver più limiti, distratta
è la forza latente, il bruco insonne
della materia che ci traccia e insegue.
Un fenomeno oscuro il divenire
l' enfasi sorda che alle sue parole
non crede più, ma giura. Ancora scende
questa scala degli inferi e l' informe
che chiede un senso smania di figure.

club.it

Foto: Gatto, en el anuncio de un homenaje en el convento fransciscano de la Santísima Trinidad, en Baronissi, Salerno, 2006

Marcelo Díaz / Las ruinas de Disneylandia


El Tato afanaba fasos
en el kiosco de la esquina,
meaba desde el techo a la vereda
y un día se hizo cura.

El Chile se choreó un Mercedes
para ganarse una minita;
fue a parar a Batán
y en un tumulto turbio
lo limpiaron.

Miguel está pelado, pero es buen tipo.

Norma, Laura y Marcela
son maestras, y todas
tienen más de un hijo.

El Cabezón embarazó a la novia y se cagó la vida.
El Topo se volvió abogado y si te ve, no te saluda.

Yo un día regalé
todos mis cassettes de Kiss,
y ahora los extraño.

El Conejo era Campera Negra.
La vieja le gritaba todo el santo día:
Vas a terminar mal – le gritaba.
Me la veo venir – le gritaba.
Se casó con una gorda
que lo hizo evangelista.

El Panza transa merca de cuarta y levanta quiniela.
Ya tuvo una entrada en Villa Floresta.
La mujer le mete los cuernos.

Ricardito es Teniente de Navío y sueña
con un País definitivamente en Orden
y con rapar a todos esos
negros
vagos
de mierda.

Claudia se fue a Chile.

Silvina se fue a Santiago del Estero.

El hermano del Mono
se pegó un tiro en la cocina.
Siempre jugaba al fútbol con nosotros;
era más chico,
pero no se notaba.

Vos un día cruzaste la mano
de izquierda a derecha
en el agua de la sierra.
Escribiste una cosa que no sé.

Yo en la misma que supiste:
un tipo cuidadoso
de no joder
el sueño de nadie.

Kwai Chang Caine caminando
sobre papel de arroz.

Marcelo Díaz (Bahía Blanca, 1965), en Periódico de Poesía, México

Foto: Díaz XVII Festival de Poesía de Rosario

sábado, octubre 09, 2010

Daniel Martínez / Jardín de las mariposas enamoradas





2

Los marineros de Quing-Dao
por cada mujer que conocen se tatúan una estrella
en lo que llaman el cielo del amor
nadie puede mentir ya que la mentira
los condena a la soledad eterna después de muertos

algunos tienen los brazos llenos de estrellas
otros la espalda o el pecho

por cada hijo que tienen
se tatúan un sol
por cada hija una luna

así es como se reconoce a simple vista
a cualquier marinero de Quing-Dao

Daniel Martínez (Allen, Río Negro, Argentina, 1963), en Enfocando poesía

---
Ilustración: El oro del azur, 1967, Joan Miró

viernes, octubre 08, 2010

Pier Paolo Pasolini / De "Poesie incivili", 1


Fragmento a la muerte

Vengo de ti y vuelvo a ti,
sentimiento nacido con la luz, con el calor,
bautizado cuando el vagido era goce,
reconocido en Pier Paolo
en el origen de una agitada epopeya:
he caminado a la luz de la historia,
pero, siempre, mi ser fue heroico,
bajo tu dominio, íntimo pensamiento.
Se coagulaba en tu estela de luz
en las atroces desconfianzas
de tu llama, cada acto verdadero
del mundo, de aquella
historia: y en ella se verificaba entero,
se perdía la vida para recuperarla:
y la vida era real sólo si era bella...

La furia de la confesión,
primero, luego la furia de la claridad:
¡era de ti que nacía, hipócrita, oscuro
sentimiento! Y ahora,
acusado por cada una de mis pasiones,
que me embarren, me digan informe, impuro,
obsesivo, diletante, perjuro:
tú me aislas, me das la certeza de la vida:
estoy en la pira, juego la carta del fuego,
y gano éste, mi poco, inmenso
bien, esta infinita,
mísera piedad mía
que me da la justa ira amiga:
¡puedo hacerlo, porque mucho te he padecido!

Vuelvo a ti, como vuelve
un emigrado a su tierra y la redescubre:
he hecho fortuna (en el intelecto)
y soy feliz, tal
como fui en un tiempo, destituido de norma.
Una negra rabia de poesía en el pecho.
Una loca vejez de muchachito.
Una vez, tu alegría estaba confundida
con el terror, es cierto, y ahora
casi con otra alegría,
lívida, árida: mi pasión desilusionada.
Me das ahora de veras miedo,
porque estás de veras cerca, incluida
en mi estado de rabia, de oscura
hambre, de ansia como de nueva criatura.

Estoy sano, como quieres,
la neurosis se me ramifica,
el agotamiento me seca, pero
no me tiene: a mi lado
ríe la última luz de juventud.
He tenido aquello que quise,
ahora mismo:
he, incluso, ido todavía más allá
de ciertas esperanzas del mundo: vaciado,
ahí estás, dentro de mí, llenas
mi tiempo y los tiempos.
He sido racional y he sido
irracional: hasta el fondo.
Y ahora... ah, el desierto aturdido
por el viento, el estupendo y el inmundo
sol de Africa que ilumina el mundo.

¡Africa! Mi única
alternativa ------------------------
--------------------------------------

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), "La religione del mio tempo. Poesie incivili" (abril, 1960), Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión de Jorge Aulicino


Frammento alla morte

Vengo da te e torno a te,
sentimento nato con la luce, col caldo,
battezzato quando il vagito era gioia,
riconosciuto in Pier Paolo
all’origine di una smaniosa epopea:
ho camminato alla luce della storia,
ma, sempre, il mio essere fu eroico,
sotto il tuo dominio, intimo pensiero.
Si coagulava nella tua scia di luce
nelle atroci sfiducie
della tua fiamma, ogni atto vero
del mondo, di quella
storia: e in essa si verificava intero,
vi perdeva la vita per riaverla:
e la vita era reale solo se bella…

La furia della confessione,
prima, poi la furia della chiarezza:
era da te che nasceva, ipocrita, oscuro
sentimento! E adesso,
accusino pure ogni mia passione,
m’infanghino, mi dicano informe, impuro
ossesso, dilettante, spergiuro:
tu mi isoli, mi dai la certezza della vita:
sono nel rogo, gioco la carta del fuoco,
e vinco, questo mio poco,
immenso bene, vinco quest’infinita,
misera mia pietà
che mi rende anche la giusta ira amica:
posso farlo, perché ti ho troppo patita!

Torno a te, come torna
un emigrato al suo paese e lo riscopre:
ho fatto fortuna (nell’intelletto)
e sono felice, proprio
com’ero un tempo, destituito di norma.
Una nera rabbia di poesia nel petto.
Una pazza vecchiaia di giovinetto.
Una volta la tua gioia era confusa
con il terrore, è vero, e ora
quasi con altra gioia,
livida, arida: la mia passione delusa.
Mi fai ora davvero paura,
perché mi sei davvero vicina, inclusa
nel mio stato di rabbia, di oscura
fame, di ansia quasi di nuova creatura.

Sono sano, come vuoi tu,
la nevrosi mi ramifica accanto,
l’esaurimento mi inaridisce, ma
non mi ha: al mio fianco
ride l’ultima luce di gioventù.
Ho avuto tutto quello che volevo,
ormai:
sono anzi andato anche più in là
di certe speranze del mondo: svuotato,
eccoti lì, dentro di me, che empi
il mio tempo e i tempi.
Sono stato razionale e sono stato
irrazionale: fino in fondo.
E ora… ah, il deserto assordato
dal vento, lo stupendo e immondo
sole dell’Africa che illumina il mondo.

Africa! Unica mia
alternativa ---------------------------
-----------------------------------------


Ilustración: Pirogue, 2008, Miquel Barceló

jueves, octubre 07, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 10



Kinsey Keene

Atención, Thomas Rhodes, presidente del banco;
Coolbaugh Whedon, director del Argos;
Reverendo Peet, pastor de la iglesia principal;
A. D. Blood, varias veces alcalde de Spoon River;
y finalmente todos ustedes, miembros de la Liga Moral,
escuchen las últimas palabras de Cambronne*
resistiendo con el heroico resto
de la guardia de Napoleón en la colina de Saint Jean,
en la batalla de Waterloo,
cuando Maitland, el inglés, les gritó:
“Valientes franceses, rendíos!”,
allí, al final del día, con la batalla perdida irremisiblemente
y hordas de hombres que ya no eran más el ejército
del gran Napoleón
alejándose del campo como tiras deshilachadas
de nubes atronadoras en la tormenta.
Bueno, lo que Cambronne le dijo a Maitland
antes de que el fuego inglés hiciera brillar la cresta de la colina
contra la luz agonizante del día,
yo se los digo a ustedes, a todos ustedes,
y a ti, oh mundo.
Y les exijo que lo graben
en mi tumba.


* Sin mucho rigor historiográfico, se atribuye al general Pierre Cambronne haber dicho “La garde meurt mais ne se rend pas” [La guardia muere pero no se rinde]. La creencia popular se inclina en cambio por “Merde!”, “la palabra de Cambronne” sugerida por Victor Hugo. Pero se duda incluso que haya dicho efectivamente algo. En todo caso, es inexacto que fueran sus “últimas palabras”. Cambronne murió en 1842, y la Batalla de Waterloo tuvo lugar en 1815.


Jonathan Swift Somers

Cuando has enriquecido tu alma
al máximo,
con libros, pensamientos, sufrimiento, la comprensión
de muchas personalidades,
el poder de interpretar miradas, silencios,
las pausas en los cambios importantes,
el genio de la adivinación y la profecía,
para sentir de vez en cuando
que puedes tener el mundo en el hueco de tu mano,
entonces, si por abarrotarse tu alma
de tantas facultades, tu alma se inflama
y al fuego de tu alma
se ilumina y se esclarece el mal del mundo —
agradece si en esa hora de la visión suprema
la vida no te hace trampa.


Edgar Lee Masters (Garnett, 1868 - Melrose Park, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones y nota de Gerardo Gambolini


Kinsey Keene

Your attention, Thomas Rhodes, president of the bank;
Coolbaugh Whedon, editor of the Argus ;
Rev. Peet, pastor of the leading church ;
A. D. Blood, several times Mayor of Spoon River;
And finally all of you, members of the Social Purity Club
Your attention to Cambronne’s dying words,
Standing with the heroic remnant
Of Napoleon's guard on Mount Saint Jean
At the battle field of Waterloo,
When Maitland, the Englishman, called to them :
“Surrender, brave Frenchmen!”
There at close of day with the battle hopelessly lost,
And hordes of men no longer the army
Of the great Napoleon
Streamed from the field like ragged strips
Of thunder clouds in the storm.
Well, what Cambronne said to Maitland
Ere the English fire made smooth the brow of the hill
Against the sinking light of day
Say I to you, and all of you,
And to you, O world.
And I charge you to carve it
Upon my stone.


Jonathan Swift Somers

After you have enriched your soul
To the highest point,
With books, thought, suffering, the understanding of many personalities,
The power to interpret glances, silences,
The pauses in momentous transformations,
The genius of divination and prophecy;
So that you feel able at times to hold the world
In the hollow of your hand;
Then, if, by the crowding of so many powers
Into the compass of your soul,
Your soul takes fire,
And in the conflagration of your soul
The evil of the world is lighted up and made clear —
Be thankful if in that hour of supreme vision
Life does not fiddle.
---
Ilustración: Cambronne en Waterloo, lámina de la legendaria chocolatería del monasterio de Aiguebelle, fundada en 1868. Artista anónimo Heritage Images

miércoles, octubre 06, 2010

Vincenzo Cardarelli / Dos poemas




Atardecer en Liguria

Lenta y rosada surge del mar
La tarde de Liguria, perdición
De corazones amantes y de cosas lejanas.
Retrasa a las parejas en los jardines,
Se encienden las ventanas una a una
Como tantos teatros.
Sepulto en la bruma se huele el mar
Las iglesias en la rivera parecen naves
Que están por zarpar.


Retrato

Hay una boca esculpida
Un rostro de angelote claro y ambiguo
Una opulenta criatura pálida
Con dientes de perla
De paso ligero
Hay su sonrisa,
Aérea, incierta, flamante,
Como un indecible evento de luz.

Vincenzo Cardarelli (Corneto Tarquinia, 1887–Roma, 1959)
Versiones de Angel Faretta


Sera di Liguria

Lenta e rosata sale su dal mare
La sera di Liguria, perdizione
Di cuori amanti e di cose lontane.
Indugiano le coppie nei giardini,
S’accendon le finestre ad una ad una
Come tanti teatri.
Sepolto nella bruma il mare odora.
Le chiese sulla riva paion navi
Che stanno per salpare.


Ritratto

Esiste una bocca scolpita,
Un volto d’angiolo chiaro e ambiguo,
Una opulenta criatura pallida
Dai denti di perla,
Dal passo spedito,
Esiste il suo sorriso,
Aereo, dubbio, lampante,
Come un indicibile evento di luce.

Ilustración: Retrato de Simonetta Vespucci, 1480, Piero di Cosimo

lunes, octubre 04, 2010

Chuang Tzu / Cuando la vida era plena...


Cuando la vida era plena, no había historia

En la era en que la vida sobre la Tierra era plena, nadie prestaba
particular atención a los hombres valiosos, ni señalaba al hombre
de habilitad. Los gobernantes eran simplemente las ramas más altas
del árbol, y el pueblo era como los ciervos en los bosques. Eran
honestos y justos sin darse cuenta de que estaban "cumpliendo con su
deber". Se amaban los unos a los otros, y no sabían que esto significaba
"amar al prójimo". No engañaban a nadie y aun así no sabían que eran
hombres de "fiar". Eran íntegros y no sabían que aquello era
"buena fe". Vivían juntos libremente, dando y tomando, y no sabían
que eran "generosos". Por esta razón, sus hechos no han sido narrados.
No hicieron historia.

Chuang Tzu (Reino de Song, c.369 a.C. - c.286 a.C.), El camino de Chuang Tzu, versiones de Thomas Merton, Editorial Debate, Barcelona, 1999

Imagen: Tzu, Museo de Taipéi, Enciclopedia Británica

domingo, octubre 03, 2010

Vincenzo Cardarelli / Padres




Padres

Yo debo al seno que me ha parido
El temerario amor a la vida
Que tanto me ha traicionado.
Pues nací de una sangre
Bien fervorosa y jovial.
Yo nací de una mujer que cantaba
Y, madre más triunfante que amorosa,
Solía en brazos llevarme con gloria.
Ahora bien, tuve un padre severo
Orgulloso como un santo.
Y fueron estos los dos fuertes adversarios
Que me han engendrado.



Genitori

Io devo al grembo che m’ha parterito
Il temerario amore della vita
Che m’ha tanto tradito
Poi che nacqui da un sangue
Ben fervido e gioviale.
Io nacqui da una donna che cantava
Nel rimettere in ordine la casa
E, madre piú triunfante che amorosa,
Soleva in braccio portarmi con gloria.
Ora, ebbi padre severo
Como un santo orgoglioso.
E furon questi i due forti avversari
Che m’hanno generato.


Vincenzo Cardarelli (Corneto Tarquinia, 1887–Roma, 1959)
Versión de Angel Faretta

Ilustración: Cristo en casa de sus padres, 1850, John Everett Millais

sábado, octubre 02, 2010

Vincenzo Cardarelli / Abril




Abril

Cuántas palabras cansadas
Me vienen a la mente
En este día lluvioso de abril
Donde el aire es como nube
que se deshace
o flor que se desflora.
Dentro de un velo de lluvia
Todo está vestido de nuevo.
La húmeda y querida tierra
Me hiere y me disuelve.
Si tus ojos son palúdicos y negros
Como el infierno,
Mi dolor es fresco
Como un arroyo.


Vincenzo Cardarelli (Corneto Tarquinia, 1887–Roma, 1959)
Versión de Angel Faretta

April

Quante parole stanche
Mi vengono alla mente
In questo giorno pioioso d’aprile
Che l’aria è come nube che si spappola
O fior che si disfiora.
Dentro un velo di pioggia
Tutto è vestito a nuovo.
La umida e cara terra
Mi punge e mi discioglie.
Se gli occhi tuoi son paludosi e neri
Il mio dolore è fresco
Come un ruscello.


Foto: La actriz Delia Scala y Cardarelli, Milán, 1951 Studio Patellani/CORBIS

viernes, octubre 01, 2010

Leonardo Sinisgalli / Dos poemas




Conjuro para el mal de la mano

Tú no la envilezcas
No la abandones
Tú la debes cultivar
Para que no muera.
La mano tanto dista
Del corazón, de la oreja, de la vista.


Post scriptum

Alguno goza en el huerto
Su hora de delicia,
Algún arrebatado
Escribe versos entre las cestas de nueces
Alguno rasca el tártaro* de los toneles
Bien abajo. A media edad
El poeta sobrevive. Su fortuna
Duró un suspiro. Un relámpago
Su gracia.

*: “Tartaro” es también fondo de una tinaja y el propio sarro que se forma allí. Desde luego que también es nuestro Tártaro, forma de llamar al Hades pagano en donde habitan los muertos.

Leonardo Sinisgalli (Montemurro, Lucania, 1908-Roma, 1981)
Versiones y nota de Ángel Faretta


Scongiuro per il male alla mano

Tu no l’avvilire
No l’abbandonare,
Tu la devi coltivare
Per no farla morire.
La mano tanto dista
Dal cuore dall’orecchio dalla vista.

Post scriptum

Qualcuno gode nell’orto
La sua ora di delicia,
Qualcuno forsenatto
Scrive versi tra le ceste di noci
Qualcuno raschia il tartaro dalle botti
Nei sottani. A mezza età
Il poeta sopravvive. La sua fortuna
Durò un soffio, un lampo
La sua grazia.


Ilustración: Huerto florecido, 1889, Vincent Van Gogh