sábado, octubre 09, 2010

Daniel Martínez / Jardín de las mariposas enamoradas





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Los marineros de Quing-Dao
por cada mujer que conocen se tatúan una estrella
en lo que llaman el cielo del amor
nadie puede mentir ya que la mentira
los condena a la soledad eterna después de muertos

algunos tienen los brazos llenos de estrellas
otros la espalda o el pecho

por cada hijo que tienen
se tatúan un sol
por cada hija una luna

así es como se reconoce a simple vista
a cualquier marinero de Quing-Dao

Daniel Martínez (Allen, Río Negro, Argentina, 1963), en Enfocando poesía

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Ilustración: El oro del azur, 1967, Joan Miró

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