jueves, octubre 07, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 10





Kinsey Keene

Atención, Thomas Rhodes, presidente del banco;
Coolbaugh Whedon, director del Argos;
Reverendo Peet, pastor de la iglesia principal;
A. D. Blood, varias veces alcalde de Spoon River;
y finalmente todos ustedes, miembros de la Liga Moral,
escuchen las últimas palabras de Cambronne*
resistiendo con el heroico resto
de la guardia de Napoleón en la colina de Saint Jean,
en la batalla de Waterloo,
cuando Maitland, el inglés, les gritó:
“Valientes franceses, rendíos!”,
allí, al final del día, con la batalla perdida irremisiblemente
y hordas de hombres que ya no eran más el ejército
del gran Napoleón
alejándose del campo como tiras deshilachadas
de nubes atronadoras en la tormenta.
Bueno, lo que Cambronne le dijo a Maitland
antes de que el fuego inglés hiciera brillar la cresta de la colina
contra la luz agonizante del día,
yo se los digo a ustedes, a todos ustedes,
y a ti, oh mundo.
Y les exijo que lo graben
en mi tumba.


* Sin mucho rigor historiográfico, se atribuye al general Pierre Cambronne haber dicho “La garde meurt mais ne se rend pas” [La guardia muere pero no se rinde]. La creencia popular se inclina en cambio por “Merde!”, “la palabra de Cambronne” sugerida por Victor Hugo. Pero se duda incluso que haya dicho efectivamente algo. En todo caso, es inexacto que fueran sus “últimas palabras”. Cambronne murió en 1842, y la Batalla de Waterloo tuvo lugar en 1815.



Jonathan Swift Somers

Cuando has enriquecido tu alma
al máximo,
con libros, pensamientos, sufrimiento, la comprensión
de muchas personalidades,
el poder de interpretar miradas, silencios,
las pausas en los cambios importantes,
el genio de la adivinación y la profecía,
para sentir de vez en cuando
que puedes tener el mundo en el hueco de tu mano,
entonces, si por abarrotarse tu alma
de tantas facultades, tu alma se inflama
y al fuego de tu alma
se ilumina y se esclarece el mal del mundo —
agradece si en esa hora de la visión suprema
la vida no te hace trampa.


Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones y nota de Gerardo Gambolini


Kinsey Keene

Your attention, Thomas Rhodes, president of the bank;
Coolbaugh Whedon, editor of the Argus ;
Rev. Peet, pastor of the leading church ;
A. D. Blood, several times Mayor of Spoon River;
And finally all of you, members of the Social Purity Club
Your attention to Cambronne’s dying words,
Standing with the heroic remnant
Of Napoleon's guard on Mount Saint Jean
At the battle field of Waterloo,
When Maitland, the Englishman, called to them :
“Surrender, brave Frenchmen!”
There at close of day with the battle hopelessly lost,
And hordes of men no longer the army
Of the great Napoleon
Streamed from the field like ragged strips
Of thunder clouds in the storm.
Well, what Cambronne said to Maitland
Ere the English fire made smooth the brow of the hill
Against the sinking light of day
Say I to you, and all of you,
And to you, O world.
And I charge you to carve it
Upon my stone.


Jonathan Swift Somers

After you have enriched your soul
To the highest point,
With books, thought, suffering, the understanding of many personalities,
The power to interpret glances, silences,
The pauses in momentous transformations,
The genius of divination and prophecy;
So that you feel able at times to hold the world
In the hollow of your hand;
Then, if, by the crowding of so many powers
Into the compass of your soul,
Your soul takes fire,
And in the conflagration of your soul
The evil of the world is lighted up and made clear —
Be thankful if in that hour of supreme vision
Life does not fiddle.


Ilustración: Cambronne en Waterloo, lámina de la legendaria chocolatería del monasterio de Aiguebelle, fundada en 1868. Artista anónimo Heritage Images

1 comentario:

  1. Extraordinario poema, hay qye estar preparado para ese momento, para que todo ese bagaje no juegue en contra.

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