viernes, diciembre 16, 2016

Michael O’Loughlin / Parnell Street


               












                    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
                                             Cesare Pavese


Ésta es mi primera dirección: aquí es donde
Se abrió mi boca por primera vez. Después de medio siglo
Vuelvo a estar aquí, como si la partera del Rotunda
Nunca hubiese cortado el cordón.

Bellas sombras, mis primeros amores
Erguidas en las paradas de bus de Finglas
O protegidas en las puertas de entrada de pubs extintos.
Aquí está el sótano donde jóvenes poetas
Se abofeteaban unos a otros con las zarpas guardadas,
Los altillos donde ensayábamos nuestras vidas
Como Songs de Leonard Cohen.

En los sorprendentemente bellos departamentos de los cincuenta
Detrás de las fachadas georgianas,
He vuelto a filmar niños
Que vieron moverse estatuas religiosas:
La última interpretación de los viejos dioses.
Ahora los dioses se han ido
Pero los hijos de aquellos niños
Siguen jugando en las calles,
Intrépidos e insolentes como siempre.

El mundo me ha seguido de vuelta hasta aquí
Como un chicle multicolor en mi zapato:
Ahora vuelvo a oír cada expresión que he oído
A beber cerveza por la que crucé un continente para saborear.

El viejo Shakespeare Pub ahora es un restaurant coreano
Pero nada ha cambiado. Hombres y mujeres
Todavía se enfrentan mutuamente en mesas, tratando
De reescribir la noche con un final distinto.

En sueños a menudo volví aquí, buscando
Mi vida, que se escondía
En un callejón como un animal herido.

Ahora temo que
Sea aquí donde me halle la muerte,
Teniendo tus ojos.

Michael O’Loughlin (Dublín, 1958), In This Life, New Island, 2011
Traducción de Jorge Fondebrider



PARNELL STREET


   ‘Death will come and will have your eyes’ 
                                      Cesare Pavese


This is my first address: this is where
My mouth first opened. After half a century
I’m here again, as if the Rotunda midwife
Had never cut the cord.

Fair shades, my first loves
Stand at the Finglas bus stops
Or shelter in the doorways of extinct pubs.
Here is the basement where young poets
Cuffed each other with sheathed claws,
The attics where we rehearsed our lives
As Songs by Leonard Cohen.

In the surprisingly beautiful Fifties flats
Behind the Georgian facades
I returned to film children
Who saw religious statues move –
The old god’s last performance.
Now the gods have gone
But those children’s children
Still play on the streets,
Fearless and insolent as ever. 

The world has followed me back here
Like multicoloured gum on my shoe:
Now I hear again every language I ever heard
Drink beer I crossed a continent to taste. 

The old Shakespeare Pub is a Korean restaurant
But nothing has changed. Men and women
Still face each other at tables, trying
To rewrite the night to a different ending.

In dreams I often returned here, looking
For my life, which was hiding
In an alley like a wounded animal. 

Now I am afraid that
This is where death will find me,
Wearing your eyes.  





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