miércoles, febrero 29, 2012

Dario Bellezza / Cuatro poemas




En Calabria

Delante, inmaculadas montañas
en el sol meridiano indican
al viandante pausa y calma.
¿Pero hasta cuándo? ¿Y yo quién soy
si todavía ardo de voluptuosidad secreta
en el día terminado, mejo dicho en los días
terminados del mundo caído?

La casa es decrépita
como me gusta, pero demasiado tarde,
me digo, ha llegado, así como todo
ha llegado tarde para los humanos.
Ropa tendida en el balcón al viento
del Pollino, camas deshechas, auroras,
así se aplaca en el resentimiento
la vida que nos fue dado vivir.
Mi yo está destruido, no existe:
la realidad es un nombre congelado.


Pero no sabrás jamás por qué sonrío

Pero no sabrás jamás por qué sonrío.
Porque fui el pedante Hamlet
de la más consoladora burguesía.
Porque no he combatido al Leviatán
Estado que todo quiere engullir
en la complicada masa caótica
de su burocracia inexorable.

Ahora me nacen las uñas como a los muertos.


Vamos a robar

Vamos a robar: ¡el robo es el destino del poeta!
¡Nadie sabe realmente qué es, íntegro,
un poeta! ¿Un gran sabio o vidente?
¡Ojalá! ¡O solo un criminal! Un ladrón
de luces, de vidas clandestinas vividas
en el silencio de los días todos iguales.


A Pier Paolo Pasolini

Me rodeo de chantajes y golpes y despido
a mi alma medio vacía y pecadora
y la desamparada crucifixión, sólo mía,
sabe quién soy: espía y chantajista
que odia a sus iguales. Y no encuentro
paz en esta sórdida lucha
contra mi ruina, su derrota.

¡Dios! No espero más que la muerte.
Ignoro el curso de la historia. Sé sólo
de la bestia que está en mí, y ladra.

Dario Bellezza (Roma, 1944-1996), Poesie 1971-1996, Mondadori, 2002
Versiones de Jorge Aulicino


In Calabria

Davanti immacolate montagne
nel sole meridiano indicano
al viandante la sosta e la calma.
Ma fino a quando? E io chi sono
se ancora ardo di voluttà segreta
nel giorno finito, anzi nei giorni
finiti del mondo caduto?

La casa è decrepita
come piace a me, ma troppo tardi,
mi dico, è arrivata, come tutto
ormai tardi è arrivato agli umani.
Panni stesi al balcone al vento
del Pollino, letti disfatti, aurore:
così si placa nel risentimento
la vita che ci è data vivere.
Il mio io è distrutto, non esiste:
la realtà è un nome assiderato.

*

Ma non saprai giammai perchè sorrido

Ma non saprai giammai perché sorrido.
Perché fui il pedante Amleto
della più consolatrice borghesia.
Perché non ho combattuto il Leviatano
Stato che vuole tutto inghiottire
nella macchinosa congerie
della sua burocrazia inesorabile.

Ora mi nascono le unghie come ai morti.

*

Andiamo a rubare

Andiamo a rubare: il furto si addice a un poeta!
Nessuno veramente sa che cosa sia, intero,
un poeta! Un grande sapiente o veggente?
Magari! O soltanto un criminale! Un ladro
di lumi, di vite clandestine vissute
nel silenzio dei giorni tutti uguali.

*

A Pier Paolo Pasolini 

M'aggiro fra ricatti e botte e licenzio
la mia anima mezza vuota e peccatrice
e la derelitta crocifissione mia sola
sa chi sono: spia e ricattatore
che odia i suoi simili. E non trovo
pace in questa sordida lotta
contro la mia rovina, il suo sfacelo.

Dio! Non attendo che la morte.
Ignoro il corso della storia. So solo
la bestia che è in me e latra.

Ilustración: La camera incantata, 1917, Carlo Carrà

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