sábado, octubre 29, 2011

Cesare Pavese / El instinto




El instinto

El hombre viejo, desilusionado de todo,
en el umbral de la casa en el tibio sol,
mira al perro y a la perra desfogar el instinto.

Sobre su boca desdentada se persiguen moscas.
Su mujer se le murió hace tiempo. También ella,
como las perras, no quería saber nada,
pero tenía el instinto. El hombre viejo olfateaba,
-todavía no desdentado-, la noche llegaba,
se metían en la cama. Era lindo el instinto.

Lo que le gusta del perro es la gran libertad.
De la mañana a la noche vagabundea por la calle;
y un poco come, un poco duerme, un poco monta a las perras:
ni siquiera espera la noche. Piensa
como olfatea, y los olores que siente son suyos.

El hombre viejo recuerda una vez, de día,
en que hizo de perro en un campo de trigo.
No sabe con qué perra, pero recuerda el gran sol
y el sudor y las ganas de no terminar nunca.
Era como en una cama. Si volviesen los años,
lo querría hacer siempre en un campo de trigo.

Baja por la calle una mujer y se para a mirar;
pasa el cura y se da vuelta. En la plaza pública
se puede hacer de todo. Hasta la mujer,
que tiene recato de mirar, por el hombre, se para.
Solamente un muchacho no tolera el juego
y descarga una lluvia de piedras. El hombre viejo se indigna.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino

L'istinto


L'uomo vecchio, deluso di tutte le cose,
dalla soglia di casa nel tiepido sole
guarda il cane e la cagna sfogare l'istinto.


Sulla bocca sdentata si rincorrono mosche.
La sua donna gli è morta da tempo. Anche lei
come tutte le cagne non voleva saperne,
ma ci aveva l'istinto. L'uomo vecchio annusava
-non ancora sdentato-, la notte veniva,
si mettevano a letto. Era bello l'istinto.


Quel che gli piace nel cane è la gran libertà.
Dal mattino alla sera gironzola in strada;
e un po' mangia, un po' dorme, un po' monta le cagne:
non aspetta nemmeno la notte. Ragiona,
come fiuta, e gli odori che sente son suoi.


L'uomo vecchio ricorda una volta di giorno
che l'ha fatta da cane in un campo di grano.
Non sa più con che cagna, ma ricorda il gran sole
e il sudore e la voglia di non smettere mai.
Era come in un letto. Se tornassero gli anni,
lo vorrebbe far sempre in un campo di grano.


Scende in strada una donna e si ferma a guardare;
passa il prete e si volta. Sulla pubblica piazza
si può fare di tutto. Persino la donna,
che ha ritegno a voltarsi per l'uomo, si ferma.
Solamente un ragazzo non tollera il gioco
e fa piover sassi. L'uomo vecchio si sdegna.

Ilustración: Perro rascándose, siglo XV, Maestro del Livre de Raison 

1 comentario:

  1. Pienso en tu sexo. (...)
    Oh Conciencia,
    pienso, sí, en el bruto libre
    que goza donde quiere, donde puede.
    C. V

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