sábado, abril 27, 2013

George Oppen / De "Narración"





de Narración




El sonido constante
de las radios, y el arte

de las luces de colores
y el perfumista

también son arte. Pero acá

las líneas paralelas no se cruzan
y el compás no gira, éste es el intervalo

en el que no lo hacen, y los eventos
emergen como una isla en la proa, moluscos

aferrados a piedras en las que el alga
crece, pasto
y árboles pequeños

sobre la línea del horizonte
y el faro

que revela su fachada blanca a la luz del día
donde las cosas se explican unas a otras,
no a sí mismas.


8

Pero por la noche el parque
es horrible, dijo ella. Y Bronk* dijo
quizás el mundo
es el horror.
Ella no entendió. Quiso decir
que ondas o bolas de escombro
son expulsadas en los procesos
solares y como un radar
rebotan donde caen. El ojo
suele ocurrir
registra
pero es oscuro.
Es la naturaleza
del mundo:
tan oscura como un radar.


11

El río de nuestra sustancia
fluye
con el resto. El río de la sustancia
de la curva terrestre. El río de la sustancia
del amanecer, río del sedimento, de la erosión, fluye
hacia un mar inimaginable. Pero la mente alcanza

la felicidad, al alcanzar

lo que está ahí. No conozco otro tipo de felicidad
tampoco la he presenciado nunca... Islas
hacia el norte

en la niebla polar
en el mar poco profundo.
Nada

salvo el sentido
de dónde estamos, los que estamos más al norte. Lo maravilloso de la ola
incluso acá es su propio ruido agitándose
en el mundo; pensé que incluso si no hubiera nada

la posibilidad de ser existiría;
pensé que había encontrado
permanencia; el pensamiento se abalanzó sobre nosotros en ese mar
porque en ese mar respiramos el milagro
abierto

del espacio, y hablamos
de la posibilidad de rescatar
el amor a la luz fría
del Mundo Exterior un lenguaje sustancial
de claridad, y de respeto.


George Oppen (New Roschelle, New York, 1908-Sunnyvale, California, 1984), Narración, selección y versiones de Matías Moscardi, Luz Mala, Mar del Plata, 2013


* William Bronk (1918-1999), amigo íntimo de Oppen [Nota del traductor]



3 The constant singing/ Of the radios, and the art// Of colored lights/ And the perfumist// Are also art. But here// Parallel lines do not meet/ And the compass does not spin, this is the interval// In which they do not, and events/ Emerge on the bow like an island, mussels// Clinging to its rocks from which kelp// Grows, grass/ And the small trees// Above the tide line/ And its lighthouse// Showing its whitewash in the daylight// In which things explain to each other,/ Not themselves. 

8 But at night the park/ She said, is horrible. And Bronk said/ Perhaps the world/ Is horror./ She did not understand. He meant/ The waves or pellets/ Are thrown from the process/ Of the suns and like radar/ Bounce where they strike. The eye/ It happens/ Registers/ But it is dark./ It is the nature/ Of the world:/ It is as dark as radar.

11 River of our substance/ Flowing/ With the rest. River of the substance/ Of the earth’s curve, river of the substance/ Of the sunrise, river of silt, of erosion, flowing/ To no imaginable sea. But the mind rises// Into happiness, rising// Into what is there. I know of no other happiness/ Nor have I ever witnessed it. . . . Islands/ To the north// In polar mist/ In the rather shallow sea—/ Nothing more// But the sense/ Of where we are// Who are most northerly. The marvel of the wave/ Even here is its noise seething/ In the world; I thought that even if there were nothing// The possibility of being would exist;/ I thought I had encountered// Permanence; thought leaped on us in that sea/ For in that sea we breathe the open/ Miracle// Of place, and speak/ If we would rescue/ Love to the ice-lit// Upper World a substantial language/Of clarity, and of respect.



Ilustración:  Bright Light at Russell’s Corners, 1946, George Ault

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