jueves, abril 25, 2013

Cecilia Romana / Dos poemas






Transcribió un verso de Pound

Conmigo se portaba como un rastrero. Deberías
matar a tu propio hijo, me decía, pero no lograba
crisparme los nervios, tal vez porque no tengo
el instinto -¿cómo lo llaman?- maternal.

En cambio, aquello de Pound: lo que de veras
amas, no te será arrebatado, al pie de la
letra, aunque me avergüence, no dudé ni un minuto
en creer que era posible estar al margen.

¿Es otoño? Las quejas caen como duraznos.
Un hombre debería pensar muy bien las cosas
antes de hacerlas. Un hombre al que le
meten ciertas ideas en la cabeza, debería
pensar dos veces la cosas antes de hacerlas.



Países Bajos

           un regalo para Diego

El tratado que puso fin a la coalición de Augsburgo
se firmó en Ryswick.
Eso pasó en 1697. Trescientos diez años más tarde,
cedí los derechos de mi vida
a un hombre
con cierto parecido al paisajista
holandés Jacobo Isaac Ruisdael.


Cecilia Romana (Buenos Aires, 1975), Los que fueron, Editorial Cabiria, Buenos Aires, 2012



Ilustración: Ciudad amurallada en otoño, 1902, Vassily Kandinsky

1 comentario:

  1. La poesía de Cecilia cautiva, radicalmente.

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