lunes, julio 23, 2012

William Carlos Williams / Paterson, 6





Libro 1

Los delineamientos de los gigantes 

I (Continuación)

Pero aquel día, el hombre más feliz del pueblo era Timothy B. Crane, que estaba a cargo del puente.  Tim Crane era el encargado de un hotel y de una taberna del lado Manchester de las Cataratas. Su establecimiento era un gran lugar de recreo para los hombres de circo. Lo visitaban cirqueros tan famosos como Dan Rice y James Cooke, el gran jinete sin silla.
Tim Crane construyó el puente porque su rival, Fyfield, que tenía una taberna al otro lado de las cataratas, obtenía beneficios de ‘la escalera de Jacobo’, como la llamaban a veces— ‘los cien escalones’, una larga, rústica y escalera de caracol en el barranco que llevaba al otro lado del río— facilitando el acceso a su establecimiento… Crane era un hombre muy robusto de más de seis pies de altura. Usaba patillas. Era conocido por los otros habitantes como un hombre muy enérgico y de no poca habilidad. A su modo se parecía a la alta e imponente figura de Sam Patch.
Cuando se dio la orden de tender un puente a través del barranco, la multitud hendió el aire con ovaciones. Pero solo habían extendido la mitad cuando uno de los rodillos resbaló de las cuerdas y cayó al agua.
Mientras todos esperaban ver el enorme y rudimentario puente desplomarse y caer en el barranco, una forma saltó desde el punto más alto y cayendo ruidosamente en las oscuras aguas del fondo, nadó hasta el rodillo de madera y lo trajo hasta la orilla. Esto fue el inicio de la famosa carrera de clavadista de Sam Patch. Yo lo vi, dijo el viejo con satisfacción, y no creo que exista ningún otro testigo en el pueblo de aquella escena. Estas fueron las palabras que Sam Patch dijo: «Ahora, el viejo Tim Crane cree haber hecho algo grande, pero yo puedo superarlo». Y mientras lo decía, saltó.

¡No hay error en Sam Patch!

El agua todavía brotando
del borde de las rocas, llenando
sus oídos con el sonido, difícil de interpretar.
¡Un fenómeno!


Luego de este comienzo salió de gira al oeste, con la única compañía de un zorro y un oso que recogió en sus viajes.
Saltó al Niágara desde una orilla rocosa de Goat Island. Más tarde anunció que antes de regresar a las Jerseys iba a demostrar al oeste una última proeza. Saltaría 125 pies desde las cataratas del Genesee River en noviembre 13 de 1829. Llegaron excursionistas desde muy lejos, de Estados Unidos y Canadá para ver el fenómeno.
Se construyó una plataforma a orillas de las cataratas. Se tomó un trabajo enorme para calcular la profundidad de las aguas. Incluso realizó  un exitoso salto de prueba.
Ese día las multitudes se congregaron por todos lados. Se presentó y dio un breve discurso, tal como se esperaba. ¡Un discurso! ¿Qué más podría decir sino que debía saltar con desesperación para llevarlo a cabo? Y se arrojó a la corriente. Pero en lugar de descender con una caída en picada su cuerpo osciló en el aire—el Discurso le había fallado. Estaba confundido. La palabra había sido vaciada de significado. No hay error en Sam Patch. Golpeó contra el agua de costado y desapareció.
Se hizo un largo silencio mientras la multitud permanecía desconcertada.
Recién en la siguiente primavera encontraron su cuerpo congelado en un bloque de hielo.
En cierta ocasión lanzó su oso desde un acantilado sobre los rápidos del Niágara y luego lo rescató corriente abajo.

William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto

The delineaments of the giants (6) //But the happiest man in the town that day was Timothy B. Crane, who had charge of the bridge. Tim Crane was a hotel keeper and kept a tavern on the Manchester side of the Falls. His place was a great resort for circus men. Such famous circus men of the long ago as Dan Rice and James Cooke, the great bareback rider, visited him. //Tim Crane built the bridge because his rival, Fyfield, who kept the tavern on the other side of the falls, was getting the benefit of the “Jacob’s Ladder,” as it was sometimes called —the “hundred steps”, a long, rustic, winding stairs in the gorge leading to the opposite side of the river— it making his place more easy to get to… Crane was a very robust man over six feet tall. He wore side whiskers. He was well known to the other citizens as a man of much energy and no little ability. In his manner he resembled the large, rugged stature of Sam Patch. //When the word was given to haul the bridge across the chasm, the crowd rent the air with cheers. But they had only pulled it half way over when one of the rolling pins slid from the ropes into the water below. //While all were expecting to see the big, clumsy bridge topple over and land in the chasm, as quick as a flash a form leaped out from the highest point and struck with  a splash in the dark water below, swam to the wooden pin and brought it ashore. This was the starting point of Sam Patch’s career as a famous jumper. I saw that, said the old man with satisfaction, and I don’t believe there is another person in the town today who was an eye-witness of that scene.  These were the words that Sam Patch said: “Now, old Tim Crane thinks he has done something great; but I can beat him.” As he spoke he jumped. //There’s no mistake in Sam Patch! //The water pouring still /from the edge of the rocks, filling /his ears with its sound, hard to interpret /A wonder! //After this start he toured the West, his only companions a fox and a bear which he picked up in his travels. //He jumped from a rocky ledge at Goat Island into the Niagara River. Then he announced that before returning to the Jerseys he was going to show the West one final marvel. He would leap 125 feet from the falls of the Genesee River on November 13, 1829. Excursions came from great distances in the United States and even from Canada to see the wonder. //A platform was built at the edge of the falls. He went to great trouble to ascertain the depth of the water below. He even successfully performed one practice leap. //On the day the crowds were gathered on all sides. He appeared and made a short speech as he was wont to do. A speech! What could he say that he must leap so desperately to complete it? And plunged toward the stream below.  But instead of descending with a plummet-like fall his body wavered in the air —Speech had failed him. He was confused. The word had been drained of its meaning. There’s no mistake in Sam Patch. He struck the water on his side and disappeared.  //A great silence followed as the crowd stood spellbound. //Not until the following spring was the body found frozen in an ice-cake. //He threw his pet bear once from the cliff overlooking the Niagara rapids and rescued it after, down stream.

lustración: The Notice Board, siglo XX, Lawrence Stephen Lowry

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