miércoles, julio 11, 2012

Maura Stanton / Niñez


Niñez

Solía tenderme de espaldas, imaginando
una casa invertida en el techo de mi casa
donde paseaba sola por habitaciones vacías.
No había muebles
allá arriba, sólo un globo de vidrio en el suelo,
y barreras hasta la altura de las rodillas en cada puerta.
Las ventanas, bajas y con alféizar, se abrían al cielo azul.
Nada colgaba en el armario; hasta la cocina
parecía inmaculada, un lugar para la meditación.
Me gustaba caminar por el yeso que formaba remolinos
entrar en las partes de la casa que no podía ver.
El murmullo de la otra casa, ahora mi techo,
sólo me llegaba débilmente. Levantaba la vista
y descubría a mis hermanos mirando viejos dibujos animados.
o a mi madre pasando la aspiradora por la fea alfombra.
Observaba asombrada las camas deshechas, el desorden,
zapatos, muñecas a medio vestir, el teléfono,
luego regresaba vertiginosamente a mi planta perfecta
donde nunca hablaba u oía a nadie.

Debo de haber doblado en el vestíbulo equivocado,
o abierto una puerta que se cerró detrás de mí,
porque ahora vivo en el techo, no en el suelo.
Esta es mi casa, habitación vacía tras habitación vacía.
¿Cómo haré para regresar a la casa verdadera,
donde mis hermanas derraman la leche, mi padre llama
y yo estoy sentada a la mesa, comiendo cereales?
Lleno de muebles mis habitaciones blancas,
cuelgo cortinas sobre el penetrante azul de fuera.
Yazgo de espaldas. Me esfuerzo por mirar hacia abajo.
El techo es más alto de lo que solía,
el suelo está tan lejos que no puedo determinar
en qué habitación me encuentro, en qué año, en qué vida.


Maura Stanton (Evanston, Illinois, 1949), The Morrow Anthology of Younger American Poets, Dave Smith y David Bottoms eds., Quill, Nueva York, 1985
Versión de Jonio González

Childhood 

I used to lie on my back, imagining
A reverse house on the ceiling of my house
Where I could walk around in empty rooms
all by myself. There was no furniture
Up there, only a glass globe in the floor,
And knee-high barriers at every door.
The low silled windows opened on blue air.
Nothing hung in the closet; even the kitchen
Seemed immaculate, a place for thought.
I liked to walk across the swirling plaster
Into the parts of the house I couldn't see.
The hum from the other house, now my ceiling,
Reached me only faintly. I'd look up
to find my brothers watching old cartoons,
Or my mother vacuuming the ugly carpet.
I'd stare amazed at unmade beds, the clutter,
Shoes, half-dressed dolls, the telephone,
Then return dizzily to my perfect floorplan
Where I never spoke or listened to anyone.

I must have turned down the wrong hall,
Or opened a door that locked shut behind me,
for I live on the ceiling now, not the floor.
This is my house, room after empty room.
How do I ever get back to the real house
Where my sisters spill milk, my father calls,
And I am at the table, eating cereal?
I fill my white rooms with furniture,
Hang curtains over the piercing blue outside.
I lie on my back. I strive to look down.
This ceiling is higher than it used to be,
The floor so far away I can't determine
Which room I'm in, which year, which life.


Foto: Maura Stanton en American Poetry Review

1 comentario:

  1. Muchas gracias. Desplazamientos afectivos, una nueva geografía, de espaldas, hacia abajo... devenir animal. La literatura como salud, diría Deleuze.Gracias, nuevamente.

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