jueves, noviembre 11, 2010

Pier Paolo Pasolini / De "L'italiano è ladro", 1




Los pobres de Malafiesta

¿Quién era mi madre?
Me dejaba solo.
Ah madre... tu corazón,
noche y día, espectros, en tu corazón.

Estar solo en una casa
y arreglárselas con el hambre del corazón,
no saber estar solo
con los ojos... la barca, la playa, el cielo.

Malafiesta, la barca es llamada
por un vislumbre de voces,
el viejo acaricia con el remo
los vislumbres verdes en el Tagliamento.

Yo, muchacho, solo, para arreglarme,
Malafiesta.¡Mi camisa!
He nacido en un lecho de piedra.
De piedra es el mundo.

Una cosa sola he tenido en el mundo..
¿Qué? La oreja, la pupila,
los cabellos de sol y seda.
Una cosa sola, ¿pero qué? La oreja...

Sentía cantar las gaviotas.
Una voz desde el otro margen
llamaba a la barca blanca,
y sentía el remo amargo en el río.

¡Quince años! ¡Veinte años!
Bello como la luz de Malafiesta,
el corazón como la playa
pobre, sedienta, nubes, gaviotas en el corazón.

¡Mi camisa de piedra!
¡Mi madre de piedra! ¡El mundo
de piedra! YO SIEMPRE SOLO.
Gozaba, reía, bailaba...

Gozaba, reía, bailaba...
Solo con aquellas cosas no de piedra.
El ojo negro que reía,
los cabellos rubios como el sol.

Uno de los pobres de Malafiesta,
con pie de pobre que se desliza sobre el mundo,
mi padre y mi madre servían,
apenas nacido he tenido un patrón.

Pero aquello no se marchitaba al sol,
no se bañaba bajo la lluvia,
los muchachas y los muchachos le sonreían,
atravesándome el corazón.

Patrón, tú no sabías
que yo estaba solo en el misterio
con el mismo traje de fiesta cada domingo
y una madre y un padre, gente del mundo.

Patrón, tú no sabías
que yo he sido pobre toda la vida
en todos los ángulos de la vida
en todos los instantes de la vida.

Patrón, tú no sabías
que he vivido veinte años
y veinte he sido pobre
con el hambre, el hambre, el hambre en el corazón.

Patrón todo era tuyo,
yo no tenía nada:
solo aquella cosa, aquella sombra viva en el corazón.
Y me la has robado.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), "L'italiano è ladro. Appendice I" (1949-50), Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

I poveri di Malafiesta

Chi era mia madre?
Mi lasciava solo.
Ah madre... il tuo cuore,
notte e giorno, spettri, nel tuo cuore.

Essere solo in una casa
ad arrangiarsi con la fame del cuore.
non sappere d'essere solo
con glio occhi... la barca, la spiagggia, il cielo.

Malafiesta, la barca è chiamata
de un barlume di voci.
il vecchio accarezza col remo
barlumi verdi nel Tagliamento.

Io, ragazzo, solo, ad arrangiarmi,
Malafiesta. La mia camicia!
Sono nato in un letto di pietra.
Di pietra è il mondo.

Una cosa sola ho avuto nel mondo...
Ma cosa? L'orecchio, la pupilla,
i capelli di sole e seta.
Una cosa, ma cosa? L'orecchio...

Sentivo cantare i gabbiani.
Una voce dall'altro argine
chiamava la barca bianca,
e sentivo il remo amaro nel fiume.

Quindici anni! Vent'anni!
Bello come la luce di Malafiesta,
il cuore come la spiaggia
povera, assetata, nubi, gabbiani nel cuore.

La mia camicia di pietra!
Mia madre di pietra! Il mondo
di pietra! IO SEMPRE SOLO.
Godevo, ridevo, ballavo...

Godevo, ridevo, ballavo...
Solo con quella cosa non di pietra.
L'occhio nero che rideva,
i capelli biondi come il sole.

Uno dei poveri di Malafiesta,
col piede del povero che slitta sul mondo,
mio padre e mia madre servivano,
appena nato ho avuto un padrone.

Ma quella cosa non sfioriva al sole
non si bagnava sotto la pioggia.
le ragazze e i fanciulli le sorrivano
traspassandomi il cuore.

Padrone tu non sapevi
che io ero solo nel mistero
con lo stesso vestito di festa ogni domenica
e una madre e un padre, gente del mondo.

Padrone tu non sapevi
che io sono stato povero tutta la vita
in tutti gli angoli della vita
in tutti gli istanti della vita.

Padrone tu non sapevi
che io sono vissuto per vent'anni
a pero vent'anni sono stato povero
con la fame, la fame, la fame nel cuore.

Padrone tutto era tuo,
io non avevo nulla:
solo quella cosa, quell'ombra viva nel cuore.
E me l'hai rubata.


Ilustración: La Sagrada Familia y Juan el Bautista, 1610, Caravaggio

1 comentario:

  1. Extraordinario, Aulicino, así es la cosa. Qué cierto parentesco con Vallejo el César veo. Gracias, Irene

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