jueves, abril 20, 2017

Leandro Llull / Mapaches y elefantes














Hablamos con un amigo acerca de qué cosa sea la belleza
y le cuento que una tarde, acompañado de una tía,
en la trastienda de un circo viejo,
tomé un puñado de yuyos del baldío
y lo acerqué temblando a la boca de un elefante.
Le juro que en ese fondo abierto entre la trompa y los colmillos
sentí el resplandor negro de todo lo perfecto.
Él me responde: “Eso es lo sublime, hermano”,
y en sus ojos oscuros y ojerosos como los de un mapache
yo veo un abismo brillante y sincero
al que mi corazón se arroja,
y pruebo de nuevo aquel bocado que mi mano obtuvo
al entregar diez pastos secos,
en un viaje lento, humedecido
por el aliento de lo bello.

Leandro Llull (Rosario, Argentina, 1983), Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), n° 97, marzo de 2017




2 comentarios:

  1. Cómo expresar lo indecible, Llull me dio la respuesta.

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  2. ¡Ese bocado que se puede probar dos veces! Se huele y se respira con un otro. Buenìsimo.

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