martes, mayo 20, 2014

Juan Sánchez Peláez / Filiación oscura










No es el acto secular de extraer candela frotando una
   piedra.
  No.

Para comenzar una historia verídica es necesario atraer
   en sucesiva ordenación de ideas las ánimas, el
   purgatorio y el infierno.

Después, el anhelo humano corre el señalado albur.
Después, uno sabe lo que ha de venir o lo ignora.

Después, si la historia es triste acaece la nostalgia.
   Hablamos del cine mudo.

No hay antes ni después; ni acto secular ni historia
   verídica.

Una piedra con un nombre o ninguno. Eso es todo.

Uno sabe lo que sigue. Si finge es sereno. Si duda,
   caviloso.

En la mayoría de los casos, uno no sabe nada.

Hay vivos que deletrean, hay vivos que hablan tuteándose
   y hay muertos que nos tutean,
   pero uno no sabe nada.

En la mayoría de los casos, uno no sabe nada.

Juan Sánchez Peláez (Altagracia de Orituco, 1922-Caracas, 2004), Filiación oscura, Editorial Arte, Caracas, 1966
Envío de Gustavo Valle

1 comentario:

  1. Sabía que lo que seguía era que él iba a ser el muerto que nos tuteara desde esta página entre otras.

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