miércoles, enero 25, 2012

William Carlos Williams / Paterson, 1





El 'Prefacio' de Paterson, aquí

Libro 1

Los delineamientos de los Gigantes 

I

Paterson descansa en el valle debajo de las cataratas Passaic
sus aguas agotadas delineando su espalda. Situado
a su derecha, la cabeza cerca del tronar
de las aguas ¡llenando sus sueños! Eternamente dormido,
sus sueños caminan por la ciudad donde permanece
ignorado. Las mariposas se posan en su oreja de piedra.
Inmortal, ni se mueve ni despierta y rara vez
es visto, aunque respira y las sutilezas de sus maquinaciones
obtienen su sustancia del ruido del río que fluye
dando vida a mil autómatas. Quienes como
ignoran sus fuentes y las bases de sus
decepciones, salen de sus cuerpos, mayormente sin rumbo,
encerrados y olvidados en sus deseos— sin emoción.

—Dilo, no hay ideas sino en las cosas—
nada más que las fachadas blancas de las casas
y los árboles cilíndricos
doblados, divididos por accidente y preconceptos—
partidos, combados, arrugados, moteados, manchados—
secretos— ¡hacia el cuerpo de la luz!

Desde arriba, más alto que los capiteles, más alto
incluso que las torres de oficina, desde campos cenagosos
abandonados en grises filones de pasto muerto,
zumaque negro, maleza marchita,
barro y matorrales mezclados con hojas muertas—
el río fluye sobre la ciudad
y se abre camino desde el borde del barranco
bajo un golpe de rocío y brumas de arcoíris—

(¿Qué lenguaje común descifrar?
.     .    registrado en líneas rectas
desde aquella saliente del canto de una
roca).

Un hombre como una ciudad y una mujer como una flor
—enamorados. Dos mujeres. Tres mujeres.
Innumerables mujeres, cada una como una flor.

Pero
solo un hombre—como una ciudad.

    Con respecto a los poemas que te he dejado; ¿serías tan amable de devolvérmelos a mi nueva dirección? Y no te tomes el trabajo de comentarlos si te resulta incómodo— porque lo que motivó mi llamado y mi visita fue la situación humana y no la literaria. 
Además, me reconozco más como mujer que como poeta; y me estoy  menos  concernido por los editores que por… la vida…
Pero ellos iniciaron una investigación… y mis puertas están cerradas para siempre (espero que para siempre) a todos los trabajadores sociales, los bienhechores profesionales y gente por el estilo.

William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


The Delineaments of the Giants
I Paterson lies in the valley under the Passaic Falls/ its spent waters forming the outline of his back. He/ lies on his right side, head near the thunder/ of the waters filling his dreams! Eternally asleep,/ his dreams walk about the city where he persists/ incognito. Butterflies settle on his stone ear./ Immortal he neither moves nor rouses and is seldom/ seen, though he breathes and the subtleties of his machinations/ drawing their substance from the noise of the pouring river/ animate a thousand automatons. Who because they/ neither know their sources nor the sills of their/ disappointments walk outside their bodies aimlessly for the most part,/ locked and forgot in their desires—unroused. // —Say it, no ideas but in things— /nothing but the blank faces of the houses /and cylindrical trees/ bent, forked by preconception and accident—/ split, furrowed, creased, mottled, stained—/ secret—into the body of the light!// From above, higher than the spires, higher/ even than the office towers, from oozy fields/ abandoned to grey beds of dead grass,/ black sumac, withered weed-stalks,/ mud and thickets cluttered  with dead leaves—/ the river comes pouring in above the city/ and crashes from the edge of the gorge/ in a recoil of spray and rainbow mists—// (What common language to unravel?/.   .   combed into straight lines/ from that rafter of a rock’s/ lip.)// A man like a city and a woman like a flower/ —who are in love. Two women. Three women./ Innumerable women, each like a flower.// But/ only one man —like a city.// In regard to the poems I left with you; will you be so kind as to return them to me at my new address? And without bothering to comment upon them if you should find that embarrassing — for it was the human situation and not the literary one that motivated my phone call and visit./ Besides, I know myself to be more the woman than the poet; and to concern myself less with the publishers of poetry than with… living…/ But they set up an investigation… and my doors are bolted forever (I hope forever) against all public welfare workers, professional do-gooders and the like.

Ilustración: The Oxbow, 1836, Thomas Cole



2 comentarios:

  1. muy bueno, gracias por traerlo

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  2. Un poetazo Williams. Gracias.


    Clelia Bercovich

    Clelia bercovich

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