jueves, enero 26, 2012

Attilio Bertolucci / Para una clínica demolida






Para una clínica demolida

Aquí donde un poeta ha llorado y delirado un mes
de su vida - un abril
de nubes,
de buen cielo sereno
acechado por grietas -
golpean las persianas abandonadas.

¿Donde habéis llevado
vuestras especias y plegarias,
Hijas de la Sabiduría, hijas
de la paciencia,
buenas cocineras y alegres
distribuidoras de sopas y de vino
para el gran hambre de la tarda mañana?

Aquí, otro día, ya
demolidos aquellos queridos cuartos,
ya más avanzando el año y la fábrica
nueva ya alta, sonora
de una obra que calla
sólo cuando el mediodía divide sol y sombra,
pan y tortilla, al albañil he preguntado inútilmente:

"¿Adónde emigraron
aquellas viejas y jóvenes hermanas
que con agujas, con ampollas
derrotaban el mal, precisas
como manecillas sobre el cuadrante para usarlas
sin error, alternándolas
con plegarias cristianas?"

Que sepa dónde están, que yo sepa
que no se fueron
de la ciudad que genera en exceso
la voluptuosidad y el dolor, que yo
las sepa, en esta hora
que precede la noche y el invierno,
aún sabias y pacientes en expulsar

por mí, por todos, de la tierra el infierno.

Attilio Bertolucci (San Lazzaro, Parma, 1911-Roma, 2000), "Viaggio d'inverno", 1971, Opere, Mondadori, Milán, 1997
Versión de J. Aulicino


Per una clinica demolita

Qui dove un poeta ha pianto e delirato un mese
della sua vita -un aprile
di nuvole,
di bel cielo sereno
insidiato da crepe-
sbattono le persiane abbandonate.

Dove avete portato
le vostre droghe e preghiere,
Figlie della Sapienza, figlie
della pazienza, tanto
buone cuciniere e allegre
dispensiere di minestre e di vino
per la gran fame nel tardo mattino?

Qui un altro giorno, già
demolite quelle stanze care,
già più avanzato l'anno e la fabbrica
nuova ormai alta, sonora
d'un cantiere che tace
solo se il mezzogiorno spacca in luce e ombra
pane e frittata, al muratore ho chiesto inultimente:

"Dove sono emigrate
quelle vecchie e giovani suore
che con aghi, con fiale
sconfiggevano il male, precise
como lancette sual quadrante a usarle
senza errore, alternandole
con preghiere cristiane?"

Che io sappia dovo sono, che io sappia
ce no sono partite
della città che genera in eccesso
la voluttà e il dolore, che io
le sappia, in quest'ora
che precede la notte e l'inverno,
ancora sagge e pazienti nel fugare

per me, per tutti noi, sulla terra l'inferno.

Foto: Attilio Bertolucci Gazzetta di Parma

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