martes, enero 31, 2012

Elizabeth Jennings / Una sola carne



Una sola carne

Y ahora yacen separados, cada uno en su cama,
él con su libro, la luz que lo acompaña hasta
  el amanecer,
ella, como una niña, durmiendo con placidez,
  soñando su infancia;
y todos los hombres en otro sitio, atentos,
como si esperaran una revelación:
el libro no leído que él sostiene,
los estáticos ojos de ella bajo las sombras.
A la intemperie, como los desechos anegados de una
  pasión olvidada,
ambos se tienden lánguidos e impasibles.
  Difícilmente volverán a tocarse
y si lo hacen es apenas como una confesión
de sentimientos que ya no tienen, o que poseen
  en demasía.
La castidad los reclama, un porvenir
para el cual la totalidad de sus vidas fue sólo
  una preparación.
Extrañamente solos, aunque también extrañamente
  próximos,
el silencio es apenas una hebra
que sostienen sin tejer, y el tiempo,
liviano como una pluma, los acaricia con dulzura.
¿No lo han advertido?
Estoy hablando de mi padre y de mi madre,
cuyo fuego, ese que antaño me engendró, hoy yace enfriado.

Elizabeth Jennings (Boston, 1926-Oxford, Inglaterra, 2001), Armando Roa, Covers, 36 poetas en lengua inglesa, Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2010

One Flesh

Lying apart now, each in a separate bed, 
He with a book, keeping the light on late, 
She like a girl dreaming of childhood, 
All men elsewhere - it is as if they wait 
Some new event: the book he holds unread, 
Her eyes fixed on the shadows overhead. 

Tossed up like flotsam from a former passion, 
How cool they lie. They hardly ever touch, 
Or if they do, it is like a confession 
Of having little feeling - or too much. 
Chastity faces them, a destination 
For which their whole lives were a preparation. 

Strangely apart, yet strangely close together, 
Silence between them like a thread to hold 
And not wind in. And time itself's a feather 
Touching them gently. Do they know they're old, 
These two who are my father and my mother 
Whose fire from which I came, has now grown cold?

Foto: Elizabeth Jennings elizabethjennings.org

1 comentario:

  1. - ¡ CÓMO ME LLORA EL ALMA
    EN ESTE FRÍO INVIERNO
    TAN TUYO Y YO QUE ARDO
    MIS ÚLTIMOS ENEROS
    SENTADOS BAJO EL TECHO
    QUE NOS DA SOMBRA AL LECHO.
    ¡ VOS SIEMPRE EN TU SUEÑO
    Y YO… YO COMO SIEMPRE ,TORCIENDO DESVELOS!

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