martes, noviembre 30, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 28




Paraíso, Canto vigesimoctavo

Luego que contra la vida presente
de los míseros mortales abriese la verdad
aquélla que emparaísa mi mente,

como, en el espejo, llama de candelero
ve al que se ilumina detrás,
antes de tenerlo en la vista o pensamiento,

y se vuelve para ver si el vidrio
le dice la verdad, y ve que acuerda
con él, como la nota con su metro;

así mi memoria se recuerda
lo que hice contemplando los bellos ojos,
donde Amor para tomarme hizo la cuerda.

Y no bien me volví y fueron tocados
los míos de lo que aparece en tal volumen,
cada vez que en su giro bien se observa,

un punto vi que irradiaba lumbre,
tan aguda que la vista que él enfoca,
cerrar se debe por el brillo fuerte;

y una estrella, desde aquí muy poca,
parecería luna puesta junto a esto,
como estrella con estrella se coloca.

Quizá tanto cuanto parece próximo
halo al tomar la luz que lo tiñe,
cuando el vapor que lleva es más espeso,

distante en torno al punto, un cerco ígneo
giraba tan rápido que habría vencido
al motor que más veloz ciñe al mundo;

y éste era por otro circunscrito,
y aquél por un tercero, y tercero por el cuarto,
por el quinto el cuarto, y por el sexto el quinto.

Arriba seguía el séptimo tan abierto
de amplitud, que el mensajero de Juno
entero a contenerlo sería estrecho.

Así el octavo y el noveno; y cada uno
más tardo se movía, según cuál era,
en número distante, mayor que el uno;

y allí tenía la llama más sincera
el que menos distaba de la chispa pura,
creo, porque más de ella envera.

Mi dama, que me veía en cura
fuerte suspenso, dijo: "Del punto
depende el cielo y toda la natura.

"Mira aquel cerco que le está más junto;
y sabe que su mover es tan dispuesto
por el fogoso amor que le fue dado".

Y yo a ella: "Si el mundo fuese puesto
en el orden que veo en esas ruedas,
saciado estaría de lo que me he propuesto;

"pero el mundo sensible se admira
de ver las vueltas tanto más divinas,
cuanto ellas son del centro más remotas

"De donde, si mi deseo debe tener fin,
en este admirable y angélico templo
que sólo amor y luz tiene por confín,

"oír conviene aún cómo el ejemplo
y lo ejemplar no andan de un modo:
en vano por mí mismo lo contemplo".

"Si tus dedos no son para tal nudo
suficientes, no es maravilla:
¡tanto, por no tentarlo, se hizo duro!".

Así mi dama; luego dijo "Toma
lo que diré, se quieres saciarte;
y alrededor de esto sutilízate.

"Los círculos corpóreos son amplios
y cortos según más y menos la virtud
que se extiende por sus sitios.

"Mayor bondad quiere mayor salud;
mayor salud en mayor cuerpo cabe,
si igualmente compuestas son sus partes.

"Entonces, éste que todo entero trae
consigo al otro universo, corresponde
al cerco que más ama y que más sabe:

"porque, si a la virtud ciñes
con tu medida, no a la apariencia
de las sustancias, que parece redonda,

"tú verás admirable consecuencia,
de mayor a más, y de menor a menos,
en cada cielo, por su inteligencia".

Como queda espléndido y sereno
el hemisferio del aire, cuando sopla
Bóreas con su más suave carrillo,

porque purga y disuelve la basura
que lo enturbiaba, tal que el cielo ríe
con las bellezas de toda su parroquia,

así yo, luego que me proveyó
mi dama con su responder claro,
y como estrella se vio lo cierto.

Y luego que sus palabras callaron,
no de otro modo el fierro centellea
bullente, como los cercos centellearon.

El incendio seguía cada centella;
y eran tantas, que el número suyo
más que el doblar del ajedrez se enmilla. *

Yo sentía hosannar de coro en coro
al punto fijo que allí los tiene en ubi, **
y los tendrá siempre donde siempre fueron.

Y la que veía el pensar dudoso
en mi mente, dijo: "Los primeros
te han mostrado Serafines y Querubes.

"Así siguen sus vínculos veloces
para parecerse al punto cuanto pueden;
y pueden cuanto a mirar más suben.

"Los amores que ves en su torno,
se llaman Tronos del divino aspecto,
porque dan término al primer ternario;

"y debes saber que gozan todos
cuanto su vista profundiza
en la verdad que aquieta al intelecto.

"En esto puede verse cómo se funda
el ser beato en el acto de ver,
no en el amar, que luego lo secunda;

"y por el ver es medida la merced,
que la gracia pare con la buena voluntad:
así de grado en grado se procede.

"El otro ternario, que así germina
en esta primavera sempiterna,
que el nocturno Aries no despoja,

"perpetuamente Hosanna canta
con tres melodías, que suenan en tres
órdenes de deleite en que se enterna. ***

"En esa jerarquía están las otras diosas:
primero Dominaciones y luego Virtudes;
el orden tercero es de las Potestades.

"Luego, en los dos últimos bailes,
Principados y Arcángeles dan vueltas;
el último es todo juegos de Ángeles.

"Admiran hacia arriba estos órdenes,
y abajo vencen tanto, que hacia Dios
todos son atraídos, y todos atraen.

"Y Dionisio con tanto deseo ****
se movió a contemplar estos órdenes,
que los nombró distintamente, como yo.

"Pero de él se apartó Gregorio; *****
y luego, cuando abrió los ojos
en este cielo, rió de sí mismo.

"Y si tanto secreto cierto dijo
mortal en tierra, no te admires:
el que aquí lo vio quiso descubrirlo, ******
con mucha otra verdad de estos lugares".


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Enmilla: se adentra o adelanta en el millar. El verbo es fraguado por Dante. La comparación refiere al número enorme que se obtiene de asignar el doble de la anterior a cada una de las 64 casillas del tablero de ajedrez, empezando por el dos, y sumar esas cifras; tal lo que, según la leyenda, pidió el inventor del juego cuando un monarca quiso gratificarlo con lo que quisiese: en una versión, el matemático pidió monedas; en otra, granos de arroz, provocando una sonrisa de su benefactor, el que luego, ante la multiplicación, quedó pasmado.

** Ubi: latinismo, por donde.

*** Se enterna: se hace tres.

****Dionisio Aeropagita, autor de De coelesti Hierarchia.

***** San Gregorio Magno, que disintió con la descripción de Dionisio.

****** Pablo manifestó el orden divino cuando tuvo su revelación, narrada en la Segunda Epístola a los Corintios. Los Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades también son mencionados en sus Epístolas.

Ilustración: Paraíso, 28. San Pedro y Dante, Salvador Dalí

Fabián Iriarte / Dos poemas




carta de carlos schröder
con fecha 13 de setiembre de 1993



o como decía una profesora mía en lomas
de zamora / la pregunta que siempre hay que hacerse
es "¿a quién le beneficia? ¿esto a quién perjudica?"

semanas después otro amigo me llama por teléfono
y me dice que no tiene "nada importante" que contarme
me preparo para lo peor / corto con crueldad tallos de rosas
la fecha no puede sino ser muy falsa / como ese
dolce color d'oriental zaffiro del verso de dante

una voz me susurra / encontrar la densidad de cada objeto
en la historia que esconde en sus repliegues
lo más inquietante está por llegar



vecina lavando la ropa blanca

outside the open window
the morning air is all awash with angels

richard wilbur

masculla algunas notas / es furia o es canción
es en todo caso el tono / exacto de la melancolía
("una clase de amor convoca el alma a las cosas
de este mundo") / su vida un poco rozada en los bordes
como las mangas de esa camisa / se va colando
drenando con la espuma por la pileta del patio
el marido que se fue / el estampado descolorido
una toalla se ha desgarrado y se deshilacha un poco
faltan algunos broches / tuerce y se retuerce
esas medias necesitan remiendos y zurcidos
pero hoy han venido los ángeles


Fabián O. Iriarte (Laprida, 1963), Devoción por el azar, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010


Ilustración: Jesús tentado tres veces, Códice Aureo, Biblioteca del Escorial, siglo XI

lunes, noviembre 29, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 27




Paraíso, Canto vigesimoseptimo


"¡Al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo",
comenzó, "gloria!", todo el paraíso,
tal que me embriagaba el dulce canto.

Lo que veía me parecía una sonrisa
del universo, pues mi embriaguez
entraba por el oír y por la vista.

¡Oh dicha! ¡Oh inefable alegría!
¡Oh vida íntegra de amor y de paz!
¡Oh, sin ansia, segura riqueza!

Delante de mis ojos las cuatro faces
estaban encendidas, y la que primero vino
comenzó a hacerse más vivaz,

y tal el semblante suyo devino,
como lo haría Júpiter, si él y Marte
fuesen pájaros y se cambiaran plumas.

La providencia, que allí comparte
turnos y oficios, en el beato coro
silencio había puesto a cada parte,

cuando oí: "Si yo me transcoloro,
no te asombres, que, diciendo yo,
verás transcolorar a todos éstos.

"Aquél que usurpa en tierra el lugar mío,
el lugar, el lugar mío, que vaca
en la presencia del Hijo de Dios,

"hecho ha de mi cementerio cloaca
de la sangre y la fetidez; donde el perverso
que cayó de aquí abajo, allá abajo aplaca".

De ese color que por el sol adverso
nube se pinta de tarde y de mañana,
vi entonces esparcido todo el cielo.

Y como mujer honesta que segura
permanece, y por culpas de otras,
sólo escuchando, se pone tímida,

así Beatriz trasmutó apariencia;
e igual eclipse, creo, hubo en el cielo
cuando padeció la suprema potencia.

Luego prosiguió la palabra aquella,
con voz tan por completo trasmutada,
que la apariencia no lo era más:

"No fue la esposa de Cristo criada
por mi sangre, la de Lino, la de Cleto, *
para ser en adquirir el oro usada;

"que para adquirir este vivir dichoso,
Sixto y Pío y Calisto y Urbano
esparcieron su sangre tras mucho llanto.

"No fue nuestra intención que a diestra mano
de nuestros sucesores parte se sentase,
parte de la otra, del pueblo cristiano;

"ni que las llaves que se me concediesen
devinieran emblema de un estandarte
que contra bautizados combatiese;

"ni que yo fuera figura para sello
de privilegios vendidos y mendaces,
por los que enroquezco y ardo.

"En ropa de pastor, lobos rapaces
se ven desde aquí arriba por los prados.
¡Oh defensa de Dios! ¿Por qué yaces?

"De nuestra sangre, cahorsinos y gascones **
se aprestan a beber. ¡Oh buen principio,
en qué vil final ocurre que tú caes!

"Pero la alta providencia, que con Escipión
defendió en Roma la gloria del mundo,
socorrerá pronto, tal como lo pienso;

"y tú, hijo, que por el mortal peso
aún regresarás abajo, abre la boca,
y no escondas lo que yo no escondo".

Así como de vapor helado nieva
en el aire nuestro, cuando el cuerno
de la cabra con el sol se toca,

hacia arriba vi el éter adornado
hacerse, y nevar desde vapores triunfantes
a quienes estuvieron con nosotros.

Mi mirada seguía sus semblantes,
hasta que el medio, por lo mucho,
le privó traspasar más adelante.

Luego la dama, que me vio absuelto
de mirar hacia arriba, me dijo: "Baja
la mirada, y contempla cómo has girado".

Desde la hora en que miré, primera,
me vi movido por todo el arco
que va del medio al fin del primer clima; ***

así veía, al otro lado de Cádiz, el paso
del loco Ulises, y de aquí la orilla
en la que se hizo Europa dulce peso.

Y más me fuera descubierto el sitio
de este terruño, pero el sol procedía
bajo mis pies, un signo y más partido. ****

La mente enamorada, que galantea
con mi dama siempre, por reducir
los ojos a ella, más que nunca ardía;

y si natura o arte hace pastura
a los ojos, para tener la mente,
en carne humana o en sus pinturas,

todas unidas parecerían nada
ante el placer que refulgió divino,
cuando me volví a su riente cara.

Y la virtud que la mirada me entregó,
me apartó del bello nido de Leda
y me impulsó velocísimo hacia el cielo.

Sus partes vivísimas y excelsas,
tan uniformes son, que no sé decir
cuál Beatriz por sitio me eligiera.

Pero ella, que veía mi deseo,
comenzó, riendo tan dichosa,
que era Dios gozándose en su rostro:

"La natura del mundo, que aquieta
el medio y todo el entorno mueve,
aquí comienza, como de su meta;

"y este cielo no tiene otro dónde
que la mente divina, en que se enciende
el amor que él gira y la virtud que llueve.

"Luz y amor en un cerco él comprende,
tal como éste y los otros; y ese precinto,
aquél que se lo ciñe solamente entiende.

"No es su movimiento por otro medido,
pero los otros son medidos por éste,
tal como diez por la mitad da cinco;

"y cómo el tiempo tiene en este tiesto
sus raíces, y en los otros la fronda,
ya puede serte claro y manifiesto.

"¡Oh codicia que los mortales ahogas
en tu fondo, que ninguno tiene poder
de llevar los ojos fuera de tus ondas!

"Bien florece en los hombres el querer;
pero la lluvia continua convierte
en viciosas ciruelas a las buenas.

"Fe e inocencia sólo son halladas
en los párvulos; luego huye cada una,
antes que las mejillas sean cubiertas.

"Tal, balbuceando aún, ayuna,
mas pronto devora, con lengua suelta,
cualquier comida bajo cualquier luna;

"y tal, balbuceando, ama y escucha
a su madre, y ya con habla entera,
desea pronto verla sepultada.

"Así se hace la piel blanca, negra,
en el primer aspecto de la bella hija,
por quien trae mañana y la noche deja.

"Tú, para que no te resulte maravilla,
piensa que en tierra no hay quien gobierne,
por lo que se extravía la familia humana.

"Pero antes que enero todo deshiberne
por la centésima abajo descuidada, *****
irradiarán tanto estos círculos superiores,

"que la fortuna que tanto es esperada,
las popas volverá hacia las proas,
tal que la clase correrá directa; ******
y de la flor vendrá el fruto veraz".


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* La voz de Pedro enumera a sus sucesores: Lino, el primero, del 67 al 78; Anacleto, del 78 al 91. En los versos siguientes, menciona a Sixto I, Pío I, Calisto I y Urbano I, que, como los anteriores, fueron mártires.

** Juan XXII era de Cahors, y Clemente V, de Gasconia.

*** Como clima se entendía cada una de las siete zonas en que los geógrafos dividían las tierras emergentes hasta entonces conocidas en Europa.

**** Signo: grado del Zodíaco.

***** Alusión al cálculo inexacto del calendario juliano, ya percibido, por el que, a la larga, enero caería en primavera en el hemisferio boreal. La corrección se introdujo recién en el siglo XVI, con el calendario gregoriano. Para esa fecha, y con respecto al calendario juliano del año 46, el equinoccio de primavera debió adelantarse 10 días.

****** Classe, normalmente se entiende como "flota", en atención a la figura naval que Dante esboza en el verso precedente.


Ilustración: Paraíso, 27. Los ángeles del Empíreo, Salvador Dalí

Moya Cannon / Muerte




Muerte,

la respiración pesada y corta -
un trabajo, asqueroso como el nacimiento.

Mi madre, a los casi noventa años
tiene que correr una maratón.

Tres semanas atrás, replicó sucintamente por última vez,
tres días atrás, comió una frutilla en rodajas;
hoy no pudo dar un sorbo -
para humedecerle los labios pusimos esponjas rosadas en palillos.

Nosotros, su prole canosa, hemos llegado
en autos, en tren, en avión.
Su cuarto está repleto de celulares sofocados.

El de la muerte es un país privado,
como el del amor.


Moya Cannon (Dunfanaghy, Donegal, 1956)
Versión de Jorge Fondebrider


Death,

the breath heavy and short -
a labour, mucky as birth.

My mother, at almost ninety,
must run a marathon.

Three weeks ago, she made her last pithy retort;
three days ago, she ate a sliced strawberry;
today she cannot drink a sip -
we have pink sponges on sticks to wet her lips.

We, her greying brood, have arrived
in cars, by train, by plane.
Her room is full of stifled mobile phones.

Death's is a private country,
like love's.

Ilustración: La madre del artista, 1871, James Abbott McNeill Whistler

domingo, noviembre 28, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 26




Paraíso, Canto vigesimosexto

Mientras yo dudaba, apagados los ojos,
de la fúlgida llama que los apagara
un hálito salió que me puso atento,

diciendo: "En tanto tú te recuperas
de la vista que en mí has consumido,
bien está que la compenses razonando.

"Comienza, entonces; y di a dónde apunta
tu alma, y lleva en razón que está
la vista en ti perdida y no difunta:

"porque la dama que por esta divina
región te conduce tien' en la mirada
la virtud que tuvo la mano de Ananías". *

Yo dije: "A su placer, pronto o tardo,
venga remedio a los ojos, que fueron puertas
cuando ella entró con el fuego en el que ardo.

"El bien que hace contenta a esta corte,
Alfa y O es de cuanta escritura
me lee Amor, o levemente o fuerte".

Aquella misma voz que pavura
quitado me había del deslumbramiento,
de razonar aún me puso en cura;

y dijo: "Cierto en más angosto cernidor
te es preciso aclarar: decir es necesario
quién alzó tu arco hacia este blanco".

Y yo: "Por filosóficos argumentos
y por autoridad que aquí desciende,
conviene en mí se imprima tal amor:

"que el bien, en cuanto bien, como se entiende,
así enciende amor, y tanto mayor
es cuanto más de bondad en sí comprende.

"Y a la esencia, donde hay tanto adelanto
que todo bien que está fuera de ella
otro no es que luz de un solo rayo,

"más que a otra conviene que se mueva
la mente, amando, de todo lo que cierne,
la verdad en que se funda esta prueba.

"Tal verdad a mi intelecto expone
aquél que me demuestra el primer amor
de todas las sustancias sempiternas.

"La expone la voz del veraz autor,
que dijo a Moisés, de sí hablando:
Yo te haré ver todo valor.

"Me la expones tú aún, en comenzando
el alto pregón que grita el arcano
de aquí allá abajo, sobre todo bando".

Y yo oí: "Por intelecto humano
y por autoridad a él concorde,
de tus amores, a Dios dale el soberano.

"Pero dime aún si otras cuerdas sientes
llevarte hacia él, tal que suene
con cuántos dientes este amor te muerde".

No fue latente la santa intención
del águila de Cristo, sino que supe
adónde quería llevar mi profesión.

Ya recomencé: "Todas las mordidas
que pueden el corazón volver a Dios,
a mi caridad han concurrido:

"que el ser del mundo y el ser mío,
la muerte que soportó para que viva,
y lo que espera todo fiel como yo,

"con el predicho conocimiento vivo,
traído me han del mar de amor errado,
y en la ribera me han puesto del derecho.

"Las ramas con que se enrama el huerto
del hortelano eterno, amo yo tanto
cuanto de su bien él allí ha puesto".

No bien callé, un dulcísimo canto
resonó en el cielo, y mi dama
decía con los otros: "¡Santo, santo, santo".

Y como a luz aguda se despierta
por el espíritu visivo que recorre
al esplendor tras cada túnica,

y el despertado lo que ve aborrece,
tan necia es la súbita vigilia
hasta que la estimativa no socorre,

así de mis ojos toda quisquilla
quitó Beatriz con el rayo de los suyos,
que a más de mil millas refulgía:

por lo que vi mejor que antes, pronto;
y pregunté, casi estupefacto,
por una cuarta luz entre nosotros.

Y mi dama: "Dentro de esos rayos,
contempla a su factor el alma prima
que la prima virtud jamás creó".

Como la fronda que pliega la cima
al tránsito del viento, y se eleva
por la propia virtud que la sublima,

hice yo, en tanto y cuanto ella decía,
asombrando, y me rechice seguro
en un deseo de hablar en el que ardía.

Y comencé: "Oh fruto que, maduro,
único producido fuiste, oh padre antiguo
de quien cada esposa es hija y nuera,

"devoto cuanto puedo te suplico
que me hables; tu ves mi voluntad,
y por oírte pronto no la digo".

A veces un animal cubierto se agita,
tal que el efecto ocurre que aparezca
por el seguir que le hace la envoltura;

similarmente, el ánima primera
me hacía trasparecer en la cubierta
cuánto ella a complacerme traía gana.

Enseguida exhaló: "Sin serme proferida
por ti, tu voluntad discierno mejor
que tú cualquier cosa que te sea cierta;

"porque la veo en el veraz espejo
que hace de sí parejo de las otras cosas, **
y ninguna hace a él de sí parejo.

"Tú quieres oír cuánto Dios me puso
en el excelso jardín, a donde esa
tan larga escalera te dispuso,

"y cuánto fue deleite de los ojos míos,
y la propia ocasión del gran desdén,
y el idioma que usé y que hice.

"Ahora, hijo mío, no el gustar del leño
fue por sí la ocasión de tanto exilio,
sino sólo el traspasar el signo.

"Allí donde habló tu dama a Virgilio,
cuatro mil trescientos y dos volúmenes ***
del sol pasé deseando este concilio;

"y lo vi volver a todas las luces
de su camino novecientas treinta
veces, mientras en tierra estuve.

"La lengua que hablé fue extinguida,
desde que a la obra inconsumable
fue la gente de Nemrod atenta: ****

"que nunca ningún efecto razonable,
por el placer humano que se renueva
siguiendo el cielo, siempre fue durable.

"Obra natural es que el hombre habla;
pero así o así, naturaleza deja
luego hacer a ustedes, según les plazca.

"Antes que descendiese a la infernal pena,
I se llamaba en tierra el sumo bien, *****
del que viene el deleite que me faja;

"y Él se llamó luego; y esto sucede
porque el uso de los mortales es como fronda
en la rama, que una se va y otra viene.

"En el monte que más se eleva de la onda,
fui yo, con vida pura y deshonesta,
de la primera hora a aquella que secunda, ******
cuando el sol muda cuadrante, a la hora sexta".


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Ananías, el que restituyó la vista a San Pablo mediante imposición de manos (Hechos, 9)

** Parejo: de las muchas interpretaciones del término, la Sociedad Dantesca prefiere aquella que confiere valor sustantivo a pareglio (igual, parejo): el espejo (Dios) hace un parejo de las otras cosas, pero éstas no pueden hacerlo de él. Esto es, hay Dios en el mundo, pero no hay mundo en Dios. Se corresponde con la doctrina expuesta tantas veces por Dante: Dios es motor, pero es inmoto. Rechaza, sutilmente, el panteísmo, donde Dios sería al mismo tiempo causa y efecto. La posibilidad que pareglio no fuese equivalente al actual pareggio, sino a parelio (parhelio: fenómeno en el que el Sol se ve reflejado una o más veces en las nubes), parece remota.

*** Los años que Adán pasó en el Limbo. Luego refiere, mediante elipsis, los años que vivió en la Tierra, tantos cuantas veces el Sol recorrió el Zodíaco. Entonces, desde su creación -la de la humanidad- hasta el momento en que Cristo lo sacó del Limbo, pasaron 5232 años.

**** La construcción de la torre de Babel.

***** La I latina, a la vez el uno, representaría la unicidad de Dios; parece a los comentaristas que Dante pensó que era el nombre más adecuado. El mismo signo es el inicial de Iavhé.

***** Adán permaneció en el Edén -la cima del monte del Purgatorio- de la primera hora del día a la séptima (la que "secunda" a la sexta cuando el Sol abandona el primer cuarto del cuadrante). Según la tradición, ése fue el breve tiempo que demoró en pasar de la inocencia al pecado.

Ilustración: Paraíso, 26. La Apoteosis de la Virgen María, Salvador Dalí

Ignacio Uranga / Oración




Oración

viene del norte, padre nuestro, pero hay mucho
del sur aún: que estás en el cielo: y una carencia:
santificado: en los vínculos primarios, empobrecido
por tanto, a la intemperie: sea tu nombre, venga a
nosotros la paz: de tanta plusvalía: y hágase -aunque
me cueste- tu voluntad, así en la tierra como en el
cielo: fueron demasiado las palabras para ella; no
entendí: perdona nuestras ofensas: que su infancia
fue abusada: así como nosotros perdonamos: y mi
entrega como pan: a los que nos ofenden: para siem-
pre fue también demasiado: junto entonces ahora las
manos: no nos dejes: porque es mucha la carga: caer
en la tentación: se me ha hecho un silencio: y líbranos
del mal: por tanto filo hundido: amén: alégrate, María:
y un viento pareciera: llena eres de gracia: que ni un
pájaro: el señor es: en el aire y: contigo: ha hecho, en
fin, su trabajo sin embargo el corazón: bendita
eres entre todas las mujeres: para fundar vida: y
bendito es el fruto de tu vientre: y ahora que entiendo:
santa María: que fue temprano: madre de dios: vi-
olentada su entrega: ruega por nosotros pecadores:
no encuentro el camino: ahora: no puedo: y en la hora:
interrumpir el pensamiento: de nuestra muerte: amén

Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982), de a A-letheia. Publicará Alción, Córdoba, Argentina

Ilustración: Cristo en el desierto, 1872, Iván Kramskoi

sábado, noviembre 27, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 25




Paraíso, Canto vigesimoquinto

Si aconteciera que el poema sacro
al cual pusieron mano cielo y tierra,
tal que me ha hecho por muchos años magro,

venciese la crueldad que me echó fuera
del bello redil en que dormí cordero, *
enemigo de lobos que dan guerra;

con otra voz ya, con otro vello,
regresaré poeta, y sobre la fuente
de mi bautismo tomaré sombrero;

porque en la fe, con que dan cuenta
las almas de Dios, entré yo, y luego
Pedro por ella me envolvió la frente.

Entonces se movió una luz a nos,
desde aquella esfera de la que salió
el que Cristo dejó como vicario;

y mi dama, llena de deleite,
me dijo: "Mira, mira, el barón
por quien allá abajo visitan a Galicia". **

Así como se pone el palomo
junto al compañero, y uno a otro expresa,
girando y murmurando, el afecto,

así vi yo el uno por el otro grande
príncipe glorioso ser recibido,
loando el alimento que los nutre.

Luego que el congratular fue completo,
tácito coram me cada uno se detuvo, ***
ígneo, tal que vencía el rostro mío.

Riendo entonces Beatriz dijo:
"Ínclita vida por quien la largueza
de nuestra basílica se escribe,

"haz resonar la esperanza en esta altura:
tú sabes, que lo mostraste tantas veces,
cuánto Jesús a los tres dio más caricia". ****

"Eleva la cabeza y haz que te asegures:
que aquello que sube aquí del mortal mundo,
conviene que a nuestros rayos se madure".

Este aliento del fuego segundo *****
me vino; y elevé los ojos a los montes
que los curvaron antes con su peso.

"Ya que por gracia quieres que te afrontes,
nuestro emperador, antes de la muerte,
en el aula más secreta con sus condes,

"y vista la verdad de dicha corte,
la esperanza, que abajo enamora,
a ti y a otros los conforte,

"di qué es, y di cómo se enflora
tu mente, y di de dónde viene".
Así siguió aún la luz segunda.

Y aquella pía que guió las plumas
de mis alas a tan alto vuelo,
así me previno a la respuesta:

"La Iglesia militante ningún hijo
tiene con más esperanza, como está escrito
en el Sol que irradia nuestro número:

"pero aquí le es concedido que de Egipto
vaya a Jerusalén para ver, ******
ante que militar le sea prescrito.

"Los otros dos puntos, que no de saber
son demandados, sino para que relaten
cuánto esta virtud tienes en placer,

"a él los dejo, que no le serán fuertes
ni de jactancia; y él a ello responda,
y la gracia de Dios se lo comporte".

Como discípulo que a doctor secunda,
pronto y complaciente en lo que es experto,
para que se descubra su benignidad,

"Esperanza", dije, "es un esperar cierto
de la gloria futura, el que produce
gracia divina y precedente mérito.

"De muchas estrellas esta luz me viene;
pero quien la destiló en mi corazón primero,
fue el sumo cantor del sumo duce: *******

"Esperen en ti, en su teodía, ********
dice, aquellos que saben tu nombre:
¿y quién no lo sabe, si tiene la fe mía?

"Tú me instilaste, con el instilar suyo,
en la epístola luego; tal que soy pleno,
y en otros la lluvia tuya vierto".

Mientras yo decía, dentro del vivo seno
de aquel incendio, tremolaba un fuego,
súbito y repetido, a guisa de relámpago.

Luego exhaló: "El amor donde me inflamo
aún con la virtud que me ha seguido
hasta la palma y al salir del campo,

"quiere que te respire pues te deleitas
de él; y me sería grato que dijeses
aquello que te promete la esperanza".

Y yo: "Las nuevas y las escrituras antiguas
ponen la meta, y él me lo señala,
en las almas que de Dios se han hecho amigas.

"Dice Isaías que cada una vestida
en su tierra será de doble túnica: *********
y su tierra es esta dulce vida;

"y tu hermano, de forma más digesta,
allá donde trata de las blancas estolas,
esta revelación nos manifiesta".

Y antes, después de estas palabras,
Sperent in te escuché arriba,
a lo que respondieron todas las carolas.

Luego, una luz aclaró entre ellas,
tal que, si Cáncer tuviese ese cristal,
el invierno tendría un mes de un sólo día.

Y como surge y va y entra en danza
virgen alegre, sólo para hacer honor
a la esposa nueva, no por una falta,

así vi yo el esclarecido esplendor
ir a los dos que seguían la nota,
cual correspondía a su ardiente amor.

Se mezcló éste en el canto y en la rueda;
y mi dama en él fijó el aspecto,
tal como esposa tácita e inmota.

"Éste es quien yace sobre el pecho **********
de nuestro pelícano, y éste fue,
desde la cruz, a gran oficio electo".

Mi dama así; pero no por esto
su vista prosiguió de estar atenta
que antes de que hablase, menos.

Como quien se fija y se argumenta
del ver eclipsarse el sol un poco,
que, por ver, no vidente queda,

tal hice yo ante el último fuego,
mientras dicho fue: "¿Por qué te encandilas
para ver cosa que aquí no tiene sitio?

"En tierra es tierra mi cuerpo, y yace
entre los otros, hasta que el número
con el eterno propósito se iguale.

"Con las dos túnicas en el beato claustro
están las dos luces solas que subieron;
y esto aportarás en el mundo vuestro".

A esta voz, el inflamado giro
se aquietó, con el dulce mixto
hecho al son del aliento trino,

tal como, por cesar fatiga o riesgo,
los remos, que primero el agua repercuten,
todos se posan al sonar de un pito.

¡Ah, cuánto me conmovió en la mente
cuando me volví para ver a Beatriz,
para no poder ver, aunque estuviese
cerca de ella, en el mundo feliz!


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Florencia, a la que espera regresar Dante y ser laureado como poeta. Para el tiempo de ficción de la Comedia (1300), aún no había sido desterrado. Quien argumenta aquí sus aspiraciones es el autor, en su tiempo real.

** Aquél cuyo sepulcro está en Santiago de Compostela.

*** Coram me: delante de mí.

**** Que Cristo mostró mayor afecto por tres de sus discípulos: Pedro, que simboliza la fe; Santiago, la esperanza, y Juan, la caridad: esto es, las tres virtudes teologales.

***** Es decir, de Santiago, hermano de Juan, autor de una de las epístolas canónicas.

****** Vaya del exilio, Egipto, a la Jerusalén celeste, predicha en Juan: que Dante pueda ver el cielo antes de haber muerto.

******* El sumo cantor: el salmista, es decir, David. Duce, como duca, tiene sentido de caudillo y conductor: el sumo duce es Dios. La idea de la Iglesia como milicia en la tierra surge directamente en este canto, luego de que así fuera referida en cantos anteriores; y el término duce se corresponde con ella.

******** Cita al Salmo 9. La cita se repite más adelante, en el sperent in te que cantan las luces, esta vez en latín. Teodía: término derivado directamente del griego por Dante: canto en honor a un dios; alusión a los Salmos.

********* En su tierra vestida de doble túnica: en el Paraíso (la verdadera tierra), las almas brillarán con su fulgor, y, después de la resurrección, también el cuerpo. En el terceto siguiente, Dante invoca en "tu hermano" a Juan, que en Apocalipsis predice que las almas de los justos vestirán túnicas blancas. Más adelante, el apóstol dirá que en el cielo sólo María y Cristo visten ambos fulgores, por lo que no tiene sentido que Dante se empeñe en ver las figuras de las almas que le salen al encuentro.

********** Alusión a que Juan se inclinó sobre el pecho de Jesús, durante la última cena. Se creía que el pelícano alimentaba a sus crías aun con su propia sangre, si carecía de alimento. Desde la cruz, Cristo encomendó a Juan que lo sustituyera como hijo, ante María.

Ilustración: Paraíso, 25. La aparición de Santiago, Salvador Dalí

viernes, noviembre 26, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 24




Paraíso, Canto vigesimocuarto

"¡Oh compañía electa para la gran cena
del bendito Cordero, que los alimenta
tanto, que la gana es siempre plena,

"si por gracia de dios éste pregusta
de lo que cae de vuestra mesa,
antes que muerte tiempo le prescriba,

"pongan mente en la afección inmensa
y rocíenlo un poco: ustedes beben
de la fuente donde surge lo que piensa!"

Así Beatriz; y aquellas almas dichosas
se hicieron esferas sobre fijos polos,
llameando, a vueltas, a guisa de cometas.

Y como ruedas en armonía de relojes
giran tales, que la primera que se mira
quieta parece, y la última que vuela,

así aquellas carolas, diferente - *
mente danzando, de su riqueza
me hacían estimar, rápidas y lentas.

De aquella que noté mayor belleza,
vi salir un fuego, tan feliz
que mayor claridad ninguno diera;

y tres veces en torno de Beatriz
giró, con un canto tan divino
que mi fantasía no me lo repite.

La pluma salta, pues, y no lo escribo:
que a la imagen tales pliegues
-no al decir sólo- dan mucho color vivo.

"Oh santa hermana que tanto rogaste
devota, con tu ardiente afecto
de aquella bella esfera me apartaste."

Luego detenido, el fuego bendito
a mi dama enderezó el aliento,
que llameó así como lo he dicho.

Y ella: "Oh luz eterna del gran varón
a quien Nuestro Señor dejó las llaves,
que llevó abajo, de este admirable gozo,

"tienta a éste en puntos leves y graves,
como te place, en torno de la fe
por la cual tú allá caminaste por el mar.

"Si él ama bien y bien espera y cree,
no te es oculto, porque el viso tienes
donde cada cosa se pinta y se la ve;

"pero porque este reino ha hecho civi **
por la veraz fe, para glorificarla,
a ella hablar es bueno que él arribe

Tal como el bachiller se arma y no habla
hasta que el maestro la cuestión propone,
para demostrarla, no para terminarla,

así me armaba yo de las razones,
mientras ella decía, por estar presto
a tal cuestionador y a tal dictamen.

"Di, buen cristiano, hazte manifiesto:
¿qué es la fe?". A lo que elevé la frente
en aquella luz en la que respiraba eso;

luego me volví a Beatriz, y ella pronta
semblante hizo para que yo expandiese
el agua afuera de mi fuente interna.

"La Gracia que me da que yo confiese",
comencé yo, "ante el alto primopilo, ***
haga que mis conceptos bien se expresen".

Y seguí: "Como el veraz estilo
lo escribiese, padre, de tu caro hermano
que contigo puso a Roma en el buen filo,

"fe es sustancia de cosas esperadas
y argumento de las no evidentes;
y esta me parece a mí su quiditate". ****

Entonces él: "Derechamente sientes,
si entiendes bien por qué la puso *****
entre las sustancias, y luego entre los argumentos".

Y yo después: "Las profundas cosas
que me ofrecieron aquí su apariencia,
a los ojos de abajo son tan ocultas

"que su ser lo es sólo en creencia,
sobre la cual se funda la alta espera;
por eso de sustancia tiene inteligencia.

"Y de esta creencia nos conviene
silogizar, sin tener otra a la vista:
por eso carácter de argumento tiene".

Entonces oí: "Si cuanto se conquista
abajo por doctrina fuese así entendido,
no habría lugar a ingenio de sofista".

Así exhaló de aquel amor encendido;
luego añadió: "Muy bien examinada
fue ya esta moneda en liga y peso;

"pero dime si las tienes en tu bolsa".
Donde yo: "La tengo, tan lucida y redonda
que de su cuño nada cabe en duda".

Enseguida salió de la luz profunda
que allí esplendía: "Este caro goce
sobre el cual virtud se funda,

"¿de dónde te viene?" Y yo: "La larga lluvia
del Espíritu Santo difundida
sobre los viejos y los nuevos pergaminos,

"es silogismo que me la confirma
agudamente, tanto que frente a ella
toda demostración se me hace obtusa".

Y oí luego: "La antigua y la nueva
proposición que así te confirma,
¿por qué la tienes por divina llama?"

Y yo: "La prueba que me descubre la verdad
son las obras seguidas, a las que natura
no bate en yunque ni en hierro escalda."

Respondido me fue: "¿Quién te asegura
que las obras fueron? Aquello mismo
que quiere probarse, no otro, te lo jura".

"Si el mundo se vuelve al cristianismo",
dije yo, "sin milagros, este uno
es tal, que los otros no son un céntimo:

"porque tú entraste pobre y en ayuno
en el campo, para sembrar la buena planta
que ya fue vid, y ahora espino".

Terminado esto, la alta corte santa
resonó por las esferas un Dio laudamo
en la melopea que allá arriba canta.

Y aquel barón que así de ramo en ramo,
examinando, ya llevado me había,
que las últimas frondas apresábamos,

recomenzó: "La Gracia, que galantea ******
con tu mente, la boca te abrió
hasta aquí como abrirse se debía,

"tal que lo que emergiese apruebo;
pero preciso es expresar lo que crees
y dónde a tu creencia se ofreció".

"Oh santo padre, y espíritu que ve
aquello que creíste, tal que venciste,
hacia el sepulcro, más jóvenes pies",

comencé yo, "quieres que manifieste
la forma aquí del pronto creer mío,
y también la razón de él pediste.

"Y yo respondo: Yo creo en un Dios
solo y eterno, que todo el cielo mueve,
no él movido, con amor y con deseo;

"y de tal creer no tengo sólo pruebas
físicas y metafísicas, sino que me las da
también la verdad que desde aquí llueve

"por Moisés, por profetas y por salmos,
el Evangelio y por ustedes que escribieron
luego que el ardiente Espíritu los hizo altos;

"y creo en tres personas eternas, y éstas
creo una esencia son tan una y trina
que soporta conjuntos 'son' y 'es'.

"De la profunda condición divina
que toco ahora, la mente me sella
más veces la evangélica doctrina.

"Este es el principio, esta la chispa
que se dilata en llama más vivaz,
y, como estrella en el cielo, en mí cintila".

Como señor que escucha lo que agrada,
y luego abraza al siervo, congratulando
por la novedad, apenas él se calla,

así, bendiciéndome cantando,
me ciñó tres veces al callarme,
la apostólica luz a cuyo mando
yo había dicho: ¡tanto le agradé!


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Carola: antigua danza que se acompañaba con batir de palmas.

** Civi: latinismo, por ciudadanos, habitantes.

*** Primopilo, dicho como primipilo por Dante: del latín primipilus, el oficial a cargo del primer manípulo de los triarios, siendo el manípulo cada una de las 30 unidades tácticas en que se dividía una legión -éstas estaban formadas por unos 6000 centuriones, según Tito Livio- y, los triarios, los soldados veteranos que formaban el cuerpo de elite. La precisa denominación militar de Dante frente a San Pedro recuerda aquello de la milicia de Cristo, del Canto Duodécimo del Paraíso, también aludida en el canto Vigesimotercero por Beatriz, suelen recordar los comentaristas.

**** Quiditate: esencia, en la escolástica medieval.

***** San Pablo expone que la fe es sustancia primero, luego argumento, en la Epístola a los Hebreos.

****** En el original, donnea; tal vez del provenzal, domneia: galantea, en el sentido de ejercitar el amor cortés, arriesgan algunos comentaristas, entre ellos, Sbriccioli.

Ilustración: Paraíso, 24. La dicha de los benditos, Salvador Dalí.

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 11




La colina

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el débil de voluntad, el fuerte de brazos, el bromista, el borrachín, el peleador?

Todos, todos están durmiendo en la colina.

Uno falleció en una epidemia,
uno quemado en una mina,
uno murió en una pelea,
uno en la cárcel,
uno cayó de un puente, bregando por sus hijos y su esposa —
todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
la de buen corazón, la de alma simple, la gritona, la orgullosa, la feliz?

Todas, todas están durmiendo en la colina.

Una murió de un parto deshonroso,
una de amor contrariado,
una a manos de un bruto en un burdel,
una de orgullo deshecho, buscando lo que ansiaba el corazón,
una, al cabo de una vida en Londres y París,
fue llevada a su pequeño lugar por Ella, Kate y Mag —
todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily,
y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,
y el Mayor Walker que había hablado
con venerables hombres de la revolución?—
todos, todos están durmiendo en la colina.

Les trajeron hijos muertos de la guerra,
e hijas a quienes la vida había destrozado
y a sus hijos huérfanos, llorando —
todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina

¿Dónde está el Viejo Jones, el violinista,
que jugó con la vida sus noventa años,
desafiando la nevisca con el pecho desnudo,
bebiendo, juergueando, sin pensar en familia ni mujer,
ni en el oro, ni el amor, ni el paraíso?
¡Helo ahí! hablando del pescado frito de otros tiempos,
las carreras de caballos de otros tiempos en el bosque de Clary,
de lo que dijo Abe Lincoln
una vez en Springfield.



Petit, el poeta

Semillas en una vaina seca, tic, tic, tic,
tic, tic, tic, como una pelea de gorgojos —
yambos endebles que despierta la brisa fresca —
pero el pino hace de eso una sinfonía.
Triolets, villanelas, rondeles, rondós,
baladas por docena con la misma vieja idea:
las nieves y las rosas de ayer se han desvanecido,
¿y qué es el amor sino una rosa que se marchita?
La vida a mi alrededor, aquí en el pueblo:
tragedia, comedia, valor y verdad,
bravura, constancia, heroísmo, fracaso —
todo en el telar, ¡y qué dibujos!
bosques, praderas, arroyos y ríos —
y yo ciego a todo eso, toda mi vida.
Triolets, villanelas, rondeles, rondós,
Semillas en una vaina seca, tic, tic, tic,
tic, tic, tic, ¡qué yambos irrelevantes,
mientras Homero y Whitman rugían en los pinos!


Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini


The Hill

Where are Elmer, Herman, Bert, Tom and Charley,
The weak of will, the strong of arm, the clown, the boozer, the fighter?

All, all are sleeping on the hill.

One passed in a fever,
One was burned in a mine,
One was killed in a brawl,
One died in a jail,
One fell from a bridge toiling for children and wife —
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where are Ella, Kate, Mag, Lizzie and Edith,
The tender heart, the simple soul, the loud, the proud, the happy one? —

All, all are sleeping on the hill.

One died in shameful child-birth,
One of a thwarted love,
One at the hands of a brute in a brothel,
One of a broken pride, in the search for heart’s desire;
One after life in far-away London and Paris
Was brought to her little space by Ella and Kate and Mag —
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where are Uncle Isaac and Aunt Emily,
And old Towny Kincaid and Sevigne Houghton,
And Major Walker who had talked
With venerable men of the revolution? —
All, all are sleeping on the hill.

They brought them dead sons from the war,
And daughters whom life had crushed,
And their children fatherless, crying —
All, all are sleeping, sleeping, sleeping on the hill.

Where is Old Fiddler Jones
Who played with life all his ninety years,
Braving the sleet with bared breast,
Drinking, rioting, thinking neither of wife nor kin,
Nor gold, nor love, nor heaven?
Lo! he babbles of the fish-frys of long ago,
Of the horse-races of long ago at Clary’s Grove,
Of what Abe Lincoln said
One time at Springfield.


Petit, the Poet

Seeds in a dry pod, tick, tick, tick,
Tick, tick, tick, like mites in a quarrel —
Faint iambics that the full breeze wakens —
But the pine tree makes a symphony thereof.
Triolets, villanelles, rondels, rondeaus,
Ballades by the score with the same old thought:
The snows and the roses of yesterday are vanished;
And what is love but a rose that fades?
Life all around me here in the village:
Tragedy, comedy, valor and truth,
Courage, constancy, heroism, failure —
All in the loom, and oh what patterns!
Woodlands, meadows, streams and rivers —
Blind to all of it all my life long.
Triolets, villanelles, rondels, rondeaus,
Seeds in a dry pod, tick, tick, tick,
Tick, tick, tick, what little iambics,
While Homer and Whitman roared in the pines!


Foto: Door Flag, Kewaunee County, Wisconsin USA, 2006, Hank Erdmann Photography, Inc.

jueves, noviembre 25, 2010

Germán Arens / Buscábamos...



Buscábamos la salina…

-Por la 22 como quien va para Algarrobo-
nos dijo Almaraz cinco días antes.

-Llegan a Gas del Estado…
ahí nomás a la izquierda agarran la 1 que es de tierra,
le pegan hasta el km. 52,
la ruta es arenosa
y cruza todo el “Bajo Negro” que le dicen.
A 20 kms. del cruce
hay un bolichito de adobe en medio de un caldenal…
cualquier cosa pregunten.-
nos dijo Almaraz cinco días antes.

En el A.C.A. llenamos el tanque...
por si las moscas.

Al Sprint 79 le hice el motor en el 98…
cambié los conjuntos
(camisas, pernos, bujes, aros,pistones),
rectifiqué el cigueñal,
cambié cojinetes de viela y bancada,
le hice reemplazo de válvulas en la tapa...
después le instalé un equipo de gas.
Lo ando a nafta en las primeras vueltas de motor,
ya tiene 90.000 kms.
y nunca tuve que abrirlo.

No fuma ni pistonea.

Es el auto que religiosamente
me lleva a trabajar todos los días…
el auto con el que agarro la ruta
cada vez que puedo.

Buscábamos la salina.

Germán Arens (Bahía Blanca, 1967)


Foto: Puelches, La Pampa Arens/Facebook

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 23




Paraíso, Canto vigesimotercero

Como el pájaro, entre la amada fronda,
posado en el nido de sus dulces hijos
la noche que las cosas nos esconde,

que, por ver los aspectos deseados
y por buscar alimento en que nutrirlos
en graves labores que le son gratas,

previene el tiempo en su abierta rama
y con ardiente afecto el sol espera,
fijo mirando sólo que el alba nazca,

así la dama mía estaba erecta
y atenta, vuelta hacia la zona
en la que el sol muestra menos prisa:

tal que, viéndola suspensa y vaga,
hice como el que está deseando
alguna cosa, y esperando se consuela.

Pero poco fue entre uno y otro cuándo,
de mi esperar, digo, y del ver
el cielo volverse más y más claro;

y Beatriz dijo: "¡Mira las escuadras
del triunfo de Cristo y todo el fruto
recogido en el girar de estas esferas!"

Me pareció que su rostro ardiese todo,
y tenía los ojos tan de deleite plenos,
que pasarme es mejor sin construirlo.

Como en los plenilunios serenos
Trivia ríe entre las ninfas eternas
que pintan del cielo todo sitio,

vi yo, sobre millares de lucernas,
un sol que a todas las encendía
como el nuestro a las estrellas;

y por la viva luz transparentaba
la luciente sustancia clara
en mi rostro, que no la sostenía.

¡Oh Beatriz, dulce guía y cara!
Ella me dijo: "El que te supera
es virtud de la que nada se repara.

"Allí son la sapiencia y la potencia
que abrió sendas entre cielo y tierra,
de las que fue tan larga la esperanza."

Como fuego de nube se separa
por dilatarse tanto que no cabe,
y fuera de su natura toca tierra,

mi mente así, entre los manjares
vuelta más grande, de sí misma huyó,
y qué se hizo recordar no sabe.

"Abre los ojos y observa cual soy;
tú has visto cosas, y potente
eres hecho a sostener el viso mío."

Yo estaba como el que resiente
la visión olvidada y se ingenia
para regresarla, vanamente,

cuando oí esta oferta, digna
de gratitud, que no se extingue
del libro que el pretérito reseña.

Si ahora sonasen todas esas lenguas
que Polimnia y sus hermanas hicieron, *
con su leche dulcísima más pingüe,

por ayudarme, el milésimo de lo cierto
no se vería, cantando la santa risa
y cuánto el santo aspecto hacía mero;

y así, figurando el paraíso,
saltar le es preciso al sagrado poema,
como quien halla impedido su camino.

Pero quien pensase el ponderoso tema
y el húmero mortal que se lo carga,
no lo repruebe si bajo él tiembla:

no es cabotaje de pequeña barca **
aquel que hendiendo va la ardida proa,
ni de timonel que a sí mismo embarga.

"¿Por qué mi cara tanto te enamora,
que no te vuelves al buen jardín
que bajo los rayos de Cristo flora?

"Allí está la rosa en que el verbo divino
carne se hizo; allí los lirios
por cuyo olor se toma buen camino".

Así Beatriz; y yo, que a sus consejos
era todo pronto, entonces me volví
a la batalla de los débiles párpados.

Como a rayo de sol que puro pasa
por dividida nube, ya prado de flores
vieron mis ojos, cubiertos de sombra;

vi así más turbas de esplendores,
fulgurados por rayos ardientes,
sin ver principio de fulgores.

Oh benigna virtud que los imprimes,
arriba te exaltaste por dar sitio
a los ojos, que no podían poseerte.

El nombre de la flor que siempre invoco ***
mañana y noche, todo me contrajo
el ánimo a avisar el mayor fuego;

y no bien ambas luces me pintaron
el cuál y el cuánto de la viva estrella
que allá arriba vence como vence abajo,

por entre el cielo descendió una llama,
formada en cerco, a guisa de corona,
y la ciñó y giró en torno a ella.

La melodía que más dulce suena
aquí abajo y más a sí el alma tira,
parecería nube que truena desgarrada,

comparada con el sonar de aquella lira
donde se coronaba el bello zafiro,
del cual el cielo más claro se enzafira. ****

"Soy el amor angélico, y yo giro
el alto deleite que viene del vientre
que fue albergue de nuestro deseo;

"y giraré, dama del cielo, mientras
sigas a tu hijo, y hagas más divina
la esfera suprema porque allí entres".

Así la circulada melodía
se sellaba, y todas las otras luces
hacían sonar el nombre de María.

El real manto de todos los volúmenes *****
del mundo, que más abrasa y más se aviva
en el hálito de Dios y de sus hábitos,

tenía sobre nosotros la interna cara
tan distante, que su apariencia,
allá donde estaba, aún no aparecía:

pero no tuvieron mis ojos potencia
de seguir la coronada llama
que se elevó detrás de su semilla.

Y como niñito que hacia la madre tira
los brazos, luego de tomar la leche,
por el ánimo que fuera se le inflama,

hacia arriba se tendieron los candores
a estrechar la cima, tal que el alto afecto
que tenían a Maria me fue claro.

En mi presencia aún permanecieron,
Regine coeli cantando tan dulcemente, ******
que de mí jamás se fue aquel gozo.

¡Oh cuánta abundancia se recoge
en aquellas arcas riquísimas que fueron
destinadas a sembrar llanos feraces! *******

Allí se vive y goza del tesoro
que se adquirió llorando en el exilio
de Babilonia, donde se dejó el oro.

Allí triunfa, bajo el alto hijo
de Dios y de María, su victoria,
y con el antiguo consejo y con el nuevo,
el que tiene la llave de tal gloria.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Polimnia: la musa de la poesía lírica.

** non è pileggio. El sentido de la "disputadísima palabra" que usa Dante en este verso parece más o menos claro, pero su significado exacto no fue resuelto, según la Sociedad Dantesca. Traducida como transcurso, bien podría ser travesía, lo cual surge del contexto puesto que pileggio -término de las más antiguas copias del poema- carece de sentido. Se han elegido en cambio, en otras ediciones antiguas, los términos peleggio y paleggio, que tampoco tienen etimología razonable. Antiguos códices, considerados buenos, dan pareggio, que permite la especulación acerca de un origen en parigium, del latín bárbaro alto medieval, que significaría precisamente travesía peligrosa. Dada la falta de un entendimiento claro, y aceptado el término como viaje naval en general, seguí el sentido completo de los dos primeros versos de este terceto: no es cabotaje (navegación costera) de pequeña barca lo que esta ardida (intrépida, valiente) proa (el canto de Dante) va hendiendo.

*** Se entiende que es la rosa, esto es, la Virgen, a quien eleva Dante la mirada luego de quedar cegado por el rostro de Cristo.

**** Literal. Se trata de otra acción resuelta por Dante en un término de su invención.

***** Se interpreta como cielos, esferas giratorias, por su vecindad con el significado latino "todo objeto enrollado, cualquier cosa que se dobla y da giros" (Diccionario Latín-Español Sopena, Barcelona, 1985). Manto de todos los volúmenes: el Empíreo.

****** Regina coeli: reina del cielo.

******* Buone bobolce en el original: buenas tierras para ganado o siembra. Del latín bubulcus: del buey o de la vaca; la expresión se mantuvo como bobolca, bifolca, biolca, en dialectos septentrionales.

Ilustración: Paraíso, 23. El Jardín de Cristo, Salvador Dalí

miércoles, noviembre 24, 2010

Guido Cavalcanti / Dama me ruega.../ Castellano, inglés




XXVII

Dama me ruega / quiera yo discurrir
sobre un un accidente / frecuentemente / fiero
y altanero, / que es llamado amor:
tal que quien lo niega / pueda sentirlo.
Para tal fin, conocedor / quiero
porque no espero / que un bajo corazón
a tal razón / dirija inteligencia:
porque sin una natural / intelección
no tengo talante / de demostrar
dónde se posa, y quién lo hizo crear,
y cuál es su virtud y su potencia,
la esencia / luego, y cada movimiento
y el placer / que hace amor llamar,
y si acaso podría ser mostrado.

En aquel sitio / donde está memoria *
toma su estado, / así formado, / como
diafanidad / de luz en una oscuridad
que de Marte / viene, / y se establece; **
allí es creado / y con sensato / nombre,
del alma, atuendo, / y del corazón, voluntad.
Llega en visible forma / que se conforma,
pues prende / en el intelecto posible,
como en la materia, lugar y morada.
Ya allí no hay más pesadumbre
porque de cualidad no desciende:
resplandece / en su perpetuo / efecto;
no tiene deleite, / sí contemplación;
tal que no puede / prodigar semejanza.
No es virtud, / pero de ella viene
porque es perfección / y se muestra tal,
no racional / pero digo que siente;
sin salud, / juicio mantiene,
que la intención / por razón / es suficiente:
discierne mal / en quien es del vicio amigo.
De su poder viene con frecuencia muerte,
si fuerte / la vitud fuese impedida,
la que lleva / por la contraria vía:
no porque opuesto a naturaleza sea;
pero cuando lo perfecto tuerce
la suerte, / no puedo decir que mueve a vida,
que el equilibrio / no tiene señorío.
Igual sucede a quien de él se abstiene.

Su ser se ve cuando / el querer es tanto
que más allá de mesura / de natura / va,
pues no se adorna / de reposo jamás.
Mueve, cambiando color, / risa en llanto,
y de la figura amada / con pavor / desvía;
poco se hospeda; / siempre de él verán
que en gente de valor se encuentra más.
La nueva cualidad / mueve a suspiros
y quiere que el hombre mire / en no formado lugar,
despertando la ira que envía fuego
(imaginar no lo puede quien no lo prueba), ***
ni se mueva / ya, pero que a él se arroje,
y no se vuelva / para buscar alivio:
no firme tiene la mente gran saber ni poco.
Del su modo viene / un mirar seguro
que hace parecer / el placer / cierto:
no puede cubierto / estar, cuando así ha llegado.
Aunque no salvaje, / la belleza es dardo,
que tal amar / para amedrentar / es sabio:
consigue mérito / el espíritu golpeado.
Y no se puede conocer por el rostro:
incluso / el blanco en tal objeto cae; ****
para quien bien escucha: / forma no se ve:
por lo tanto, menos a él, / que de ella viene.
Sin color, de esencia indivisa,
puesto / en lo oscuro, luz rechaza.
Sin fraude digo, / digno de fe,
que sólo de ése nace la merced.

Tú puedes segura ir, canción,
allá donde te place, así adornada;
por demás loada / será tu razón
por las personas de entendimiento:
de estar con otras, / no tienes ganas.


Guido Cavalcanti (Florencia,1250-1300), Rime, Biblioteca Universale Rizzoli, Milán, 1978
Versión de Jorge Aulicino

* Los comentaristas señalan que Cavalcanti sostiene aquí la doctrina de Averroes, según la cual la memoria es parte del alma sensible, no del intelecto, como afirmó el tomismo. Sobre esta línea se desarrolla el poema: los versos siguientes dirán que el intelecto puede contemplar el amor sin dolor ni deleite; no así la irracional alma sensible.

** Rodeado de un halo oscuro proveniente de Marte, planeta cuya influencia se consideraba tormentosa, y por lo tanto, susceptible de oscurecer la razón.

*** Se considera alusión del famoso ch'intender non la può chi non la prova, de Dante Alighieri.

**** Una de las más discutidas construcciones retóricas del poema: se interpreta que no puede percibirse el amor como el color blanco, el más puro, o el más inmediatamente perceptible. Esto es, que la criatura humana no podría verlo aun cuando su forma se presentara blanca; mucho menos al amor en sí, que con tal forma viene. Concuerda con lo dicho más arriba: se lo puede distinguir solo en sus efectos sobre el amante, cuyos colores cambian y su vista no puede fijarse en la figura amada.


XXVII

A lady asks me – I speak for such reason
Of an effect – that so often – is daring
And so haughty – he’s called Amore:
He who denies him – now realise the truth!
I speak – to those present – with knowledge,
Owning no expectation – that the base-hearted
Can gain understanding through explanation:
Nor that – without practical demonstration
I have the talent – to prove at will
Where he lives, or who gave him creation,
Or what his power is, or what his virtue,
His essence too – and his every movement,
Nor the delight – so that we say ‘to love’,
Nor whether a man can show him to gazing.

In the place – that memory inhabits
He has his station – and takes on form
Like a veil of light – born of that shadow
Which is of Mars – that arrives and remains;
He is created – has sensation – name,
From the soul, manner – from the heart, will.
And comes from visible form that takes on,
And embraces – in possible intellect,
As in the subject – location and dwelling.
And yet he has no weight in that state
Since he is not as a quality descending:
Shines out – of himself perpetual impression;
Takes no delight – except in awareness;
Nor can scatter his likenesses around.
He is not virtue – but out of that comes
Which is perfection – (so self-established),
And through feeling – not rationally, I say;
Beyond balance – yet proclaiming judgement,
That will itself – ’stead of reason – is valid:
Poor in discernment – so vice is his friend.
Oft from his power then death will follow,
He’s strong – and, virtue opposing him,
Thus runs counter to what brings succour:
Not that he is by nature in conflict;
But twisted awry from true perfection
By fate – no man possessor of life can say
That once established – he has no lordship.
Likewise he has power though men forget.

He comes into being – when will is such
That a further measure – of nature’s – at play;
Then he will never adorn himself – with rest.
Moving – changing colour, laughing through tears,
Contorting – the features – with signatures of fear;
Scarce pausing; – yet you will note of him
He’s most often found with people of worth.
His strange quality gives rise to sighing,
And makes a man gaze – into formless places
Arousing the passion that stirs a flame,
(No man can imagine him who’s not known him)
Unmoving – yet he draws all towards him,
Not turning about – to discover joy:
Nor minded to know whether great or small.
From his like he elicits – the complex glance
That makes – the pleasure – appear more certain:
Nor can stay hidden – when he is met with.
Not savage indeed – yet beauty his arrow,
So that desire – for fear is – made skilful:
Following all merit – in the piercing spirit.
Nor can be comprehended from the face:
Seen – as blankness fallen among objects;
Listening deep – yet seeing not form itself:
But led by what emanates from it.
Far from colour, of separate being,
Seated – in midst of darkness, skirting the light,
Yet far from all deceit – I say, worthy of trust,
So that compassion is born from him alone.

Canzone, confidently, now you may go
Wherever you please, I’ve adorned you so
Your reasoning – will be praised by everyone
Who makes the effort to comprehend you: though
You will reveal no art to other than them.

(Translated by A. S. Kline © 2007 All Rights Reserved. Open Yale Courses. This work may be freely reproduced, stored and transmitted, electronically or otherwise, for any non-commercial purpose.)

XXVII

Donna me prega, - per ch'eo voglio dire
d'un accidente - che sovente - è fero
ed è si altero - ch'è chiamato amore:
sì chi lo nega - possa 'l ver sentire!
Ed a presente - conoscente - chero,
perch'io no sper - ch'om di basso core
a tal ragione porti canoscenza:
ché senza - natural dimostramemto
non ho talento - di voler provare
là dove posa, e chi lo fa creare,
e qual sia sua vertute e sua potenza,
l'essenza - poi e ciascun suo movimento,
e 'l piacimento - che 'l fa dire amare,
e s'omo per veder lo pò mostrare.

In quella parte - dove sta memora
prende suo stato, - sì formato, - come
diaffan da lume, - d'una scuritate
la qual da Marte - vène, e fa demora;
elli è creato - ed ha sensato - nome,
d'alma costume - e di cor volontate.
Vèn da veduta forma che s'intende,
che prende - nel possibile intelletto,
come in subietto, - loco e dimoranza.
In quella parte mai non ha pesanza
perché da qualitate non descende:
resplende - in sé perpetual effetto;
non ha diletto - ma consideranza;
sì che non pote largir simiglianza.
Non è vertute, - ma da quella vène
ch'è perfezione - (ché si pone - tale),
non razionale, - ma che sente, dico;
for di salute - giudicar mantene,
ch la 'ntenzione - per ragione - vale:
discerne male - in cui è vizio amico.
Di sua potenza segue spesso morte,
se forte - la vertù fosse impedita,
la quale aita - la contraria via:
non perché oppost' a naturale sia;
ma quanto che da buon perfetto tort'è
per sorte, - non pò dire om ch'aggia vita,
ché stabilita - non ha segnoria.
A simil pò valer quand'om l'oblia.

L'essere è quando - lo voler è tanto
ch'oltra misura - di natura - torna,
poi non s'adorna - di riposo mai.
Move, cangiando - color, riso in pianto,
e la figura - co paura - storna;
poco soggiorna; - ancor di lui vedrai
che 'n gente di valor lo più si trova.
La nova- qualità move sospiri,
e vol ch'om miri - 'n non formato loco,
destandos' ira la qual manda foco
(Imaginar nol pote om che nol prova),
né mova - già però ch'a lui si tiri,
e non si giri - per trovarvi gioco:
né cert'ha mente gran saver né poco.
De simil tragge - complessione sguardo
che fa parere - lo piacere - certo:
non pò coverto - star, quand'è sì giunto.
Non già selvagge - le bieltà son dardo,
ché tal volere - per temere - è sperto:
consiegue merto - spirito ch'è punto.
E non si pò conoscer per lo viso:
compriso - bianco in tale obietto cade;
e, chi ben aude, - forma non si vede:
dungu' elli meno, che da lei procede.
For di colore, d'essere diviso,
assiso - 'n mezzo scuro, luce rade,
For d'ogne fraude - dico, degno in fede,
che solo di costui nasce mercede.

Tu puoi sicuramente gir, canzone,
là 've ti piace, ch'io t'ho sì adornata
ch'assai laudata - sarà tua ragione
da le persone - c'hanno intendimento:
di star con l'altre tu non hai talento.

Ilustración: Hipatia de Alejandría, detalle del fresco La escuela de Atenas, 1508-11, Rafael Sanzio

martes, noviembre 23, 2010

Vittorio Sereni / Terraza




Terraza

Repentina nos toma la noche.
Ya no sabes
dónde el lago termina;
solamente un murmullo
roza nuestra vida
bajo una terraza colgante.
Estamos todos suspendidos
de un tácito evento esta noche
dentro de aquel rayo de torpedera
que nos escruta luego gira se va.


Vittorio Sereni (Luino, 1913-Milán, 1983), Frontiera, 1941
Versión de J. Aulicino


Terrazza

Improvvisa ci coglie la sera.
Più non sai
dove il lago finisca;
un murmure soltanto
sfiora la nostra vita
sotto una pensile terrazza.
Siamo tutti sospesi
a un tacito evento questa sera
entro quel raggio de torpediniera
che ci scruta poi gira se ne va.

Linutile.com

Ilustración: Eco, 1972, Adolph Gottlieb

lunes, noviembre 22, 2010

Pier Paolo Pasolini / De "Poesie incivili", 2




La rabia

Camino sobre el portal del jardín, una pequeña
galería de piedra hundida a ras
de tierra, hacia el suburbano
huerto, abandonado aquí desde los días de Mameli,
con sus pinos, sus rosas, sus achicorias.
Aldededor, detrás de este paraíso de paisana
tranquilidad, aparecen
las fachadas amarillas de los rascacielos
fascistas, de las últimas obras,
y, debajo, más allá de un camino de gruesas lajas,
hay una caballeriza, sepulcral. Dormita
bajo el buen sol, un poco frío, el gran huerto
con la casita en medio, ochocentesca,
blanca, donde murió Mameli,
y un mirlo cantando, trama su intriga.

Este pobre jardín mío, todo
de piedra... Pero he comprado una adelfa
-nuevo orgullo de mi madre-
y tiestos de toda especie de flores
e incluso un muñequito de madera, un querubín
obediente y rosado, un poco malandra,
encontrado en Porta Portese, caminando
en busca de muebles para la nueva casa. Colores,
pocos, la estación es amarga: horas
de luz ligera, y verdes, todo los verdes...
Sólo un poco de rojo, torvo y espléndido,
semiescondido, amargo, sin alegría:
una rosa. Pende humilde
de su rama adolescente, como de una tronera,
tímido resto de un paraíso hecho añicos.

De cerca, es todavía más humilde, parece
una pobre cosa indefensa y desnuda,
una pura actitud
de la naturaleza, que se encuentra al aire, al sol,
viva, pero de una vida que la ilusiona
y la humilla, que la hace casi avergonzarse
de ser tan rústica
en su extrema ternura de flor.
Me acerco todavía más, siento su olor...
¡Ah, gritar es poco, y es poco callar:
nada puede expresar una existencia entera!
Renuncio a todo acto... Sé solamente
que en esta rosa sigo respirando,
un solo, mísero instante,
el olor de mi vida: el olor de mi madre...

¿Por qué no reacciono, por qué no tiemblo
de alegría, o gozo de una pura angustia?
¿Por qué no sé reconocer
este antiguo lazo de mi existencia?
Lo sé: porque en mí está ya contenido el demonio
de la rabia. Un pequeño, sordo, lóbrego
sentimiento que me intoxica:
agotamiento, digo, febril impaciencia
de los nervios: pero no es libre ya la conciencia.
El dolor que poco a poco de mí me aliena,
si yo me abandono apenas,
se despega de mí, se arremolina por su cuenta,
me late desacordado en las sienes,
me llena el corazón de pus,
no soy más el dueño de mi tiempo...

Nada habría podido, una vez, vencerme.
Estaba encerrado en mi vida como en el vientre
materno, en este ardiente
olor de humilde rosa mojada.
Pero luchaba por escaparme, allá, en la bella provincia
campestre, poeta veintiañero, siempre, siempre,
para sufrir desesperadamente,
desperadamente alegrarse... La lucha terminó
con la victoria. Mi existencia privada
no está encerrada entre los pétalos de una rosa
-una casa, una madre, una pasión afanosa.
Es pública. Hasta el mundo que me era desconocido,
me es cercano, familiar,
si es dado conocer, y poco a poco,
se me impuso, necesario, brutal.

No puedo ahora fingir que no lo sé:
o no saber cómo él me quiere.
Qué especie de amor
cuenta en esta relación, qué acuerdo infame,
No arde una llama en este infierno
de aridez, y este árido furor
que impide a mi corazón
reaccionar ante un perfume, es un escombro
de la pasión... Con casi cuarenta años,
me encuentro en la rabia, como un joven
que de sí sólo sabe que es nuevo,
y se encarniza contra el viejo mundo.
Y como un joven, sin piedad
o pudor, no escondo
este estado mío: no tendré paz, jamás.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), "La religione del mio tempo. Poesie incivili" (abril, 1960), Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

La rabbia
Vado sulla porta del giardino, un piccolo / infossato cunicolo di pietra al piano / terra, contro il suburbano / orto, rimasto lì dai giorni di Mameli, / coi suoi pini, le sue rose, i suoi radicchi. / Intorno, dietro questo paradiso di paesana / tranqulità, compaiano / le facciate gialle dei grattacieli / fascisti, degli ultimi cantieri: / e sotto, oltre spessi lastroni di vetro, / c'è una rimessa, sepolcrale. Sonnechia / al bel sole, un po' freddo, il grande orto / con la casetta, in mezzo, ottocentesca, / candida, dove Mameli è morto, / e un merlo cantando, trama la sua tresca. // Questo mio povero giardino, tutto / di pietra... Ma ho comprato un oleandro / -nuovo orgoglio di mia madre - / e vasi di ogni specie di fiori, / e anche un fraticello di legno, un putto / obbediente e roseo, un po'malandro, / trovato a Porta Portese, andando / a cercare mobili per la nuova casa. Colori, / pochi, la stagione è così acerba: ori / leggeri di luce, e verdi, tutti i verdi... / Solo un po' di rosso, torvo e splendido, / seminascosto, amaro, senza gioia: / una rosa. Pende umile / sul ramo adolescente, como a una feritoia, / timido avanzo de'un paradiso in frantumi... // Da vicino, è ancora più dimessa, pare / una povera cosa indifesa e nuda, / una pura attitudine / della natura, che si trova all'aria, al sole, / viva, ma di una vita che la illude, / e la umila, che la fa quasi vergognare / d'essere così rude / nella sua estrema tenerezza di fiore. / Me avvicino più ancora, ne sento l'odore... / Ah, gridare è poco, ed è poco tacere: / niente può esprimere una esistenza intera! / Rinuncio a ogni ato... So soltanto / che in questa rosa resto a respirare, / in un solo misero istante, / l'odore della mia vita: l'odore di mia madre... // Perché non reagisco, perché non tremo / di gioia, o godo di qualche pura angoscia? / Perché non so riconoescere / questo antico nodo della mia esistenza? / Lo so: perché in me è ormai chiuso il demone / della rabbia. Un piccolo, sordo, fosco / sentimento che m'intossica: / esaurimento, dicono, febbrile impazienza / dei nervi: man non ne è libera più la coscienza. / Il dolore che da me a poco a poco mi aliena, / se io me abbandono appena, / si stacca da me, vortica per conto suo, / mi pulsa disordinato alle tempie, / mi rempie il cuore di pus, / non sono più padrone del mio tempo... // Niente avrebbe potuto, una volta, vincermi. / Ero chiuso nella mia vita come nel ventre / materno, in quest'ardente / odore di umile rosa bagnata. / Ma lottavo per uscirne, là nella provincia / campestre, ventenne poeta, sempre, sempre / a soffrire disperatamente, / disperatamente a gioire... La lotta è terminata / con la vittoria. La mia esistenza privata / non è più racchiusa tra i petali d'una rosa, / -una casa, una madre, una passione affannosa. / È pubblica. Ma anche il mondo che m'era ignoto / mi si è accostato, familiare, / si è fatto conoscere, e, a poco a poco / mi si è imposto, necessario, brutale. // Non posso ora fingere di non saperlo: / o di non sapere come esso mi vuole. / Che specie di amore / conti in questo rapporto, che intese infami. / Non brucia una fiamma in questo inferno / di aridità, e questo arido furore / che impedisce al mio cuore / di reagire a un profumo, è un rottame / della passione... A quasi quarant'anni, / io mi trovo alla rabbia, come un giovane / che di sè non sa altro che è nuovo, / e si accanisce contro il vecchio mondo. / E come un giovane, senza pietà / o pudore, io non nascondo / questo mio stato: non avrò pace, mai.


Ilustración: Artista conmovido por la grandeza de antiguos fragmentos, 1780, Johann Heinrich Füssli

domingo, noviembre 21, 2010

Louis MacNeice / "Diario de otoño", 2



Diario de otoño

II

Araña, araña que la tela tejes–
pero bajo la almohada está alerta la vigilia –
tengo miedo en la trama de la noche
cuando las sombras de las ramas tocan la ventana,
cuando colina abajo rugen los leones
y el medidor de la luz hace clic y corre el agua de la cisterna
y los dioses están ausentes y los hombres, quietos–
Noli me tangere, flaquea mi alma .
Algunos ahora son felices en la colmena del hogar,
muslo sobre muslo y una luz en la pieza de los niños,
y algunos tienen hambre bajo la bóveda estelar
y algunos se sientan girando manijas.
Gloria a Dios en lo Lo Más Bajo, paz bajo la tierra,
estúpido y sordo en el nadir;
me pregunto ahora si cualquier cosa vale
abierto el párpado y la mente recordando,
y pienso en Perséfone descendida a lo oscuro,
ya no más una virgen, perdido el vistoso prado,
pero, ¿por qué debe volver, por qué la campanilla debe señalar
que la vida dura para siempre?
Hay noches en que estoy solo y anhelo el amor
pero esta noche profundamente oscura prohibe
a cualquiera a mi lado o debajo de mí; sólo arriba
se apila alto el túmulo, adiós a la luz de las estrellas.
Adiós al cedazo platónico del Hombre Carnal
pero también adiós al filosofar de Platón;
tengo un plan mejor
dar directamente en el blanco sin ambages.
Si puedes equiparar Ser en su forma más pura
con negación de toda apariencia,
entonces déjame desaparecer – el perfume se hace cálido
de puro No-Ser, Nirvana.
Sólo la araña que teje sus babas
de hilo incoloro dice Sólo ahí hay siempre
intrusos, sueños,
que no dejan que se eche perro muerto alguno ni a la muerte ser definitiva;
sugiriendo, mientras teje, que mañana pesará más
esta noche, que Llegar a Ser es un digno rival de Ser,
que mañana también es un día
en que deberé abandonar mi cama y enfrentar la música.
Como todos los demás hacen con una sonrisa
sacúdete el sueño como un perro y precipítate al escritorio o a la máquina
y el temor a la vida desaparece mientras ellos marcan la entrada
y la historia se reafirma.
Arana, araña, es cierta tu ironía;
¿quién soy yo –o yo– para reclamar olvido?
Debo salir mañana, como los otros
y construir un castillo que se cae;
que nunca se ha caído,
no gracias a una fórmula, burocracia, institución,
no por ningún credo o bancos,
sino por el interminable valor del animal humano.
Araña, arena, teje
tu registro y déjame dormir un rato,
no ahora para terminar sino empezar
la tarea a menudo comenzada.

Louis MacNeice (Belfast, 1907-Londres, 1963)
Traducción de Jorge Fondebrider

II
Spider, spider, twisting tight–/ But the watch is wary beneath the pillow–/ I am afraid in the web of night/ When the window is fingered by the shadows of branches,/ When the lions roar beneath the hill/ And the meter clicks and the cistern bubbles/ And the gods are absent and the men are still–/ Noli me tangere, my soul is forfeit./ Some now are happy in the hive of home,/ Thigh over thigh and a light in the night nursery,/ And some are hungry under the starry dome/ And some sit turning handles./Glory to God in the Lowest, peace beneath the earth,/ Dumb and deaf at the nadir;/ I wonder now whether anything is worth/ The eyelid opening and the mind recalling./ And I think of Persephone gone down to dark,/ No more a virgin, gone the garish meadow,/ But why must she come back, why must the snowdrop mark/ That life goes on for ever?/ There are nights when I am lonely and long for love/ But to-night is quintessential dark forbidding/ Anyone beside or below me; only above/ Pile high the tumulus, good-bye to starlight./ Good-bye the Platonic sieve of the Carnal Man/ But good-bye also Plato's philosophising;/ I have a better plan/ To hit the target straight without circumlocution./ If you can equate Being in its purest form/ With denial of all appearance,/ Then let me disappear--the scent grows warm/ For pure Not-Being, Nirvana./ Only the spider spinning out his reams/ Of colourless thread says Only there are always/ Interlopers, dreams,/ Who let no dead dog lie nor death be final;/ Suggesting, while he spins, that to-morrow will out-weigh/ To-night, that Becoming is a match for Being,/ That to-morrow is also a day,/ That I must leave my bed and face the music./ As all the others do who with a grin/ Shake off sleep like a dog and hurry to desk or engine/ And the fear of life goes out as they clock in/ And history is reasserted./ Spider, spider, your irony is true;/ Who am I--or I--to demand oblivion?/ I must go out to-morrow as the others do/ And build the falling castle;/ Which has never fallen, thanks/ Not to any formula, red tape or institution,/ Not to any creeds or banks,/ But to the human animal's endless courage./ Spider, spider, spin/ Your register and let me sleep a little,/ Not now in order to end but to begin/ The task begun so often.


Ilustración: Noche, 1858, Charles Daubigny

sábado, noviembre 20, 2010

Wallace Stevens / "El alma, dijo..."




Anécdota de hombres por millares

El alma, dijo, está compuesta
del mundo exterior.

Hay hombres del Este, dijo,
que son el Este.
Hay hombres de una provincia
que son esa provincia.
Hay hombres de un valle
que son ese valle.

Hay hombres cuyas palabras
son como los sonidos naturales
de sus lugares,
como la cháchara de los tucanes
en el lugar de los tucanes.

La mandolina es el instrumento
de un lugar.

¿Hay mandolinas en las montañas occidentales?
¿Hay mandolinas en el claro de luna septetrional?

El vestido de una mujer de Lhassa,
en su lugar,
es un invisible elemento del lugar
hecho visible.


Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), Wallace Stevens, William Carlos Williams, Robert Lowell, Poemas, versión y notas por Alberto Girri, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1980


Anecdote of Men by the Thousands

The soul, he said, is composed
Of the external world.

There are men of the East, he said,
Who are the East.
There are men of a province
Who are that province.
There are men of a valley
Who are that valley.

There are men whose words
Are as natural sounds
Of their places
As the cackle of toucans
In the place of toucans.

The mandoline is the instrument
Of a place.

Are there mandolines of western mountains?
Are there mandolines of northern moonlight?

The dress of a woman of Lhassa,
In its place,
Is an invisible element of that place
Made visible.


Ilustración: Buveur de conyo, 1999, Miquel Barceló

viernes, noviembre 19, 2010

Juan Rodolfo Wilcock / De "La parola morte", 2



16.

Tiene un altar sarcófago, ataúd de lujo
o caja simple provista por la Comuna
hoyo en la tierra en casos extremos
o panza de animales para estilitas,
ahogados, alpinistas, domadores.
Es la más bella diosa, tal vez, de las palabras.
Por ella toda la vida trabajamos,
para alcanzarla en lo alto si es posible
y derramar los tesoros acumulados
no sobre el altar, sino dentro, nosotros incluidos.

Cada uno le ofrece un distinto inventario,
quien un acueducto, quien un tapiz persa,
quien una vida ejemplar de portero
que cada mañana ha limpiado las escaleras,
quien el descubrimiento de una supernova,
quien una cadena de hurtos con escalamiento,
quien un genocidio, quien la virginidad,
quien siete mil paragolpes cromados,
quien un sabio sobre la fuente Aretusa,
quien cuatro transatlánticos, quien una visión,
no sobre su altar, sino dentro, cuerpo incluido.


28.

Los ojos nublados, los miembros contraídos,
entras en el seno de la enfermedad,
en el fluido amniótico de la no voluntad,
te corre la sangre verde del dolor,
pero mientras puedes hablar, no puedes nacer.

Vuelves a la oscuridad de la no espera,
dependes solamente de la luna,
devienes solitario y sin nombre,
eres casi restituido a la materia,
pero mientras hay palabra no hay vida.

Ciego, no oyes los rumores amortiguados,
eres una masa de sufrimiento desnudo,
un latido te envuelve sin tiempo
entre cortinas negras como para un parto,
pero mientras puedes pensar, no puedes nacer.


Juan Rodolfo Wilcock (Buenos Aires, 1919-Lubriano di Bagnoregio, Viterbo, 1978), "La parola morte", Poesie, Adelphi Edizioni, Milán, 1993
Versiones: Jorge Aulicino


16.
Ha un altare sarcofago, bara di lusso
o cassa semplice fornita del Comune
o buca nella terra in casi estremi
o pancia di animali per stiliti,
annegati, alpinisti, domatori.
È la più bella dea forse delle parole.
Per lei tutta la vita lavoriamo,
per raggiungerla dall'alto se possibile
e versare i tesori accumulati
non sull'altare, ma dentro, noi inclusi.

Ognuno le offre un diverso inventario,
chi un acquedotto, chi un tappeto persiano,
chi una vita esemplare di portiere
che ogni mattina ha pulito le scale,
chi la scoperta di una supernova,
chi una catena di furti con scasso,
chi un genocidio, chi la verginità,
chi settemila paraurti cromati,
chi un saggio sulla Fonte di Aretusa,
chi quattro transatlantici, chi una visione,
non sul suo altare, ma dentro, corpo incluso.


28.
Gli occhi annebbiati, gli arti contratti,
entri nel grembo della malattia,
nel fluido amniotico della non volontà,
ti scorre il sangue verde per dolore,
ma finché puoi parlare non puoi nascere.

Torni nel buio della non-attesa,
dipendi solamente dalla luna,
diventi solitario e senza nome,
sei quasi restituito alla materia,
ma finché c'è parola non c'è vita.

Cieco, non senti i rumori attuiti,
sei una massa di sofferenza nuda,
un battito ti avvolge senza tempo
tra tende nere come per un parto,
ma finché puoi pensare non puoi nascere.

Ilustración: Pintura en un sarcófago etrusco (detalle), siglo IV a.C., Museo Arqueológico de Florencia