lunes, agosto 17, 2009

Néstor Groppa / de "Obrador"





La casa de la venta de artículos místicos

"Paz-fortuna-prosperidad-salud-unión-polvos mágicos-pirámides-
defumadores-tolerancia-amor-talismanes-objetos esotéricos..."

Sahumerios con sulfuros de otra vida,
y otras vidas. Velas con la llama, todavía,
del amanecer del mundo, transmitido
de vela en vela. Símbolos
de la Científica Basilio
donde Cristo ha dejado su butaca vacía
y colgada su corona espinuda.
Elementos esotéricos, vendaval
de poderes, recortes de fuerzas
positivas, flujos, playas espirituales
con el alma del oro y sales de descarga,
sarta de rogativas
(deprecaciones, imprecaciones); invocaciones
con gamas de poderes telepáticos por microondas;
poderes y más poderes;
joderes, xoderes
de sectas tan o más viejas que las arañas.

Al frente de un otoño flotando
en el tipal
que hilvanaba la ciudad
con el amanecer;
recorrida, recamada y salpicada
por almácigos de humos blancos,
grises y azules, como los cielos cardinales
del acontecimiento de la duda.

La huelga de los vendedores ambulantes,
los de Citizen, las Bics, las pulseras de bronce
antirreumáticas, los portadocumentos, los espejitos
que reciben y amontonan ojos y labios
hasta rebalsar. Todos los del SIVEAMJU
(sindicato de vendedores ambulantes jujeños) con su olla
popular en el puente Lavalle,
la "morocha" que guardan bajo un tablón
-cubierto con nailon negro subliminal-
al apresurar la lluvia
de estos días tocados de diciembre.
Como aquellos días aciagos, los de guardar,
los propicios, los lunes de flores para el cementerio,
los viernes de soltero, los jueves del cambio de película
en los cines, el canto del quitupí y otras yerbas
de sahumeriar abundante, apasionadamente
y mantener en la billetera una pluma de caburé
(así no falta dinero, grande y menudeo),
purgándose y bañándose al amanecer del día aciago
(1 de agosto), requiriendo los andenes y beneficios
de ángeles protectores y sus atenciones para con el hogar.

Otrora, antes de la "Científica"
y de los "últimos días",
en el "hotel y restorán a la carta"
sacaban sus mesitas a la vereda
bajo los copiosos plátanos
con bellotitas alérgenas.
Los parroquianos de los Pericos
comían sangüiches (acompañaban
con cerveza). En la fonda de enfrente, la de la bomba
ferroviaria, otra criolla desensillaba vinos
y aventaba picantes de plata.
Esos fantasmas frecuentaban, en el comedor,
las mesas con sillas en sus encimas,
el mantelito con iniciales, arrollado,
sus espejos inundados con barritos de moscas
y la máquina de expréss, apagada ("se sirven
sólo desayunos"). Todavía vemos abandonados
tres cuartos de Vasija Secreta y un porrón
de Quilmes a medio vaciar
frente al televisor desconectado.

En el salón (comedor a la carta) ya no cabe el presente.
Las raíces revienen al aire
y eso va secando al dondiego de la noche
y agosta y aletarga cada día,
por más votos y cintas rojas
contra la envidia, por más pirámides
con siete fuerzas, por más contras, ofrendas,
rogativas y "Gracias al Espíritu Santo"
("perdón por la demora") que derramen
sobre tanto espejo mudo
apartado de consulta mundana.

En una percha en cruz
cuelga la corona de Cristo
y el alma de oro
que desató su lluvia y mundo fino,
sin liga, hasta aquí,
hasta esta ciudad como nido de quenti-colibrí.

Néstror Groppa (Laborde, Córdoba, 1928-San Salvador de Jujuy, 2011), Obrador, ediciones Buenamontaña, Jujuy, 1988

Noticia: Groppa residió en Jujuy desde 1952

Foto: Groppa Pregón, Jujuy

De Groppa en este blog:
Poemas de Libro de ondas - Segunda parte

1 comentario:

  1. va secando, agosta y aletarga. sin liga... para llegar hasta allí hay que tener vida encima.

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