jueves, agosto 07, 2008

Combatiendo sobre precarios puentes

Ahab

En el rostro, afuera, a bordo, a los lejos,
el ojo humano que mira, la claridad
perpetuamente observada, los ecos
y las sombras enfermas, la orilla
ordenadora y los perfumes del lecho,
combatiendo sobre precarios puentes,
odiándose, porque la obstinación
ata cabos que la lumbre en tierra no desata,
y los leviatanes se burlan del deseo
y es bella una mano en lo alto de la colina.

Durante años conversando a solas,
sin muelles declinantes en la tarde
ni sombras agoreras contra los débiles
muros: sólo la estela en el fondo del agua,
las olas golpeando remotamente la costa,
el cuerpo como una red de infinitos desafíos,
el alma una barcaza arrastrada mar adentro.

Rafael Felipe Oteriño (La Plata, 1945), Rara materia, Carmina, Buenos Aires, 1980

miércoles, agosto 06, 2008

Roberto Raschella / De "Poemas del exterminio"




El exterminio, 1978
(Fragmento)

Estos hombros del Amorcillo, núbiles,
su cuerpo que piensa, concertante, opreso.

Una gota de sangre se mueve en las nubes
y demoradas chimeneas apaisan los mármoles sombríos.

La ciudad aparece rosada. Los jóvenes bailan.
El mudo emblema del sacrificio está en las fosas
suburbanas no visitadas por vileza -

debería haber bajado con los amigos
de mi padre, los sastres retirados y absortos
en el veinte, padres a su vez de hijos
de rostros larvados y áfricos. Debería
haber bajado con los hijos hacia el mal
de nuestra propia generación, el mal
no diferente de otros males.

Y los patios de agua son el desorden de la muerte,
pingajos de pastores acuchillados,
cabezas entre luces de bengala,
horribles hormigas voladoras,
la mano del hombre sobre el muchacho español,
las águilas, en el pedestal de balila.

Ah, si tuviéramos tu arrogancia, ángel.
Si los quejidos no se oyeran ya,
y los documentos hubieran muerto con ellos,
vanos dialectos sobre la tabla común.
Si sólo tuviéramos la inteligencia de la pasión,
heréticamente turbia, como las rosas
que siguen asomando al costado de los lager...
Si el miedo hiciera humanos a quienes
creen gozar la eternidad del poderío...

Pero las catástrofes fueron inútiles,
las victorias nos silenciaron,
obras frescas avivaron la ilusión de los sirvientes:

gravemente mediocre eres, Amor.

Tu pequeña boca de niño viejo aguarda,
profana de milagros - y es tanta la sazón
exterior, tanto el íntimo desastre.

Oh ángel, el llanto en las calles
no puede ser ya llanto del intelecto,
sino llanto de todo el cuerpo,
de toda la historia revelada.

Roberto Raschella (Buenos Aires, 1930), Poemas del exterminio, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1988

Alberto Laiseca / Dos poemas chinos
















Escribiendo un poema

Escribo este poema con una delgada varilla de junco;
la tinta, al deslizarse, produce un ruido ensordecedor.
La clarividencia otorga deslumbramiento
y un pequeño dedal de malaquita
crece hasta contener el Río Amarillo.
En la pared de mi cuarto
está la vieja pintura de una rosa bermellón;
ese inofensivo objeto neutro e indoloro
me aturde con el insoportable perfume de miles de flores.
Todo eso has producido en el corazón de quien espera.

Hwang Tsi Lie. Dinastía Chou.


El estancamiento

Cabello, Manantial del Este:
¡cuán grande tu error!
Antes que dejarte conducir
por la Pandilla de los Cuatro Retrógrados,
habría sido preferible tu retiro y tu poesía.
Siete Malas Cabezas intoxicaron la tuya.
¿Dónde está la industrialización?
¿Dónde la tecnificación de los campos?
¿Por qué tus ejércitos medran con armas primitivas,
inermes frente a los Dos Imperialismos?

De los papeles que se han recuperado del camarada Feng, muerto durante la Revolución Cultural.

Alberto Laiseca (Rosario, 1941-Buenos Aires, 2016), Poemas chinos, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987


Act. 2020

Geoffrey Hill / Tristia: 1891-1938



Tristia: 1891-1938
Una despedida a Osip Mandelstam

Amigo difícil, te hubiera preferido a ti
antes que a ellos. Los muertos guardan sus vidas selladas
Y, nuevamente, llego demasiado tarde. Demasiado tarde
los homenajes, nubes de polvo y gritos impúdicos.

Imágenes se erigen desde la desolación
Miré… ruinas sobre una llanura…
Unos pocos hombres se miran las manos; otros
Mendigan por comida en el campo, al costado del camino.

La tragedia nos tiene a todos en consideración.
No nos tocará pero esta allí –
Sin defecto, insaciable – un cielo duro de verano
festejando sobre esto, alcanzando su propio final.

Geoffrey Hill (Bromsgrove, 1932-Cambridge, 2016).
Versión de Andrés Hax.

Tristia: 1891-1938
A Valediction to Osip Mandelstam *
Difficult friend, I would have preferred/ You to them. The dead keep their sealed lives /And again I am too late. Too late /The salutes, dust-clouds and brazen cries.// Images rear from desolation/ Look...ruins upon a plain.../A few men glare at their hands; others /Grovel for food in the roadside field.// Tragedy has us all under regard./It will not touch us but it is there - /Flawless, insatiate - hard summer sky /Feasting on this, reaching its own end.

* The Guardian, de Londres, publica este poema en su sección Poem of the Week. Integra la secuencia "Four Poems Regarding the Endurance of Poets", originariamente publicada en King Log (1968) e incluida en Selected Poems by Geoffrey Hill, Penguin Books, 2006. © Geoffrey Hill.

Otras versiones de poemas de Geoffrey Hill en este blog:

De Without Title
De Himnos de Mercia, I, XXIII
De King Log
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Foto: Geoffrey Hill, por Eamonn McCabe, en The Guardian

martes, agosto 05, 2008

And the ocean smells like lilacs


Caminando a Martha's Vineyard *

Y el mar huele a lilas a fines de agosto – cómo
es eso.

Y la luz tenue allí (plateada) como luz recordada.

¿Tienes hijos?

No, por suerte para ellos.

Te pasan cosas malas, delfín, cuando te dan manos.

¿Nos podrías contar algo sobre tu crianza?

No hay arriba o abajo en el espacio o en el útero.

Si me hubieran matado a cuchilladas el día en que nací,
hubiera sido un acto de piedad.

Como la luz en el último cuarto, el cuarto sin ventanas
al fin, debe mirarse hacia fuera. Una estela de vapor

azul, teñido con dorado, rompiéndose ahora
como la línea blanca que ves,

después de conducir todo el día
al cerrar tus ojos;

una estela de vapor quebrándose entre nubes enormes
que parecen una especie de Monte Rushmore **
de las caras de tus padres.

Y estos caminos laterales no recorridos, ventosos – hojas
de algodón sopladas me sobrepasan en la larga luz azul
horizontal -

Si es que estoy en una isla, cómo es que siguen para siempre.

El cielo como una ternura infinita, he pescado
vistazos de eso, tantas veces, y nunca aún
lo he descrito, no puedo, de alguna manera, nunca lo haré.

Como es que no me pasé la vida entera siendo feliz, amando
las caras de otros seres humanos.

Y ola tras ola, el océano huele a lilas
a fines de agosto.

Franz Wright (Viena, 1953-Waltham, Estados Unidos, 2015), para The New Yorker.
Versión de Andrés Hax

* Martha's Vineyard es una isla cercana a Boston. Históricamente fue uno de los centros de la industria ballenera y -de hecho- el arponero Tashtego, de Moby Dick, proviene de esa isla. En su crítica de la colección Walking To Martha's Vineyard (que ganó el Pulitzer de poesía en el 2004), en The New York Times, Stephen Burt dice: “Caminando a Martha´s Vinyard sería una imposibilidad (aunque hubiera sido posible en el pasado remoto geológico); un milagro cristiano (caminando sobre el agua); o una forma de morir (ahogándose). El titulo de Wright, y el poema, incluye estas tres connotaciones..."

** La montaña en Dakota del Sur en la que, en 1941, se esculpieron los bustos colosales de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.

Walking to Martha's Vineyard
And the ocean smells like lilacs in late August-- how /is that. //The light there muted (silver) as remembered light. //
Do you have any children? //No, lucky for them. //Bad things happen when you get hands, dolphin. //Can you tell us a little bit about your upbringing? //There is no down or up in space or in the womb. //If they'd stabbed me to death on the day I was born, it /would have been an act of mercy. //Like the light the last room, the windowless room at the/end, must look out on. Gold-tinged, blue //vapor trail breaking up now like the white line you see, /after driving all day, when your eyes close; //vapor trail breaking up now between huge clouds resembling /a kind of Mount Rushmore of your parents' faces. //And these untraveled windy back roads here--cotton /leaves blowing past me, in the long blue /horizontal light-- //if I am on an island, how is it they go on forever. //This sky like an infinite tenderness, I have caught /glimpses of that, often, so often, and never yet have /I described it, I can't, somehow, I never will. //How is it that I didn't spend my whole life being happy, loving /other human beings' faces.//And wave after wave, the ocean smells like lilacs in /late August.

Javier Villaurrutia / Dos poemas


Epigramas de Boston

IV

Como los rascacielos
no son tradicionales,
aquí los ponen por los suelos,
horizontales.


Volver

Volver a una patria lejana,
volver a una patria olvidada,
oscuramente deformada
por el destierro de esta tierra.
¡Salir del aire que me encierra!
Y anclar otra vez en la nada.
La noche es mi madre y mi hermana,
la nada es mi patria lejana,
la nada llena de silencio,
la nada llena de vacío,
la nada sin tiempo ni frío,
la nada en que no pasa nada.

Xavier Villaurrutia (Ciudad de México, 1903-1950) "Poemas no coleccionados", Obra poética, Hiperión, Madrid, 2006.

Xavier Villaurrutia, el nocturno sueño eterno, de Guillermo Vega Zaragoza: Noticia sobre Villaurrutia y el grupo de la revista Contemporáneos (1928 a 1931).

Foto: Lola Álvarez Bravo,1951, en correo del maestro

lunes, agosto 04, 2008

Postulación o reclamo de un poeta y crítico mexicano en favor de la fuerza intelectual de la poesía

¿Qué hace contemporáneo a un poema?
por Víctor Manuel Mendiola
1
La poesía en la centuria pasada se volvió un acción vacía con una voz sin cuerpo sobre marejadas de objetos, como ocurre en El Innombrable de Samuel Beckett. Una obra sin ojos ni boca ni rostro en el lugar de nadie. Contradictoriamente, la concentración y la disolvencia del yo. En contra de este seudo drama hay que abrir un nuevo espacio donde el poema signifique alguien que dice y alguien que escucha; alguien que mueve sus ideas y su cuerpo, a través de la palabras, hacia las ideas y el cuerpo de otro.

2
Cuando nos preguntamos qué hace contemporáneo a un poema de entrada suponemos que hay poemas escritos en la actualidad que no son contemporáneos, poemas que aunque han sido creados en el presente no pertenecen al presente o no tocan el tiempo de hoy en su núcleo o lo tocan mal. En realidad —pensamos— esos escritos ignoran la actualidad. Entonces ¿un poema es contemporáneo porque pone en acción representaciones temporales a la mano o formas dominantes o procedimientos del tiempo actual que no ha sido tocados?

3
Muchos de los poemas de las vanguardias históricas —y aquí estamos hablando de una contemporaneidad que en su momento era indiscutible— al mismo tiempo que estaban creando un universo verbal reflejaban la realidad de las ciudades a principios del siglo xx. Eran lenguaje pero también eran referencia. En Altazor de Vicente Huidobro y en “El fantasma del buque de carga” de Residencia en la tierra de Pablo Neruda vemos —en uno más, en otro menos— la novedad tecnológica social de ese momento. En Altazor los aviones y los paracaídas; en “El fantasma del buque de carga” los viajes trasatlánticos a máquina. Es decir: vemos cómo en esos poemas están actuando en la búsqueda de las palabras elementos característicos de su tiempo. Las cosas que nacieron en esos años viven en la escritura de esos poemas. Entrar en ellos es introducirse en la red de ecos e imágenes de un desplante verbal múltiple y, a la vez, incorporarse a los objetos de ese momento histórico con sus máquinas y sus baúles de viaje. Quizá podríamos decir que en lo más importante —la creación de lenguaje— está actuando lo menos importante —la representación del mundo. Pero hay otros textos que no atraen la realidad, que no tienen una pátina de cosa actual con sus vehículos de significación. Textos más “radicales” que son más bien la puesta en marcha de espacios imaginarios, sutiles atmósferas entre el adentro y el afuera, entre el aquí y el allá de tal manera que todo se vuelve ubicuo y tornadizo. Este es el caso del “Llamado del deseoso” de José Lezama Lima. En este poema, el sujeto, la madre, no es una persona. Ella sólo es una serie de líneas en fuga en un espacio que tan pronto se ilumina como se apaga. La madre es una germinación prolongándose.
¿Qué es lo que une a estos tres textos y qué es lo que hizo que sus lectores vieran en ellos lo contemporáneo? Estos textos son reconocibles y aceptados por sus lectores porque poseían y poseen todavía una visión temporal del lenguaje. Tienen una actitud definida ante el pasado, ante las palabras del pasado. Estos poemas piensan que algo ha terminado y que otro algo ha empezado y que ellos son una parte de ese comienzo, tanto estético como social. En los dos primeros, en Altazor y “El fantasma del buque de carga” el cambio está indicado por la apariencia realista de los objetos máquina que nos llevan al espacio de un lenguaje inédito. En el segundo, en el “Llamado del deseoso”, casi no hay realismo —el poema está anclado en el nombre de la madre pero ella es una presencia abstracta. La contemporaneidad en este texto proviene de plantear una espiral de fantasía y alusiones. Sabemos que los poemas Altazor, “El fantasma del buque de carga” y “Llamado del deseoso” no sólo son una renuncia; son también un ataque. Estos poemas son piezas de una confrontación: el cuestionamiento del orden clásico y simbolista; el cuestionamiento de los ritmos reconocibles y de la música armoniosa; el cuestionamiento violento de la unidad en la composición; y el cuestionamiento, en general, de toda forma de continuidad organizada por la inteligencia y de las correspondencias que atrapan a la dimensión imaginaria en el sentido. Estos cuestionamientos rechazan la realidad y ven en el lenguaje una instancia de abolición de géneros y autosuficiente que se funda así misma y que funda, de alguna manera, el mundo. La ideología de la modernidad. Por eso Huidobro, no sin cierta cursilería, escribió: “...la poesía es la transmutación de todas las cosas en piedras preciosas...”. La actualidad, la modernidad de estos textos, entonces, proviene de ese estado negativo que en un pequeño desplazamiento se convierte en la afirmación de un presente móvil y en un principio inflexible: el culto al cambio y a la dispersión de las cosas en una conciencia vaga y sinuosa que puede ser el sueño o la locura o simplemente una sensación de nada. Ser contemporáneo en la primera mitad del siglo xx implicaba adherirse a la negación de la idea de un todo coherente y sumarse a la afirmación de que todo se descompone y se invierte en nuevas formas desconocidas. Algunos de estos poemas quieren ir a la realidad, como en el poema de Neruda, pero no van a la realidad porque el principio que los anima significa, primero, el fraccionamiento lírico y, después, la destrucción retórica del mundo. La realidad se diluye en lo imaginario o se rompe porque es insuficiente. Es esencial mostrar este carácter negativo de la poesía moderna porque esta manera de situarse no es una barrera infranqueable. Soledades de Góngora o El paraíso perdido de Milton no se definían por una negación sino por una gran afirmación mitológica y narrativa. Por otro lado, la progresión sexual de Sade es una negación que construye un gran edificio tanto racional como lúdico.

4
Lo que observamos en las composiciones de algunos de los fundadores de la poesía moderna hispanoamericana revela una fuerte conciencia temporal exclusivista, donde antes / después forman términos irreconciliables, y una idea de separación y especialización cuyo centro es la idea de la autosuficiencia del lenguaje. Una parte no pequeña de la poesía escrita en la segunda mitad de la centuria pasada, dejando a un lado aquellos textos que continuaron la inercia del siglo xix en forma anacrónica, siguió este camino que es la senda de la modernidad: la negación del pasado simbolista y clásico y la afirmación de un presente elaborado con la idea de cambio y simultaneidad, construido de manera sectaria con el recurso de la espontaneidad y la fragmentación.
En el poeta peruano Emilio Adolfo Wesphalen se puede ver esta repetición, este desarrollo epigonal. En un plano humano y literario encuentro completamente comprensible que la figura de Westphalen sea un tema central de la literatura peruana. Se trata de un poeta muy importante y de una personaje considerado y querido. Sin embargo, la poesía dee Westphalen representa muchos de los problemas que deben someterse a crítica, a una crítica negativa. Por ejemplo, en Westphalen hallamos esa idea que se ha vuelto lugar común de que el sueño necesariamente significa libertad y que es por tanto una dimensión más honda y más rica que la realidad. En el poema “El sueño”, que se publicó en la revista Alforja de México hace un año, Westphalen lo expresa así:

La libertad del hombre, es decir, el sueño acuñado en la realidad, la poesía hablando por la boca de todos y realizándose, concreta y palpable, en los actos de todos.

De esta visión deriva otra idea discutible. El pensamiento de que la misión de la poesía o del lenguaje es crear un mundo que no existe y que no vemos, como si lo que vemos o lo que vivimos no fuera ya una dimensión en muchas situaciones imposible. En “Artificio para sobrevivir”, Westphalen, escribió:

¿a qué sirve el lenguaje si no insinúa (invoca) lo imposible?

Atrás de estos poemas se encuentra la sombra de las vanguardias y, de manera especial, la del surrealismo con su fe absoluta en el desorden de los sentidos y la certeza de que la realidad nos limita, como pensó André Breton. También quiero añadir que no es que yo no crea en el poder del sueño. Lo que digo es que no podemos mantener esa idea envejecida de que el sueño y la realidad, el lenguaje y el mundo, el sentimiento y la razón son términos opuestos. En realidad ahora sabemos que la realidad funciona como lenguaje con sus complejos códigos y que el corazón también piensa, como dijo Vicenzo Cardarelli, y que —desde el pensamiento— pueden ocurrir las historias más apasionadas. En Westphalen hay una ideología estética muy siglo XX, una manera de ver el mundo y el significado del hombre basada en una dialéctica pobre.
Este camino es una trayectoria contra la realidad y contra el sentido. Al final del siglo xx, desemboca en una saturación contradictoriamente vacía —la poesía del lenguaje que imita superficialmente al barroco— o en la dispersión de unos cuantos vocablos en la página —la poesía del silencio inspirada a final de cuentas en Mallarmé, que intenta decir todo y que no dice nada o casi nada— o en el apoderamiento de los vocablos y la sintaxis de la vida cotidiana —la poesía coloquial y confesional que cree que puede capturar la realidad imitando el lenguaje de todos los días.

5
¿Podemos escribir un texto más en esta dirección? ¿Un poema puede ser contemporáneo reproduciendo estos mecanismos? ¿Es posible leer un poema más donde un paréntesis se abre en otro paréntesis y otro en otro más y así hasta lo tonto y el bostezo? ¿Tiene validez un poema que sólo se sostiene en los roces que producen las aliteraciones y la insinuación de situaciones que tan pronto surgen como desaparecen en una atmósfera vaga? O en la orilla opuesta, ¿Podemos creer que el problema de la poesía actual se reduce a a elegir entre una poesía de salón y una poesía de la calle como pensó Nicanor Parra? Yo creo que no. En primer lugar porque el número de lectores dispuestos a validar esta forma de escritura se ha reducido muchísimo y cada día disminuye más. Hasta los poetas han renunciado a tratar de leer estos textos “imaginativos”, “herméticos” o de la experiencia. En segundo lugar, la mayor parte de los editores, sobre todo los grandes, no tienen interés en publicar poesía y en particular esta clase de poesía que en nombre de la imaginación y del lenguaje anula los mejores poderes precisamente de la imaginación y del lenguaje. En tercer lugar, y esto es lo más importante, de esta forma de poema se ha retirado esa chispa que animaba a “lo humano en busca de lo humano” —según las palabras de Gombrovicz—, de esta forma de poesía ha desaparecido el verdadero rigor crítico que al potenciar el lenguaje nos deja ver la creación constante del mundo real. Por eso me atrevo a sostener que la mayor parte de los poemas que se escriben hoy no son contemporáneos. Tal vez son “modernos” —perdidos en la autonomía relativa del lenguaje— o “postmodernos” —extraviados en la formulación vulgar y populista de los principios de la ruptura— porque en los mejores casos invocan a las vanguardias históricas aunque no lo digan y en los peores son epígonos de los epígonos de los epígonos. La modernidad ya no tiene nada que negar. Aunque dice oponerse, ya no se opone a nada porque ya no hay nada que combatir y a quien escandalizar. Hay un simulacro de combate, un simulacro más, pero en el fondo la modernidad es hoy pura afirmación y, peor todavía, es pura aceptación. Quizá por esta razón no sólo estos poemas sino la crítica de ellos nos decepciona y nos frustra. La mayor parte de los análisis, por lo menos en México, no son una negación creativa; son apologías de lo que ya sabemos que es bueno o incluso hasta de lo que ya sabemos que es malo.

6
¿Qué haría contemporáneo a un poema? Creo que una actitud de suspicacia y diferencia frente a la poesía del siglo xx, es decir, atrevernos a negar los valores que permitieron el surgimiento de la poesía moderna. Si los poetas de principios del siglo pasado tuvieron la audacia de negar la poesía del siglo xix, ¿por qué nosotros no vamos hacer lo mismo con nuestro pasado? ¿Qué implicaría esta negación? Decir antes que nada no. Decir no a la idea de que los valores de la modernidad o de la vanguardia son irrechazables; debatir la absolutización de la ruptura y de la fragmentación; poner en entredicho que lo vago y lo impersonal es mejor que un poema con un sujeto; desconfiar de la espontaneidad que ha destruido el oficio de la poesía y, sobre todo, rechazar la eliminación del sentido como si este ingrediente fuera un elemento secundario, prescindible, y no una parte integrante del poema. Cuando imagino esta acción no la pienso como un neo conservadurismo que planteara regresar de manera ingenua a los valores anteriores a la modernidad. Pienso sólo que es imprescindible actualizar la capacidad crítica y leer o escribir lo que la modernidad nos prohibió leer o escribir. Pienso además que no podemos dejar de conservar lo que la modernidad dejó en nuestras manos tanto en términos de habilidad como en términos de sutileza de pensamiento. ¿Por qué habríamos de renunciar al concepto de velocidad del cubo futurismo? ¿Por que tendríamos que dejar de lado la irrupción de lo imprevisible del dadaísmo y del surrealismo o las exageraciones y los trazos gruesos del expresionismo con sus caricaturas? Pero en sentido contrario podemos preguntarnos también ¿Por qué tenemos que prescindir dogmáticamente de la representación espiritista del simbolismo? ¿Por qué no podemos narrar como narró Gottfreid von Strassburg en Tristán e Isolda? ¿Por qué no podemos introducir subversivamente un principio de unidad en una estructura simultaneísta o caótica? Claro que podemos. No lo hacemos o no lo hemos hecho con la libertad suficiente porque la prohibición vanguardista, moderna y ahora post moderna nos ha censurado. Yo digo que esa prohibición se acabo. Que en este momento escribir un poema implica:

1. recuperar la capacidad crítica donde lo más importante es decir no a los valores de la modernidad como valores absolutos;
2. sincronizar estéticas contradictorias, tanto de manera conceptual como formal; digo sincronizar y no hacer un pastiche que es lo que ha hecho el postmodernismo
3. crear significaciones no sólo para llegar a un lector sino sobre todo para encontrar lo que el poema quiere decir.
4. crear una nueva concresión que refleje la realidad aunque sea parcialmente —nunca puede ser de otra manera;
5. recuperar la fuerza intelectual de la poesía en contra de la invención exclusivamente funcional que utiliza procedimientos y no ideas; y
6. recuperar el oficio, el rigor de la poesía con todo su complejidad y dificilísima carga que no puede ser reducidas a la espontaneidad o la necesidad de escribir

No digo que no se pueda componer un poema contemporáneo sin pensar en estas ideas pero quien escriba tal poema inevitablemente caerá en su órbita; quien haga un poema vivo y actual estará produciendo una síntesis simple o compleja, clara u oscura pero con sentido. Y nosotros sabremos que estamos frente a un poema contemporáneo porque sentiremos su capacidad de comunicación, su deseo de hablarnos, percibiremos sin ninguna duda su fuerza. Y observaremos casi de inmediato que su energía literaria estriba en su decisión literaria de ir más allá de la literatura. El poeta australiano Les Murray lo dijo de un modo claro:

Nada es dicho hasta que es soñado en palabras
y nada es verdad si sólo es comprendido en palabras.



Víctor Manuel Mendiola (Ciudad de México, 1954)
Seminario: ¿Qué hace contemporáneo a un poema?
Centro Cultural de España
Buenos Aires, agosto de 2007

CCEBA, Archivo

Bertolt Brecht / De "Poemas y canciones"




















De Catón de guerra alemán:


EN EL MURO HABIAN ESCRITO CON TIZA

queremos la guerra.
Quien lo escribió
ya ha caído.

LOS TÉCNICOS ESTÁN

inclinados sobre las mesas de dibujo:
una cifra equivocada, y las ciudades del enemigo
se salvarán de la destrucción.

DE LAS BIBLIOTECAS

salen los asesinos.
Estrechando contra sí a los niños,
las madres vigilan el cielo con terror
a que aparezcan en él los descubrimientos de los sabios.

EL FÜHRER OS DIRÁ: LA GUERRA

dura cuatro semanas. Cuando llegue el otoño
estaréis de vuelta. Pero
vendrá el otoño y pasará,
vendrá de nuevo y pasará muchas veces, y vosotros
no estaréis de vuelta.
El pintor de brocha gorda * os dirá: las máquinas
lo harán todo por vosotros. Sólo unos pocos
tendrán que morir. Pero
moriréis a cientos de miles, nunca
se habrá visto morir a tantos hombres.
Cuando me digan que estáis en el Cabo Norte,
y en Italia y en el Transvaal, sabré
dónde encontrar un día vuestras tumbas.

                                                                           (1937-38)

* Probable alusión a Adolfo Hitler, su pasado de aspirante a pintor. (N. del Ad.)


El cambio de rueda

Estoy sentado al borde la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?
                                                         (1953)


Satisfacciones

La primera mirada por la ventana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico
el perro
la dialéctica
ducharse, nadar
música antigua,
zapatos cómodos
comprender
música nueva
escribir, plantar
viajar
cantar
ser amable.
                                                                      (1956)

Bertolt Brecht (Augsburgo, Alemania, 1898-Berlín, 1956), 
"Poesía escritas durante el exilio (1933-1947)" y "Último período (1947-1956)", Poemas y canciones, Alianza Editorial. Versión de Jesús López Pacheco sobre traducción directa del alemán de Vicente Romano. Madrid, 1975
---
Foto: Bertolt Brecht, Berlín, 1927 Zander y Labisch/Getty Images

William Wordsworth / Indicios de inmortalidad...



















Oda: Indicios de inmortalidad en la memoria de la primera infancia

(versos 168 a 203)

     The child is father of the man;
     And I could wish my days to be
     Bound each to each by natural piety.
                      (Wordsworth, "My Heart Leaps Up")


(…)

¡Entonces canten pájaros, canten, canten un canto
alegre y salten corderos como al son de un tambor!
¡Nosotros en pensamiento vamos con el rebaño;

tocando la flauta y jugando vamos
con quienes sienten en su corazón
alegría en este día de mayo!
Que aunque el resplandor que una vez brilló
para siempre haya desaparecido;
aunque nada restituya la hora
de resplandor en la hierba*, 
de gloria en las flores,
no me lamentaré, más bien
hallaré fuerza en lo que resta:
en la primordial simpatía,
la que habiendo existido deberá existir siempre;
los reconfortantes pensamientos que apaciguan
el sufrimiento humano;
en la fe cuya mirada atraviesa la muerte;
en los años que traen reflexión a la mente.
¡Y ustedes, fuentes, prados, colinas y arboledas,
no dejaron que los amores se separaran!
En lo hondo del corazón yo aún siento su fuerza:
solo tengo el éxtasis de vivir bajo este 
habitual influjo.
Amo aún los arroyos en sus cauces inquietos,
más que cuando viajaba ligero como ellos;
la luz inocente del día recién nacido
es dulce también;
las nubes que se reúnen junto al sol poniente
y reflejan el sobrio colorido de un ojo
que vigila constante nuestra mortalidad.
Otra carrera acabó, tenemos nuevas palmas.
Gracias al corazón humano que nos da vida,
gracias a su ternura, su alegría y sus miedos,
la flor más vulgar al abrirse puede ofecerme
pensamientos a menudo demasiado profundos para el llanto.

William Wordsworth (Cockermouth, Inglaterra, 1770-Rydal Mount, Inglaterra, 1850).
Versión de J. Aulicino.

* Splendor in the grass, Elia Kazán, 1961.


Ode: Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood
Then sing, ye Birds, sing, sing a joyous song! / And let the young Lambs bound / As to the tabor's sound!/ We in thought will join your throng,/Ye that pipe and ye that play,/ Ye that through your hearts to-day/ Feel the gladness of the May!/ What though the radiance which was once so bright/ Be now for ever taken from my sight,/ Though nothing can bring back the hour/Of splendour in the grass, of glory in the flower;/ We will grieve not, rather find/ Strength in what remains behind;/ In the primal sympathy/ Which having been must ever be;/ In the soothing thoughts that spring/ Out of human suffering;/ In the faith that looks through death,/ In years that bring the philosophic mind./ And O, ye Fountains, Meadows, Hills, and Groves,/ Forebode not any severing of our loves!/ Yet in my heart of hearts I feel your might;/only have relinquished one delight/ To live beneath your more habitual sway./love the Brooks which down their channels fret,/ Even more than when I tripped lightly as they;/ The innocent brightness of a new-born Day/ Is lovely yet;/ The Clouds that gather round the setting sun/ Do take a sober colouring from an eye/ That hath kept watch o'er man's mortality;/ Another race hath been, and other palms are won./ Thanks to the human heart by which we live,/ Thanks to its tenderness, its joys, and fears,/ To me the meanest flower that blows can give/ Thoughts that do often lie too deep for tears.


 Texto original: William Wordsworth, Poems in Two Volumes (1807). See The Manuscript of William Wordsworth's Poems, in Two Volumes (1807): A Facsimile (London: British Library, 1984).
Biblioteca de la Universidad de Toronto
---
Ilustración: Wordsworth, a los 72 años, por Benjamin Robert Haydon (detalle). National Portrait Gallery, Londres

domingo, agosto 03, 2008

De la luz tenebrosa flor sonora


La palabra

Mas sí, que hay sí, al aire soplo vivo
entraña radical donde la idea
alma del Todo en que éste se recrea
da de íntimo sosiego al cabo estribo.

De la insondable eternidad archivo,
hágase fiel, que haciendo que así sea
cual dicho está, nos hace que se vea
el hecho sustancial con su motivo.

De la luz tenebrosa flor sonora,
del mar del infinito faro y abra,
sin principio y sin fin por siempre aurora

que llama el Universo y que lo labra,
Copérnico, es el habla creadora,
prenda de paz final es la Palabra.

Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864-Salamanca, 1936), Antología poética, Editorial Espasa-Calpe, Buenos Aires- México, 1946.

W. H. Auden / Dos poemas


Gare du Midi

Un expreso indescriptible arribado del Sur,
muchedumbre alrededor de las boleterías, una cara
para cuya bienvenida el alcalde no dispuso
cuernos ni cordones; algo respecto de esa boca
distrae la mirada vagabunda con alarma y piedad.
Cae la nieve. Aferrando una pequeña valija,
se encamina con vigor a infectar la ciudad
cuyo terrible futuro quizá acaba de llegar.


Musée des Beaux Arts

Acerca del sufrimiento nunca se equivocaron
los antiguos maestros: comprendieron bien
su humana posición; cómo tiene lugar
mientras alguien está comiendo, abriendo una ventana o caminando aburrido.
Cómo, cuando los viejos reverentemente, apasionadamente esperaban
el milagroso nacimiento, allí debió haber siempre
chicos que no querían especialmente que sucediera, patinando
en un charco a orillas del bosque:
nunca olvidaron los maestros
que incluso el horrible martirio debió seguir su curso
de todos modos en un ángulo, un punto desordenado
donde los perros proseguían con su perra vida y el potro de tormentos
rascaba su trasero inocente contra un árbol.

En el Icaro* de Brueghel, por ejemplo: cómo todas las cosas se apartan
sin prisa del desastre; el labrador tal vez
pudo oír el chapoteo, el grito penetrante,
pero para él no fue un fracaso importante; el sol brillaba
como debía en las blancas piernas que desaparecían en el agua
verde; y el barco rumboso y liviano que debió sin duda ver
algo sorprendente, un chico cayendo desde el cielo,
tenía que alcanzar un destino y navegaba tranquilo hacia él.

W. H. Auden (York, 1907-Viena, 1973)
Versiones de J. Aulicino

* "Paisaje con caída de Icaro", atribuido a Pieter Brueghel, el Viejo (1525-1569). Musée des Beaux Arts, Bruselas. Una foto de la obra puede verse en Wikipedia

Gare du Midi
A nondescript express in from the South,/Crowds round the ticket barrier, a face/To welcome which the mayor has not contrived/Bugles or braid: Something about the mouth/Distracts the stray look with alarm and pity./Snow is falling. Clutching a little case,/He walks out briskly to infect a city/Whose terrible future may have just arrived.

Musée des Beaux Arts
About suffering they were never wrong,/ The Old Masters; how well, they understood /Its human position; how it takes place /While someone else is eating or opening a window or just walking dully along; /How, when the aged are reverently, passionately waiting /For the miraculous birth, there always must be/ Children who did not specially want it to happen, skating /On a pond at the edge of the wood: /They never forgot /That even the dreadful martyrdom must run its course /Anyhow in a corner, some untidy spot /Where the dogs go on with their doggy life and the torturer's horse /Scratches its innocent behind on a tree. /In Breughel's Icarus, for instance: how everything turns away /Quite leisurely from the disaster; the ploughman may /Have heard the splash, the forsaken cry,/But for him it was not an important failure; the sun shone /As it had to on the white legs disappearing into the green /Water; and the expensive delicate ship that must have seen /Something amazing, a boy falling out of the sky, /had somewhere to get to and sailed calmly on.
---

Alberto Girri / De "1989-1990"


De la metáfora sustentarnos

El mundo,
carro cuyas lanzas toman
una dirección, ruedas
imprimiendo
huellas en el sentido inverso,

como quiera se visualice,
tangible y no,
metáfora
de que duplicidad y equívoco
cercan, rotamos sin rotar,

y aplicados a que cada
metáfora propende a otra,
inopinados tropos concitando
a que la idea germen se propague,
adquiera diafanidad, inmediatez,

cual si además
de la imagen del carro, carruaje,
inténtaramos esta:
el mundo, gran vestíbulo
que da a vacíos, en desniveles
falibles al recorrerlo,
nunca la salida,

o ensayáramos con una
todavía más realista,
el mundo, común
cuyas casas son todas tiendas, una piel
de cordero colgando en su entrada,
y agazapados en la nuestra,
ambigüedad y fraude,
pues lo que guardamos para ofrecer, vender,
es carne de perro.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Tributo a W.S.", 1989-1990, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1990.

sábado, agosto 02, 2008

Saltos de rana


Queroqué la rana, de Kusano Shinpei. Enciclopedia

Somorgujo: Ave palmípeda, con pico recto y agudo, alas cortas, patas vestidas, plumas del lomo, cabeza y cuello negras, pecho y abdomen blancos, costados castaños, y un pincel de plumas detrás de cada ojo. Vuela poco y puede mantener por mucho tiempo sumergida la cabeza bajo el agua.
locs. advs. Por debajo del agua.
locs. advs. coloqs. Ocultamente, con cautela. (RAE)
Somorgujar: Sumergirse, bucear.
Garcilaso, Égl. 2.49-50 "somorgujó de nuevo su cabeza / y al fondo se dejó calar del río".

La izquierda y el baile de los somorgujos, por el profesor La Haine


Galvani: Luigi Galvani (Bolonia, 1737-1798), en 1780 descubrió accidentalmente que bajo el influjo de una corriente eléctrica las patas de una rana se contraían. Prosiguió sus experimentos con ranas y luego con sus famosas "danzas con cadáveres" que en principio atrajeron morbosamente la atención de Mary Shelley en el siglo posterior; de allí, Frankestein*. (Básicamente, la deducción de Galvani, respecto de que los nervios conducen electricidad, era correcta).

* Hasta la época en que Mary Shelley escribió su famosa novela romántica, esas experiencias continuaban. En 1818, en la universidad de Glasgow, el médico Andrew Ure maravilló a un auditorio popular aplicando corriente al nervio frénico izquierdo y al diafragma del cadáver de un ajusticiado en la horca, con lo que logró la reanimación del cuerpo. Todo terminó en un frenético festival de horror cuando se aplicó corriente al nervio supraorbital y al talón. A medida que subía el voltaje, "se exhibieron las muecas más horribles... Rabia, horror, desesperación, angustia y sonrisas espantosas unieron su horrible expresión en el rostro del asesino", narró el propio Ure. La audiencia huyó espantada.


Barcarola:1. f. Canción popular de Italia, y especialmente de los gondoleros de Venecia.
2. f. Canto de marineros, en compás de seis por ocho, que imita por su ritmo el movimiento de los remos. (RAE).
También, título de uno de los más famosos, y quizá de los mejores, poemas de Pablo Neruda, de sombrías resonancias románticas.

El cielo italiano: Asociaciones:

Nel blu, di pinto di blu, de Domenico Modugno.

Italia vista desde el cielo

El cielo de Italia y el infierno de Zidane, final de la XVIII Copa del Mundo

Cielo, verano, Meridión:

Forse non sará un canzone
a cambiare le regole del gioco
(Tal vez no será una canción / la que cambie las reglas del juego)
Gianna Nannini , Un' estate italiana.


Ranas y grillos



Queroqué la rana*
Autobiografía

Nací en los suburbios de Boloña,
en un estanque de lotos, cabeza
abajo y pataleando al cielo;
el cielo del somorgujo
era para mí una fuente de asombro.
Mi nombre es Queroqué,
título que yo misma me conferí, naturalmente.
Un día fui atrapada en una red
y llevada sin demora a una universidad,
exactamente al laboratorio Galvani.
Algunos estudiantes (como suele suceder)
susurrando una barcarola, lo pasaron por alto...
Aquella tarde, en el año 1780,
me abrieron con un escalpelo el abdomen
y el mundo concibió la idea de la corriente eléctrica.
Estaba muerta.
Estaba fuera de este mundo,
el cielo italiano era muy, muy hermoso.


Conversación de una noche de otoño**

—Hace frío, ¿eh?
—Sí, qué frío hace.
—Oye: los grillos cantan.
—¡Ah, sí, cantan los grillos!
—Pronto serán ya tierra, ¿no?
—Mala cosa, volverse tierra.
—Has adelgazado.
—Tú también has adelgazado mucho.
—¿Dónde se siente tanta pena?
—¿No será en el estómago?
—Si nos quitaran el estómago, moriríamos.
—No queremos morir, ¿no?
—Hace frío, ¿eh?
—¡Ah, sí, cantan los grillos!

Kusano Shimpei (Fukushima,1903-Iwaky, 1988)

*Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974
**Aurelio Asiain, en el blog Margen del Yodo

Saltos de rana: Glosario del poema "Queroqué, la rana".

Ilustración: Portada de la edición de Asken myself answering myself, de Kusano Shinpei, New Directions, Nueva York, 1984

viernes, agosto 01, 2008

Carlos Pezoa Véliz / Tarde en el hospital




Sobre el campo el agua mustia
cae fina, grácil, leve;
con el agua cae angustia:
llueve.

Y pues solo en amplia pieza,
yazgo en cama, yazgo enfermo,
para espantar la tristeza,
duermo.

Pero el agua ha lloriqueado
junto a mí, cansada, leve;
despierto sobresaltado:
llueve.

Entonces, muerto de angustia
ante el panorama inmenso,
mientras cae el agua mustia,
pienso.

Carlos Pezoa Véliz (Santiago de Chile, 1879-1908), Alma chilena, Biblioteca Chilena Moderna, 1912

Foto: Carlos Pezoa Véliz, a los 23 años, en Valparaíso. Biblioteca Nacional de Chile

I was still standing



















Año Uno

Aún estaba parado
en una esquina norteña.

Nubes iluminadas por la luna del color de desesperación de lobos.

¿Prueba
de Tu Existencia? No hay nada
salvo eso.

Franz Wright (Viena, 1953-Waltham, Estados Unidos, 2015)
Versión de Andrés Hax.

Year One
I was still standing /on a northern corner. //Moonlit winter clouds the color of the desperation of wolves. //Proof /of Your existence? There is nothing/but.

La miopía de la selección natural

Medusa

Si alzáramos los ojos, seríamos derrotados
Por su ingente rostro, por el avance de su frente.
Coronada de furias.

No obstante, su presencia
Es a veces como ciertos ríos
Cuando amanece en las riberas de la creación,
Cuando algunos pájaros migratorios
Nos visitan inesperadamente.

Si entonces pudiéramos mirar
Como si no asomáramos a una ventana del arca,
Veríamos la nobleza de su perfil
Puro y encendido como los metales del cielo.

Pero nuestros viejos ojos
Tienen ya la miopía de la selección natural
Y no distinguen el súbito deslumbramiento de la diosa.

Podemos, en ocasiones, ver su púrpura en el fuego,
Pero, ¡ay! Nuestras manos retroceden ante la salamandra sagrada,
Y volvemos los pasos a estas ruinas ilustres,
A estos panteones de sombras
Donde hemos de dormir, apenas silenciosos,
Después de la brevedad y el olvido.

¿Estaremos condenados a no oír nunca su voz:
Su voz, igual a sus cabellos y a la piedra lunar de su frente,
Semejante a una pirámide que crece con las generaciones,
Como una inscripción de muralla,
Que quien la descifra cambia de fisonomía?

Tanteamos en la oscuridad, en nuestras oscuridades
Que son coronas de adormideras,
Mientras en el corazón de la metrópoli
Brilla débilmente el carbón encendido por hechicería;
Caminamos en el centro mismo de la vieja metrópoli,
Gimiendo por los amados ríos de Babilonia,
Por el desierto de Juan, poblado de langostas.

Y regresamos, con perdidos pasos,
Como no se vuelve nunca de la presencia de Dios,
Preocupados por nuestros vestidos de costuras desparejas.

Volvemos hacia este lugar,
Que es como volver a un país sin habitantes:
No levantamos la cabeza por temor a las constelaciones
Donde el rostro yace coronado de furias.

Y ni siquiera tenemos el arranque, la bendita locura
De volver la cabeza y quedarnos mirando este castigo
Todo hecho de sal y de ortigas y de silencioso abandono.

1956

Vicente Barbieri, (Alberti, 1903-Buenos Aires, 1956), "Poemas no publicados en libro", Obra poética, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1991