miércoles, septiembre 28, 2022

César Vallejo / De "Trilce", 3




XIII

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!


XXXIV

Se acabó el extraño, con quien, tarde
la noche, regresabas, parla y parla.
Ya no habrá más quien aguarde,
dispuesto mi lugar, bueno lo malo.

Se acabó la calurosa tarde;
tu gran bahía y tu clamor; la charla
con tu madre acabada
que nos brindaba un té lleno de tarde.

Se acabó todo al fin: las vacaciones,
tu obediencia de pechos, tu manera
de pedirme que no me vaya fuera.

Y se acabó el diminutivo, para
mi mayoría en el dolor sin fin
y nuestro haber nacido así sin causa.

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892-París, 1938), Trilce [1922], edición facsimilar, Barnacle, Buenos Aires, 2022

El último verso del poema XII de Trilce resulta -como se anotó muchas veces- de la unión de las palabras "estruendo mudo" escrita al revés (N. del Ad,)

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