sábado, junio 26, 2021

Arseni Tarkovsky / De los poemas de "El espejo"


















Tercer poema

No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,
no huyo ni del veneno, ni de las calumnias.
La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,
todo es inmortal, no hay que temer a la muerte
ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

Existe solamente la realidad y la luz.
No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.
Estamos todos reunidos en la orilla del mar,
y soy de aquellos que recogen las redes,
cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.
Convocaré a cualquiera de los siglos,
entraré en él, y construiré allí mi morada.
Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,
pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,
quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.
Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,
medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,
como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...
El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,
nos auguró el futuro con sus bigotes,
y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

Até mi destino con las correas a la silla de montar,
aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;
me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo..
Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,
si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.

Arseni Tarkovsky (Elisavetgrado, hoy Kirovogrado, Ucrania, 1907-Moscú, 1989), "Los poemas de El espejo", Diario de Poesía, nº 19, invierno de 1991
Traducción de Irina Bogdaschevski

Nota del Ad.: En la película El espejo (1975), Andrei Tarkovsky incluyó poemas escritos y dichos por su padre, Arseni Tarkovsky


Foto: Arseni Tarkovsky, 1970 Vladimir Bogdanov/FotoSoyuz/Getty Images

4 comentarios:

bea dijo...

Gracias por esta joya.

bea

Marcelo del Valle Romero dijo...

Justamente, estoy en el sur, leyendo este poema, y añoro no mi pasado de vigilia, sino mi pasado de sueños en los Urales. Maravillosa esa progenie Tarkovski!

francois holson dijo...

Gracias por este poema tan bella de una de las películas que vuelvo a ver cada tanto.
Silvia

Anónimo dijo...

Me tira como a un hilo
Gracias por esta perla cultivada.Graciela Corrao