lunes, octubre 03, 2016

Luis Arturo Guichard / El orden de las cosas

                       
                     








                       Para celebrar la publicación de
                     Metamorfosis de lo mismo de Gonzalo Rojas

Todo estaba repartido desde el principio.
A la jirafa, un corazón de pozo profundo.
A Ulises el divino, los nudos de su balsa.
A cada siglo, su propio cuchillo afilado.
A casa máscara, un solo personaje.
Al gua, no pasar del cuello.
Al vértigo, la inmovilidad si la desea.
Al llanto de Demócrito, la risa de Heráclito
(o quizá sí al revés, nunca se sabe).
A los amigos, más de lo posible.
A la hija única, todas las fotografías de su madre.
A los padres de todos, que nada cambie demasiado.
Al día, la amenaza del infinito.
A las vacas de peluche, el mito de Europa.
A la tierra plana, otras cosas bellas que no existen.
A la ciudad, un círculo, una línea y buena suerte.
A los libros, que valgan al menos lo mismo
que un minuto de realidad.
Al camello, el reino de los cielos directamente.
Al lugar en que se nace, una maleta con brújula.
Al lugar en que se muere, otra (y juro que existen).
A la mierda, tantos años de hambre.
A Narciso, un estanque limpio.
A los caminos laterales, que se vuelven centrales
(y a los centrales, que se vayan de fiesta).
A la luz, ser monopolio de un solo sentido.
A los amantes, hacer largo su viaje.
A los poetas jóvenes, tres manuales de métrica.
A los poetas mayores, ver lo que veía Rilke.
A la alegría, una manzana, un Buda y un relámpago.
Al azar, todo lo demás.

Luis Arturo Guichard (Tuxtla Gutiérrez, México, 1973), Una fe provisional (Poesía 1992-2012), Ediciones Liliputienses, Cáceres, 2013


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