martes, septiembre 27, 2016

Valeria Tentoni / Adentro de la heladera siempre es de día










Adentro de la heladera siempre es de día.
Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que apague la luz. Esperan su turno.
Algunas se vencen, pero se quedan igual.
Me gustaría ser la botella de Coca-Cola
que cargo con agua de la canilla. Algo que acepta su destino
sin escándalos.

Vivo arriba de un supermercado chino.
El otro día colgué un pantalón de la ventana
y el viento se lo llevó. Tuve que bajar, tuve que pedirles permiso.
Me dejaron entrar al depósito: fue como llegar
a la vasija de pepitas de oro al final del arco iris.
Durante mucho tiempo pensé que el ruido ese venía de la panadería
que está a mitad de cuadra. Resulta que no,
que viene de lo de los chinos.
Hay un enorme motor que usan para ventilar su mercadería.

Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que haga silencio.

Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca.
Algún día esa estrella dejará de existir
antes que sus rayos
y caeremos a una fe ridícula.

Si no hubiese cosas más tristes que esa,
esa sería una cosa triste.

Valeria Tentoni (Bahía Blanca, Argentina, 1985), Antitierra (2014), XXIV Festival de Poesía de Rosario

Foto: Valeria Tentoni, 2016, Juan Manuel Foglia/Clarín




3 comentarios:

  1. No es así como funciona una heladera, cuando cerrás la puerta la luz se apaga y los objetos que están ahí adentro tienen su noche, solo para ellos.

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    1. en la literatura las cosas tienden a funcionar distinto que en la realidad :P

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