martes, abril 01, 2014

W. B. Yeats / La Segunda Venida
















Girando y girando en la espiral creciente
el halcón no puede oír al halconero
las cosas se quiebran; el centro no puede sostenerse;
sobre el mundo se suelta la anarquía absoluta.
Se suelta la sombría marea de sangre, y en todos lados
la ceremonia de la inocencia es ahogada;
los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores
están llenos de intensidad apasionada.

Ciertamente alguna revelación está por llegar;
Ciertamente la Segunda Venida está por llegar.
¡La Segunda Venida! Apenas salen aquellas palabras
cuando una abismal imagen del Spiritus Mundi
perturba mi visión: un  desierto de arena;
una figura con el cuerpo de león y la cabeza de un hombre,
una mirada vacía y despiadada como el sol,
está moviendo sus muslos lentos, mientras todo se envuelve
en las sombras de los indignados pájaros del desierto.

La oscuridad cae otra vez pero ahora sé
que veinte siglos de sueño pétreo
fueron  vueltos pesadilla por una cuna oscilante,
¿Y qué severa bestia, su hora ha llegado al fin,
marcha encorvada hacia Belén para nacer?

William Butler Yeats (Dublín, 1865-Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), Michael Robartes and
the Dancer, 1921
Versión de Marina Kohon

Foto: Yeats en 1923. Wikipedia


The Second Coming

Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world.
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.

Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spiritus Mundi
Troubles my sight: a waste of desert sand;
A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Wind shadows of the indignant desert birds.

The darkness drops again but now I know
That twenty centuries of stony sleep
Were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?

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