sábado, marzo 15, 2014

Heberto Padilla / Dos poemas













Andaba yo por Grecia

Andaba yo por Grecia
y en todo creía sentir la huella de Cavafy.
Cubierta por la lluvia,
coloreada por una tierra parda,
¡qué extraña y solitaria Alejandría en la memoria!

Al templo abandonado,
a la ciudad perdida, a los mitos,
al muro, ¿cómo pudo Cavafy
arrancarles el signo de la vida?

En el tren de regreso,
cuando volvía de otras ruinas,
estaba el campo mudo
y el bosque amarillento
siempre al final de los caminos;
pero no me detuve ante aquel árbol sombrío
que vi al pasar,

que entró por mi ventana,
que aún pone en mis papeles
una hilacha sedienta,
que aún vela sobre mi amor
como un desastre.



El relevo

cada vez que entra y sale
una generación dando portazos
el viejo poeta se aprieta el cinturón
y afina el cornetín
como un gallito:

no se convencen -dice- de que en poesía
la juventud solo se alcanza con los años


Heberto Padilla (Pinar del Río, 1932-Alabama, 2000), Antología de la poesía hispanoamericana (1915-1980), selección de Jorge Rodríguez Padrón, Selecciones Austral Espasa Calpe, Madrid, 1984

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