domingo, abril 01, 2012

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 15




Sarah Brown

Maurice, no llores, no estoy aquí debajo de este pino,
el aire templado de primavera susurra en el pasto fresco,
las estrellas brillan, el cortacaminos llama,
¡pero tú sufres, mientras mi alma está extasiada
en el glorioso Nirvana de la luz eterna!
Ve con el buen hombre que es mi esposo,
quien se atormenta pensando en lo que él llama nuestro amor culpable:
dile que mi amor por ti, no menos que mi amor por él,
determinó mi destino — que a través de la carne
gané el espíritu, y a través del espíritu, la paz.
No hay matrimonio en el cielo,
pero hay amor.


Theodore el poeta

De niño, Theodore, te sentabas largas horas
en la orilla del turbio Spoon
con la mirada fija en la entrada de la cueva del cangrejo,
esperando que apareciera, asomando,
primero sus antenas que se agitan, como briznas de heno,
y enseguida su cuerpo, del color de la esteatita,
engarzado con ojos de azabache.
Y en trance de reflexión te preguntabas
qué sabía él, qué deseaba, y aun por qué vivía.
Pero más tarde tu mirada se concentró en hombres y mujeres
ocultos en cuevas del destino en medio de grandes ciudades,
esperando que sus almas emergieran,
de manera tal que vieses
cómo vivían, y para qué,
y por qué seguían arrastrándose tan celosamente
por el camino arenoso donde el agua falta
cuando el verano declina.

Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini

Sarah Brown

Maurice, weep not, I am not here under this pine tree.
The balmy air of spring whispers through the sweet grass,
The stars sparkle, the whippoorwill calls,
But thou grievest, while my soul lies rapturous
In the blest Nirvana of eternal light!
Go to the good heart that is my husband,
Who broods upon what he calls our guilty love:
Tell him that my love for you, no less than my love for him
Wrought out my destiny — that through the flesh
I won spirit, and through spirit, peace.
There is no marriage in heaven,
But there is love.

Theodore the Poet

As a boy, Theodore, you sat for long hours
On the shore of the turbid Spoon
With deep-set eye staring at the door of the crawfish’s burrow,
Waiting for him to appear, pushing ahead,
First his waving antennae, like straws of hay,
And soon his body, colored like soap-stone,
Gemmed with eyes of jet.
And you wondered in a trance of thought
What he knew, what he desired, and why he lived at all.
But later your vision watched for men and women
Hiding in burrows of fate amid great cities,
Looking for the souls of them to come out,
So that you could see
How they lived, and for what,
And why they kept crawling so busily
Along the sandy way where water fails
As the summer wanes.

Ilustración: Mist Rising at Sunset in the Catskills, 1861, Sanford Robinson Gifford

No hay comentarios.:

Publicar un comentario