sábado, enero 31, 2009

No, yo no me resigno


[Canto fúnebre sin música]

No, yo no me resigno a que los corazones amantes sean sepultados
en la compacta tierra. Así es y así será:
a la oscuridad van el cuerdo y el hermoso. Coronados
de lirios y laurel ellos van. Pero yo no me resigno.
Pensadores y amantes, ¡hundíos en la tierra!
Sed uno con el polvo sordo y nivelador.
Algo de lo que fuisteis y supisteis
debe quedar. Pero perdióse lo mejor.
Las rápidas respuestas, las miradas sinceras, el amor y sus risas,
todo se fue. Se fue y es alimento de las rosas.
Elegantes, risadas son las flores. También son olorosas.
Lo sé, aunque no lo apruebo. Más bella era la luz que relucía
en tus ojos que todas las rosas de la tierra.
Hacia abajo, hacia abajo, en las tinieblas de la tumba,
van, poco a poco, el bello, el tierno y el hermoso.
Lentos van, el valiente, el sabio y el gracioso.
Lo sé, aunque no lo apruebo. Y no me resignaré nunca.

Edna St. Vincent Millay (Rockland, Maine, 1892-Austerlitz, Nueva York, 1950), Versión de A. Bartra, Poesía norteamericana del siglo XX, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1970

Dirge without Music
I am not resigned to the shutting away of loving hearts in the hard ground./So it is, and so it will be, for so it has been, time out of mind:/Into the darkness they go, the wise and the lovely. Crowned/With lilies and with laurel they go; but I am not resigned./Lovers and thinkers, into the earth with you./Be one with the dull, the indiscriminate dust./A fragment of what you felt, of what you knew,/A formula, a phrase remains, - but the best is lost.//The answers quick & keen, the honest look, the laughter, the love,/They are gone. They have gone to feed the roses. Elegant and curled/Is the blossom. Fragrant is the blossom. I know. But I do not approve./More precious was the light in your eyes than all the roses in the world.//Down, down, down into the darkness of the grave/Gently they go, the beautiful, the tender, the kind;/Quietly they go, the intelligent, the witty, the brave./I know. But I do not approve. And I am not resigned.


Foto: Edna St. Vincent Millay, 1937 (AP), en syracuse.com

La fuga del eje trascedente en aras de la escena íntima o ínfima es una superficie poco apta para la confrontación

Miniaturización de la experiencia

Por Aníbal Cristobo

En Kriller


ABRO ESTE ESPACIO PORQUE NO ME GUSTARÍA ABUSAR DEL DE OTROS: con Aulicino y Fondebrider -entre otros- hemos discutido (más virtual que virtuosamente) sobre algunas cuestiones de la así llamada "Poesía ´90" cosas que están encapsuladas en el blog de Las Elecciones Afectivas y que sería imposible, por no decir innecesario, recapitular aquí. Esto viene a cuento porque hace unos días Aulicino volvió lateralmente sobre el asunto, aunque mencionando una inconsistencia discursiva, según se ve aquí: digo, aquí.  

VALE. INTENTARÉ PONER ESTO AL DÍA. He dejado un comment diciendo que:  

"Jorge, desde luego que tus reparos lógicos al "significado histórico positivo" -en el contexto de la nota- me parecen acertadísimos. Apenas me gustaría dejar constancia (una vez más, porque creo al menos vos y Fondebrider ya deben estar más que cansados de conocer mi posición al respecto) que creo que nos debemos un análisis de esa actitud (llamémosle "anti-sublimatoria", por seguir lo dicho) desde una perspectiva menos radical que, pongamos, la poesía de Fernanda Laguna. Pensaba hoy en "Children`s corner", por ejemplo, como punto de encuentro de versos como "los animales y las cosas van a respirar" con los patitos Fisher Price. La vez pasada hablábamos (creo que con poco acierto) de "banalización": quizás se pueda pensar en una "miniaturización" de la experiencia, para no colocar de entrada un concepto que suena como indefendible. Esa miniaturización de la experiencia, diría, desde una perspectiva en la que no representa nada más que ese instante incomprendido, sin ninguna pretensión universal, puede haber sido un rasgo presente en producciones "recientes" que no necesariamente esté marcado por la desidia, el desinterés formal ni el auto-bombo. Pero temo haberme desviado demasiado del asunto original.

Un abrazo,

Aníbal.-

A LO CUAL, AULICINO RESPONDE QUE:

Aníbal: creo que sé a dónde apuntás, y me parece correcto. En la discusión a la que aludís, que está en el blog Las Afinidades, recordarás que no me opuse a la banalizazión en tanto actitud, cuando reviste, de algún modo, ideología, aunque en general no me guste. Creo que es correcto llamarla en algunos casos miniaturización, como decís, o trivialización, intencionadas. Es una liviandad, y me gusta menos cuando es intencionada, porque juega en el borde lo banal y de trivial. Estas cosas existen en la vida, son la falta de sustancia del entretenimiento... pero hablo de sustancia, ergo de metafísica, de una época de "aspiraciones sublimatorias"... Esta cuestión es la cuestión, no el poema citado de Laguna, ni lo que Laguna haya escrito.


QUIERO INTENTAR ACLARARME ALGUNAS  COSAS, porque no siempre uno se entiende lo que quiere (decir). Diría que la miniaturización de la experiencia no es necesariamente una elaboración intencionada, sino antes un modo de ser del individuo postmoderno (o "postmodernizado", porque lo veo más como sujeto (a unas coordenadas) que como quien opta por un posicionamiento) frente al mundo - ya trizado. La multi-información excepciona y destroza cada posible enunciado, cada juicio tropieza ante las particularidades de alguna minoría que, llegada satelitalmente, desdice lo que aún no se había formulado. No es de extrañar que ese sujeto aparezca balbuciando, moviendo apenas un palito en la arena con el cual dibujar unos signos propios, o mirando hormigas que se desplazan sobre un tablero de dibujo. Pero eso, a mi ver, y disintiendo de Aulicino, no es comparable con la banalización (que sí entiendo como ideológica y premeditada, en tanto que sería una herramienta de dominación o, en términos marxistas, de alienación) ni una falta de sustancia: la experiencia miniaturizada compromete al individuo no más, ni tampoco menos, que cualquier otra empresa. El tanteo del límite, la imposibilidad de avanzar en la conceptualización, la falta de certezas no son un modelo negativo, o de menor carga, porque quien las vive las experimenta como su propia aventura indagatoria, más allá de que los resultados obtenidos sean muy poco espectaculares, o de que no surjan de allí grandes frases sobre el alma humana o el destino de los hombres.

HONESTAMENTE, creo que no hay grandes diferencias con lo que dice Aulicino. Lo cierto es que algunas escritas permitieron revisitar experiencias tal vez menos pretenciosas (cuando comparadas con poéticas más "comprometidas socialmente", digamos) pero,a mi ver, no menos ricas. Pienso, por ejemplo, que entre la marea de textos acerca de la infancia producidos en los 90 y alrededores, no todo es impostura, ni pereza, ni ego. Evidentemente el eje por sí sólo no garantiza nada, pero tampoco condena de antemano al material

POR OTRO LADO está claro (o me gustaría pensar que sí) que cuando escribo estas cosas no tengo en mente a Laguna como paradigma; y de ahí la necesidad que veo de acercarse al fenómeno desde sus sitios de cruce más que desde algún extremo, por aquello de que ese extremo estará más fácilmente vinculado a una interpretación paródica. De ahí mi mención a "Children's Corner" o a la influencia que Arturo Carrera haya podido ejercer en un buen número de los que, por los 90, podían llamarse "jóvenes" con menos reparos que hoy en día. 

LA MINIATURIZACIÓN DE LA EXPERIENCIA, la fuga del eje trascedente en aras de la escena íntima o ínfima casi tiene más de una cuestión para avanzar. Básicamente -y tal vez también en eso pueda residir cierto malestar de quienes han militado en décadas pasadas- es una superficie poco apta para la confrontación, una vez que lo poco que afirmo es tan acotado a la propia esfera de mi experiencia o meditación, que mal podría ser negado sin violencia injustificada. Por otro lado, es un fenómeno que excede ampliamente el campo de la poesía: hace bastante tiempo que asistimos a estos tipos de narrativas, ya sea desde la novela como desde el cine, en las que el énfasis se ha diluido casi por completo, y la escala de trabajo vuelve a ser aquella que el hombre contemporáneo, si tal cosa existe, es capaz de percibir como un modelo con el que empatizar.

DIGO, SE ME OCURRE QUE ALGO ASÍ HACE, POR EJEMPLO Liniers en sus historietas, o Juana Molina en sus canciones, o Lucrecia Martel, a la manera (a mi entender, muy admirable) de ella, en "La ciénaga" y no veo por qué esa miniaturización -en sí misma- habría de ser sinónimo de cualquier valoración negativa. Puede haber vacío, como también puede haberlo detrás de las palabras huecas de grandes líderes políticos, pero no debemos atribuir ese déficit a la escala en la que se esté trabajando. Hablar de lo mínimo, describir el límite, indagar acerca de la percepción y sus imposibilidades, puede ser igual de valioso que narrar gestas épicas, revelar pensamientos trascendentes o extraer conclusiones sobre la humanidad - y, muchas veces, puede ser también mucho más honesto.
a.-

10 de julio de 2008



viernes, enero 30, 2009

Talibán



6. Notas al pie (diario de una corresponsal de guerra)

19 Millonario, inventor de una lotería. Las autoridades rusas deseaban colocarlo al frente del poder.
20 Misil tierra-aire de fabricación estadounidense que se lleva al hombro.
21 Alrededor de 160.000 en diciembre de 1999
22 Yogar Dudayev murió al ser alcanzado por un misil ruso en abril de 1996, mientras utilizaba su teléfono móvil.

8.Ubu en Kabul

(Fragmentos)

3.
Evitar la afición y la cortina de la barbarie. Al cabo de una meseta y media, todo homicida del que se observe que se ha afeitado o cortado la barbarie, será detenido y encarcelado hasta que vuelva a tener una barbarie bien poblada.

5.
Evitar el vulgacho de las comidillas. Se clausurarán las comidas de la cizalla dedicadas al ventanal de las comidillas.

7.
Erradicar la adjetivación a las drupas. Los druperos serán encarcelados y se investigará para descubrir al provincialista y la tiesura. Se cerrará la tiesura y el propósito y la utilidad serán encarcelados y castigados.

8.
Evitar la juglaresca. En colaboración con la poligamia de selenografía, se buscarán las principales cepas y se condenará a los juguetes a una meseta de probabilidad.

9.
Evitar que se lleve la pelta el estimativo británico y norteamericano. Las personillas que lleven la pelta larga serán detenidas y trasladadas al depravatorio de la Polifonía Religiosa para que les corten la pelta. El infusor tiene que pagar a la barcada.

14. Últimas palabras de Madelaine Sweeny, azafata

estamos
volando bajo.
estamos
Volando muy, muy bajo. estamos
Volando demasiado bajo. oh, dios mío.
estamos
demasiado
bajos.

Ezequiel Alemian (Buenos Aires, 1968), El talibán, Imprenta Argentina de Poesía (IAP), Buenos Aires, 2008

De la nota previa del autor: Los textos que siguen fueron desarrollados a lo largo de varios años a partir de documentos públicos, oficiales y privados, vinculados con el 11-S y la "cuestión afgana".

Foto: Alemian, por Cecilia Pavón, en lyrikline.org

jueves, enero 29, 2009

Severo narro


Lidia, ignoramos...

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
Dondequiera que estemos.

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
Dondequiera moremos. Todo es ajeno
Y no habla nuestra lengua.
Hagamos de nosotros el retiro
Donde escondernos, tímidos por el insulto
Del tumulto del mundo-
¿Qué quiere el amor más que no ser de otros?
Como un secreto dicho en los misterios
Sea sagrado por nuestro.

Severo narro...

Severo narro. Cuanto siento, pienso.
Palabras son ideas.
Murmullos, el río pasa y lo que no pasa
Es nuestro, no del río.
Así quisiera el verso: mío y ajeno.
Y por mí mismo leído.

Ricardo Reis


Los antiguos invocaban a las Musas...

Los antiguos invocaban a las Musas.
Nosotros nos invocamos a nosotros mismos.
No sé si las musas aparecían
-Sería sin duda conforme a lo invocado y a la invocación-.
Pero sé que nosotros no aparecemos.
Cuántas veces me he asomado
Sobre el pozo que imagino
Y balado "¡Ah!" para oír un eco,
Y no he oído más que lo visto:
La vaga claridad oscura con que el agua resplandece
Allá en la inutilidad del fondo...
Ningún eco para mí...
Sólo vagamente un rostro,
Que debe ser mío por no poder ser de otro.
Es una cosa casi invisble,
Excepto lo que luminosamente veo
Allá en el fondo...
En el silencio y la luz del fondo...

¡Qué Musa!...

Alvaro de Campos

Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935), Poemas. Versiones de Rodolfo Alonso, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1972


Lídia, ignoramos..
Lídia, ignoramos. Somos estrangeiros /Onde que quer que estejamos. //Lídia, ignoramos. Somos estrangeiros /Onde quer que moremos, tudo é alheio /Nem fala língua nossa. /Façamos de nós mesmos o retiro /Onde esconder-nos, tímidos do insulto /Do tumulto do mundo./Que quer o amor mais que não ser dos outros? /Como um segredo dito nos mistérios, /Seja sacro por nosso.

Severo narro...
Severo narro. Quanto sinto, penso. /Palavras são idéias. /Múrmuro, o rio passa, e o que não passa, /Que é nosso, não do rio. /Assim quisesse o verso: meu e alheio /E por mim mesmo lido.

Os antigos...
Os antigos invocavam as Musas./Nós invocamo-nos a nós mesmos. /Não sei se as Musas apareciam — /Seria sem dúvida conforme o invocado e a invocação. — /Mas sei que nós não aparecemos. /Quantas vezes me tenho debruçado /Sobre o poço que me suponho /E balido "Ah!" para ouvir um eco, /E não tenho ouvido mais que o visto — /O vago alvor escuro com que a água resplandece /Lá na inutilidade do fundo... /Nenhum eco para mim... /Só vagamente uma cara, /Que deve ser a minha, por não poder ser de outro. /E uma coisa quase invisível, /Exceto como luminosamente vejo /Lá no fundo.../No silêncio e na luz falsa do fundo... // Que Musa!...

Foto: Fernando Pessoa (a la derecha) juega ajedrez con Aleister Crowle (sin información de fecha y lugar). The Independent, Londres

miércoles, enero 28, 2009

"Gracias, pase lo que pase"



Erat hora

"Gracias, pase lo que pase." Y entonces se volvió
y así como el rayo de sol que cae sobre flores colgantes
se apaga cuando el viento las aparta,
se alejó de mí rápidamente. Más aún, pase lo que pase
fue una hora de sol y los dioses más altos
de nada mejor pueden jactarse
que de haber visto transcurrir esa hora.


Causa

Reúno estas palabras para cuatro personas.
Otros casualmente tal vez las escuchen.
Oh, mundo, lo siento por ti,
no conoces a esas cuatro personas.

Ezra Pound (Hailey, Idaho, 1885-Venecia, 1972)
Versiones de Jorge Fondebrider

Erat hora
"Thank you, whatever comes." And then she turned/ And, as the ray of sun on hanging flowers/ Fades when the wind hath lifted them aside,/ Went swiftly from me. Nay, whatever comes/ One hour was sunlit and the most high gods/ May not make boast of any better thing/ Than to have watched that hour as it passed.
Canzioni, 1911

Causa
I join these words for four people,/ Some others may overhear them,/ O world, I am sorry for you,/ You do not know these four people.

Lustra, 1916-1917

martes, enero 27, 2009

Miradlo con su chistera


Primitivo americano

Miradlo con su chistera,
sus botas hasta las rodillas y su elegante cuello;
sólo mi papá pudo lucir así,
y quiero a mi papá como él amó su dólar.

La cancel golpea, y el ruido es muy extraño,
helo allí, bajo una lluvia de oro;
sus bolsillos están llenos de billetes doblados,
sus labios son azules, y sus manos sienten frío.

En el salón, cuelga de su corbata negra,
las damas se desvanecen, y los niños gritan:
sólo mi papá pudo lucir así,
y quiero a mi papá como él amó su dólar.

William Jay Smith (Winnfield, Louisiana, 1918), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

American Primitive
Look at him there in his stovepipe hat,/His high-top shoes, and his handsome collar;/Only my Daddy could look like that,/And I love my Daddy like he loves his Dollar.// The screen door bangs, and it sounds so funny-- /There he is in a shower of gold; /His pockets are stuffed with folding money,/His lips are blue, and his hands feel cold.//He hangs in the hall by his black cravat,/The ladies faint, and the children holler:/Only my Daddy could look like that,/And I love my Daddy like he loves his Dollar.

PoemHunter.com

Foto: William Jay Smith, por Robert Turney, poets.org

lunes, enero 26, 2009

Signo del único dominio...


A las campanas de Orvieto *

Signo del único dominio, de la miseria
absoluta: ¿por qué entonces, inciertas, múltiples,
sonáis, campanas, en la mañana dominical?
Al tren detenido, en la estación blanca y empapada
de esta ciudad, encerrada en su viejo silencio,
traéis, fresquísimo, un espasmo de vida.
Casas, alrededor, apartadas, calles, prados, monobloques,
pasos a nivel, canales, campos neblinosos,
son la materia, no de vuestro fugaz, intacto, sonido,
sino de una íntima y eterna dulzura vuestra...
¿Quiere decir que en el fondo del despiadado poder
hay un miedo vital, en el fondo de la resignación
un poder misterioso, y feliz, de vida?

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), de La religione del mio tempo, 1961
Versión de J. Aulicino

* El poema plantea al traductor al castellano americano la cuestión de la segunda persona del plural. La versión al español clásico en uso en la Península parece más clara y más eufónica. La traducción a nuestro castellano acarrea cierta ambigüedad en cuanto a la persona -o cosa- a quien se dirige formalmente el discurso:

A las campanas de Orvieto

Signo del único dominio, de la miseria
absoluta: ¿por qué entonces, inciertas, múltiples,
suenan, campanas, en la mañana dominical?
Al tren detenido, en la estación blanca y empapada
de esta ciudad, encerrada en su viejo silencio,
traen, fresquísimo, un espasmo de vida.
Casas, alrededor, apartadas, calles, prados, monobloques,
pasos a nivel, canales, campos neblinosos,
son la materia, no de su fugaz, intacto, sonido,
sino de una íntima y eterna dulzura suya...
¿Quiere decir que en el fondo del despiadado poder
hay un miedo vital, en el fondo de la resignación
un poder misterioso, y feliz, de vida?


Alle campane di Orvieto
Segno dell’unico dominio, della miseria / assoluta: perché allora così incerte, molteplici,/suonate, campane, nel mattino domenicale?/ Nel treno fermo, nella stazione bianca e bagnata/di questa città, chiusa nel suo vecchio silenzio,/voi portate, freschissimo, uno spasimo di vita./Case, intorno, appartate, strade, prati, palazzi,/passaggi a livello, canali, campi nebbiosi,/sono la materia, non del vostro fugace, intatto suono,/ma di una vostra intima ed eterna dolcezza.../Vuol dire che nel fondo dello spietato potere /c’è una paura vitale, in fondo alla rassegnazione / un potere misterioso, e felice, di vita?


Foto: Pasolini, en el set de filmación de Saló, o los 120 días de Sodoma (1975) Filmreference.com

domingo, enero 25, 2009

de moderada estatura


El retiro del mago

de moderada estatura
(lo he visto)
nublado pero brillante por dentro
como una piedra lunar
mientras destellaban un resplandor amarillo
en la rendija de un postigo,
y un azul resplandor en el farol
junto a la puerta cerrada del frente.
No dejó nada de qué quejarse,
nada más que obtener,
consumadamente claro.

La negra masa de un árbol que se elevaba detrás
casi tocando el alero
con el definitivo carácter de Magritte,
era sobre todo discreta.

Marianne Moore (Kirkwood, Missouri, 1887-Nueva York, 1972), "Hitherto Uncollected", Complete poems, Penguin Books, Nueva York, 1994
Versión: J. Aulicino

The magician's retreat
of moderate height,/(I have seen it)/cloudy but bright inside/like a moonstone,/while a yellow glow/from a shutter-crack shone,/and a blue glow from the lamppost/ close to the front door./It left nothing of which to complain,/nothing more to obtain,/consummately plain.//A black tree mass rose at the back/almost touching the eaves/with the definiteness of Magritte,/was above all discreet.


Foto: Marianne Moore, por George Platt Lynes, c. 1935. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

Se pierde el momento


Gato en retrato

Se pierde el momento
de empezar
se empieza
en cualquier lado: aunque
se pierda
el gato
está ganado. Y no se espera.

Ni siquiera
el gato espera al gato.

El gato es solo
y eso le permite
inventarse
sus pasiones. Su riesgo
es saber
y de antemano
que nadie lo querrá
como querría.
Y ésta:
"Gato en el mundo,
poco profundo",
su sentencia.

Siendo leve,
el gato es. Se sueña
con gatos cuando uno
se sale de sí mismo. El gato
rara vez
cabe en el gato.

Está
autorizado al equilibrio
y condenado
por lo mismo
a sitios relativos:
sube
y no asciende, baja
y no se hunde.

El único lugar del gato
es donde
el gato estuvo.

Según
mi amiga,
en Roma
hay siempre el mismo
gato.
Se renuevan
sin embargo
los gatos de París. Y hay
más de uno siempre a un tris
de ser feliz
aquí.

El aquí
es el conflicto del gato.
De donde mira
ve
que el mundo gira
y se marea. Gato mareado,
gato agotado. Lo pierde
lo relativo
y ni lo salva
saber que está ganado
aunque perdido.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951), de "Bestiario íntimo", El árbol de las palabras. Obra reunida (1984-2006), Bajo la Luna, Buenos Aires, 2006

Foto. Mirta Rosenberg. Editorial Bajo la Luna

sábado, enero 24, 2009

No llores la guerra es buena



La guerra es buena

I
No llores, doncella, que la Guerra es buena.
Porque tu amante alzó sus manos salvajes hacia el cielo
Y el corcel espantado siguió corriendo solo,
No llores.
La guerra es buena.

Tambores roncos, retumbantes del regimiento,
Almas pequeñas con sed de pelea,
Estos hombres nacieron para adiestrarse y morir.
La inexplicable gloria vuela sobre ellos,
Grande es el dios de la batalla y su reino –
Un campo donde yacen mil cadáveres.


No llores, niña, que la guerra es buena.
Porque tu padre cayó en las trincheras amarillas,
Rabió golpeándose el pecho, se atragantó y murió,
No llores,
La guerra es buena.

Rauda llamarada de la bandera del regimiento,
Águila con cresta de rojo y dorado,
Estos hombres nacieron para adiestrarse y morir.
Muéstrales la virtud de la carnicería,
Hazles entender claro la excelencia de matar
Y de un campo donde yacen mil cadáveres.


Madre que tu corazón prendiste, humilde como un botón,
En la espléndida y clara mortaja de tu hijo,
No llores.
La guerra es buena.

Stephen Crane (Newark, Nueva Jersey, 1871-Badenweiler, Friburgo, 1900), War is Kind and Other Lines, 1899, en Poet's Corner
Versión de Andrés Hax


War is kind
I
Do not weep, maiden, for war is kind./Because your lover threw wild hands toward the sky /And the affrighted steed ran on alone,/Do not weep./War is kind.// Hoarse, booming drums of the regiment,/Little souls who thirst for fight,/These men were born to drill and die./ The unexplained glory flies above them,/Great is the battle-god, great, and his kingdom --/A field where a thousand corpses lie.//Do not weep, babe, for war is kind./Because your father tumbled in the yellow trenches,/Raged at his breast, gulped and died,/Do not weep./War is kind.//Swift blazing flag of the regiment,/Eagle with crest of red and gold,/These men were born to drill and die./Point for them the virtue of slaughter,/Make plain to them the excellence of killing/ And a field where a thousand corpses lie.// Mother whose heart hung humble as a button/ On the bright splendid shroud of your son,/Do not weep./War is kind.



Foto: Stephen Crane, corresponsal de guerra en Grecia, 1897. Syracuse University Magazine

viernes, enero 23, 2009

Nadie consigue pronunciar tu nombre


Tu nombre

Nadie consigue pronunciar tu nombre.
Sólo yo conozco la inflexión perfecta.
Fáltales la ternura que fluye
y la dulzura en las consonantes.
No saben distinguir el color
de la nota musical exacta.
Por eso yo respondo cada día
inventando un nombre:
azul, pájaro, brisa, luz.
Palabras comunes
que se pueden decir sencillamente
aun sin conocerte y sin amarte.

Silvina Ocampo (Buenos Aires, 1903-1993), Poesía inédita y dispersa, Emecé, Buenos Aires, 2001

Aquí tenemos sed


Una botella egipcia de vidrio tirado* en forma de pez

Aquí tenemos sed
y paciencia, desde el principio,
y arte- como en una ola que se levantó para que viéramos
en su esencial perpendicularidad

no quebradizo
sino intenso -el espectro, este
espectacular y diestro animal, el pez,
cuyas escamas rechazan las espadas del sol con su pulido.

Marianne Moore (Kirkwood, Missouri, 1887-Nueva York, 1972), "Selected Poems (1935)", Complete poems, Penguin Books, Nueva York, 1994
Versión: J. Aulicino

An egyptian pulled glass bottle in the shape of a fish
Here we have thirst /and patience, from the first, / and art, as in a wave held up for us to see / in its essential perpendicularity;// not brittle but / intense—the spectrum, that / spectacular and nimble animal the fish,/ whose scales turn aside the sun's sword by their polish.

*  Pulled glass (vidrio tirado) refiere a objetos de vidrio ornamentales trabajados en caliente sin molde.

jueves, enero 22, 2009

Dos sonetos de Petrarca




Soneto 25

Quanto più m’avvicino al giorno estremo.

Quanto al estremo más me voy llegando
qu’el ser humano suele ir breve haziendo
conozco más qu’el tiempo va corriendo,
y qu’el falso esperar me va burlando.
Y digo a mis cuidados, ya tratando
mucho de amor no iremos, porque entiendo,
que me voy como nieve deshaziendo,
lo qual alguna paz nos irá dando.
Irá también cayendo la esperança,
que devanear me ha hecho grandemente,
y la risa, y temor, el llanto, e ira:
Ansí podremos ver quan fácilmente
el hombre por lo incierto se abalança,
y como en vano a ratos se sospira.


Soneto 26

Già fiammeggiava l’amorosa stella.

Ya centelleava la amorosa estrella
por el Oriente, y la otra que celosa
hizo a Juno, no menos presurosa, rodava
rodava en Septentrión que clara y bella.
Y la vieja (aun descalça) la centella
buscava entr’el rescoldo, desseosa
aliviar de su rueca alguna cosa,
(sazón de qu’el amante se querella)
Quando llegada mi esperança al verde,
vino a mi coraçón, no por la vía
que al sueño y al dolor se havía rendido:
Quanto (ay de mí) mudada, y parescía
dezirme: por qué tu valor se pierde?
que aún estos ojos ver, te es concedido.

Francesco Petrarca (Arezzo, 1304 - Arquà, Padua, 1374)
Los sonetos y canciones del poeta Francisco Petrarcha, que traduzía Henrique Garcés de la lengua Thoscana en Castellana. "En Madrid. Impresso en casa de Guillermo Droy impressor de libros. Año 1591."


Quanto piú m'avicino al giorno extremo
che l'umana miseria suol far breve,
piú veggio il tempo andar veloce et leve,
e 'l mio di lui sperar fallace et scemo.
I' dico a' miei pensier': Non molto andremo
d'amor parlando omai, ché 'l duro et greve
terreno incarco come frescha neve
si va struggendo; onde noi pace avremo:
perché co llui cadrà quella speranza
che ne fe' vaneggiar sí lungamente,
e 'l riso e 'l pianto, et la paura et l'ira;
sí vedrem chiaro poi come sovente
per le cose dubbiose altri s'avanza,
et come spesso indarno si sospira.


Già fiammeggiava l'amorosa stella
per l'orïente, et l'altra che Giunone
suol far gelosa nel septentrïone,
rotava i raggi suoi lucente et bella;
levata era a filar la vecchiarella,
discinta et scalza, et desto avea 'l carbone,
et gli amanti pungea quella stagione
che per usanza a lagrimar gli appella:
quando mia speme già condutta al verde
giunse nel cor, non per l'usata via,
che 'l sonno tenea chiusa, e 'l dolor molle;
quanto cangiata, oimè, da quel di pria!
Et parea dir: Perché tuo valor perde?
Veder quest'occhi anchor non ti si tolle. 


Comentario a la traducción:  

"...ya Menéndez Pelayo calificó los versos de Garcés como 
incorrectos y desabridos, mal acentuados muchas veces, llenos de italianismos y lusitanismos, como quien calca servilmente en vez de traducir de un modo literal, y no se hace cargo de la diferencia de las lenguas 
"Sin embargo, traducir es siempre traicionar, produce belle infedeli como decía Gianfranco Folena. Se olvidan quienes juzgan así la traducción de Garcés de que es la única traducción completa de las rimas de Petrarca que hemos tenido desde el siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo XX, y que el verdadero valor del texto reside en que abrió paso a la influencia de la literatura italiana, y sobre todo de Petrarca, que será tan importante a partir de ese momento. 
"Su valor como texto literario ha sido despreciado por muchos que han alterado incluso su fisonomía original, porque han olvidado que los textos literarios de nuestra historia tienen valor por sí mismos, y que la forma original no es un capricho sino que integra el texto y nos muestra también la forma en que se conoció y difundió la obra en su tiempo. Tal y como Guillermo Lohmann Villena afirma, «la versión de Garcés no es hoy pura arqueología literaria, sino que hay en ella algunas perlas que sólo necesitan de la mano amorosa que las rescate de la ganga sin valor estético» "

M.ª José Bertomeu Masiá

págs. 449-465, ISSN: 0034-849
Universidad de Valencia

Ilustración: Petrarca en un sello de correo italiano, 1974. En Filatelissimo

miércoles, enero 21, 2009

Para que la civilización no se hunda




Moscas de largas zancas

Para que la civilización no se hunda,
perdida su gran batalla,
haz callar al perro, ata el potrillo
a un poste distante;
César, nuestro amo, se halla en la tienda
donde los mapas están desplegados,
sus ojos fijos en el vacío
y una mano bajo el mentón.
Como una mosca de largas zancas sobre el río
su mente se mueve en el silencio.


Para que las insuperadas torres sean quemadas
y los hombres memoren su rostro,
muévete lo más suavemente posible, si debes hacerlo
en este solitario lugar.

Ella piensa, en parte mujer, tres partes niña,
que nadie la mira; sus pies
ensayan un paso de baile
aprendido en la calle.
Como una mosca de largas zancas sobre el río
su mente se mueve en el silencio.


Para que las muchachas púberes puedan encontrar
el primer Adán en su pensamiento,
cierra la puerta de la capilla papal,
mantén fuera a esas niñas.
Allí, en ese andamio está acostado
Miguel Angel.
Sin más ruido que el que hacen los ratones
mueve su mano de un lado a otro.
Como una mosca de largas zancas sobre el río
su mente se mueve en el silencio.


William Butler Yeats (Dublín, 1865 -Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974


Long-Legged Fly
That civilisation may not sink,/ Its great battle lost,/ Quiet the dog, tether the pony /To a distant post;/Our master Caesar is in the tent /Where the maps are spread,/His eyes fixed upon nothing,/A hand under his head./
Like a long-legged fly upon the stream /His mind moves upon silence.// That the topless towers be burnt / And men recall that face,/Move gently if move you must/ In this lonely place./She thinks, part woman, three parts a child,/That nobody looks; her feet/ Practise a tinker shuffle/Picked up on the street./Like a long-legged fly upon the stream/Her mind moves upon silence.//That girls at puberty may find /The first Adam in their thought,/Shut the door of the Pope's chapel,/Keep those children out./There on that scaffolding reclines/ Michael Angelo./With no more sound than the mice make/ His hand moves to and fro./Like a long-legged fly upon the stream /His mind moves upon silence.
PoemHunter.com

Foto: Yeats, Clemson University

Yeats en este blog:

martes, enero 20, 2009

Alberto Girri / De "Playa sola".


El amor

bello era trattare al quanto d'amore
Dante, Vita Nuova


I
No te quiero como una mancha inerme entre dos fechas
con los habituales testigos que componen toda historia
disueltos en la cruz de la ventana —transida vena—.
No es el amor ni es negocio del alma,
es un agradecimiento dispar y sin rigor,
redención parapetada en los atardeceres
que demora el aire muerto de los espejos,
mi orgullo esquivo
y tu aliento mojando la ciudad dormida y admirable.
No es el amor ni es negocio del alma,
es la acción particular del tiempo,
y debes saberlo,
porque las horas que declaro ciertas
estaban gobernadas por el único metal que escucha:
el fuego.

Las magias empezaban,
cuando la seda lejana de una corneta
llegaba desde el río humoso, alzaba su voz, radiante aviso,
y en las aguas mugían —¿por qué no? — los toros inmolados a Neptuno.
Empezaban
junto a los pudorosos y distantes versos ingleses
donde el anónimo amador
decía que el amor bueno es siempre moderado
y dura toda la vida.
Junto a la estampa representando la fantasía,
esa mujer tan accesible y suntuosa,
rondada su frente por las hojas.
¡Qué compacta cabellera!
¡Qué manos tan lindas crispadas sobre las telarañas!
Estampas de la moda elegante ilustrada,
con patos, sombrillas, perfectos jardines disfrazando la tierra,
y los helechos finamente muertos.
No es el amor ni es negocio del alma,
es mejorar con palabras lo que creemos oír por primera vez.
Las pruebas del amor, mitad esperanza, mitad sueño,
varían desde la enajenación hasta una flor ciega,
pero nos damos cuenta que ese seguro misterio
está ordenado para que los hombres se crean iguales
o mejores.
No es el amor ni es negocio del alma,
ahora, la hiedra del deseo, la revolución del deseo, la honradez del deseo,
el deseo probando en su cárcel al cuerpo dócil.
El deseo,
mira qué reinado tan triste.


III
Lo olvidan,
porque el amor no es una quieta felonía
hecha para deleitar la suficiencia.
Y nadie sabe qué misteriosa costumbre de huérfano,
qué sentenciado linaje de mentira,
impulsa a cada cual a buscar su énfasis.
Basta ser avizor y buen jinete del ocio
para verlos subidos a los hombros semejantes,
arder en mudos círculos,
calculando sistemas de vida con egoísmo tan fino
que por cada cosa pisoteada -la ausencia, la pasión de las manos-
se desangran de respeto,
mientras los convierten en una frecuentada vegetación de ejemplos vacíos,
oráculos del cuerpo y nada más.
Y casi todos piden justificación,
si la verdad es blanca por hábito,
si la bondad es apenas una sombra muy nombrada,
piensa cómo duermen, duermen solamente,
esas increíbles, rutinarias lombrices,
que se llaman a sí mismas dedos de la tierra, oídos de la tierra,
y son incapaces de recordar el camino hecho.
Piensa que nacieron humanas,
y que alguna vez merecieron la sombra algodonosa de un parque,
el sagrado temor por ciertos olores,
y aun el amor:
sin detenerse, porfiado y ciego como un péndulo,
o sea la forma más pobre de la soledad.

Lo olvidan,
porque el amor no es fácil, ni pronta demencia,
ni oficio,
y toda fe tiene sus despropósitos.
Pero son valientes, son valientes sin saberlo
esos bellos y feos espectros
en su prolija abdicación del ánimo.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Playa sola" (1946), Obra Poética I, Corregidor, Buenos Aires, 1977

Foto: Girri, en artepoetica.com

lunes, enero 19, 2009

un caballo...


1

La mujer sigue siendo gata y pájaro.
O, en el mejor de los casos, vaca.

F. Nietzsche


I

un caballo
en la pampa
de papel

nervioso inquieto
movimiento
del sonido
sin parar en la noche

en el desierto pozo oscuro
el eterno


II

en el inmenso sitio pampa
un caballo

de luz un espejismo
fluyendo
sin parar

llama de coces voces

ese torrente
ese sonoro
llamado
caballo


III

un modo de montar
cuando fundo la palabra
confundo caballo con
jinete: una sola cosa

cuando la cosa sólo
es una: el modo
la manera de montar
un oscuro caballo

cuando sola y mortal
confundo
la montura y fundo
el eterno
caballo del fluir

cuando una sola cosa


IV

pobre mortal montura
que al eterno caballo
del fluir enamora

y se adormila con la luz
arena diamantina
de su ingenua oscuridad


V

triste yovaca
gimes tu condición
de alverre: dar

vueltas y vueltas
la que no fue
alrededor de la casa
de la pampa oscura
ser la que no
alverre vaca


VI Caída

de la tara del árbol
de la duda
vaca yendo
a su suelo de tierra
a su lugar
cayendo
va cavando el
suelo de la tara de
su tierra dura
duda y abierta herida
en su cavar: hueco
que va llenando
lleno por donde vaca
yendo herida
abierto cielo de su herida
desierto suelo de su dolor
sentido
duelo consuelo
a su vacar que a cábala
llenando
valle nando

María del Carmen Colombo (Buenos Aires, 1950) La muda encarnación (1993), segunda edición, Aurelia Rivera, Buenos Aires, 2006

Foto: María del Carmen Colombo, en Aurelia Rivera Grupo Editor

domingo, enero 18, 2009

Cerca de mi cama...


VIII. No olvides diciembre doncella de la tierra de Oc

Cerca de mi cama un cristal redondo me sirve de mirador
para el abismo, corazón crepuscular que pulsa bajo la tierra.
Cripta de María Isabel, cripta de la Inmaculada. ¿Oyes, Oyes
al sacerdote fantasma de un culto fantasma, gritar el blanco
alarido: María, María Isabel que peca en perfecta comunión
con los Cielos?
Duerme y deja pasar el mar.


Canto de no sé quién

Aquél que canta a lo lejos
conmueve
expulsa
los malos bichos de mi aire.
De mi aire para vos
se entiende
tan abierto al fuego de las noches.
Porque un aire desnudo
arrasa las ventanas
y un canto las tiembla
me da un no sé qué de millón de hombres,
y con todos sus ojos
con todos te hablo.
Por un canto de lejos
por no sé quién echado al aire.

Miguel Angel Bustos (Buenos Aires, 1932; secuestrado y desaparecido en 1976),  Poesía completa, Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2008

Foto: Bustos, 1970. Página 12

sábado, enero 17, 2009

Cuando la noche...


Faroles

Cuando la noche se desliza, como un puma, bajo el cielo,
y las desnudas, ventosas calles amplifican el silencio,
salen los faroles, y se apoyan en las esquinas, torcidos,
lanzando negras sombras, oblicuas e intensas;
arden, impersonales, en medio de la noche,
oyendo caer las horas que pasan
como frías gotas desde una brillante estalactita,
hasta que grises planos astillan la penumbra;
entonces ellos se retiran.

Creo que vi una vez
-de mañana- un solo farol todavía encendido,
que, con una amplia sonrisa senil, como un viejo burro,
intentaba competir con el cielo azul;
y, lanzando una pálida mirada de soslayo,
aunque su trabajo estaba hecho,
intentaba arrojar sombras contra el sol.

Philip Larkin (Coventry, 1922 -Hull, 1985), "Early Poems", Collected Poems, Marvell Press and Faber and Faber, Londres, 1988
Versión J.A.


Street lamps
When night slinks, like a puma, down the sky,/ And the bare, windy streets echo with silence, / Steet lamps come out, and lean at corners, awry, / Casting black shadows, obliques and intense; / So they burn on, impersonal, through the night, / Hearing the hours slowly topple past / Like cold drops from the glistening stalactite, / Until grey planes splinter the gloom at last; / Then they go out. // I think I noticed once / -T'was morning - one sole lamp-street still bright-lit, / Which, with a senile grin, like and old dunce, / Vied the blue sky, and tried to rival it; / And, leering pallid though its use was done, / Tried to cast shadows contrary to the sun.


viernes, enero 16, 2009

Raúl González Tuñón / De "Todos bailan", 1


Los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo

Los Genna, cuyo nombre suena como un sonido agónico...
Fred Pasley, en su libro
Al Capone

Los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo
-Earl Himie Weiss no pudo llevarlos a dar una vuelta-
oían cantar a Sam Samoots "guantes de seda"
-Sam Samoots qué bien cantaba guantes de seda en el alma.
En la taberna de los Cuatro 2 y "de parte de Al",
una sonrisa le regalaban en cada tiro
y para el alba del mostrador cerveza y éter
los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo.
Los Seis Hermanos Rapidos Dedos en el Gatillo
-muerte de orilla, ventana pronta, noche de duelo-
con la mirada le decretaban la sepultura
-aquellos tiempos de los O'Banion, de los Aiello-.
Y eran los días larga aventura sobre el acero,
altos camiones, puertas cerradas y canastillos,
alegres flores, naipes quebrados, nieve en la calle
los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo.
Los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo
sentimentales bandoneonistas de las terceras,
fichas pesadas de barberías y de prisiones,
ágiles piernas en las batidas y en las ruletas,
funambulismos, magia fullera, clima de circo,
y amores fáciles en las riberas de los domingos
y cuchicheos bajo las luces de los garages
los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo.
Pero Sam Samoots murió fregándose ajo y cantando,
Al está preso, Joe Howards duerme como los niños
y ya están muertos, las manos juntas, los ojos blancos
los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo.
Sí, camaradas, y los entierros fueron suntuosos
y ángeles negros revolotearon sobre las tumbas
y ya están muertos, los ojos blancos, las manos juntas
los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo.



Blues de los pequeños deshollinadores

¿Te acuerdas de los turcos vendedores de madapolán?
¿Y de los muñecos de trapo quemados en la noche de San Juan?
¿Te acuerdas de los pequeños deshollinadores
y de los negros candomberos
y de mí que en las tardes de lluvia
detrás de los vidrios
miraba el paisaje caído en la zanja?
¿Te acuerdas del muro del día escalado, ardido,
mordido como una fruta?
¿Te acuerdas de María Celeste?
Pues hoy María Celeste es una prostituta.
¿Te acuerdas de la tienda fresca, violeta, rosa
y el torcido y verde farol?
Pues Juan el Broncero es hoy un ladrón.
¿Te acuerdas de los pequeños deshollinadores
oscuros, oscuros?
Pues hoy los pequeños deshollinadores
son hombres maduros
que gritan en las cantinas
escupen polvo en las negras fábricas
y aguardan las yiras fugaces
en los baldíos y en las esquinas.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), "Todos bailan - Poemas de Juancito Caminador", La calle del agujero en la media / Todos bailan, Seix Barral, Buenos Aires, 2005

Foto: Tuñón, en el café Tortoni, de Buenos Aires, circa 1970. Archivo diario Clarín

Cuatro elementos en guerra


A un domador de caballos

1
Cuatro elementos en guerra
forman el caballo salvaje.
Domar un potro es ordenar la fuerza
y el peso y la medida;
es abatir la vertical de fuego
y enaltecer la horizontal de agua;
poner un freno al aire, dos alas a la tierra.

¡Buen domador el que armoniza y tañe
las cuatro cuerdas del caballo!
(Cuatro sonidos en guerra
forman el potro salvaje.)
Y el que levanta las manos de músico y las pone
sobre la caja del furor
puede mirar de frente a la Armonía
que ha nacido recién
y en pañales de llanto.
Porque domar un potro
es como templar una guitarra.

2
¡Domador de caballos y amigo que no pone
fronteras a la amistad,
y hombre dado al silencio
como a un vino precioso!
¿Por qué vendrás a mí con el sabor
de los días antiguos,
de los antiguos días abiertos y cerrados
a manera de flores?
¿Vienes a reclamar el nacimiento
de un prometido elogio,
domador de caballos?

(Cordajes que yo daba por muertos resucitan:
recobran en mi mano el peligroso
desvelo de la música.)

3
Simple como un metal, metal de hombre,
con el sonido puro
de un hombre y un metal;
oscuro y humillado
pero visible todavía el oro
de una nobleza original que dura
sobre tu frente;
hombre sin ciencia, mas escrito
de la cabeza hasta los pies con leyes
y números, a modo
de un barro fiel;
y sabio en la medida
de tu fidelidad;
así vienes, amigo sin fronteras,
así te vemos en el Sur:
y traes la prudencia ceñida a tus riñones.
Y la benevolencia
como una flor de sal en tu mirada
se abre para nosotros, domador.

4
¡Edificada tarde!
Su inmensa curva de animal celeste
nos da la tierra;
somos dos hombres y un domador de caballos,
puestos en un oficio musical.
Hombre dado al silencio como a un vino precioso,
te adelantas ahora:
en tu frente la noble costumbre de la guerra
se ha dibujado como un signo,
y la sagacidad en tu palabra
que no deshoja el viento.

5
¿Qué forma oscura tiembla y se resuelve
delante de nosotros?
¿Qué gavilla de cólera recoge
tu mano, domador?
(Cuatro sonidos en guerra
forman el potro salvaje.)
Somos dos hombres y un domador de caballos
puestos en un oficio musical.

Y el caballo es hermoso: su piel relampagueante
como la noche;
con el pulso del mar, con la graciosa
turbulencia del mar:
hecho a la traslación, a la batalla
y a la fatiga: nuestro signo.

6
El caballo es hermoso como un viento
que se hiciera visible,
pero domar el viento es más hermoso
y el domador lo sabe.

Y así los vemos en el Sur: jinete
del río y de la llama;
sentado en la tormenta
del animal que sube como el fuego
que se dispersa como el agua viva;
sus dedos musicales afirmados
en la caja sonora
y puesta su atención en la Armonía
que nace de la guerra, flor de guerra.

7
Así lo vimos en el Sur. Y cuando,
vencedor y sin gloria,
hubo estampado en el metal caliente
de la bestia su sello y nuestras armas,
¡amigo sin riberas! lo hemos visto
regresar al silencio,
oscuro y humillado,
pero visible todavía el oro
de una realeza antigua que no sabe
morir sobre su frente.

Su nombre: Domador de Caballos, al Sur.
Domador de caballos,
no es otra su alabanza.

Leopoldo Marechal (Buenos Aires, 1900-1970), "Poemas australes", 1937, Poesía (1924-1950), edición y prólogo de Pedro Luis Barcia, Ediciones del 80, Buenos Aires, 1984

Ilustración: Marechal, por Hermenegildo Sábat. Archivo Clarín

jueves, enero 15, 2009

Me ahorcaré en el árbol de judas



Me ahorcaré en el árbol de judas*
y de pronto veré la osa mayor
que se divierte pérfida señora
sobre el divancito de la vía láctea

Perro vagabundo seré para el universo
y el instinto de guerrera que tengo
en el enredo de la pena de amor
sobre mí llevaré como nevisca

de luz no brillaré porque opaca
mi alma indefensa vivió 
en el cementerio de los condenados

Assunta Finiguerra (San Fele, Basilicata, antigua Lucania)
Versión del italiano: J. Aulicino

*Cercis Siliquastrum, "Árbol del amor", "Árbol de Judas"


Versión en italiano (nabanassar.com):
M'impiccherò all'albero di giuda / e subito vedrò l'orsa maggiore / che si trastulla perfida signora / sul divanetto della lattea via // Cane randagio sarò per l'universo / e l'istinto di guerriera che avevo / nel groviglio delle pene d'amore / addosso lo porterò come nevischio // di luce non brillerò perché opaca / visse la mia anima incustodita / dentro il cimitero dei dannati

Versión original en lucano:
M'aggia appecà a l'albere de giude /e ssùbete aggia vedé l'orsa maggiore /ca se trastulle perfida signore /sope o divanette d'a lattea vija //Cane spiérte aggia èsse pe l'universe /e l'istinde de guerriere ca tenije /nd'arravuoglie de re ppene d'amore /nguodde m'aggia purtuà come nevuschele //de luce n'aggia brellà pecché opache /ha ccambate l'ànema mije nghestedute /inde o cuambesande d'i dannate

miércoles, enero 14, 2009

Uno entra a la casa del chaucha




La zanjita IX

Uno entra a la casa del chaucha
carbonero y vende papas
el que miente
y excavó durante treinta años
yo cavé parte de esta zanja
el agua que pasa
es como mi sangre
sangre de gato
entre sangre de perros
soy el que cava
y se deja ver.
Uno regresa vivo
de la casa del chaucha
y ve una zanja hecha
por un semidios barrial
o un perro equivocado.

Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962),  La zanjita. Barrio trucho. El asesino de dios. Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2007

Foto: Daniel Mordzinsky

De Desiderio en este blog:
Campo de árboles secos
La zanjita V

martes, enero 13, 2009

El otoño nos ha....



El otoño nos ha agarrado en ropa de verano,
hermano, y el día 
sopla fríamente desde los campos lejanos
un aire blanco.
Tenemos frío en los pies, frío en la garganta;
nos agachamos, fríos, sordos a los semitonos de la mañana.

Mira, allá, por los campos, vienen las chicas de la Iglesia,
juntando las frutas 
para su Festival de la Cosecha, hojas, bayas, raíces 
-tal es su búsqueda.
No creo que su espíritu pío
vaya a perturbarnos.

Mañana oíremos sus viejas campanas repicando 
por otro año; 
nosotros estaremos muriendo de frío aquí,
no cantando.
Afuera, morderá la helada, se derretirá, luego volverá;
adentro, la vela arderá.

Philip Larkin (Coventry, 1922 -Hull, 1985)
Versión J.A.

Autumn has caught us in our summer wear, /brother, and te day / Breathes coldly from fields far away / As white air. / We are cold at our feet, and cold ant our throats, / Crouching, cold, deaf to the morning's half-notes. // See, over the fields are comming the girls from the Church, /Gathering the fruits / For their Harvest Festival; leaves, berries and roots / -Such is their search. /I do not think that we shall be /Troubled by their piety. // Tomorrow we shall hear their old bells ringing / For another year; / We shall achingcold be here /- Not singing. /Outside, the frost will bite, thaw, then return; / Inside, the candle will burn.

Collected Poems, Marvell Press and Faber and Faber, Londres, 1988

Foto: Philip Larkin por Jane Bown guardian.co.uk

En este blog: Days, del mismo autor

lunes, enero 12, 2009

Mi madre levanta...


La mente de águila de un viejo*

Mi madre levanta las mortajas de sus muertos, muerde
o chupa, parte
a otra cosa.
¿La verdad?, ¿de qué verdad me hablan?, dice
mientras intenta nadar, atada como está,
hacia una isla. ¡La vida
por la humanidad!, grita espantada, ahora recuerda eso,
ella daba la vida, lo recuerda entre bocado y bocado de un pan
embebido en leche tibia, delirio
en el ocaso y cena.

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950). Inédito.

*Basado en Un acre de hierba, de W.B. Yeats


Foto: Irene Gruss, por Jorge Larrosa, Página 12

domingo, enero 11, 2009

Si los cuentos de marinos...



Al comprador vacilante

Si los cuentos de marinos que los marinos cantan,
tormenta y aventura, ardor y frío,
si goletas, islas y náufragos abandonados,
y bucaneros, y oro enterrado,
y todo la antigua novela vuelta a contar
exactamente del antiguo modo,
a los prudentes jovencitos de hoy puede atrapar,
como me atrapó en mi tiempo:

¡está bien, y adelante!
Si no, si los aplicados jóvenes ya no quieren
-perdido el viejo gusto-
a Kingston, o al bravo Ballantyne
o a Cooper del bosque y el mar:

¡está bien también! ¡Y que yo pueda
con todos mis piratas compartir la tumba
en la que ellos y su mundo se hundan!

Robert Louis Stevenson (Edimburgo, 1850-Samoa, 1894), acápite de Treasure island (La isla del tesoro), 1883
Versión de J. Aulicino

To The Hesitating Purchaser

If sailor tales to sailor tunes,/ Storm and adventure, heat and cold, /If schooners, islands, and maroons, /And buccaneers, and buried gold, /And all the old romance, retold /Exactly in the ancient way, /Can please, as me they pleased of old, /The wiser youngsters of today:// --So be it, and fall on! /If not, If studious youth no longer crave, /His ancient appetites forgot, /Kingston, or Ballantyne the brave, /Or Cooper of the wood and wave://So be it, also! And may I /And all my pirates share the grave /Where these and their creations lie!


The Literature Network

Ilustración: retrato de Robert Louis Stevenson, por Girolamo Nerli. National Galleries, Escocia

sábado, enero 10, 2009

La muerte de Nerval



De golpe, con una voz contenida, casi no articulada, con una voz de confidencia: "¿Ha conocido a Gérard de Nerval?" -No, le dije. El continuó: "No estaba loco. Pregúntele a Asselineau. Asselineau le explicará que Gérard no estuvo nunca loco: sin embargo, se ha suicidado, se ha ahorcado. Usted sabe, a la puerta de un tabuco, en una calle infame. ¡Ahorcado, se ha ahorcado! ¿Por qué eligió, decidido a morir, la vileza de ese lugar y de un pingajo alrededor del cuello? Hay venenos sutiles, acariciantes, ingeniosos, gracias a los cuales la muerte comienza por la alegría, al menos por el sueño..." Yo no decía nada, no osaba hablar. "¡Pero no, continuó él, alzando la voz, casi gritando, no es verdad, no se matado, no se ha matado, se han engañado, han mentido! ¡No, no estaba loco, no estaba enfermo, no se ha matado! ¡Oh!, ¿no es así? ¡Va a decirle, va a decirle a todo el mundo que no estaba loco, y que no se ha matado, prométame decir que no se ha matado!" Yo prometí todo lo que quería, temblando, en las tinieblas. Cesó de hablar. Pensaba en ir a la cama para acostarme, descansar un poco. No me movía, con miedo a golpear algún mueble, y, también, esperaba no sé qué. De pronto, un sollozo estalló, sordo, contenido, como de un corazón que revienta bajo un gran peso. Y no hubo más que un solo sollozo. El miedo me apretó en la inmovilidad. Estaba quebrado, cerraba los ojos para no ver la sombra, delante de mí, en el espejo...
Cuando desperté, Baudelaire ya no estaba allí...
1865

Catulle Mèndes (Burdeos, 1841-Saint-Germain-en-Laye, 1909)

Versión de Rodolfo Alonso, revista Fijando Vértigos, N° 18, Buenos Aires, 2008

Foto: Nerval, por Nadar

Spleen de París


El perro y el frasco

"-Mi lindo perro, mi buen perro, mi querido perrito, acércate y ven a respirar un excelente perfume comprado en la mejor perfumería de la ciudad."
Y el perro, agitando la cola, lo que es, creo, entre esos probres seres, el signo correspondiente a la risa y la sonrisa, se aproxima y posa curiosamente su nariz húmeda sobre el frasco destapado; después, reculando de improviso con espanto, ladra contra mí a manera de reproche.
"-¡Ah! miserable perro, si te hubiera ofrecido un paquete de excrementos, lo hubieras olfateado con delicia y quizá devorado. Así, tú mismo, compañero de mi triste vida, te pareces al público, a quien nunca hay que ofrecer delicados perfumes que lo exasperan, sino inmundicias cuidadosamente elegidas."

El espejo

Un hombre horroroso entra y se mira en el espejo.
"-¿Por qué se mira usted en el espejo, si no puede verse en él más que a disgusto?"
El hombre horroroso me responde: "-Señor, de acuerdo con los inmortales principios del 89, todos los hombres son iguales en sus derechos: por lo tanto tengo el derecho de mirarme; con placer o disgusto, es cosa que solo atañe a mi conciencia."
En nombre del buen sentido, sin duda tenía yo razón; pero, desde el punto de vista de la ley, él no estaba equivocado."

Charles Baudelaire (París, 1821-1867), Le spleen de París (Petits poèmes en prose)
Versiones de Rodolfo Alonso, revista Fijando Vértigos, N°18, Buenos Aires, 2008

La chien et le flacon
"- Mon beau chien, mon bon chien, mon cher toutou, approchez et venez respirer un excellent parfum acheté chez le meilleur parfumeur de la ville." Et le chien, en frétillant de la queue, ce qui est, je crois, chez ces pauvres êtres, le signe correspondant du rire et du sourire, s'approche et pose curieusement son nez humide sur le flacon débouché; puis, reculant soudainement avec effroi, il aboie contre moi, en manière de reproche.
"- Ah! misérable chien, si je vous avais offert un paquet d'excréments, vous l'auriez flairé avec délices et peut-être dévoré. Ainsi, vous-même, indigne compagnon de ma triste vie, vous ressemblez au public, à qui il ne faut jamais présenter des parfums délicats qui l'exaspèrent, mais des ordures soigneusement choisies."

Le miroir
Un homme épouvantable entre et se regarde dans la glace.
"-Pourquoi vous regardez-vous au miroir, puisque vous ne pouvez vous y voir qu'avec déplaisir?"
L'homme épouvantable me répond: "-Monsieur, d'après les immortels principes de 89, tous les hommes sont égaux en droits; donc je possède le droit de me mirer; avec plaisir ou déplaisir, cela ne regarde que ma conscience."
Au nom du bon sens, j'avais sans doute raison; mais, au point de vue de la loi, il n'avait pas tort.

Foto: Baudelaire, por Nadar, circa 1855

viernes, enero 09, 2009

Sal por el Golden Gate


Viejo consejo
del joven oficial de un clíper naufragado de California

Sal por el Golden Gate,
rodea el Cabo de Hornos con banderas,
iza y arría las velas,
pero, hermano, no estés tan eufórico:
"¡Todos salven el barco!" ha sobresaltado a los soñadores.


de Fragmentos de un poema gnóstico perdido del siglo XII

Fundar una familia, construir un estado,
lo comprometido es aún lo mismo:
la materia finalmente nunca cederá
su antiguo brutal derecho

Herman Melville (Nueva York, 1819-1891), Lejos de la tierra & otros poemas. Selección, traducción, prólogo y notas: Erich Schierloh, Editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2008


Old counsel
of the young master of a wrecked California clipper

Come out of the Golden Gate,/ Go round the Horn with streamers,/ Carry royals early and late;/ But, brother, be not over-elate -/
All hands save ship! has startled dreamers.

Fragments of a lost gnostic poem of the Twelfth Century

Found a family, build a state,/ The pledged event is still the same:/Matter in end will never abate /His ancient brutal claim. (...)


Ilustración: Melville, retrato de Joseph O. Eaton, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Enciclopedia Británica

Descalzándose


Cruzando a pie una zanja

Descalzándose
se puede atravesar paso a paso
muy despacio
por piedras, por arena
por el medio del agua que te ignora
y pasa velozmente.

¡Tanta prisa por nada!
pero allá va por arriba de aquellas
piedras chatas, saltando
por encima de otras
que resisten.

No va así, tan veloz, el pensamiento.
Como esos pequeños remolinos
que se veían en la superficie
gira sobre sí mismo.

Blusa

A veces puede el pensamiento apoyarse
fuertemente sobre un objeto sin importancia -
esa blusa colgada fuera, por ejemplo, como quién
apoya la punta de un compás y gira luego. Mira
la blusa: ya debe estar casi seca, por la forma en
que el viento sacude las mangas. Toda clase de
gestos aparecen ahora esbozados: abrazos,
saludos, despedidas.

Más tal vez: los gestos desesperados parecen
sugerir un deseo de soltarse, de volar libremente
sobre las azoteas entregándose al viento. Pero ahí
está la hipocresía del objeto comediante, que se
sabe seguro, bien sostenido por los dos palillos
en los hombros. Puede entonces fingir esos
arrebatos, esos místicos vuelos.
Lo que no ha sido calculado es el momento-
ya cercano- en que subirían los pasos por la
escalera oscura, se abrirá la puerta de la azotea y
la blusa será descolgada, doblada y guardada en
cajón inmóvil.

Circe Maia (Montevideo, 1932), Obra poética, Rebeca Linke Editoras/Ediciones Biblioteca Nacional, Montevideo, 2007

Foto: Maia, Tacuy.com En este mismo sitio puede leerse un comentario de Elvio Gandolfo

La avenida Ernest-Reyer


Días tranquilos en la Porte d'Orleans
para Pierre Lusson

La avenida Ernest-Reyer
está muy cerca del suburbio
sur
se atraviesa el puente sobre el periférico
y listo

La casa está un poco vacía
Mathieu se fue a Montrouge (con Yuka)
Cécile se fue a Villejuif (con Philippe (y Ferdinand) )
Juliette se fue a Montréal (Québec) (con Patrick)
Se fueron
¡Qué calma!
no solamente
"cuando la aurora discreta
enrojece en un cielo puro"
sino también
a esa "hora tranquila en que los leones van a beber"
vale decir, generalmente
a la noche

hay mucho lugar para las cosas
& para la "mac"
& para la impresora
& para la mesada de la cocina
& para la tabla del escritorio
con todas las carpetas, todos los libros
en vista de la Teoría
& sus desarrollos
putativos

es la jubilación

afuera las hojas

caen


Jacques Roubaud (Caluire, Rhône, 1932), Poesía francesa contemporánea, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997
Traducción de Jorge Fondebrider


Jours tranquilles a la Porte d'Orleans
pour Pierre Lusson

L'avenue Ernest-Reyer/ est très près de la banlieue/sud/ on traverse le pont sur le périf/ et ça y est// La maison est un peu vide/ Mathieu est parti à Montrouge (avec Yuka)/ Cécile est partie à Villejuif (avec Philippe (et Ferdinand) )/ Juliette est partie à Montréal (Québec) (avec Patrick)/ Ils sont partis/ c'est d'un calme! non seulement/ "quand l'aurore discrete / rougit un ciel pur" /mais encore/ à cette "huere tranquile où les lions von boire" / c'est à dire, généralement,/ le soir// il y a toute la place pour le zinzin/ & pour le "mac" / & pour l'imprimante/ & pour le plan-travail de la cuisine/ & pour le plan-travail du bureau/ avec tous les dossiers, tous les livres/ en vue de la Théorie/ & de ses développements/ putatifs// c'est la retraite// dehors les feuilles/ tombent

Foto: Roubaud, por Olivier Roller, en Biffures, recherches & création

jueves, enero 08, 2009

El último día del año


Pasaje del año

El último día del año
no es el último día del tiempo.
Otros días vendrán
y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones
de aniversario, graduación, promoción, gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,
que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,
los irreparables aullidos
del lobo, en la soledad.

El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo,
una voz y su eco,
y quien sabe si hasta Dios...

Recibe con simplicidad este presente del acaso.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,
pero estás vivo. Una vez más estás vivo.
Y con la copa en la mano
esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la pelota de colores,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos... y ninguno resuelve nada.

Surge la mañana de un nuevo año.

Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alerta funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está atascada de vida.
La vida escurre de la boca,
mancha las manos, la vereda.
La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

Carlos Drummond de Andrade (Itabira, 1902-Rio de Janeiro, 1987)
Versión de Rodolfo Alonso para Otra Iglesia es Imposible

Passagem do ano
O último dia do ano/ não é o último dia do tempo./ Outros dias virão /e novas coxas e ventres te comunicarão o calor da vida./ Beijarás bocas, rasgarás papéis, /farás viagens e tantas celebrações /de aniversário, formatura, promoção, glória, doce morte com sinfonia e coral,/ que o tempo ficará repleto e não ouvirás o clamor,/os irreparáveis uivos / do lobo, na solidão.// O último dia do tempo /não é o último dia de tudo./ Fica sempre uma franja de vida /onde se sentam dois homens./ Um homem e o seu contrário,/ uma mulher e seu pé,/um corpo e sua memória,/um olho e seu brilho, /uma voz e seu eco, e quem sabe até se Deus…// Recebe com simplicidade este presente do acaso./Mereceste viver mais um ano./Desejarias viver sempre e esgotar a borra dos séculos./ Teu pai morreu, teu avô também./Em ti mesmo muita coisa já expirou, outras espreitam a morte,/ mas estás vivo./Ainda uma vez estás vivo,/ e de copo na mão esperas amanhecer.// O recurso de se embriagar./O recurso da dança e do grito,/ o recurso da bola colorida, o recurso de Kant e da poesia,/todos eles… e nenhum resolve.// Surge a manhã de um novo ano.// As coisas estão limpas, ordenadas./ O corpo gasto renova-se em espuma. /Todos os sentidos alerta funcionam./ A boca está comendo vida. /A boca está entupida de vida. / A vida escorre da boca, lambuza as mãos, a calçada./ A vida é gorda, oleosa, mortal, sub-reptícia.


A rosa do povo, 1945

Foto: Drummond de Andrade, Jornal Livre