jueves, noviembre 10, 2022

Omar Lara / Dos poemas



Ocasiones

en ocasiones 
el sol estrellaba en las paredes 
decía anuncios 
decía allá 
decía 
daba notas de noche en las ventanas 
de los amaneceres 

esta tarde de nada 
braceo yo en la historia de esta tarde 
de nadie 
avanzo y trepo 
por intrincados hilillos de esa luz 
la luz de la memoria 
me descuelgo de ese árbol 
de la memoria y nada 
la historia qué dirá 
¿que contará en su cuento de historieta 
a los hijos de nada? 


Un niño y un anciano

mientras un niño y un anciano 
discuten 
adónde ir 
regreso a ti 
voy en la noche tumefacta 
entre árboles desconocidos 
entre rumores de hojarasca 
que no puedo encender 
en la respuesta de la sangre 
recojo una hoja del suelo 
para congraciarme con el alto ramaje 
con su ulular y su destino 
con la cerviz de la noche que atenta 
contra sí misma 
no puedo ser su cómplice aún 
apenas me desvivo 
apenas inicio el desvivimiento 
de la otra frontera 
cómplice nada por ahora 
del viento sí soy 
de la ventolera que barre nubes 
de todo sitio 
tal como barre la memoria 
de todo sitio 
y la instala donde mejor le parece 
en los cuerpos ataúdes de sí mismos 
todavía con restos de cera 
y ecos de oraciones

Omar Lara (Nueva Imperial, Chile, 1941- Concepción, Chile, 2021), Selección de poesía, Foja de Poesía 021, Círculo de Poesía, México

miércoles, noviembre 09, 2022

Charles Wright / Futuro



Al final todas las cosas son agridulces:
una mirada vacía, una pequeña estación de paso poco más allá del silencio.

Si no puedes disfrutar de la vida cotidiana,
                                                         aquí no tienes futuro.
Y si puedes, tampoco.

Y el tiempo, ese perro negro, te olfateará
                                                         y lamerá tus enjutas mejillas
y se echará a tu lado -cálido, muy cerca- y no se moverá. 

Charles Wright (Pickwick Dam, Estados Unidos, 1935), Sestets, Farrar, Straus and Giroux, Nueva York, 2010
Versión de Jonio González



FUTURE TENSE

All things in the end are bittersweet —
An empty gaze, a little way-station just beyond silence.

If you can’t delight in the everyday,
                                                         you have no future here.
And if you can, no future either.

And time, black dog, will sniff you out, 
                                                            and lick your lean cheeks,
And lie down beside you -warm, real close- and will not move.

martes, noviembre 08, 2022

Ricardo Di Mario / Ella era era una mujer de carbón...




Ella era una mujer de carbón
en su memoria prístina ronda un olor a madera quemada
a humedad de la tierra
hace un gesto senil con sus manos cuando recuerda
las limpia en un delantal de paño blanco inexistente
/se limpia/
se ve andando en un carro de caballos gigantes dice
en el carro vuela junto a sus hermanos
hay uno que tira de las riendas la sujeta a ella y a la carga
son dos días de monte y de guadales
pero vuelve y me mira
me acerco hasta su cama y dice
yo era una mujer de carbón.

Ricardo Di Mario (Villa Dolores, Argentina, 1959), Ella es también todas ellas, Premio Literario Provincia de Córdoba 2021, Ediciones Letras, Biblioteca de Córdoba Vía Festival Internacional de Poesía (FIP), Buenos Aires 2022


lunes, noviembre 07, 2022

Adrienne Rich / Sueño que soy la muerte de Orfeo



Camino rápidamente a través de estrías de luz y oscuridad arrojadas bajo unos soportales.

Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes
y esos poderes seriamente limitados
por autoridades cuyo rostro rara vez veo.
Soy una mujer en la plenitud de la vida
llevando a su poeta muerta en un Rolls-Royce negro
por un paisaje de crepúsculos y espinas.
Una mujer con cierta misión
que si obedece al pie de la letra la dejará intacta.
Una mujer con nervios de pantera
una mujer con contactos entre los Hell's Angels
una mujer que siente la plenitud de sus poderes
en el momento preciso en que no debe usarlos
una mujer que ha jurado ser lúcida
que ve a través del caos, del humeante fuego
de estas calles subterráneas
a su poeta muerta aprender a caminar hacia atrás contra el viento 
en el lado equivocado del espejo

Adrienne Rich (Baltimore, Estados Unidos, 1929 –Santa Cruz, Estados Unidos, 2012), Collected Poems 1950-2012, W. W. Norton, Nueva York, 2013
Versión de Jonio González



I DREAM I'M THE DEATH OF ORPHEUS

I am walking rapidly through striations of light and dark thrown under an arcade.

I am a woman in the prime of life, with certain powers
and those powers severely limited
by authorities whose faces I rarely see.
I am a woman in the prime of life
driving her dead poet in a black Rolls-Royce
through a landscape of twilight and thorns.
A woman with a certain mission
which if obeyed to the letter will leave her intact.
A woman with the nerves of a panther
a woman with contacts among Hell’s Angels
a woman feeling the fullness of her powers
at the precise moment when she must not use them
a woman sworn to lucidity
who sees through the mayhem, the smoky fires
of these underground streets
her dead poet learning to walk backward against the wind
on the wrong side of the mirror
---
Foto: Adrienne Rich, Londres, 2002 Eamonn McCabe/Popperfoto/Getty Images

domingo, noviembre 06, 2022

Alfredo Lemon / Dos poemas




La prueba

Un ángel melancólico consuela a quien sufre de amor.
Sólo existe una mujer en el mundo.
No está contigo.


Los peces dormirán al sol

Cuando escriba el último poema
me arrodillaré ante el papel en blanco del teclado
y daré gracias por los días que fueron
los restos, los retos, las migajas, los gajos
 
Y brindaré por la vida que merecía y tuve
proeza partida, promesa ida, porfía feroz

Ni orgullo ni abatimiento
Alabanza! 

¿Qué fue de aquella inspiración fosforescente?
¿Dónde quedó el encantador de serpientes
el bohemio el marginal el errante lustrabotas?
 
Oh hipócrita lector:
ni la adulación complace ni la agresión entristece 

La gravedad de las cosas impone su sello 

Los años dorados son plumas vagando en el viento 

Creo comprender algo y no necesitar más 

Me fundiré en la totalidad 

Un halcón volará sobre las piedras
Una lechuza vigilará el campanario 

Cualquier coincidencia con la realidad será pura ficción

Los peces dormirán al sol

Alfredo Lemon (Córdoba, Argentina, 1960)

---
Foto: Gentileza del autor

sábado, noviembre 05, 2022

Pedro Shimose / Barranca colorada




En la alta
ribera
un hombre espera
volver a Riberalta.
En su tierra colorada
todo es alborada.
No hace falta
la melancolía
de la tarde
en el barranco.
El cielo arde
y el amor fermenta
su melaza.
Junto a un banco
en la plaza
el totaí cuenta
lo que hicimos
y el bibosi lamenta
lo que no fuimos.
Érase que era...
En la alta
ribera
flamea la palmera.
En Riberalta
el tiempo se eterniza,
se resisten al olvido
la ceniza
y el beso estremecido.
Los ríos pasan
con sus prisas y sus muertos,
y los fuegos arrasan
jardines y huertos.
Sólo tú prevaleces,
ribera alta,
en forma de alegría.
A veces,
te llamas Riberalta:
otra, Poesía.

Pedro Shimose (Riberalta, Bolivia, 1940), Periódico de Poesía, Nueva Época número 10, Universidad Nacional Autónoma de México, verano de 1995


Foto: Babelio

viernes, noviembre 04, 2022

Silvia Rosa / De "Tiempo de reserva"




Qué desperdicio esta cotidianidad

Qué desperdicio esta cotidianidad
vaciada de ternura, desnuda
piedra que nos rebota en contra, mirada
de horizonte domesticado seco

(y yo que construía
geometrías golosas de palabras
para hacer menos soso
el golpeteo mecánico
de la lengua contra los dientes,
al modo de los niños
intentaba el juego repetido
-serio- de apretarse
ahora y siempre como si
no hubiese una secuela)

qué desperdicio la muerte blanca muda
de un día para otro idéntico de pequeñas
luciérnagas de felicidad intermitentes, aplastadas 
en la oscuridad de un tiempo tan distraído que
incluso la banalidad de la nada 
tendría quizás un sabor menos mezquino. 


Invierno zorro

El zorro tiene el pelo eléctrico
avellana vivo, un guiño
en la noche de invierno con la cola teleférica
-no tiene nido la mentira*-
pasa por el tamiz la carretera periférica 
de norte a sur y retorno, busca su cena
mientras me hablas despacio esta escena 
se repite después de años todavía idéntica,
junto con el sueño en que se me caían 
dos dientes y en las manos me salían
las garras y por todas partes tenía los ojos abiertos:
no te fies de nadie, pequeño gemelo 
que no se me asemeje ni siquiera un poco
este es tu problema, dices tú, eres salvaje
o lo decía algún otro, pero no importa
es siempre la misma escena, la misma carrera
la misma obtusa necesidad que oprime a los faros apagados 

quédate, te lo ruego, un poco más
quiero la ilusión de la rosa que vale más que todo
la caza silenciosa, el puñal entre las costillas
la punzada de cometa tirada bocabajo,
merecer lágrimas y una cola nueva
brillante que lucir cuando el día
llega de prisa y pide a cambio verdad

aquella carroña metida en un hoyo
para el ataque del hambre, para después.

* Este verso es de Fernando Pessoa

Silvia Rosa (Turín, Italia, 1976)
Traducción de Antonio Nazzaro

Tiempo de reserva
,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022











CHE SPERPERO QUESTA QUOTIDIANITÀ

Che sperpero questa quotidianità
svuotata di tenerezze, nudo
sasso che ci rimbalza contro, sguardo
d’orizzonte addomesticato asciutto

(e io che costruivo
geometrie golose di parole
per rendere meno scialbo
il battito meccanico
della lingua contro i denti,
al modo dei bambini
provavo il gioco ripetuto
‒ serio ‒ di stringersi
ancora e sempre come se
non ci fosse un seguito)

che sperpero la morte bianca muta
da un giorno all’altro identico di piccole
lucciole di felicità intermittenti, schiacciate
al buio di un tempo così distratto che
persino la banalità del niente
avrebbe forse un sapore meno gretto.


INVERNO VOLPE

La volpe ha il pelo elettrico
nocciola vivo, un ghigno
nella notte inverno con la coda teleferica
- non ha nido la menzogna* -
passa al vaglio la strada periferica
da nord a sud e ritorno, cerca la sua cena
mentre mi parli piano questa scena
si ripete dopo anni ancora identica,
insieme al sogno che mi cadevano
due denti e alle mani spuntavano
gli artigli e dappertutto avevo occhi aperti:
non ti fidi di nessuno, piccola gemella
che non mi somigli neanche un poco
questo è il tuo problema, dici tu, sei selvatica
o lo diceva qualcun altro, ma non importa
è sempre la stessa scena, la stessa corsa
lo stesso ottuso bisogno che preme a fari spenti

resta, ti prego, ancora un poco
voglio l’illusione della rosa che vale più di tutto
la caccia silenziosa, il pugnale tra le costole
la fitta di cometa sbattuta a testa in giù, 
meritare lacrime e una coda nuova
luccicante da sfoggiare quando il giorno
arriva in fretta e chiede in cambio verità 

quella carogna cacciata in una buca
per l’assalto della fame, per il dopo.

* Questo verso è di Fernando Pessoa

jueves, noviembre 03, 2022

Nancy Willard / Una auténtica naturaleza muerta




La noche siguiente al funeral, su hermana
se le aparece. Ha reunido sus pinturas
para la muestra que le prometió la galería: marinas
como tazones de caldo, lunas como ruedas
de camembert, mordisqueadas y comidas.
¡El trabajo de su vida!
Le pregunta su opinión sobre ésta, sobre aquélla.
Ella dice, "Nadie me llama".
Él dice, "¿Cómo iban a hacerlo? Estás muerta".
Ella sacude la cabeza: No.

La noche siguiente él la ve dar las últimas
pincelas a unas uvas verdes
en un plato blanco.
Caminan entre los cuadros,
cada uno con su título y su precio.
Ella dice, "Nadie responde a mis llamadas".
Él dice, "No pueden oírte.
Nada de aliento, de latidos, de resucitación".
Ella sacude la cabeza: No.

La tercera noche ella está a los pies de la cama de él,
suplicando. Le implora que se encargue de las pinturas.
Tal vez él tenga más suerte.
¿Que está muerta? Ni lo mencionan.
Ella dice, "Hay que aceptar los días como vienen,
las noches como se van. No me olvides".
Él dice, "¡Cuánto de ti misma has dejado detrás!"
Ella dice, "Búscame en el mundo que he dejado
cuando el sol derrama su luz sobre todas las cosas".

Nancy Willard (Ann Arbor, Estados Unidos,1936-Poughkeepsie, Estados Unidos, 2017),Swimming Lessons: Selected Poems, Alfred A. Knopf, Nueva York, 1996
Versión de Jonio González 





A VERY STILL LIFE

The night after the service, his sister appears
to him.  She is gathering her paintings
for the show her gallery promised: seascapes
like bowls of broth, moons like Camembert
wheels, chunked off and eaten.  Her life’s work!
She asks his opinion of this one, that one.
She says, “Nobody calls me.”
He says, “How can they?  You’re dead.”
She shakes her head: No.

The next night he sees her adding the last
brushstrokes to  green grapes
lounging on a white platter.
They walk among the paintings,
each with its title and price.
She says, “Nobody answers my calls.”
He says, “They can’t hear you.
No breath, no heartbeat, No coming back.”
She shakes her head: No.

The third night she stands at the foot of his bed
pleading.  She begs him to take the paintings.
Maybe he will have better luck.
Her death? They don’t speak  of it.
She says, “Take the days as they come,
the nights as they go.  Don’t forget me.”
He says, “How much of yourself you left behind!”
She says, “Look for me in the world I left
when the sun splashes its light on everything.”

miércoles, noviembre 02, 2022

Cesare Pavese / El hijo de la viuda




El hijo de la viuda

Todo puede ocurrir en la oscura hostería,
puede ocurrir que, afuera, haya un cielo estrellado,
más allá de la niebla otoñal y del mosto.
Puede ocurrir que lleguen desde la colina
enronquecidas canciones sobre las eras desiertas
y que regrese imprevista bajo el cielo desde entonces
la mujercita sentada en espera del día.

Volverían, alrededor de la mujer, los aldeanos
de escasas palabras, en espera del sol
y del pálido gesto de ella, arremangados
hasta el codo, inclinados, mirando la tierra.
A la voz del grillo se unirían el estrépito de la piedra
de afilar sobre el fierro y un suspiro más ronco.
Callarían el viento y los rumores de la noche.
La mujercita sentada hablaría con ira.

Trabajando, los aldeanos se vuelven a encorvar a lo lejos,
la mujercita se ha quedado sobre la era y los sigue
con la mirada, apoyada en la cepa, abatida
por el gran vientre maduro. Sobre el rostro consumido
tiene una amarga sonrisa impaciente, y una voz
que no alcanza a los aldeanos le sube a la garganta.
Bate el sol sobre la era y sobre los ojos enrojecidos
parpadeantes. Una nube purpúrea vela el rastrojo
sembrado de haces amarillos. La mujer,
vacilando, la mano sobre el regazo, entra a la casa.

Mujeres corren con impaciencia por los cuartos vacíos
gobernadas por la seña y los ojos que, solos,
desde el lecho las siguen. La gran ventana
que contiene colinas y viñas y el gran cielo,
emite un zumbido débil que es el trabajo de todos.
La mujercita de rostro pálido ha apretado los labios
por las punzadas del vientre, y se tensa escuchando,
impaciente. Las mujeres la sirven, prontas.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino


Foto: Cesare Pavese, probablemente en la Langas, en el Piamonte, en los años '40 L'Indiependente

Il figlio della vedova

Può accadere ogni cosa nella bruna osteria,
può accadere che fuori sia un cielo di stelle,
al di là della nebbia autunnale e del mosto.
Può accadere che cantino della collina
le arrochite canzoni sulle aie deserte
e che torni improvissa sotto il cielo d'allora
la donnetta seduta in attesa del giorno.

Tornerebbero intorno alla donna i villani
dalle scarne parole, in attesa del sole
e del pallido cenno di lei, rimboccati
fino al gomito, chini a fissare la terra.
Alla voce del grillo si unirebbe il frastuono
della cote sul ferro e un più rauco sospiro.
Tacerebbero il vento e i brusii della notte.
La donnetta seduta parlerebbe con ira.

Lavorando i villani ricurvi lontano,
la donnetta è rimasta sull'aia e li segue
con lo sguardo, poggiata allo stipete, affranta
del gran ventre maturo. Sul volto, consunto
ha un amaro sorriso impaziente, e una voce
che non giunge ai villani le solleva la gola.
Batte il sole sull'aia e sugli occhi arrosati
ammiccanti. Una nube purpurea vela la stoppia
seminata di gialli covoni. La donna
vacilando, la mano sul gembro, entra in casa.

Donne corrono con impazienza le stanze deserte
comandate dal cenno e dall'occhio che, soli,
di sul letto le seguono. La grande finestra
che contiene colline e filari e il gran cielo,
manda un fioco ronzio che è il lavoro di tutti.
La donnetta dal pallido viso ha serrate le labbra
alle fitte del ventre e si tende en ascolto
impaziente. Le donne la servono, pronte.

Poesie, Mondadori, 1969

martes, noviembre 01, 2022

Susana Slednew / De los escritos a partir de mi apellido




yo creo recordar el viento como un ruach divino 
sopla sobre el u - kraij 
sobre ese lugar de la eterna frontera

del rus de kiev hasta la tierra de la plata
la argentum llana del sur de un globo
que no tiene sur

yo creo recordar lo que trae este susurro desde la lejanía 
lo irregular del viento con que danzo hasta el hoy 
los dones del aire que desplaza este nombre propio
a veces ausente del sí mismo

callado y quieto para serme
mujer vela así soy
ser de ala que espera murmullo para moverse

yo creo recordar así también las turbulencias 
la furia que devasta
las tengo como un hábito de tristezas 
y no entiendo cuándo llegaron por mí

Susana Slednew (Coronel Suárez, Argentina, 1958), vía Alicia Silva Rey/Facebook, 30 de octubre de 2022


lunes, octubre 31, 2022

Gabriel Chávez Casazola / Dos poemas




Se busca   

Si alguien hubiera encontrado
un libro de los Cantos de Ezra Pound color verde
eléctrico, extraviado en la carretera antigua entre el valle
central y el altiplano
una noche de julio de 1992. 

Si alguien tuviera ese ejemplar
con poemas preciosamente traducidos
como aquél en que habla de los dedos de una mujer
que parecían una servilleta japonesa de papel o aquel otro
de Rihaku sobre la vieja esposa del mercader del río. 

-Tú viniste con zancos de madera jugando a los caballos,
caminaste junto a mi asiento, jugando con ciruelas azules… 

Si estuviera en la biblioteca de alguna persona
ese volumen con una fotografía de Ezra
con todas las arrugas, comisuras, todas las cicatrices
de la incomprensión
cuyo reverso es la locura. 

Si lo tuvieras tú, jamás lo hubieras abierto y al leer esto
decidieras hacerlo y encontraras adentro,
entre dos páginas,
tal vez marcando Portrait d’une femme,
que me recordaba a una novia de entonces,
una ingenua estampa de la Virgen niña con su Niño
en monocromo azul cerúleo
con una oración al dorso
que repetía cuando era feliz o estaba triste
en la edad de la alegría verdadera
y de la vera tristeza. 

Si encontraras ese libro habrías hallado
el muñón de un alma,
algo que se me extravió. 

No sabes lo que vale para mí ese ejemplar de los Cantos.
Si lo encuentras puedes quedártelo. Pero la estampa
-si aún está ahí-
remítemela, por favor. 

Los libros se extravían y se encuentran
pero el asombro (o la fe, que es lo mismo)
se pierden para siempre. 

-Hubo una hora iluminada por el sol, y los más altos dioses
no pueden jactarse de nada mejor
que de haber contemplado su paso a esa hora.
 
En esta u otras vidas tendrás tu recompensa.
 
 
El trabajo en lo echado a perder 

Veo el rostro de mi padre
-llamémoslo así-
figurado en una moneda

china, de esas de tirar el I King. 

Su rostro está delimitado por el perímetro de la
moneda, su cabello se
confunde con los trazos y arabescos
-¿o chinescos?-
de la parte superior, su bigote
con las volutas de la parte inferior. 

Dicen que lo fundamental en estas monedas,
su valor,
está en el centro
hueco como en la rueda del Tao,
donde lo importante no son los radios sino el vacío del eje
que permite a la rueda girar. 

En eso también esta moneda se parece a mi padre
-sigamos llamándolo así-
o al rostro de mi padre.

Gabriel Chávez Casazola (Sucre, Bolivia, 1972), Multiplicación del sol, Los Torreones, Bogotá, 2017 Vía Círculo de Poesía


domingo, octubre 30, 2022

Raymond Carver / La pipa




El próximo poema que escriba tendrá una pila de leña
junto en medio, leña de resina tan gruesa
que mi amigo se quitará los guantes
y me dirá: "Póntelos cuando
la eches al fuego." Incluirá
también la noche con todas las estrellas
del hemisferio oeste y un inmenso espacio
de agua brillando durante millas bajo la luna llena.
Contará también con una habitación
y una sala de estar, tragaluz,
un sofá, mesa, sillas y junto a la ventana
un jarrón de violetas cortadas justo una hora antes del almuerzo.
También tendré una lámpara encendida en él
y una chimenea donde arderán bloques
de madera de abeto que se consuman poco a poco.
¡Saldrán chispas de mi próximo poema!
Pero no habrá cigarrillos en él.
Empezaré a fumar en pipa en ese poema.

Raymond Carver (Clatskanie, Estados Unidos, 1938-Port Angeles, Estados Unidos, 1988), "Fuegos", 1983; Todos nosotros. Poesía completa, Anagrama, Barcelona, 2021
Traducción de Jaime Priede
Envío de Javier Cófreces




THE PIPE

The next poem I write will have firewood
right in the middle of it, firewood so thick
with pitch my friend will leave behind
his gloves and tell me, “Wear these when you
handle that stuff.” The next poem
will have night in it, too, and all the stars
in the western hemisphere; and an immense body
of water shining for miles under a new moon.
The next poem will have a bedroom
and living room for itself, skylights,
a sofa, a table and chairs by the window,
a vase of violets cut just an hour before lunch.
There’ll be a lamp burning in the next poem;
and a fireplace where pitch-soaked
blocks of fir flame up, consuming one another.
Oh, the next poem will throw sparks!
But there won’t be any cigarettes in that poem.
I’ll take up smoking the pipe.

sábado, octubre 29, 2022

Alberto Cisnero / De "La sustancia en infracción"



carver 

carver en parís. y el río que presuroso 
corre ante ellos. y más allá el sol 
se hunde en el ocaso: no podrían 
existir sin vos, le dice y desprende 
la ceniza del cigarrillo; y que acaso 
el mundo les deba una pensión 
vitalicia a tantos perritos de entrecasa 
que expresan ideas definitivas 
con tono vacilante ante un público 
que no existe más que en su imaginación 
mientras se dirigen a la fama, 
a las giras mundiales; alguien comprará 
lo que escriban, muchachos
(luego farfullan y sonríen bajo 
la llovizna helada); y supongamos,
sin mirar una vez hacia atrás, para no 
volver nunca más, hablando a través 
de volutas de humo mientras ocurre 
la combustión de hebras y pulpa, 
que fuesen más verdaderas 
las palabras, más firme el recodo 
de oscuridad y que nos bastase 
con nuestras camperas de cuero, 
nuestras drogas y nuestras arrugas,
incluso con el mal, aunque sin incitar 
la piedad, no, a menos que la gracia 
lograse captarnos; eso supone algo 
que deberemos averiguar por nosotros 
mismos, encontrar al fin un final feliz,
en lo posible por medios decentes 
y dentro de cierta legalidad; 
lo mejor sería responder eneo 
a todo, y que todo cuanto digamos 
estemos dispuestos a firmarlo después; 
eneo mientras nuestros cuerpos 
se mantengan en posición vertical, 
ladeados los sombreros, ocultándonos 
la cara, dormitando en la sombra 
de los portales, inventando otros 
personajes para contar sus historias. 
con tinta o con sangre en las propias 
manos: había una vez un hombre, etcétera;
con la secreta misión de alterar 
la estructura del universo y lo que acontece 
en nuestro sistema nervioso, 
no alcanza con asumir el riesgo, 
requiere valor, desconocer el punto 
de vista de la crítica especializada 
al respecto; y de los mercaderes,
banqueros y representantes del pueblo, 
aventuras en el circuito del hampa; 
y hoy un día tan feo y tan bello no 
hemos visto; era acá, hace ya demasiados. 
días, en el fracaso pero no en la derrota. 
sabemos dónde estábamos, dónde 
estaríamos, dónde estaremos esperando; 
tal dato quizá conlleve algún signo, 
aunque rante, o tal vez sólo se trata
de nuestra fantasía, el empapelado hecho 
trizas de las paredes, sucio del hollín 
de la chimenea, sus flores decoloradas 
y armarios que nunca logramos cerrar 
con llave; tantos vidrios rotos 
en los ventanucos, tantas despedidas, 
tantas ciudades de cuyos nombres 
no guardamos ya el recuerdo; simulacros 
convertidos en poemas por muchachas 
de quienes suponíamos estar prendados, 
proposiciones de casamiento y otras
menos deshonestas (soñando sueños 
que siempre terminaron mal);
eran planes perfectos, sólo que habían 
sido perpetrados de cualquier manera;
igual nunca bebimos como los demás
y tampoco logramos adaptarnos 
como ellos; si alguien decía querernos, 
agradecíamos, y luego extrañábamos 
de lo meticuloso a lo burdo, como ancianos 
melancólicos y resignados, como la lluvia 
cuando cae, como quienes intentan 
protegerse de algo; luego simplemente 
rompíamos nuestra palabra, simplemente
nos alejábamos; también recordamos 
verlas marcharse sin tornar a mirar 
en nuestra dirección; ningún otro ademán, 
renuencia o postrer saludo; y nada salvo 
a su alrededor, salvo fotografías rasgadas 
de dos desconocidos; habría de cobrar 
sentido en algún momento la misma 
luz de antaño sobre túmulos, puentes, 
bulevares, aquella torre, aquel molino; 
a unas palabras responderemos con otras,
o repetiremos frases extranjeras, antiguas 
y perdidas; y sólo muchos años después, 
abstraídos en un libro, con un libro sobre 
las rodillas, alzando los ojos de un libro, 
abriendo un libro, en el atardecer todavía 
luminoso de abril, nuestras palabras 
aludirán a que no nos estábamos 
volviendo más jóvenes y a que creímos 
haber recordado algo muy lejano, 
que nos acompañaría siempre en la vida. 
son las cambiantes hipótesis de la mente, 
igual a ver mecerse las lilas en una tela. 
no giran como la tierra; silencio, tres 
veces silencio; se puede ir al carajo 
el racionalismo porque esta noche estamos 
alegres y con las luces apagadas; alegres 
de que hayamos sobrevivido para encontrarnos, 
a través de aeropuertos y callejones; y no 
vamos a apartarnos del aguacero; callemos 
y corra el tiempo, el tiempo siempre 
puede más que la prisa.

Alberto Cisnero (La Matanza, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1975)

La sustancia en infracción
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2022









---
Imagen: Retrato de Alberto Cisnero Mariano Lucano/Colofón 

viernes, octubre 28, 2022

Claudia Roquette-Pinto / Ecce Mulier




Yo no paso de una bóveda repleta
de manchas de infiltración
en el techo de un viejo templo, yo no
paso de una ex-belle-of-the-ball
con problemas de articulación
en las sienes, en el tiempo,
y pernos de metal para sostener los dientes
– un pedazo decadente de auto ironía
cercada de juventud por todos lados.
Yo no paso de una masa flácida
que se derrite cada día, 
escurriéndose cuerpo abajo
pero no se tranquiliza su ardor
y mira con ojo envidioso
un mundo de carnes duras
y células lindas, vivas, 
centelleantes
que se renuevan vertiginosamente
tipo arrebato 
mientras, en lo íntimo, invento
mil enredos donde me enredo 
(una inocente de Joá)
– y después, para desenredar, lleva una vida.
Yo no paso de una tímida-metida, 
una voyeuse (“Will you ever get me?”)
la que siempre se mete
en embrollos, 
tan melancólica como Chet *
pues “Everything happens to me”
– pero dueña de una alegría que resbala 
hasta el delirio,
casi una samba de avión. 
Yo no paso de una buena pieza, 
una absurda,
patinando mil veces en la curva
(y, vuelta a vuelta, aun vuelco)
por los ojos de un moreno.
Moradora de los reflejos,
un sexo equivocado, un león
de la Metro, yo no 
paso de un trazo estadístico, 
de un mísero insecto
aleteando sobre basura,
en la quebrada,
no paso de una bóveda
una peste 
una bóveda celeste
en vías de desintegrarse.

* Chet Baker

Claudia Roquette-Pinto (Río de Janeiro, Brasil 1963), Tejer y destejer, 7 poetas contemporáneas del Brasil *, selección y traducción de Agustina Roca, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2020

* La antología la integran poemas de Ana Martins Marques, Annita Costa Malufe, Claudia Roquette-Pinto, Izabela Leal, Josely Vianna Baptista, Lu Menezes y Simone Brantes [N. del Ad.]




Ecce Mulier

Eu não passo de uma abóbada repleta
de manchas de infiltração
no teto de um velho templo, eu não
passo de uma ex-belle-of-the-ball
com problemas de articulação
nas têmporas, no tempo,
e uns pinos de metal pra segurar os dentes
– um pedaço decadente de auto-ironia
cercado de juventude por todos os lados.
Eu não passo de uma massa flácida
que a cada dia derrete,
escorrendo corpo abaixo
mas que não sossega o facho
e olha de olho comprido
para um mundo de carnes duras
e células lindas, vivas,
cintilantes
a renover-se vertiginosamente
feito um arrebol
enquanto, no íntimo, invento
mil enredos onde me enredo
(uma inocente do Joá)
– e depois, pra desenrolar, leva uma vida.
Eu não passo de uma tímida-metida,
uma voyeuse (“Will you ever get me?”) 
a que sempre se mete
em embrulhadas,
tão melancólica quanto Chet
pois “Everything happens to me”
– mas dona de uma alegria que descamba
pro delírio,
quase um samba do avião.
Eu não passo de uma boa bisca,
uma absurda,
derrapando mil vezes na curva
(e, volta e meia, ainda capoto)
pelos olhos de um moreno.
Moradora dos reflexos,
um sexo equívoco, um leão
da Metro, eu não
passo de um traço estatístico,
de um mísero inseto
voejando sobre o lixo,
na quebrada,
não passo de uma abobada
uma peste
uma abóbada celeste
em vias de desintegrar.

jueves, octubre 27, 2022

Raymond Queneau / De "Ejercicios de estilo", 2




Metafóricamente

En el centro del día, arrojado en el montón de sardinas viajeras de un
coleóptero de vientre blancuzco, un pollo de largo cuello desplumado
arengó de repente a una de ellas, pacífica, y su lenguaje se desplegó por
los aires, húmedo de protesta. Luego, atraído por un abismo, el pichón se precipitó.
En un triste desierto urbano, volví a verlo ese mismo día mientras
abofeteaban su arrogancia por un botón cualquiera.


Carta oficial

Tengo el honor de informarle los hechos siguientes, de los que tuve
oportunidad de ser un testigo tan imparcial como horrorizado.
Hoy mismo, alrededor de mediodía, me encontraba en la plataforma
de un autobús que subía la calle de Courcelles en dirección a la plaza
Champerret. Dicho autobús estaba repleto, incluso más que repleto, me
atrevería a decir, puesto que el cobrador había admitido como sobrepeso
a varios solicitantes, sin motivo válido e impulsado por una bondad de
alma exagerada que lo llevaba a hacer caso omiso del reglamento y que,
en consecuencia, rozaba la indulgencia. En cada parada, las idas y
venidas de los viajeros que descendían y ascendían no dejaban de
provocar ciertos empujones que incitaron a uno de los presentes a
protestar, no sin timidez. Debo decir que éste fue a sentarse en cuanto le
resultó posible.
Agregaré a mi breve relato esta adenda: tuve la ocasión de distinguir a
ese viajero poco tiempo después en compañía de un personaje que no he
podido identificar. La animada conversación que mantenían parecía
tener relación con temas de naturaleza estética.
Dadas estas condiciones, le ruego tenga a bien, Señor, indicarme las
consecuencias que debo extraer de estos hechos y la actitud que usted
crea oportuna que adopte en la conducta de mi vida subsiguiente.
A la espera de su respuesta, le expreso, Señor, la perfecta
consideración de este como mínimo atento servidor.

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903 – París, Francia, 1976), Exercices de style, 1947. Op. Cit., noviembre 28, 2021
Versiones de Mariano Fiszman y Martín Abadía


Foto: Raymond Queneau, 12 de marzo de 1951 Rue des Archives/AGIF/France Archives

miércoles, octubre 26, 2022

Paulina Vinderman / De "Puerto Ausencia"



2

Todo ocurre ahora al mismo tiempo,
igual que en el poema: el pasado, el futuro
y el imposible presente.
* "Se marcharon, los dioses, el día
de la extraña marea".
¿Quién se atreve a decir que es demasiado?
Que la luna nada diga es irreparable.
Que el sol se adueñe del amor
con majestad, mientras las cosas mueren,
es irreparable.
La madrugada canta
una canción que no conozco.
No hay nada aquí, salvo mi pequeña vida:
llorar las muertes, aprender
lo que no sé.


* John Banville.


4

¿Qué vuela ahora en el jardín que no tuve?
Ese lugar donde escribo.
Vuela un viento blanco
contra un cielo enfermo de transparencia.
El jardín está en ruinas,
hay una estatua rota, que por eso
es más bella, y un grupo de cactus
entre los escombros.
El lenguaje absorbe la luna
de las piedras
y habla por fin de lo improbable.
El poema se parece a un guerrero
encendiendo la espada
para sobrevivir.

Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944), Op. Cit. 28 de agosto de 2022


Puerto Ausencia
Alción Editora, 
Córdoba, Argentina, 2022











Foto: Paulina Vinderman, Casa de la Lectura, Buenos Aires, 2010