martes, febrero 02, 2016

Evgeni Evtushenko / Kossuety










Extraño a los duros dogmas
se levanta ante mí
un fresco
con ángeles y santos
disolutos
e innobles.
Mas yo entiendo
que el fresco no es
parte de la iglesia
sino al revés.
Ladó Gudiashvili
dejó en el muro
hombres que al cielo no subieron
por sus pecados.
Ni fue cínico
ni calumniador.
Estaba hecho de la misma pasta.
Tanto fue un pecador
como un dios,
y nosotros,
pintores,
poetas,
hacedores de profundas transformaciones
¡cuántos muros hemos pintado
como el de esta iglesia de Kossuety!
Nosotros,
los hipócritas pintorzuelos,
con astucia aceptamos
sus encargos
para después burlarnos de los señores
poniéndolo todo al revés.
Soportando los ataques del enemigo
(también con riesgo de la piel)
pintamos a los ángeles como hombres
y en los hombres hemos visto dioses.

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932), No he nacido tarde, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1967
Traducción de José Luis Mangieri
Envío de Jonio González



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