lunes, septiembre 27, 2010

Moya Cannon / Tren





El tren

El terraplén del ferrocarril a nuestra izquierda
traza una línea verde a través de las piedras sueltas y el brezo agrisado
Una vía espectral lleva a un tren spectral
al oeste desde Letterkenny a Burtonport.
En uno de los asientos de tabla está sentada
una joven de catorce años seria y de Tyrone
de cabello fino, lacio, rojizo.
El tren resopla y rechina encima de nuestras cabezas
sobre altos pilares de piedra
que bordean la parte más angosta del camino.

Está yendo a aprender irlandés a Ranafast
en mil novecientos veintinueve.
El tren de trocha angosta avanza humeando tan despacio
que ella puede tocar
y arrancar las hojas del árbol ocasional que pasa.
Su amiga sostiene el sombrero fuera de la ventana con un dedo
haciéndolo girar distraídamente una y otra vez,
hasta que sale volando y aterriza entre las piedras.

Mi madre no sabe que el ferrocarril fue construido
por hombres que creían que el tren ya estaba presente
en la profecías de Colmcille
como un cerdo negro que resopla por el barranco.
No puede profetizar, así que no sabe
que su padre habrá muerto en tres años,
ni que conocerá a su marido
y pasará su vida adulta
al oeste de esas colinas de granito redondeadas.

Dentro de setenta y cinco años
una de sus hijas la llevará
debajo de ese puente desaparecido
y fuera de Donegal
una última vez.
Lo único que sabe es que está yendo a Ranafast
y que el tren está yendo muy despacio.

Moya Cannon (Dunfanaghy, Donegal, 1956)
Versión de Jorge Fondebrider


The train

The railway embankment to our left
drives a green line through scree and grizzled heather.
A ghost track carries a ghost train
west from Letterkenny to Burtonport.
On one of the slatted wooden seats sits
a serious fourteen-year-old from Tyrone
with fine, straight, reddish hair.
The train huffs and clanks over our heads
across tall, cut-stone pylons
which flank the narrowest part of the road.

She is travelling to Irish college in Ranafast
in nineteen twenty-nine.
The narrow-gauge train steams along so slowly
that she can reach out
and pull leaves off the occasional, passing tree.
Her friend holds her hat out of the window
and swizzles and swizzles it around, absent-mindedly,
until it spins off and lands amid the scree.

My mother does not know that the railway line was built
by men who believed that the train was foreseen
in the prophecies of Colmcille
as a black pig snorting through the gap.
She cannot prophesy, so she does not know
that her father will be dead within three years,
or that she will meet her husband
and will spend her adult life
west of these rounded, granite hills,

or that, in seventy-five years time,
one of her daughters will drive her
under this disappeared bridge
and out of Donegal
for the last time.
All she knows is that she is going to Ranafast
and that the train is travelling very slowly.


Ilustración: Train at Night, c.1890, Lionel Walden

2 comentarios:

  1. andrea malaspina10 diciembre, 2010 13:03

    maravillosa poetica forma de volver atras en el tiempo,jorge me darias datos , hombre mujer, epoca etc. lo unico que se es que es irlandes/a. gracias por enseñarnos a los que seguimos el blog y no estudiamos letras lo que es bueno.

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  2. Gracias tu comentario, Andrea. Moya Cannon es una de las más importantes poetas actuales de Irlanda. En este sitio podés leer otros poemas de ella, traducidos por Fondebrider, yendo a la etiqueta Moya Cannon, al pie de esta entrada. Además, hay una reportaje, más poemas y datos en castellano en este link que te copio a continuación:
    http://todonuevobajoelsol.blogspot.com/2007/03/nota-moya-cannon-y-harry-clifton-poetas.html

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