lunes, abril 11, 2022

Cesare Pavese / Una estación





Esta mujer una vez estuvo hecha de carne
fresca y sólida: cuando llevaba un chico,
se mantenía escondida y entristecía sola.
No quería mostrarse deformada por la calle.
Las otras veces (era joven y sin quererlo
hizo muchos chicos) pasaba por la calle
con un paso seguro y sabía disfrutar los momentos.
Los vestidos se hacen viento las tardes de marzo
y se aprietan y tiemblan alrededor de las mujeres que pasan.
Su cuerpo de mujer se movía seguro en el viento
que se desvanecía y lo dejaba firme. No tuvo nunca otro bien
que ese cuerpo, que ahora está gastado, después de tantos hijos.

En las tardes de viento se expande un aroma de savias,
el aroma que tenía el cuerpo, de joven,
entre los vestidos superfluos. Un sabor de tierra mojada,
que en cada marzo regresa. También donde no hay avenidas
en la ciudad, y no llega en el sol el respiro del viento,
su cuerpo vivía, exhalando los jugos
en fermentación, entre muros de piedra. Con el tiempo, también ella,
que ha nutrido otros cuerpos, se ha estropeado y doblado.
No es lindo mirarla, ha perdido toda la fuerza;
pero, entre tantos que tuvo, una hija vuelve a pasar
por las calles, a la tarde, y a ostentar en el viento,
bajo los árboles, sólido y fresco, su cuerpo que vive.

Y hay un hijo que vaga, y sabe estar solo
y se sabe divertir solo. Pero se mira en las vidrieras,
complacido por el modo en que lleva del brazo
a su compañera. Le gusta, en un juego de músculos,
arrimársela, mientras ella lucha, y besarla en el cuello.
Sobre todo le gusta, después de que ha engendrado
sobre aquel cuerpo, dejarlo entristecer y volver a sí mismo.
Una apretada lo hace solamente sonreír, y un hijo
lo haría indignarse. Lo sabe la muchacha, que espera,
y se prepara a esconder el vientre deformado
y goza con él, complaciente, y le admira la fuerza
de ese cuerpo que sirve para hacer tantas otras cosas.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, Italia, 1908-Turín, Italia, 1950), Lavorare stanca (1936, 1943), Trabajar ansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, Buenos Aires, 2018
Versión de Jorge Aulicino

Ilustración: Desnudo sobre el vientre, 1917, Egon Schiele


Una stagione

Questa donna una volta era fatta di carne
fresca e solida: quando portava un bambino,
si teneve nascosta e intristiva da sola.
Non amava mostrarsi sformata per strada.
Le altre volte (era giovane e senza volerlo
fece molti bambini) passava per strada
con un passo sicuro e sapeva godersi gli instanti.
I vestiti diventano vento le sere di marzo
e si stringono e tremano intorno alle donne che passano.
Il suo corpo di donna muoveva sicuro nel vento
che svaniva lasciandolo saldo. Non ebbe altro bene
che quel corpo, che adesso è consunto dai troppi figliuoli.

Nelle sere di vento si spande un sentore di linfe,
il sentore que aveva da giovane il corpo
tra le veste superflue. Un sapore di terra bagnata
che ogni marzo ritorna. Anche dove in città non c'è viali
e non giunge col sole il respiro del vento,
il suo corpo viveva, essalando di succhi
in fermento, tra i muri di pietra. Col tempo, anche lei,
che ha nutrito altri corpi, si è rotta e piegata.
Non è bello guardarla, ha perduto ogni forza;
ma, dei molti, una figlia ritorna a passare
per le strade, la sera, e ostentare nel vento
sotto gli alberi, solido e fresco, il suo corpo che vive.

E c'è un figlio che gira e sa stare da solo
e si sa divertire da solo. Ma guarda nei vetri,
compiaciuto del modo che tiene a bracetto
la compagna. Gli piace, d'un gioco di musculi,
accostarsela mentre rilutta a baciarla sul collo.
Sopratutto gli piace, poi che ha generato
su quel corpo, lasciarlo intristire e tornare a se stesso.
Un amplesso lo fa solamente sorridere e un figlio
lo farebbe indignare. Lo sa la ragazza, che attende,
e prepara se stessa a nascondere il ventre sformato
e si gode con lui, compiacente, a gli ammira la forza
di quel corpo che serve per compiere tante altre cose.

Poesíe, Mondadori

domingo, abril 10, 2022

Pedro Ignacio Vicuña / Dos poemas




Aporías

Cuando ya quede nada 
ni la memoria de un soplo
¿qué rastro habrá 
en el combado cielo
y en la música de sus esferas?

Después que cada noche
nos visita la muerte 
para huir 
en un virtuoso lance
por entre los vapores 
del sueño,
los guiñapos de la vida
se cuelan por las rendijas.

La gruesa capa 
la costra de los años
el racimo de velos
que envuelve la vigilia
se vuelve más espeso
que la gota de mercurio
que rueda por el suelo.

Quizá sólo ese río
mismo y siempre otro
el rayo conductor
o algún atardecer en Santorini
algún peñasco del ágora quizás
como dijo Giannis,
acaso la espuma 
el viento entre los arrecifes
el tronar de las piedras
reventadas por las olas
seguirán tal vez sonando
mientras esta bola loca
vaga rota sin sentido
por el último confín
de la galaxia.


Miraje

Afuera sopla el viento
como en las Ardenas.

Se mecen las sombras
las nubes pasan
susurran los follajes
que vegetan en el parque.

La ventana ciega
apenas contiene 
una mirada que no alcanza.

No vislumbra
sólo sueña
imagina.
Sólo escucha el viento.

Como en las Ardenas
pienso otra vez
y es la mueca
de una lejana derrota
paseándose por las afueras
mientras el tiempo
parece detenido 
en estos húmedos intramuros.

[inéditos]

sábado, abril 09, 2022

Miguel Gaya / De "Tríptico de la memoria"



Caminamos a la orilla de nuestra mente, un lugar al que llegan pensamientos rotos,
y dejan en la arena restos de algo enorme, ya perdido, y unos caracoles como orejas, 
y algas entre muertas y vivas, enroscadas en los hoyos de la playa. La mente se ha ausentado

hace tiempo, y nadie tiene noticias de ella. Nadie sabe muy bien adónde se ha ido,
si ha logrado olvidarnos esta vez, o si puede volver, luminosa y altiva.
Caminamos por campos neblinosos, repletos de charcos y ahí está la mente, ahí respira.

No la vemos, no la escuchamos, por más que un susurro monocorde, autómata, nos sobrecoge
mientras caminamos, quizás en círculos, quizás alejándonos de ella, de su centro.
Hay algo más allá de cuanto miramos, algo que se eleva y se desploma, y que nos habla. 

(...)

A veces las palabras se separan, y lo que se cuela entre ellas es el vacío.
Y el vacío muerde las palabras y ya dejan de nombrar y de cantar.
Si confundimos las palabras con aquello que nombran, ya dejan de nombrar

y se quejan de mudez. Mudos quedamos. Los ritmos de lo que decimos
hacen a lo que nombramos.  Si miramos los giros de las palabras en el viento,
donde viven, las cosas se ordenan mejor en este mundo.

¿Cómo saber si lo que hablamos nombra? ¡Ah, mis amigos, miren el viento!
Miren el viento que lleva y trae las palabras y deja las cosas desnudas,
pero fuera del mundo, en un mundo hecho para quienes hablamos. 

(...)

Las gaviotas chillan en la niebla inesperada, en el frío, en las dunas,
y ese sonido es como el anuncio de un tiempo que se apresura en acabar,
cuando hubiera preferido que siguiera contigo, aún en la tormenta

en la que se precipita la mañana. Apuras el paso, apretando contra el pecho
la ropa clara, y tu pelo vuela como un remolino. Así recuerdo
tu paso por mi vida, así te espero para que en ella vivas.

En la noche soy avaro con los recuerdos. Los traigo y los entretengo conmigo
hasta no saber qué fue de ellos, cómo fueron antes de venir a mi encuentro,
y consolarme de su palidez, del modo en que el viento de la noche los deshace. 

Miguel Gaya (Ayacucho, Argentina, 1953)

Tríptico de la memoria
,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022







viernes, abril 08, 2022

Alejandra Boero / Dos poemas




Espejismos

El agua abre círculos
bajo el rostro de Narciso.
El reflejo sostiene su mirada
y la recorre.
Muestra un cementerio,
un orden de lo ancestral.

Rostro y reflejo se funden
como el hierro en la fragua.

Narciso no se reconoce
en esa alquimia.
Una geografía de espasmos
describe su lucha.

El recuerdo de pútridos naranjos
y retorcidas herrumbres
desarma su belleza.

En sus ojos, la muerte.
Negadora.
Familiar.

*

Sabe que el edén es un mito y el futuro, otra fantasía.
El universo, más sabio, desbarata su imperio.
La soledad es una ciudad que asecha al soñador.
El hombre no olvida que el tiempo es finito.
Como soñador, cuida sus flores;
cultiva, en la guerra, su apostasía.

[inéditos]

Alejandra M. Boero Serra (Rafaela, Provincia de Santa Fe, Argentina, 1968)


jueves, abril 07, 2022

Guillermo Matta / Por el bosque




Cuando en la tarde muda y solitaria
por el bosque transito,
me parece que es templo el que visito. 

En aire, en roca, en suelo,
oigo como una mística plegaria,
y un insaciable anhelo de infinito
punza mi humano anhelo;
himnos que nadie ha escrito,
visiones, ¡ay!, de imaginado cielo. 

Y marcho y marcho. Y con devota calma
penetro en la espesura,
buscando altares en la sombra oscura.
¡Cuán se exalta la mente,
cuán se conmueve y se deleita el alma! 

Y la enérgica brisa de la altura,
al golpear en mi frente,
en los pinos murmura,
y suena y canta religiosamente.

Aires salubres, místicos cantares,
vuestros gratos sonidos
traen música extraña a mis oídos. 

Este templo sin muros,
este culto sin Dios y sin altares,
atraen con más fuerza los sentidos;
y en sus antros oscuros,
y en sus ecos perdidos,
Dios, hombre y creación, se ven más puros.

Guillermo Matta (Copiapó, Chile, 1829-Santiago de Chile, 1899), Nuevas poesías. Tomo segundo, F.A. Brockhaus, Leipzig, 1887 


Foto: Retrato de Guillermo Matta, Establecimiento Fotográfico Dn. Juan de Dios, Santiago de Chile, hacia 1873 Biblioteca Nacional de Chile

miércoles, abril 06, 2022

Kurt Schwitters / Wantee, a su vecino




I

No, el más viejo. El grande.
¿Qué te parece, debo ir?

Justo esta mañana. A punto de salir,
tarde, para el trabajo, me detuvo en la escalera

y me pidió que lo ayudara con el calentador de agua,
de modo que le enseñé dónde poner las monedas,

mientras lo hacía me temblaba la mano. Sí,
los sueños de nuevo, no sé

cuánto hace que no duermo toda la noche.
¿Sabes que es alemán? Sí,

lo han investigado, por supuesto. No sé si
es profesor o algo por el estilo. Artista.

Pero aun así, esas manos grandes...,
no dejo de verlas sosteniendo un arma.

Bien, le dije que lo haría, y
él dice que ha comprado un pastel.

Pastel de chocolate, dice, y café,
¿me acompaña? ¡Por supuesto

que sé lo que pretende! Pero sonríe,
y su risa me hace olvidar

que es alemán. Sí, iré,
pero si en media hora

no estoy de vuelta,
baja y llama a su puerta.


II

Rosas. Dos rosas rojas. Y ¿sabes?
había dispuesto la pequeña mesa

con el pastel en el medio, dos platos,
y una toalla blanca a modo de mantel.

Me encantó. Y sus cuadros...,
nunca he visto nada igual,

pedazos de tela pegados,
pedazos de papel, no puedo explicar

por qué me parecieron tan tranquilizadores.
Es el modo en que los describió

como si amara esos recortes,
cada uno por sí mismo.

Pueden bombardear una ciudad hasta reducirla a escombros,
dijo, y cada vez que oigo una sirena

me estremezco, pero
nadie puede destruir la mente humana.

Sí, se refería a los nazis,
también son sus enemigos, pero

no insistió en ello.
De repente se puso de pie,

¿quiere un café?, dijo
y empezó a quitar la manta de la cama.

Bueno, y poco a poco fui acercándome a la puerta,
pero se volvió de nuevo hacia mí,

en la mano un hervidor de hojalata —el café—
que había envuelto para que se mantuviese caliente.

Me encanta. ¿El café?
Con leche y mucha azúcar.

Sí, con el tiempo
quizá aprenda a que me guste también.

Kurt Schwitters (Hannover, Alemania, 1887-Kendal, Reino Unido, 1948), The Merzbook: Kurt Schwitters Poems, edición y traducción del alemán al inglés, Colin Morton, Quarry Press, Kingston, Ontario, Canadá, 1987
Versión del inglés al castellano, Jonio González.

Nota del traductor: El título del poema refiere a Edith Wantee Thomas, cuyo apodo procede de la expresión Want tea? (¿Quieres té?) y a quien Schwitters conoce en 1941en Londres, donde vive hace un año con su hijo Ernst y Esther Guldahl, esposa de éste. Antes, Schwitters ha abandonado Noruega (huyendo de los nazis, que la han invadido) y ha pasado por varios campos de internamiento británicos (por "enemigo de Su Majestad") hasta su puesta en libertad. En 1945 sufre una apoplejía y se muda con Wantee, su pareja desde hace tiempo, a Ambleside. Ella cuidará de Schwitters hasta la muerte de éste, el 8 de enero de 1948



WANTEE, TO HER NEIGHBOUR

I

No, the older one. The big one.
What do you say, shall I go?

Just this morning. On my way out,
late for work, he stopped me on the stair

needing help with the geyser, so
I showed him where to put the pennies,

my hand trembling as I did. Yes,
dreams again, I don't know

when I've had a night's sleep.
You know he's German? Yes,

vetted of course. I don't know,
a professor or something, an artist.

But still, those big hands,
I keep seeing them holding a gun.

Well, I told him I would, and
he says he's bought a cake.

Chocolate cake, he said, and coffee,
won't you join me? Well of course

I know what he's after! But his smile,
the way he laughs makes me forget

he's German. Yes I'm going,
only, wait half an hour, then

if I'm not back, you
come down and knock on his door.

II

Roses. Two red roses. And you know
he had set his little table

with the cake in the centre, two plates,
and a white towel for a table cloth.

It was charming. And his pictures
are like nothing I've seen,

bits of cloth stuck down,
bits of paper, I can't explain

why I found them so soothing.
It's the way he described them

as if he loves those scraps,
each one for itself.

They can bomb a city to rubble,
he said, and I flinched

as if hearing a siren, but
no one can destroy the human mind.

Yes, he meant the Nazis,
they're his enemies too, but

he didn't dwell on that.
All at once he stood up,

you'd like coffee, he said
and started tearing off the bedclothes.

Well yes, I edged toward the door,
but he turned round again

a tin pot in his hand -- the coffee --
he had it wrapped up to keep warm.

Oh he's charming. The coffee?
With milk and a lot of sugar.

Yes, given time
I could learn to like it too.
---
Foto: Kurt Schwitters leyendo su Ursonate, serie fotográfica de Ernst Schwitters Archivo Kurt und Ernst Schwitters/Merz Barn

martes, abril 05, 2022

Marília García / De "Cámara lenta"



Bzzz

estar ahí era como un nido
de abejas.
  –¿una colmena? ¿quisiste decir
colmena o solo querías dar la impresión
de peligro?
no sé, miraba las fotos
en silencio y tal vez en ese
momento él haya pasado muy cerca,
tal vez haya sido
solo una sombra al darme vuelta.
¿será que una línea de sombra
bastaría para reconocernos?
[¿te acordás de aquella vez que
paraste en la mitad de un poema
para contarme de una ciudad
sin sombras?]
debía ser aquel lugar:
la luz en aquel lugar
la luz de antes que se repite ahora
dando la impresión de mapas
superpuestos. cuando llego acá, demoro en saber
qué pasa.
–¿ya sabés qué hacer ahora?
a veces escucho el mismo ruido alrededor
como un nido de abejas
un bzzz sobre el puente
y una sombra escapando
pero no era un peligro,
era solo un ruido a la hora de escuchar
lo más importante.


Definición

en el momento de mayor intimidad,
quedaron a 1 cm de distancia
uno del otro.
entonces me aparto y
veo la escena en cámara
lenta: ahí los dos no
se miran.
está oscuro y ellos atraviesan el espacio.  
el hombro de ella casi raspa
el brazo de él,
los dedos de él
un poco encima de la mano de ella.
los ojos fijos en el suelo
y la respiración al
compás.
–¿cuánto tiempo aguantarías estar abajo    
del agua?

Marília García (Río de Janeiro, Brasil, 1979), Cámara lenta, Zindo & Gafuri, 2020
Traducción de Rodrigo Alvarez


lunes, abril 04, 2022

María Meleck Vivanco / Tres poemas




Las grandes contraseñas

Airosamente convivo con los adolescentes que
caminan descalzos la repugnante menta Eunucos de
un serrallo con chispas de alcanfor que hacen crujir
la manivela de la suerte En seguimiento de los
     incendios oscuros
Yo no respiro No confío más en la mandrágora que
ciega mariposas Ni en la temperatura del placer que
me recuerda que una mañana desperté amapola Ni
en los encantamientos que suceden con las grandes
     contraseñas de la vida
Voladas las trincheras que espesan los crepúsculos,
es imposible arriar caballos bajo el espectro flotante 
     de la cordura

Me desconciertan la pobreza y el humo
amo el secreto último de los cuerpos arrastrados en el viento

[Balanza de ceremonias, 1992]


[Desde infinitos mundos...]

Desde infinitos mundos, cayó una nube en la mirada
     de los cuervos
Imaginé, la falsa levitación de las murallas que
rodeaban mi sangre El peine de carey, en su estuche
de semillas vacías Un par de anteojos de tempestad,
con su visor fantasma siempre empañado Las
miserables patas de la muerte, muertas de miedo
Descubierta por el deseo, probé los numerosos ritos
de la impaciencia Con mis caderas frágiles, en senti-
do inverso del sol

Porque nací, secretamente separada

["Los regalos de la locura", Antología poética, 2009]


Reclinatorio donde la virgen

Mi arrobamiento se suma a los conjuros de la
sombra A la savia picante y sensual de los paraísos
abstraídos Como ala de abanicos angélicos que
refrescan la turbulencia de la tierra
Mientras la luna exhala su perfume animal, me
instalo soberana en los jergones del monte En los
     remiendos estrellados del viento
Llegan los marginados de la procesión Abren el
follaje y se reparten los manjares deliciosos y las
naranjas profundas El rocío distrae más allá de la
fiesta Y obedezco al pulso salvaje de ruidos luminosos
Fruto de la compasión, la niña alisa sus cabellos con
peine de palo santo Y el ave infiel se despereza entre 
     las flores
Amo las chimeneas desoladas Y suspiro la púrpura
en el reclinatorio, donde la virgen descansa su cabeza

Ahora las máscaras, se prueban corazones alrededor
     de mi casa

[Mar de Mármara, 2011]

María Meleck Vivanco (San Javier, Córdoba, Argentina, 1921- Portezuelo, Maldonado, Uruguay, 2010)

Poetas surrealistas argentinos.
Recopilación de textos y notas: Javier Cófreces
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022









domingo, abril 03, 2022

María Rosa Lojo / De "Los brotes de esta tierra"



Cabeza de cristal

Ella con la cabeza de cristal
pública, iluminada como un planeta
golpeando el aire con imperfecto 
equilibrio.
No sabe que otros contemplan el espectáculo
de sus pensamientos
--caras aplanadas por la distancia
noches quietas en el sedimento más oscuro
del tiempo,
casas encendidas en burbujas
que levantan el vuelo--.

Sonríe vestida desde el cuello a los pies
al descubierto la cabeza
donde otros ven surgir las formas
ocultas de su vida.
No le hablan del tema
no se atreven a la pregunta,
miran discretamente de reojo
hacia la superficie irradiante
donde suceden acontecimientos
confusos,
imágenes que no aciertan
a interpretar.


La comunidad de los seres

Los seres son comunes.
Unos para los otros, en los otros, con los otros.
Entrelazados, entretejidos, sensibles como dendritas,
infinitamente relacionables.

Comunes y corrientes,
no sorprenden al ojo monstruoso de su Creador.
Fluyen fundiéndose, chocando, despidiendo chispas,
corren por la deriva del Universo,
se licúan, se evaporan, se desvanecen en el aire.
Regresan en gotas condensadas sobre la tierra.
Todos están hechos de la misma madre, de la misma madera,
idénticos pero divergentes como un puercoespín y una flor carnívora.

Todos estallan como los fuegos artificiales
de una fiesta que iluminó la oscuridad total
en un instante remotísimo,
mientras la música de las esferas resuena,
mundo abajo
en ecos multiplicados que te aturden los oídos
laceran las yemas de los dedos,
y anuncian en la boca del estómago
el sonido inminente
de tu explosión. 


Perdida

Hay en mis sueños una oscuridad persistente
Desde aquel día en que me empapó la luz
Y en ella se me quedaron los ojos.

Ahora voy ciega 
Perdida entre los ecos de mis pisadas por las galerías de otro mundo.

María Rosa Lojo (Buenos Aires, 1954)

Los brotes de esta tierra
,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022










sábado, abril 02, 2022

Kurt Schwitters / Grandes momentos del arte moderno




I

Octubre de 1922

Mussolini asiste a la Ópera de Milán
antes de acompañar a sus Camisas Negras hasta Roma
a rescatar al rey y al país de la anarquía.

    Negro sobre verde, tipografía en negro sobre papel verde
        Caslon           Bodoni           Baskerville
        borde           trozo         borde
        un trozo de papel            una tira de papel
        astilla de porcelana azul           naipe
        una pluma
        esmalte de marfil


"Dadá ha muerto; larga vida a Dadá."
          Tzara, en el Dada-Revon de Hanover ¹
          
***

II

1925-26-27-28

        Con el espíritu de Locarno ²
        el cristiano/socialdemócrata/liberal/conservador/
        nacional/patriótico/fascista gobierno cae en picado. 
        Los ejércitos, izquierda derecha y centro, se ofrecen a intervenir.

            Dentro del marco dentro
                del marco está el orden


Octubre de 1929


        Crac del mercado bursátil mundial.

            -Rampele, trampele
                Trampele, rampele
                ¡Viejo peral! ³
                Fantasma de los años por venir
                mantente lejos de mí.


***

III

Febrero de 1933


        El Reichstag arde.
        Se culpa a los comunistas.
        El partido Nazi toma el poder.

            En mis pinturas, el rojo se reduce a un círculo
               de luz en el centro  —la vitola de un cigarro—
              La Habana, Cuba.

Agosto de 1934

        Muerte de Hindenburg.
        El Canciller se autoproclama Führer.
        Retratos de Hitler y Goebbels llegan
        al Salón de Artistas de Hannover.

            -Aquí están, amigos.
                ¿Debemos colgarlos o basta con
               apoyarlos contra la pared?


***

IV

Abril de 1936

     Ebrias  por la victoria en Renania las masas alemanas ⁴
     escuchan perplejas la radio:
     el Führer declara la guerra
     al arte abstracto.

          -Moholy escribe desde Norteamérica,
          Arp desde Francia: 
          "¡Vete de ahí, Kurt!"
          Pero la columna que se ha convertido en mi piel ⁵
          ha roto el suelo,
          ha echado raíces aquí. 

Enero de 1937

     Pasajes para Oslo.
     La costa helada de la patria
     rueda bajo la cúpula de la tierra.

         -Cartas desde Norteamérica.
               "Por el amor de Dios haz que te sellen los permisos
               y ven a California."

Kurt Schwitters (Hannover, Alemania, 1887-Kendal, Reino Unido, 1948), The Merzbook: Kurt Schwitters Poems, edición y traducción del alemán al inglés, Colin Morton, Quarry Press, Kingston, Ontario, Canadá, 1987
Versiones del inglés al castellano, Jonio González.

Notas del traductor:

¹ Dada-Revon: espectáculo organizado por Schwitters en Hanover en colaboración con el galerista Herbert von Garvens. Tuvo lugar los días 29 y 30 de septiembre de 1922 y en él participaron, entre otros, Tristan Tzara, Jean Arp, Laszlo Moholy-Nagy, Raoul Hausmann, Théo y Nelly van Doesburg y el propio Schwitters. (El nombre Revon corresponde a las dos últimas sílabas de la palabra Hanover, invertidas.) 
² Se refiere al acuerdo o pacto de Locarno firmado el 16 de septiembre de 1926 por Alemania, Francia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Italia, Polonia, Bélgica y Checoslovaquia, por el cual la primera reconocía las fronteras de Francia y Bélgica, no así las de Polonia y Checoslovaquia. 
 ³ Estos tres versos se repiten en la ópera para cabaret Colission, compuesta en 1928 por Schwitters, quien intentaba reflejar en ella el período de caos e hiperinflación de la Alemania de los años veinte y que acabó convirtiéndose en una suerte de profecía sobre el nazismo. El vocablo trampele seguramente es una deformación de trampeln, "patear", en alemán, en tanto que rambele, de rampeln, "pisotear", también en alemán. 
⁴ Referencia a la invasión de Renania por parte de Alemania el 7 de marzo de 1936, violando así el Tratado de Versalles. 
 ⁵ Referencia a la famosa Schwitters-Säule, o Columna Schwitters, en la que este trabajó prácticamente a lo largo de toda su vida, pues comenzó con ella en la casa que habitaba en Hanover, para continuarla (en sendas versiones) en sus exilios en Noruega (adonde llegó muy poco antes de que los nazis ordenaran su arresto) e Inglaterra. Estaba formada por una estructura abstracta de yeso con cavidades (una para Mondrian, otra para Van der Rohe, para Lissitzky, para su hijo, su esposa, etc.) en las que se iban colocando objetos de todo tipo, desde zapatos y cigarrillos hasta dientes y toda clase de cosas encontradas en la calle. Con los años fue creciendo hasta el punto de ocupar varias habitaciones de la casa y hasta el piso de los inquilinos, por lo que tuvo que hacer un agujero en el techo. 

 

GREAT MOMENTS IN MODERN ART 

I
October 1922 

Mussolini attends the opera in Milan 
before following his Black Shirts to Rome 
to rescue king and country from anarchy. 

    Black on green, black type on green paper 
        Caslon          Bodoni          Baskerville 
        edge         wedge         edge 
        a wedge of paper        strip of paper 
        blue china chip          playing card 
        a feather 
        enamel on ivory 


"Dada is dead; long live Dada." 
 Tzara, at the Hannover Dada-Revon 



II

1925-26-27-28 


    In the spirit of Locarno 
    the christian/social democratic/liberal/conservative/ 
    national/patriotic/fascist government takes a nosedive. 
    The armies, left right and centre, offer to step in. 


       Inside the frame inside 
           the frame is order 


October 1929 


    World stock market crash. 


       -Rampele, trampele 
           Trampele, rampele 
           Old pear tree! 
           Ghost of years to come, 
           stay away from me. 


***

III

February 1933 


    The Reichstag burns. 
    Blaming Communists 
    the Nazi party takes power. 


        In my pictures, the red shrinks to one round spot 
          of light in the centre —a cigar band— 
          Havana, Cuba. 


August 1934 


    Death of Hindenburg. 
    The Chancellor declares himself Fuhrer. 
    Portraits of Hitler and Goebbels arrive 
    at the Hannover artists' hall. 


       -Here they are, friends. 
          Shall we hang them or simply 
          stand them against the wall? 


***

IV

April 1936 


     Drunk on victory in the Rhineland the German masses 
     listen bewildered to their radios: 
     the Fuhrer is declaring war 
     on abstract art. 


       -Moholy writes from America, 
          Arp from France: 
          "Come away from there Kurt!" 
          But the column that has become my skin 
          has burst through the floor, 
          has rooted here. 


January 1937 


     Passage booked for Oslo. 
     The icebound coast of the fatherland 
     rolls under earth's dome. 


       -Cards from America. 
          "For God's sake get your papers cleared 
          and come to California." 
---

viernes, abril 01, 2022

Juana Adcock / Tres poemas



Taquitos de frijoles

Voy a hacer unos taquitos de frijoles,
para que se desayunen antes de ir a trabajar.
La estufa hechiza. La olla de aluminio golpeado.
Dejo los frijoles a fuego lento, lentísimo, 
y me voy a dormir porque no puedo más.
Es de madrugada ya, y entre sueños,
siento la llama apagarse, la casa llena de gas.
¿Te acuerdas cómo abrimos el ojo
sin poder mover ni la cara,
y con el miedo de que una chispa mínima?
Pero en realidad desperté ya muy tarde,
la olla negra, los frijoles ceniza, el fuego 
todavía diligente.
Mi marido sigue soñando los tacos de su madre.
Y yo, no incendié la casa ni nos maté asfixiados.
Me dicen mis hijos: ¿traemos de lata, aunque sepan 
     a lata, mamá?


Dónde comprar pan

Tener doce años justo antes de la hora de comer
a mediodía con el pavimento tendido al sol 
y que te manden a la tienda de la esquina a comprar 
     pan.
Salir por la puerta
sin haber jamás menstruado
vestida en jeans camiseta y tenis
plegable como una espiga verde de trigo
que agita su cabeza en el viento
poner un pie delante del otro
sentir la comezón
del brassiere
blanco sin alambres
talla 28A
manos en los bolsillos, sol en la corona.

Buscar la propia sombra bajo los pies y pensar en 
     una canción 
al escuchar un silbido desde la cima 
del edificio a medio construir y la palabra 
mamasita.
No mirar hacia arriba ni ver las estructuras de 
cemento desnudo o los fierros rojo-óxido salidos.

Seguir caminando y decirte a ti misma
que eres fuerte.


Tengo una idea para una novela 

Tengo una idea para una novela. 
El méthodo será simple:
jigsaw spaces que se desbaratan and interchange

baldíos for billboards 
shop speak por solecismos y un río stopping short 
abandoned high street windows for maniquís rotos,
cáscara de naranja, industrial machinery, éxitos de
todos los tiempos, puntas de flecha, canned
sardines, bultos de cemento, community halls, a 
     baby’s shoe.

Las memorias de un gran emprendedor
escritas en las piedras, castillos, fundidoras, diócesis. 
Un tren dividing the meadows, a grating touch 
of airport peinando zurcos in the air.
Una sultana ladera de la montaña 
donde tallaron los huecos de las moradas y los 
     locales de triciclos
la ciudad entera in fact, in those cavities
           (scrawny ladders joining one street to the next)
que en la noche brilla como árbol navideño.

Y en este tumulto encontraré lugar para el pathos, 
repeating elements, la illusion of unity y una 
resolución tan espectacular 
it will soften the eye: 

un ojo de agua, a word 
made into flesh.

Juana Adcock (Monterrey, México, 1982), Voces equidistantes. Antología de poetas latinoamericanos en el Reino Unido, Ediciones Equidistancias, Londres-Buenos Aires, 2022
Selección y estudio de Enrique D. Zattara 


jueves, marzo 31, 2022

José María Alvarez / De "Museo de cera", 3






La Isla del Tesoro


          Pintadas aves -cítaras de pluma-
          coronaban la bárbara capilla 
                                       Luis de Góngora 

                      In memoriam Cervantes 

Navegar con los hombres 
Sin Dios ni patria 
Ni Ley 
                 Haber sentido 
La cubierta y el aire de la mar 
Como última tierra 

Asaltar Maracaibo 

Reír ante la horca 

                  Y sobre las cenizas 
De todo un mundo 
                  izar 
La seda negra de los perdedores



The Last Cavalier 

          Los viejos Pintores: con cuánta claridad supieron 
          Cuál era su sitio en este mundo 
                                                                      W.H. Auden 

En la luz de un atardecer
invernal, Velázquez va ultimando una tela.
Pinta despacio. Atiende
a otros asuntos:
unas palabras de su Rey, los juegos de la Infanta,
los alardes del perro.
Sabe que el Arte es largo y que otros ojos
modificarán, acaso con justicia,
los suyos.
Cuando la luz se vaya
limpiará los pinceles.
Es feliz.

José María Alvarez (Cartagena, España, 1942), Museo de cera, segunda edición completa, Renacimiento, Sevilla, 2016


miércoles, marzo 30, 2022

María Mercedes Carranza / Tengo miedo



                               Todo desaparece ante el miedo. El miedo,
                            Cesonia; ese bello sentimiento, sin aleación,
                            puro y desinteresado; uno de los pocos
                           que sacan su nobleza del vientre.

                                                             Albert Camus, Calígula


Miradme: en mí habita el miedo.
Tras estos ojos serenos, en este cuerpo que ama: el miedo.

El miedo al amanecer porque inevitable el sol saldrá y he de verlo,
cuando atardece porque puede no salir mañana.
Vigilo los ruidos misteriosos de esta casa que se derrumba,
ya los fantasmas, las sombras me cercan y tengo miedo.
Procuro dormir con la luz encendida
y me hago como puedo a lanzas, corazas, ilusiones.
Pero basta quizás solo una mancha en el mantel
para que de nuevo se adueñe de mí el espanto.
Nada me calma ni sosiega:
ni esta palabra inútil, ni esta pasión de amor,
ni el espejo donde veo ya mi rostro muerto.
Oídme bien, lo digo a gritos: tengo miedo.

María Mercedes Carranza (Bogotá, 1945-2003)

El oficio de vivir
,
Biblioteca de Escritoras Colombianas,
Luna Libros,
Bogotá, 2022










martes, marzo 29, 2022

Francesca Battista / De "Lovefracking"



Catulo 85

Amo cada parte
desde la punta de los pies
hasta el último rincón
del alma.
Cuando las partes se juntan en vos,
las odio a todas.
Te odio y te amo
como ya fue escrito
hace mucho tiempo.


Flores amarillas

Te daría flores amarillas.
Flores amarillas es lo que me das.
Cuando estén secas,
las tiraré.
Cuando nuestro tiempo se acabe,
te tiraré.

Francesca Battista (Módena, Italia, 1983), Lovefraking *, Edizioni Montag, Tolentino, Italia, 2021
Versiones de Jorge Aulicino


* El fracking, en geotécnica, es el método utilizado para crear una fractura en un estrato rocoso del subsuelo mediante la presión de un fluido, generalmente agua (hydrofracking). (Nota de de la autora en el presente volumen)

Foto: Otra Iglesia Es Imposible


Catullo 85

Amo ogni parte
della punta dei piedi
all'ultimo angolo
d'anima.
Quando le parti si uniscono in te,
le detesto tutte.
Tio odio e ti amo
come già fu scritto
molto tempo fa.


Fiori gialli

Ti regalarei fiori gialli.
Fiori gialli è quello che tu regali a me.
Quando secchi,
li butterò via.
Quando il nostro tempo scadutto,
ti butterò via.

lunes, marzo 28, 2022

José Ángel Leyva / Dos poemas




Nagual 10

Poeta

Al final uno se convierte en lo que escribe
o no con mano propia
Quién habrá de creer en tu nagual
si no olfatea el temblor de la imagen aterida
muerta de miedo ante los ojos que la observan

Chorro de sombras sin control
en busca de lo nuevo
La desmemoria pone al corazón en una trampa
No volamos ni anduvimos con las branquias puestas

En el papel desierto
uno recuerda la forma de cazar la liebre
de hacer sandalias con piel de los reptiles
de mudar por dentro antes del alba

Levantas la tapa y ves tu propia muerte
Bulle el gusanero de letras debajo de un título y de otro
Parecen luces de neón cubiertas de ceniza
Tu máscara y tu nombre ocupan el lugar
de esa persona que no llegaste a ser
Un día cualquiera la ahogaste con la almohada
Algo de ti quedó en su testamento
Acabas de nacer
Alguien te lee


Migrantes

                              A Jordi Villalonga

No estuvieron aquí camino al otro lado
Pasaron por encima para no despertar
a los durmientes ferroviarios
que van contando los metros del infierno
El paraíso distante se huele en el hogar
cuando no hay nada qué perder acaso el hambre
Hay cuerpos que nacen por nacer
o matan o les quitan el alma para tener un pasaporte
La patria está donde hay mañana
Hay peregrinos que dejan de existir para no ser
     prisioneros
El cautiverio impide llegar al más allá
Nunca pisaron tierras mexicanas para arribar a la
     frontera
Atravesaron el aire sin respirar el tufo de la muerte
Nunca pasaron por aquí

José Ángel Leyva (Durango, México, 1958), Blog de Ærea, Revista Hispanoamericana de Cultura, Santiago de Chile, 2016