domingo, diciembre 16, 2012

Dolores Etchecopar / De "Oscuro alfabeto"




















Carta a

(Poética)

y ahora que un gran fuego de palabras
mueve la campana del desierto
(mientras unos niños agitan banderitas
en los patios lanzados por la memoria hacia la noche)
ahora locamente
                  te esperamos
                                  yo y la cerda chillona
aquí donde sólo cantará aquel invierno
en mi boca desaparecida

Notas salvajes


18.
                     
en mi casa algo grave le sucedía al silencio había hielo
en un ojo un jardín aterrado era el otro
en la oscuridad nevaba los pasos de mi padre
rápidos llegaban en un día a todas mis edades y entraba
esa luz en mi oído esa luz que quieren los árboles
para tocar el día más allá de sus ramas
más allá de sus frutos heridos por el hielo
yo quería tocar la mañana de esa ciudad
que se iba en los trenes

El comienzo

Dolores Etchecopar (Buenos Aires, 1956), Oscuro alfabeto, selección y prólogo de Enrique Solinas, Ediciones Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012
---
Ilustración: Tronco amarillo, 1911-12, Edvard Munch

sábado, diciembre 15, 2012

Marina Serrano / De "La única cosa necesaria"




¿Qué fuimos a ver, Simón...?

   ¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
                                                                    Evangelio de Mateo

¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?

Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.

Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.

Marina Serrano (Quequén, Buenos Aires, 1973), La única cosa necesaria, Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2012

Foto: Marina Serrano con Fernando Noy, 2009. En Sigamos Enamoradas

viernes, diciembre 14, 2012

Pietro Aretino / De "Sonetos lujuriosos"
























IV

Pon esta pierna sobre la espalda,
y sácame del miembro ya la mano,
y si quieres que empuje fuerte o despacio,
despacio o fuerte, con el culo baila.

Y si del culo en la puerta el miembro mengua,
puedes decir que soy un necio y un villano,
porque conozco de la vulva al ano
cuanto un caballo sabe de una yegua.

-La mano del miembro no sacaré yo,
no yo, que no quisiera hacer esta demencia,
y si así no lo quieres, vete con Dios.

Que el placer por atrás sólo tú tendrías,
pero por delante el placer es tuyo y mío,
tal que, ponlo de buen modo o te retiras.

-Yo no dejaría,
querida señora, esta dulce charla
aunque creyese servir al Rey de Francia.

Pietro Aretino (Arezzo, 1492-Venecia, 1556), Sonetti lussuriosi (1526), Sonzogno, Milán, 1986
Versión J.Aulicino

IV

Posami questa gamba in su la spalla,
et levami dal cazzo anco la mano,
e quando vuoi ch'io spinga forte o piano,
piano o forte col cul sul letto balla.

E s'in cul dalla potta il cazzo falla,
dì ch'io sia un forfante e un villano,
perch'io conosco dalla vulva l'ano,
come un caval conosce una cavalla.

- La man dal cazzo no levarò io,
non io, che non vo' far questa pazzia,
e se non vuoi così, vatti con Dio.

Ch'el piacer dietro tutto tuo saria,
ma dinanzi il piacer è tuo e mio,
sicché, fotti a buon modo, o vanne via.

- Io non me n'anderia,
signora cara, da così dolce ciancia,
s'io ben credess campari il Re di Francia.
---
Ilustración: Pietro Aretino, c.1524, grabado de Marcantonio Raimondi, sobre dibujo atribuido a Sebastiano del Piombo

jueves, diciembre 13, 2012

Giuseppe Conte / Los árboles, azules en las horas...





Los árboles, azules en las horas...

Los árboles, azules en las horas
de plena luz, que por las tardes
tienen cabellos de violeta
como las nubes, luego de ceniza,
y que la noche hunde en la sombra del parque,

borrándolos. En las mañanas dejan
sobre escaleras, entre cancelas,
sus flores breves, ajadas y aún espléndidas
de mar: yaciendo para el asombro y

la ofrenda.

Giuseppe Conte (Porto Maurizio, 1945), L'Oceano e il Ragazzo, Rizzoli, 1985, Il Nuovo, Vecchio Stil. Hoja de Poesía Italiana, n° 18, Córdoba, Argentina, 1987
Versiones de Pablo Anadón y Esteban Gabriel Anadón


Gli alberi che sono azzurri nelle ore di...

Gli alberi che sono azzurri nelle ore di
piena luce, che di sera hanno capelli
viola come le nuvole, poi cinerei, e che la
notte fa scendere nel buio del parco, e

scompaiano. Che i mattini lasciano
sulle scale tra i due cancelli i loro
fiori brevi, gualciti e ancora splendidi di
mare: cadenti per uno stupore e un

dono.

Ilustración: Pequeño árbol en medio de arbustos, 1919, Paul Klee

miércoles, diciembre 12, 2012

Andrés Montenegro / Reconstrucción XXVI




XXVI

Hay una realidad que se revela
cada tarde
emerge presurosa de hallar mundo
sale a la luz después de perdurar
en las cenizas mansas de la noche.
A veces, conjeturo, se manifiesta
en el venir del viento
que laboriosamente se dispone
a transportar futuro
no solo el aire que habré de respirar
mañana
(también es la semilla
o el polen vida nueva)
Otras veces, un simple caracol
que arrastra su costal de nada
y una estela de saliva densa
que deja en evidencia su camino
Ayer fue un limón
partiéndose en el borde del cantero
después de haber trazado en su caída
una línea recta en dirección al centro de la tierra

como si buscar una profundidad
condujera al único axioma
que es la muerte
Ahora es el declive del ocaso
un punto de fuga inconcebible
por donde se pierden los últimos colores
las últimas certezas
las últimas esquirlas del poema.

Andrés Montenegro (Bahía Blanca, Argentina, 1985), Reconstrucción

Foto: Andrés Montenegro en Facebook

martes, diciembre 11, 2012

Sergio Rotino / De "Loro"




alegoría

piensan el abismo como algo fundamental
un lugar calmo donde se pueda amar el trabajo que se hace y el sueño contrario
simplemente rindiéndose a la exactitud matemática del justo mal
cuando ya mismo justeza falta si excluimos aquel vacío parido el instante anterior
aquel agujero de sombra oscura del que se escabulle ilesa la zorra *



19061991: una declaración

de hecho el gasolinero estaría muerto apenas unos años después
por una deficiencia del miocardio o un daño cerebral
producido por una burbuja infinitesimal nacida casualmente
pero que con decisión exponencial se abriria paso
hacia el centro de la frente donde se disparan sinapsis neuronales
a fin de que el alma aprenda nuevas formas de experiencia
aniquilando así cuanto el hombrecito de mameluco azul quería para su interés materialista
en el que certificamos pensaba siempre obsesivamente

indultarlo antes del tiempo natural
ha sido el natural deseo de dios enfundado en bata metálica
para mejor revelar su alto precepto
a través de nuestro de mi obturarle deseos y provecho

no por esto os permitimos decir que hay horas del día
en que la oscuridad parece siempre más densa



séptima

se joden uno al otro como adolescentes contra la sociedad atontada
por ese traje de buen corte puesto desganadamente y que debería hacerlos invisibles
al mundo visiblemente sometido a lógicas de improbable mercado
mientras obedientes adhieren a sus mecanismos profundos
profusos en el insensato recorrido de las manos
comentario alado a cada razonamiento de sordomudo hoja
pronta a recortar ciertos contenidos
los esbozos el coágulo oscura materia lívida de los pensamientos

mira bien sus manos viajar por el aire detenerse repartir
ponderando como patrón sobre el cuerpo de la historia
mira sus manos su ser tan transparente tan inocente

Sergio Rotino (Lecce, Italia, 1958), Loro, Edizioni Dot.com press, 2011
Versiones de Jorge Aulicino

* Faina en el original. Se trata de la garduña, animal que no existe en América (salvo una pequeña colonia en Wisconsin, aclara la Wikipedia), y cuyo nombre nos suena decididamente hispánico. Es una mezcla de marta y comadreja, y opté por poner en su lugar a la clásica zorra, capaz de escabullirse de cualquier desastre. Creo que se debe mantener en general el extrañamiento en una traducción pero, en casos como este, la construcción sería no extraña, sino ibérica.



allegoria

pensano al baratro come a qualcosa di fondamentale
a un luogo calmo dove si possa amare il mestiere che si fa e il sogno contrario
semplicemente arrendendosi all’esattezza matematica del giusto male
quando oramai giustezza manca se escludiamo quel vuoto partorito l’istante prima
quel buco d’ombra buia da cui sguscia illesa la faina


19061991: una dichiarazione

di fatto il benzinaio sarebbe morto appena qualche anno dopo
per una deficienza del miocardio o per un danno cerebrale
partito da una bolla infinitesimale nata casualmente
ma che con decisione esponenziale si sarebbe fatta largo
fino al centro della fronte dove scattano sinapsi neuronali
affinché l’anima apprenda nuove forme di esperienza
debellando così quanto l’omarino in tuta blu voleva per suo materialistico tornaconto
giuriamo di saperlo ci pensava sempre ossessivamente

graziarlo prima del suo tempo naturale
è stato il naturale volere di dio entrato nei camici in metallo
per meglio rivelare l’alto suo comando
attraverso il nostro il mio chiudergli desideri e costrutto

non per questo vi permettiamo di dire ci siano ore del giorno
in cui il buio appare sempre più fitto


settima

si sfottono l’uno con l’altro come adolescenti contro la società intronata
per quell’abito sartoriale indossato svogliatamente e che dovrebbe farli invisibili
al mondo visibilmente asservito a logiche di improbabile mercato
mentre ubbidienti aderiscono ai suoi meccanismi profondi
profusi nell’insensato scorrere delle mani
commento alato di ogni ragionamento da sordomuti o lama
pronta a tagliar via certi contenuti
gli schizzi il coagulo oscuro materia livida dei pensieri

tu guarda bene le loro mani viaggiare per l’aria fermarsi ripartire
pesando da padrone sul corpo della storia
guarda le loro mani quel loro essere così trasparenti così innocenti

Foto: Sergio Rotino en Blanc de ta Nuque


lunes, diciembre 10, 2012

Giovanni Raboni / Desde el altar en la sombra




Desde el altar en la sombra

Aguzo el oído: ¿será
posible? el silbido agrio, desgarrado
de mi madre que muere... y ronroneos, chasquidos
de almidón, relámpagos de plata del altar
de las lilas, en la sombra... Pero no,
es mi gata que duerme, es su respiración
pesada, pastosa, de mujer, y yo
querría entregarle todo, hurgar
en la sombra, derribar
del camuflado altar de palisandro
las cajitas una por una,
ah todo, los lindos corales
rosa, los cuellos de encaje, la boîte
de laca con las golondrinas,
con largos guantes cubrir sus patas peludas
si solo (memoria, memoria, cómo
me haces trampa) recordase el nombre
de la calle, el
número, el piso y el lugar en la casa
en  la sombra, en la penumbra, de  la
puerta, la puerta, la ventana, el agujero...

Giovanni Raboni (Milán, 1932-Fontanellato, 2004), Nel grave sogno, Mondadori, 1982
Versión de Jorge Aulicino

Foto: Blow Up

Dall'altare nell'ombra

Tendo l'orecchio: è mai
possibile? il sibilo acido, strappato
di mia madre che muore... e soffi, schiocchi
d'amido, lampi d'argento dall'altare
delle siringhe, nell'ombra... Ma no,
è la mia gatta che dorme, èl il suo respiro
pesante, pastoso di donna, e io
vorrei darle tutto, frugare
nell'ombra, rovesciare
del camuffato altare di palissandro il
cassetti uno per uno,
ah tutto, i bei coralli
rosa, i colletti di pizzo, la boîte
di lacca con le rondini,
di lunghi guanti coprire le sue zampe pelose
se solo (memoria, memoria, come
mi fai cilecca) ricordassi il nome
della via, il
numero, il piano e dove nella casa
nell'ombra, nella penombra, la
porta, la porta, la finestra, il buco...

domingo, diciembre 09, 2012

Robert Bly / El gato en la cocina







El gato en la cocina
                                                                                           
a Donald Hall

¿Habéis oído hablar del chico que caminó junto
al agua negra? No voy a decir mucho más.
Esperemos a que pasen unos años. Quería ser aceptado.
A veces un hombre camina junto a un estanque y una mano
surge de éste y tira de él hacia abajo.

Digamos
que no fue intencionado. El estanque estaba solo, o necesitaba
calcio, los huesos podían dárselo. ¿Qué ocurrió entonces?

Fue un poco como el viento nocturno, que es suave
y se mueve lentamente, susurrando igual que una anciana
que en su cocina, tarde por la noche, cambia cacerolas
de lugar, enciende el fuego, prepara un poco de comida para el gato.

Robert Bly (Lac Qui Parle, Minnesota, 1926), Eating the Honey of Words. New and Selected Poems, Harper & Collins, Nueva York, 1999.
Versión de Jonio González


The Cat in the Kitchen
                        
For Donald Hall

Have you heard about the boy who walked by
The black water? I won't say much more.
Let's wait a few years. It wanted to be entered.
Sometimes a man walks by a pond, and a hand
Reaches out and pulls him in.

There was no
Intention, exactly. The pond was lonely, or needed
Calcium, bones would do. What happened then?

It was a little like the night wind, which is soft,
And moves slowly, sighing like an old woman
In her kitchen late at night, moving pans
About, lighting a fire, making some food for the cat.


Foto: Robert Bly National Book Foundation

sábado, diciembre 08, 2012

Antonella Anedda / De "Salva con nome", 2




Guardar como
 *

Sin nombre. Sartiglia

En Oristano, en la costa occidental de Cerdeña, más allá de la cual sólo está España, el martes de Carnaval se mantiene uno de los ritos más antiguos de la isla: Sa Sartiglia **. Un hombre llamado "su Componidori" *** es vestido por tres mujeres que le ponen sobre el rostro una máscara de madera sin ninguna característica: lisa, blanca y andrógina. Es una máscara que anula la identidad individual y no tiene expresión. Al menos hasta hace muy poco tiempo, el nombre mismo de la persona que asumía el rol del Componidori era secreto. El Componidori por lo tanto no tiene sexo, no tiene edad, no tiene nombre. Su misión es guiar a los caballeros de su grupo, de su gremio, todos asimismo enmascarados, en una carrera que tiene como meta ensartar con la lanza una estrella, en español sartiglia, suspendida con un hilo sutil. Se lo viste en el más completo silencio. Cuando está listo, el cuerpo del Componidori no puede tocar más la tierra. Sube al caballo directamente desde una mesa que es casi un altar llamado "sa mesida". Desde ese momento no deberá poner pie en tierra. Para no caer, para combatir el miedo y la impotencia, confiará solo en la fuerza de sus piernas. Vivirá en un sueño convertido en todos los hombres y mujeres que ha sido y cuyos nombres se confunden hasta perderse.

Antonella Anedda (Roma, 1958), Salva con nome, Mondadori, Milán, 2012
Versión de Jorge Aulicino

Notas de traducción
* En el original, salva con nome, literalmente: guarda con nombre; que en el lenguaje del sistema operativo Windows equivale al "save as", generalmente traducido al castellano "guardar como". La fórmula en italiano visiblemente tiene mayor relación con el poema
** Sa Sartiglia: dialectal sardo. Del castellano "sortija", donde "sa" equivale al artículo castellano "la". (La dominación de Aragón sobre la isla se extendió desde 1297 a 1516)
*** Su componidori: dialectal sardo. Del castellano "el componedor".

Salva con nome
Senza nome. Sartiglia

A Oristano, sulla costa occidentale della Sardegna oltre la quale c’è solo la Spagna, il martedì di Carnevale si tiene uno dei riti più antichi dell’isola: Sa Sartiglia. Un uomo chiamato “su Componidori” viene vestito da tre donne che gli applicano sul viso una maschera di legno senza nessuna caratteristica: liscia, bianca e androgina. È una maschera che annulla l’identità del singolo e non ha espressione. Almeno fino a pochissimo tempo fa, lo stesso nome della persona che avrebbe rivestito il ruolo del Componidori era segreto. Il Componidori dunque non ha sesso, non ha età, non ha nome. Il suo compito è guidare i cavalieri del suo gruppo, del suo gremio, tutti ugualmente mascherati in una corsa che ha come fine quello di infilzare con la lancia una stella, in spagnolo sartiglia, sospesa a un filo sottile. La vestizione si svolge nel più assoluto silenzio. Una volta finita, il corpo del Componidori non può più toccare terra. Sale a cavallo direttamente da un tavolo che è quasi un altare chiamato “sa mesida”. Da quel momento non dovrà più mettere piede a terra. Per non cadere, per combattere la paura e l’impotenza, farà affidamento solo sulla forza delle gambe. Vivrà come in sogno diventando tutti gli uomini e le donne che è stato e i cui nomi si confondono fino a essere perduti.


Ilustracion: Visage sur fond vert, 1951, Henri Matisse

viernes, diciembre 07, 2012

Lawrence Ferlinghetti / Un parque de diversiones en la mente, 3



Arriesgándose constantemente hasta el absurdo

Arriesgándose constantemente hasta el absurdo                        
                                                               y la muerte
cada vez que actúa
                           por sobre las cabezas
                                                de su audiencia
el poeta como un acróbata
                           escala sobre la rima
                                            el alambre alto de su propia obra
y se balancea sobre las miradas
                                            sobrepasando un mar de rostros
mide sus pasos
          hasta el otro lado del día
 representa  entre líneas
                            y  hace  destrezas con sus pies
y otras grandes actuaciones
                            y todo  sin equivocar
nada
          por  lo que no podría  ser

Porque él es el súper-realista
                                 que debe necesariamente percibir
la verdad tensa
         antes de cada postura o paso
en su supuesto avance
                         hacia ese posarse más alto
donde la Belleza está y espera
                                   con gravedad
dar su definitorio  salto mortal
 Y él
                         un pequeño charleychaplin
                                  que podrá o no alcanzar
su justa forma eterna
                    águila extendida  en el vacío              
de la existencia.

Lawrence Ferlinghetti (Nueva York, 1919),  A Coney Island of the Mind, New Directions, Nueva York, 1958
Traducción de Marina Kohon


Constanly Risking Absurdity

Constantly risking absurdity
                           and death
whenever he performs
                          above the heads
                                       of his audience
the poet like an acrobat
                           climbs on rime
                                to a high wire of his own making
and balancing on eyebeams
                                above a sea of faces
places his way
                   to the other side of day
performing entrechats
                         and sleight-of-foot tricks
and other high theatrics
                         and all without mistaking
any thing
               for what it may not be
For he`s the super realist
                           who must perforce perceive
taut truth
              before the taking of each stance or step
in his supposed advance
                           toward that still higher perch
where Beauty stands and waits
                                   with gravity
                                     to start her death-defying leap
And he
                   A little charleychaplin man
                             who may or may not catch
her eternal form
                   spreadeagled in the empty air
of existence.
---
Ilustración: Arrebato de miedo, 1939, Paul Klee

jueves, diciembre 06, 2012

Joachim du Bellay / Soneto VII de "Antigüedades de Roma"







de Antigüedades de Roma

Soneto VII

Ví al pájaro que el sol contempla,
y poco a poco sus alas afirmar
en débil vuelo al cielo aventurar
siguiendo tras la huella materna.

Le ví crecer y de volar más vasto,
de los altos montes la altura medir,
perforar nubes y sus alas expandir
a donde los dioses alzan su templo.

Allí se perdió y a poco lo vi luego
rodar por el aire en turbión de fuego,
envuelto en flamas caer en la llanura.

Después vi su cuerpo a polvo reducido
Y allí al pájaro que la luz da pavura
Cual valva* de sus cenizas renacido.

Joachim du Bellay (Maine-et-Loire, 1522- París, 1560), "Antiquités de Rome", Poemes, Gallimard, 1967
Versión y nota de Angel Faretta

* En el original “vermet”. Se trata de un molusco gasterópodo conocidos por lo general como escafópodos. Las familias más conocidas son Cadulus y Dantalium. Son moluscos pequeños de valva delgada, ligeramente curva y tubular. Habitan en todos los mares del mundo por lo general en bajíos de costa y playas en el mismo limo.
La traducción literal era imposible como también dejarlo en su original francés. Optamos por el término genérico de “valva” puesto que creemos da la analogía buscada por el poeta, a lo largo de todo su soneto, de muerte y resurrección así como de transmutación alquímica. Así la valva cumpliría el rol analógico de imagen de atanor u hornillo en donde el pájaro renace de sus cenizas. Aunque Du Bellay utiliza “poudre” (polvo)  sin antes entrar en ignición y caído desde lo alto en “turbión de fuego” y un largo etcétera que obviaremos aquí.
 Por supuesto que la forma de estos moluscos, curva y tubular, refiere analógicamente también al órgano sexual masculino en simetría con otras figuras del soneto -“pájaro”, “fuego", “perforar nubes” (“percer la nue”)-, que como en todas estas obras despliegan en paralelo al simbolismo alquímico referido a la serie nave/vuelo, viaje, quemar y resurgir de sus cenizas, el simbolismo sexual.
Claro que dando jerárquicamente lugar a cada uno de sus sentidos.
El habitar en bajíos y en el propio limo de ese vermet, refuerza con otra veta simbólica el etimon espiritual de muerte y resurrección y de renacimiento. También y como dice burdamente la The Golden Book Encyclopedia of Natural Science “estos moluscos carecen de todo valor práctico”. Y sí.

Sonnet VII

Je vis l’oiseau qui le soleil contemple
D’un faible vol au ciel s’aventurer,
Et peu à peu ses ailes assurer,
Suivant encor le maternel exemple.

Je le vis croître, et d’un voler plus ample
Des plus hauts monts la hauteur mesurer,
Percer la nue, et ses ailes tirer
Jusqu’au lieu òu des dieux est le temple.

Là se perdit: puis soudain je l’ai vu
Rouant par l’air en tourbillon de feu,
Tout enflammé sur le plaine descendre.

Je vis son corps en poudre tout réduit,
E vis l’oiseau, que la lumière fuit,
Comme un vermet renaître de sa cendre.



Ilustración: Retrato a pluma de Joachim du Bellay, siglo XVI Enciclopedia Británica/Biblioteca de Francia

miércoles, diciembre 05, 2012

James Schuyler / Justo antes del otoño




Justo antes del otoño

en los intervalos quietos entre vientos de equinoccio
el silencio destella
o en un bosque de abetos
se muestra como troncos rayados, claros, oscuros
vistos entre ellos
todos iguales, cada uno diferente:
un bosque despojado de sus ramas más bajas
que yacen vagamente apiladas junto al sendero
musgosas, con liquen, pudriéndose.

El sol está en el cielo como si fuera su retrato.
A las áster las inclina una brisa
que para plantas más leñosas sería indigno notar.
Varas de oro erguidas como cúspides
o de otro tipo, que señalan en lenguaje gestual indio:
“Por aquí”.

Por la tarde temprano la luna sube al cielo
mientras el sol va hacia el oeste
su luz ingrávida se posa
sobre un zarzal de saucos y cerezos silvestres.
Parece que la luz los presionara
y los tironeara desde arriba
así como una lancha huye de la estela
que parece propulsarla
a través de ilusiones de verde
hechas por árboles negros reflejados en el agua astillada
que toma forma.

¡Maravillosa energía universal,
expresada en una estelar quietud!
La Vía Láctea desplegada
sobre la casa anoche
y las Pléyades
a la vista débilmente exclamaban:
“La mejor forma de ver las estrellas
es mirar un poco hacia un costado”
un universo en su red de espacio
debilitándose, concluyendo, continuando.

James Schuyler (Chicago, 1923-Nueva York, 1991), Una ciudad blanca, traducción de Laura Wittner, Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2012


Just before fall

in the quiet spaces between equinoctial Gales
silence sparkles
or in a spruce woods
shows as trunks striped light and dark
seen between each other:
all the same, each different:
a woods stripped of its lower branches
that lie loosely stacked by the path through it
mossed, lichened, decaying.

The sun sits in the sky like a painting of it.
The asters bend to a breeze
it is beneath the dignity of woodier plants to notice.
Goldenrod stands in spires
or another kind, that points in Indian sign language:
“This way”.

Early in the afternoon the moon slides up the sky
as the sun goes west
its light sits weightlessly
on chokecherry and elderberry brush.
They look held down
and drawn up by it
as a speedboat flees from the furrow
that seems to propel it
through illusions of gree
made by black trees reflected on shattering water
shaping itself.

Marvelous universal energy,
expressed in a stellas stillness!
The Milky Way unfurled
last night above the house
and Pleiades
to the eye faintly cried,
“The best way to see stars
is to look a little to one side”
a universe in its net of space
running down, winding up, going on

Foto: James Schuyler Getty Images/Poetry Foundation

martes, diciembre 04, 2012

Mauro Viñuela / Canción para Elitis



Canción para Elitis

uno dos tres, de mañana los desiertos juntan moscas
expansión de cueros cabelludos por la ruta
zun zun zun
Laura la camarera del Royal atesora mi semen, para no prostituir a sus hijos
y luego gira y luego desaparece, como en películas
arrojando un pañuelo de papel
en lo invisible

la la la
María mide los horizontes con arena
te dice "algo detuvo el viento en la jerarquía de la espina"
te dice "los soles no salen ni se ocultan"
te dice "brea"

brea -anunciación -brea

allí el cretense y más allá el cretense
los átomos de su soledad girando en remolinos

antaño los hombres se preguntaban "y tú, en tu siglo, qué ves?"

brea -anunciación -brea

zun zun zun

estoy muerto
mi voz es un pequeño fenómeno físico de la desesperanza

[inédito]

Mauro Viñuela (Resistencia, Argentina, 1971)

Ilustración: Mariposas, c.1910, Odion Redon

domingo, diciembre 02, 2012

María Julia de Ruschi / Te amaré nunca, para nunca...




1

te amaré nunca, para nunca

-superfluo, el poema, como la nada bella que indica:
el poema señala los límites, desde fuera de los límites-

aquí, pájaros amarillos rodean la fuente feliz

la soledad es la alianza, un hilo de sombra
su nudo invisible es un secreto compartido,
es un enigma demasiado evidente

recorreré todo el camino de mi corazón una vez más,
contemplaré con otro rostro y otro estupor las ruinas del mundo

he puesto todos los signos al servicio de nuestro entendimiento,
y el mundo en signos se ha desvanecido

María Julia de Ruschi (Buenos Aires, 1951), "Tierra sagrada", Polvo que une, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2012


Ilustración: Bird Cloud, 1926, Lyonel Feininger

sábado, diciembre 01, 2012

Javier Adúriz / Hakuin Ekaku




Hakuin Ekaku (1686-1769)

No lo encontré en libro, por eso viene de voz oral.
Una historia sencilla y legendaria: de entrenamiento
y meditación, en zona lateral de la conciencia.
En el fondo, la interpelación más simple a la cuestión
religiosa, nuestra dimensión añadida por siglos
de reflexión frente a las cosas y la vida del ser
en el contacto con los otros. El monje desprovisto
vivía su zen rinzai en una choza, tan despojada
estimo, como la de Ovidio en las Metamorfosis
cuando describe a Filemón y Bausis, mis dilectos.
Claro, Hakuin Ekaku a solas, y con una única frase
que blandía o penetraba como koán de entendimiento.
"¿Oh, es así?" Repetía y se debía repetir en admirada
consideración frente a lo que le venía con la vida.
"¿Oh, es así?" Le replicó a una pareja airada de ancianos
que lo acusaban de ser padre de ese niño que llevaban
por confesión de su hija. "¿Oh, es así?" Y cobijó por meses
a esa criatura, fruto de su inocencia. Y "¿Oh, es así?"
Volvió a insistir, no bien la escena se reprodujera
por la inversa. Atribulados abuelos, llenos de vergüenza
confesaron el secreto de su hija con un mozo del pueblo.
Y con idéntico pecho, ojos delicados, igual de sonriente
replicó: "¿Oh, es así?" Y les dejó en sus manos la belleza.

Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011), Los nada, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011


Ilustración: L'enigma dell'oracolo, 1910, Giorgio de Chirico

viernes, noviembre 30, 2012

Lorna Shaughnessy / Al día siguiente



Al día siguiente

cuando se despierta el mundo no ha cambiado;
diciembre oscuro, frío,
la caldera todavía retumba abajo.

Se estira para buscar agua, el estómago tirante,
el corazón con miedo, la cabeza llena de grisura
maloliente como un cuarto sin ventanas.

Desaprender el cuerpo es una segunda caída de la gracia,
como perder la fe. Las manecillas del reloj a un costado de la cama
marcan un despojamiento inconfundible.

Desde la cocina, sonidos: la radio vocifera sus atrocidades de rutina,
los chicos se esfuerzan con las palabras de los paquetes de cereales,
la voz de un marido en el teléfono, callada y urgente.

Lorna Shaughnessy (Belfast, 1961), Witness Trees, Salmon Poetry,  County Clare, Irlanda, 2011
Traducción de Jorge Fondebrider

Next Day

when she wakes the World has not changed; 
December-dark, chilly, 
the boiler still rumbles downstairs.

She reaches for water, stomach tight, 
heart dread-heavy, head stuffed with greyness 
stale as a windowless room.

Unlearning the body is a second fall from grace,
like losing faith. The hands of the clock at her bedside 
mark an unmistakeable shedding.

From the kitchen, sounds: the radio rants its routine atrocities, 
children struggle with words on cereal packets, 
a husband’s voice on the phone, hushed and urgent.
---
Ilustración: Natura morta, 1953, Giorgio Morandi

jueves, noviembre 29, 2012

Giovanni Raboni / Noticia




Noticia

Solo unas palabras,
solo una noticia al dorso de la cuenta
equivocada del patrón.
Quizá es tarde, puede darse que la rueda
gire demasiado rápido como para que quede algo:
ojos destazados, cabezas de caballo,
buenos tiempos de Guernica.
Aquí los pedazos se hacen papilla.
E incluso yo que te escribo
desde este lugar no transfigurado
no tengo frases que decirte, no tengo
voz para esta fe que me queda,
para los frascos simétricos, las sillas
de paja ortogonales,
no tengo más vista o certeza, es como
si de golpe se me resbalara
la pluma de la mano
y escribiese con el codo o la nariz.

Giovanni Raboni (Milán, 1932-Fontanellato, 2004), Le case della Vetra, Mondadori, 1966 en So what difference does it make?
Versión de Jorge Aulicino

Notizia

Solo qualche parola,
solo una notizia sul rovescio del conto
sbagliato dal padrone.
Forse è tardi, può darsi che la ruota
giri troppo in fretta perchè resti qualcosa:
occhi squartati, teste di cavallo,
bei tempi di Guernica.
Qui i frantumi diventano poltiglia.
E anch'io che ti scrivo
da questo luogo non trasfigurato
non ho frasi da dirti, non ho
voce per questa fede che mi resta,
per i fiaschi simmetrici, le sedie
di paglia ortogonali,
non ho più vista o certezza, è come
se di colpo mi fosse scivolata
la penna dalla mano
e scrivessi col gomito o col naso.


Ilustración: Puente sobre el Elba, 1932, Rolf Nesch

miércoles, noviembre 28, 2012

Antoni Turull / Nocturno




Una luz pálida invade la sala
y, aquí y allá, oyes impromptus de tos,
como quejas abstractas a dioses que nos ignoran,
se sienten murmullos y pasos ligeros:
nadie está solo.

Sonríes, sobrevives,
te duermes mansamente.
El tiempo se te va.

Regresa el dolor,
te dan calmantes,
te dan la mano.

Antoni Turull (Barcelona, España, 1933-Bristol, Inglaterra, 1990), Bitllet de tornada, Empúries, Barcelona, 1990
Versión de Jonio González.


Nocturn 

Una llum pàl.lida envaeix tota la sala 
i, aquí i allà, escoltes impromptus de tos, 
com queixes abstractes a déus que ens ignoren, 
se senten murmuris i passes lleugeres: 
ningú no està sol. 

Somrius, sobrevius, 
t'adorms mansament. 
El temps se te'n va. 

Retorna el dolor, 
et donen calmants, 
et donen la mà. 

martes, noviembre 27, 2012

Mirta Rosenberg / De "El paisaje interior", 2




Las emociones del medio...

Las emociones del medio,
dice Iris Murdoch,
se actúan. Sólo son de verdad
las del tope o de la base
de la personalidad,
las de verdad extremas,
un huerto personal
lleno de especies monstruosas
(árboles que se van haciendo árboles,
todas sus orugas se van haciendo hojas,
dice García Valdés), y ahí se quedan
testigos invisibles ominosos
resultados de que viví
sobreactué y estoy arrepentida
de mi incursión mendaz en el teatro.

Sentarse y al último acto.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951-Buenos Aires, 2019), El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012

Ilustración: Lady in Mauve, 1922,  Lyonel Feininger

lunes, noviembre 26, 2012

Gustavo Riccio / Elogio de los albañiles italianos




Elogio de los albañiles italianos

De pie sobre el andamio, en tanto hacen la casa,
cantan los albañiles, como el pájaro canta,
cuando construyen el nido, de pie sobre una rama.

Cantan los albañiles italianos. Cantando
realizan las proezas heroicas estos bravos
que han llenado la Historia de prodigiosos cantos.

Hacen subir las puntas de agudos rascacielos,
trepan por los andamios; y en lo alto sienten ellos
que una canción de Italia se les viene al encuentro.

Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio;
el nido que construyen no es para su reposo,
el techo que levantan no es para sus retoños...

¡Ellos cantan haciendo la casa de los otros!


Gustavo Riccio (Buenos Aires, 1900-1927), Juan Carlos Martini Real, Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974

Foto: Gustavo Riccio s/d

domingo, noviembre 25, 2012

Sergio Solmi / Jardín




Jardín

El irisado
chorro que el viento inclina y desfleca, vela
por un instante el paisaje,
lo empaña como una memoria.
Luego, de golpe, se imprimen
en el agua goteante el higo, el níspero
de Japón, arde el claro
desmayo de las rosas. Sobre
el muro, los arcos de la galería, las
persianas verdes y negras
se persiguen, más arriba la fuga alegre
de los manzanos desciende a pico, descienden
montes y sombras de montes.
Belleza un poco cruel, no mía, tal vez,
y demasiado mía,
como una espada relampagueante un día
me heriste en el sueño adolescente,
dentro te tuve para no dormir más.

Sergio Solmi (Rieti, 1899–Milán, 1981), Fine di stagione, 1933, en Il Club degli Autori
Versión de Jorge Aulicino


Giardino

L'iridato
getto che il vento obliqua e sfrangia, vela
per un istante il paesaggio
lo appanna come una memoria.
Poi di colpo s'imprimono
nella stillante acqua il fico, il nespolo
del Giappone, arde il chiaro
deliquio delle rose. A sommo
del muro gli archi del loggiato, le
persiane verdi e nere
s'inseguono, più su la fuga ilare
dei meli scende a picco, scendono
monti e ombre di monti.
Bellezza un poco cruda, non mia forse,
e troppo mia,
come una spada lampeggiante un giorno
mi feristi nel sonno adolescente,
dentro t'ebbi a non farmi più dormire.

Ilustración: Paisaje con jardín y pájaros amarillos, 1924, Paul Klee